Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 7: Duelo y reencuentro en Violet City

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 7: Duelo y reencuentro en Violet City

El viento golpeaba fuertemente en la cara de Touji mientras se agarraba como podía para no caerse del Pidgeot que volaba a una velocidad endiablada, el rapidísimo batir de alas bajo él se estaba tornando insoportable.

-¡¡Eyyy!! ¡¡Falkner!! ¿Falta mucho para llegar a Violet? –gritó tratando de hacerse oír por sobre el aullido del viento.
-No mucho, ¡¡deja de preguntar eso!! –respondió Falkner, ya harto de oírlo repetir la misma pregunta durante todo el camino.
-¡¡Es que no sé cuanto tiempo más me voy a poder agarrar de este pajarraco!!
En ese momento Pidgeot erizó todas sus plumas y dio una veloz vuelta sobre sí mismo en el aire.
-¡¡Esperáaa!! -gritó Touji abrazándose al lomo del Pokémon para no caerse.
-A Pidgeot no le gusta que le digan «pajarraco», pero supongo que ya te habrás dado cuenta… -dijo Falkner con una sonrisita de malicia.
-Ya… ya veo… -logró decir Touji cuando el ave volvió a su postura normal.
-De cualquier forma, agarrate, ya vamos a aterrizar.
-¿Ya llegamos? –preguntó Touji esperanzado, su estómago daba tantas vueltas como una calesita.
-Si, ya llegamos, ya llegamos…

Violet era una ciudad tranquila por lo general, pero últimamente era el blanco de bastantes turistas, por tener el gran monumento llamado la Torre Sprout, era, junto a Ecruteak, la ciudad más tradicional de Johto.

Pidgeot descendió majestuosamente en el centro de la ciudad, frente a un gran edificio. En un instante la gente lo reconoció y se acercó a saludarlo:
-Señor Falkner, ¿cómo está todo en Cherrygrove?
-¡Nos alegra que haya vuelto, señor Falkner!
-¿Quién es ese muchacho que viene con usted?
Touji miraba extrañado como todos saludaban a Falkner, parecía ser una figura popular de la ciudad.

-Watsuki, bajate -dijo Falkner mientras saltaba del lomo de su Pidgeot y saludaba con la mano a unas personas.
-¿Eh? Si, enseguida -balbuceó, para variar, lento de reacciones.
Touji se bajó del pájaro y Falkner acarició el pecho de su Pokémon -Buen trabajo, descansa -dijo, para después guardarlo en su Pokebola.
-Bueno Watsuki, me retiro, tengo un par de cosas que hacer.
-Si, está bien, gracias por traerme –Touji dio media vuelta, pero recordó algo, y gritó antes de que Falkner se alejara más -¡Ey, Falkner!
El nombrado volvió la cabeza.
-¿Cómo es que sabes mi nombre?
-La oficial Jenny de Cherrygrove me dijo que Rika Sakurai y Touji Watsuki fueron los que vencieron al Equipo Rocket la primera vez que atacaron el centro Pokémon.
-¡Ah! ¡¡Rika!! Tengo que encontrarla, por ahí todavía está acá. Bueno Falkner, gracias otra vez, ¡chau!
-De nada…

Touji se dirigió al centro Pokémon a planear sus pasos. Una vez ahí, y después de curar a sus monstruos, se sentó en una mesa a tomar un café, era ya muy tarde, le dolía la cabeza, estaba cubierto de hollín, y cansado por todos los acontecimientos.
Entonces recordó que tenía un nuevo Pokémon, y decidió hacer las debidas presentaciones. Kosuke, Hoho, y su nuevo Totodile salieron a la vez de sus Pokebolas.
-¡Tar! ¡Larvitar!
-¡¡Hoooohoot!!
-¡To to dile! -dijo el pequeño lagarto azul con entusiasmo.
Touji lo observó durante unos segundos, “esta cosa es demasiado alegre” decidió.
-Mmm… todavía no se nada de vos, bueno, vamos a ver que me dice el Pokédex.

«Totodile, Pokémon gran mandíbula. Este tipo agua posee una poderosa quijada. Le gusta morder todo lo que tenga cerca, incluso su entrenador debe tener cuidado con sus dientes»

-Así que un cocodrilo… mmm… cocodrilo… cocodrilo… ¡Dandy! ¿Te parece?
-¡Dile! ¡To to dile! -Asintió Totodile con la cabeza.
Kosuke se acercó y levantó un brazo para saludar.
-Hoohoot –el pequeño búho pareció intentar decirle algo al nuevo Pokémon, probablemente algo entre las líneas de: «es un idiota, pero te acostumbrarás».
-¡To to dile, to! –respondió este, risueño.

Touji los observaba perplejo, con una gotita de sudor recorriéndole la cabeza.
-¿De qué carajo estarán hablando? Bueno, no importa –dijo tras un bostezo -es muy tarde, chicos, vamos a dormir.
Después de hablar con la enfermera Joy para que les diera un cuarto, Touji preparó una cama improvisada para sus Pokémon en el suelo con una manta, la idea de dormir dentro de una esfera del tamaño de la palma de la mano siempre se le había hecho extraña, a pesar de las veces que el Profesor Elm le había explicado que era completamente normal para los Pokémon.

Quería darse un baño, pero estaba demasiado cansado para eso, así que se arrojó en su cama sin siquiera desvestirse, quedándose dormido casi de inmediato, el último pensamiento que recorrió su mente fue: «Rika, ¿dónde estás?».

A la mañana siguiente Touji se levantó con el sol, estaba determinado a encontrar a Rika, iba a hallarla sea como sea, aunque tuviera que recorrer toda la condenada ciudad a pie para hacerlo. Tras una ducha, desayunó rápido unas tostadas en el centro Pokémon, dejó que sus monstruos comieran algo, y luego los guardó en sus Pokebolas.

Ya se estaba encaminando hacia la puerta cuando Joy lo detuvo:
-¿A dónde vas tan apurado a esta hora?
-¿Eh? Estoy buscando a alguien, es muy importante que la encuentre cuanto antes.
-¡Ah! «La encuentre» ¿es una chica? A lo mejor yo te puedo ayudar, decime, ¿cómo es ella? Es que pasa mucha gente por acá.
-Mmm… es una chica como de mi edad, con pelo largo y negro, la última vez que la vi tenía una camiseta que tiene un corazón estampado… Ah y tiene un Eevee en su hombro… También… es… muy linda… –Touji se puso colorado de inmediato.
La enfermera Joy sonrió.

-¡Ahh! Si, me acuerdo, estuvo acá ayer, me dijo que iba a visitar la Torre Sprout, está en el norte de la ciudad, no podés perderte.
-¡Gracias! ¡Voy para allá!

Touji salió corriendo del centro Pokémon, muy emocionado por tener una pista sólida, y tras infructuosos intentos de llegar a su objetivo, empezó a preguntar por todos lados donde estaba la torre Sprout, hasta que finalmente lo consiguió.
Se quedó contemplando la inmensidad de la torre unos segundos, nunca había visto nada parecido.
Cuando pasó a través de las enormes puertas se sorprendió aún más al ver el enorme pilar de la torre que se balanceaba imitando perfectamente el movimiento de un Bellsprout.

-¡Mierda! ¿Cómo harán para que no se caiga? –Touji miraba muy intrigado, tratando de descubrir algún “mecanismo secreto” -Al carajo, no tengo tiempo para esto, tengo que encontrar a Rika antes que los Rockets.

Una voz firme y ruda le gritó cuando se estaba adelantando:
-¡¡Ey vos!! No podés pasar, nuestro líder está en una sesión de entrenamiento y no puede ver a nadie.
-Yo no quiero ver a su líder, ¡estoy buscando a una persona!
-Lo lamento, pero vas a tener que volver después.
-Espere, no puedo volver después, después puede ser demasiado tarde, ¡¡déjeme pasar!! –gritó Touji al borde de la desesperación.
-No, no puedo, las órdenes son estrictas, ¡andate por las buenas!
-¡¡Aunque sea por la fuerza voy a entrar igual!! -gritó Touji mientras inflaba una Pokebola, sorprendiéndose incluso a sí mismo.

-Así que por la fuerza, ¿eh? ¡Te falta mucho para poder ganarme!
-¡Eso lo vamos a ver! ¡¡Dandy, ve!!
-¡To to dile!
-Ja, perfecto, ¡Bellsprout yo te elijo!!
-¡Esa plantita de mierda no puede ganarle a mi Totodali!
-¡Es Totodile, imbécil!
-¡Lo que sea! ¡Callate y pelea!
-Te arrepentirás.

Los dos Pokémon se miraron unos segundos esperando órdenes de sus entrenadores…
Totodile miró a su amo y al Bellsprout alternativamente.
-Dandy, ¿Qué carajo sabes hacer? ¡Dale, hace algo!
-Pobre novato –dijo el guardia riendo -¡Bellsprout, Absorción!

La campanilla se acercó a Dandy tranquilamente y adhirió su boca al escamoso cuerpo del reptil. En pocos segundos Touji pudo ver como este perdía color y su aspecto desmejoraba notablemente.
-¡Mierda! ¡Le está absorbiendo la energía! –gritó el entrenador mientras sacaba tan rápido como podía el Pokédex, para que le dé una solución.

«Totodile, este Pokémon conoce los ataques: mirada maligna, arañazo, mordisco, y chorro de agua».
-Bueno Dandy, ¡usa chorro de agua!
El Pokémon tomó aire y escupió un potente chorro de agua por la boca que impactó en Bellsprout, haciéndolo despegarse de él y retroceder bastante, pero pareció no hacerle mucho daño.
-¡Bellsprout, usa látigo cepa! –ordenó su entrenador ahora apretando los puños.

Dos finas lianas salieron de entre las hojas de Bellsprout y se dirigieron a toda velocidad hacia su oponente, dándole un tremendo golpe en la cara, Dandy se tambaleó y cayó hacia atrás, parecía haberse desmayado por el golpe, sin embargo se incorporó tras unos segundos, con dos horribles magullones en la cara.

-¡Bien Dandy! Ahora vas a ver florcita inútil, ¡vamos a ganar! ¡¡Arañazo, ahora!!
El lagarto tomó impulso, saltó sobre el Bellsprout con las pequeñas garras en alto, y comenzó a darle fuertes arañazos, desgarrando su piel vegetal, y haciendo retroceder a la planta hasta estar contra una pared.
-¡¡Bellsprout, sacátelo de encima con tus hojas navaja!! –gritó el guardia ahora bastante preocupado.
Automáticamente a la orden de su entrenador, una gran cantidad de brillantes hojas verdes salieron de Bellsprout a toda velocidad, Dandy, percatándose del peligro de aquel ataque saltó hacia atrás dando una voltereta, pero eso no evitó que un par de hojas le cortaran la piel.

Ambos Pokémon se quedaron parados un segundo, inmóviles, con la vista clavada en el otro, hasta que largos tajos se dejaron ver en el cuerpo de Totodile, y el cocodrilo mordió el polvo, extenuado.
Touji corrió hacia su Pokémon para ver cómo se encontraba, hasta ahora no se había imaginado que los Pokémon podían recibir daños serios en una batalla.
-¡Tomá! -le dijo el entrenador del Bellsprout mientras le arrojaba un frasquito -con eso se va a curar, dáselo rápido.

Touji lo agarró en el aire, y sin pensarlo mucho siguió el consejo de su oponente.
Inmediatamente aplicó la poción sobre las heridas de Dandy, que se cerraron a una velocidad sorprendente, el Totodile se veía con mucha mejor salud ahora.
-Ya se te ve mejor, pero aun así tenés que descansar -dijo guardándolo en la Pokebola.
-Peleaste bien novato, como dije, te falta mucho, pero peleaste bien para ser una batalla con desventaja de tipo.

-Eh, si, gracias –Touji se sintió un idiota, había querido parecer un tipo rudo, pero el tiro le salió completamente al revés, y ahora estaba recibiendo ayuda de su rival. -Discúlpeme por lo de antes, es que estoy muy preocupado por una persona.
-No te hagas problema, no es la primera vez en el día que me pasa.
-Bueno, hasta luego, lamento las molestias –dijo, intentando sonar lo más sinceramente arrepentido posible. Guardó su Pokebola y se dirigió hacia la puerta, maldiciendo al guardia mentalmente y maquinando algún plan para infiltrarse sin ser visto.
-¡Ey! ¿A quién estás buscando? –le gritó el guardia antes de que saliera.
Touji se detuvo en seco.
-¡A una chica con un Eevee en el hombro!
El tipo pareció quedarse pensando unos segundos.
-Ahh, sí, estuvo acá, pero ya se fue, me pareció oírla decir a alguien que se iba al gimnasio Pokémon de la ciudad.
-Gimnasio Pokémon… muy bien, ¡ahí voy!
-¡Espera! ¡Eso fue el día de ayer! Hoy no se a donde habrá ido, vas a tener que preguntarle al Gym Leader.
-¡Ahh! ¿El que te da la medalla? –preguntó Touji, recordando vagamente la explicación de Jack.
-Ese mismo.

Touji volvió a ir al centro Pokémon para dejar a sus mascotas en perfectas condiciones, luego preguntó a algunas personas en la calle donde diablos estaba el gimnasio de ciudad Violet. Realmente carecía de sentido de la orientación.
Cuando finalmente lo encontró, notó que había pasado varias veces por ahí, incluso ese era el lugar donde Pidgeot aterrizó cuando llegaron a la ciudad, pero no sabía lo que era ese enorme edificio. Cuando entró vio a un hombre apoyado con aire de pereza sobre una estatua que imitaba a un Pokémon volador.

-Disculpe… estoy buscando al líder de este gimnasio.
-¿Sos un retador?
-Eh… ¿Retador? –Preguntó Touji nervioso -Bueno, ya que estoy acá… supongo que podría…
-Entonces pasa por ahí, al final del pasillo hay un ascensor, subí hasta la terraza y vas a encontrar a nuestro líder –interrumpió la aburrida voz del recepcionista.
Touji siguió las instrucciones, y mientras estaba en el ascensor pensaba en la estatua que había visto.
-“Esa estatua que estaba en la puerta, ese Pokémon yo ya lo conozco… ¿Pero de dónde?”

¡Ding! Sonó la campana del ascensor indicando que había llegado a su destino.
Touji salió y se cubrió los ojos con una mano, ya que el sol le pegaba en la cara con fuerza.
-Sabía que tarde o temprano ibas a venir… –dijo una fría voz conocida.
-¿Ehh? No veo, quien… No, ¡no puede ser! Entonces la estatua, el Pokémon, la estatua… ¡¡Falkner!!

El razonamiento de Touji estaba lejos de ser entendible o coherente, pero aun así la persona que tenía enfrente esbozó una sonrisa.
-¡Pidgeooo! -se escuchó cuando el enorme Pidgeot de Falkner pasó volando sobre la cabeza de Touji.
-¡No! Espera, ¡No me digas que tengo que pelear con eso! ¿Entonces vos sos el líder del Gimnasio?
-Brillante como siempre –repuso Falkner con sarcasmo, mientras apartaba inútilmente un mechón de pelo negro de sus intensos ojos del mismo color.
-Eso explica muchas cosas, yo creí que te saludaban todos porque eras un actor famoso o algo así…

-Watsuki Touji, bienvenido al Gimnasio de Ciudad Violet –dijo el líder intentando ignorar el anterior comentario de Touji.
Touji se sintió desgraciado:
-“Se acabó, no hay manera en la que pueda ganarle a esa cosa”.
Sin embargo sus temores desaparecieron parcialmente al escuchar las palabras de Falkner, quien pareció leer sus pensamientos.
-No te preocupes, porque solamente uso a Pidgeot contra los entrenadores que vienen de Kanto y tienen más experiencia en combate.
Touji suspiró aliviado.

-Pero no te confíes –le advirtió Falkner con dureza -el hecho de que use Pokémon de menor etapa evolutiva y experiencia, no significa que la pelea vaya a ser fácil.
-No importa, al menos no voy a tener que pelear con el pajarraco gigante.

Una vena de enojo apareció en la frente de Pidgeot, que estaba posado en un poste a la distancia, Touji se disculpó desesperadamente antes de que el ave se le echara encima.
-Bien, ¿estás listo? Esta va a ser la pelea más difícil que hayas tenido hasta ahora…
–Falkner se tronó los dedos, ante la cara de terror de Touji.

-Esta es una batalla Pokémon oficial por la medalla Zephyr, entre el Líder de gimnasio, Falkner de ciudad Violet y el retador Touji Watsuki del pueblo New Bark. Cada uno utilizará tres Pokémon sin límite de tiempo. ¡¡Comiencen!! –anunció la voz del referí.

-Estoy listo, ¡Hoho, vamos! –llamó Touji pensando que su Pokémon podría moverse a sus anchas en ese lugar.
-¿Un Pokémon volador contra mí? ¡Ja! ¡Ataca, HootHoot!
Ambas redondeadas aves salieron a la vez de sus Pokebolas:
-¡¡Hoohooot!!
Touji miraba con algo de miedo y… vergüenza;
Había una gran diferencia en los tamaños de los Pokémon, el HootHoot de Falkner no solo se veía más fuerte, con una mirada llena de decisión, sino que también era mucho más grande que el de su rival.

-Hoho, no te dejes intimidar, ¡vos podes! ¡Picotazo ahora!
-HootHoot, ya sabes que hacer –dijo tranquilamente Falkner.
Hoho se arrojó contra su oponente y comenzó a intentar picotearlo repetidamente, pero los veloces embates eran esquivados ágilmente por el Pokémon de Falkner.
-Ahora dale una embestida como sabes.
HootHoot tomó altura y se lanzó como una bala contra Hoho, sin darle ningún tiempo a este de moverse.
-Hoho usa…
Demasiado tarde, el ataque dio en el blanco y Hoho recibió un golpe brutal, estrellándose contra el suelo y levantando una polvareda.
Touji estaba estupefacto, pensaba que su Pokémon era bueno, pero el HootHoot de Falkner parecía superior en todos los aspectos al suyo.

-Carajo, si sigue así esta pelea no va a durar mucho… ¡Ya sé! ¡Hoho, usa Hipnosis!
Hoho pareció recuperarse, levantó vuelo como pudo y fijó sus grandes ojos en los de su rival. Estos se iluminaron como cada vez que empleaba ese ataque, y el HootHoot de Falkner cayó dormido.

-Interesante, es una estrategia interesante… -acotó Falkner tomándose el mentón.
Para sorpresa de Touji no parecía preocupado en lo más mínimo, al contrario, parecía tan frío como siempre, eso lo hacía sentir intranquilo, pero estaba seguro de que su próximo movimiento lo iba a hacer cambiar de actitud.
-Bien Hoho, está indefenso, ¡terminalo con tu embestida!

El búho acató la orden y se impulsó hacia el caído, dándole un fortísimo golpe que lo hizo rodar por la arena.
-¡Ese Pokémon ya no se va a levantar! –festejó Touji alzando un puño.
-¿Eso crees? –preguntó Falkner con calma.
Ni bien terminó de decir esto, el pájaro ya se había levantado, y miraba con un ligero aire de burla a su oponente.

-¡Carajo! ¡¿Qué mierda les das de comer a tus pájaros?!
-HootHoot, no hay por qué alargar más esto, usa confusión.
Las enormes cejas de HootHoot empezaron a brillar, así como sus ojos, una fuerza extraña arrasó con la lechuza de Touji, enviándola lejos.
-¿Pero qué carajo es eso? –preguntó Touji mientras sacaba su Pokédex.
«Confusión, poderoso ataque psíquico, tiene además la posibilidad de confundir a su oponente»
-Te dije que no iba a ser sencillo…

Hoho quedó noqueado con el ataque de HootHoot, tendido en el suelo, y rodeado de plumas que se le habían desprendido.
-El HootHoot del retador no puede continuar, ¡El ganador de esta ronda es Falkner!
Touji guardó a Hoho en su Pokebola, se sintió sumamente humillado. Furioso por lo ocurrido a su Pokémon, lanzó con fuerza la Pokebola de Totodile, seguro de que esta vez tendría mejor suerte.

-¡Dandy, rápido, usa mirada maligna!
El monstruito le echó su mirada ahora teñida de escarlata al pájaro, quien sintió que sus músculos se entumecían por el miedo.
-¡Eso es! ¡Ahora chorro de agua! –gritó mientras señalaba al búho con el dedo.
El grueso chorro de agua empapó a su oponente, dándole un buen golpe, pero aun así HootHoot se abrió paso entre el agua y logró asestarle un fuerte picotazo en la cara.
-¡Carajo! No importa, ahora que lo tenés cerca, ¡mordelo Dandy!
Totodile cerró sus mandíbulas sobre una de las cortas alas de HootHoot, saltó y lo estrelló contra el suelo. El pájaro no se levantó.

-HootHoot no puede continuar, el ganador de esta ronda es el retador.
-HootHoot, regresa, hiciste un buen trabajo –Falkner guardaba la Pokebola en su traje y sacaba otra.
-¡Bien hecho Dandy!
-¡To to dile! –respondió con unos saltitos.
-Bien hecho Watsuki, pero el que sigue no te va a ser tan fácil.
-¡¿Qué!? ¡¿Y se supone que el de recién era fácil?!
-Ningún Pokémon es fácil en mi gimnasio, ¡Doduo, vamos!
El ave bicéfala soltó un horrendo graznido de cada una de sus cabezas, y comenzó a picotear el aire, como si estuviera practicando.
-¿Qué carajo es eso? ¡Tiene dos cabezas! Hijo de puta, afloja con los esteroides, ¡les están causando mutaciones! –gritó Touji atónito mientras señalaba al pájaro.
Falkner tropezó:
-¡Idiota! Mejor mira el Pokédex.
«Doduo, Pokémon ave gemela, aunque es del tipo volador, no es capaz de volar, sin embargo, aprende poderosos ataques voladores. Su velocidad y ataque son elevados».
-Bah, líder de Pokémon voladores y me mandas a esa cosa que ni siquiera puede volar, ¡Dandy, vamos a darle!
-No deberías subestimar a un Pokémon por su apariencia -le dijo Falkner -¡Doduo, agilidad!
El pajarraco rasgó el suelo con sus garras, levantando algo de polvo, para después salir despedido a toda velocidad. Corría en círculos alrededor de Dandy tan rápido que parecía más de un Pokémon.
-¡Dandy, usa chorro de agua, ahora!
Rápidos y cortos chorros de agua fueron disparados, pero Doduo se movía tan rápido que el lagarto no pudo atinar ni uno.
-¡Ahora Doduo, terminalo con Tri-ataque! -ordenó Falkner.
Un triángulo de luz multicolor se formó frente a la cabeza de Doduo, acto seguido lo arrojó contra Dandy, que salió volando por el impacto, pero a pesar del dolor se levantó, resoplando, pero listo para continuar peleando. Touji estaba sorprendido por la resistencia de su pequeño cocodrilo.
-¡Bien, Dandy, todavía podés ganar, arañazo!
El Tododile saltó sobre la espalda de Doduo, con una mano se aferró a su cuello y con la otra se dedicó a propinarle terribles arañazos. Doduo se lo sacudió violentamente, el lagarto se colgó de su cuello y lo hizo caer con su peso. Una vez en el suelo, saltó sobre una de sus cabezas y después sobre la arena de combate, con mucha gracia.
Touji lo contemplaba sonriente, sin embargo el Doduo se reincorporó, y clavó sus dos pares de ojos en los del Totodile.
-¡Doduo, acabalo con tu pico taladro!
-Ya casi está fuera, ¡usa mordisco!
Ambos Pokémon se lanzaron simultáneamente al ataque, Dandy con las mandíbulas lo más abiertas posibles, y Doduo con sus picos girando como una taladradora. Ya que los dos estaban muy dañados, el primero que golpeara sería el ganador.
-¡¡Dile!!
-¡¡Doduuo!!
Ambos monstruos se golpearon con fuerza, levantando una nube de polvo que impedía ver bien. Al despejarse, se pudo ver al Doduo de pie, con muy mal aspecto y bastante desplumado, pero Dandy yacía en el suelo, con una horrible herida producto de la perforación de su oponente.
Totodile no puede continuar, ¡El ganador de esta ronda es Falkner!
Touji corrió hacia donde estaba Totodile y lo guardó en su Pokebola, apesadumbrado.
-¿Tengo que repetirte que no iba a ser tan fácil?
-¡Mierda! Solo me queda uno, ¡¡Kosuke, a pelear!!
-¡Taaar! -Kosuke salió de su Pokebola, mirando con frialdad a su emplumado oponente.
-¿Un Larvitar? –preguntó Falkner muy sorprendido mirando el monstruito rocoso. Esto sin duda iba a complicar las cosas.
-Sí, dejame adivinar, no te imaginas como un principiante como yo tiene este Pokémon ¿no? –dijo Touji ya acostumbrado a que la gente se sorprenda al verlo.
-La verdad es que es raro… -dijo Falkner -pero aun así, no tiene oportunidad. Doduo, ¡pico taladro!
-¡Kosuke, mordelo!
El pico taladro impactó sobre la durísima piel de Kosuke, apenas rasgándola, el Pokémon no se preocupó por esto, y aprovechó que lo tenía cerca para saltar y colgarse de uno de sus cuellos con sus mandíbulas, apretándolas con toda su fuerza. Doduo soltó un grito ahogado y luego cayó, completamente falto de respiración, sin poder pelear más.
El Pokédex comenzó a sonar:
«Aviso: Larvitar ha aprendido Tormenta de arena, este ataque daña gradualmente a todos los Pokémon, a excepción de tipos roca, tierra, o acero»
-¿Tormenta de arena?
-¡Doduo no puede continuar, el ganador de esta ronda es el retador!
-¡Doduo, regresa! Ese Larvitar es bueno, pero ni aun así va a poder con lo que viene… te demostraré el poder de los grandiosos Pokémon voladores, ¡Pidgeotto, al ataque!
-¡Pidgeottooo!
-¿Y eso que es? ¡Se parece al grande! –exclamó Touji al ver al halcón salir muy alto de su Pokebola y clavar la mirada en Kosuke.
-Claro que se parece, Pidgeot es la forma evolucionada de Pidgeotto, aunque sea más pequeño, su nivel de experiencia es más avanzado que el de tu Pokémon, creeme que esta batalla va a ser una pesadilla.
-Ya veremos -dijo Touji tratando de no dejarse intimidar por las palabras del líder.
-¡Pidgeotto, usa tornado!
-¡¡Pidgeogeogeo!! -Gritó el pájaro mientras batía sus alas a gran velocidad, generando poderosas ráfagas que golpearon al Larvitar, arrastrándolo un poco, pero el golpe no pareció ser muy efectivo.
-¡Kosuke, usa mirada maligna!
El monstruo levantó su estremecedora mirada hacia su rival, el cual pareció incapaz de moverse.
-¡Ahora chillido! -ordenó Touji mientras se tapaba los oídos.
El penetrante sonido era tan desgarrador que el ave no pudo continuar manteniendo el vuelo, y se precipitó al suelo.
-Perfecto, ya casi está hecho, ¡Mordelo antes de que se levante!
Kosuke se acercó tan rápido como pudo a su aturdido oponente, y cerró sus mandíbulas con fuerza sobre su ala derecha, el mismo Pokémon lo soltó al escuchar el crujido que emitieron sus ligeros huesos. Pidgeotto se incorporó con expresión de dolor, teniendo al Larvitar demasiado cerca intentó levantar vuelo, pero le fue imposible, su ala derecha no le respondía, y el dolor era intenso.
-Un pájaro que no vuela es tan indefenso como un conejo, mejor rendite Falkner -dijo triunfante Touji.
-Ese era uno de mis errores del pasado, pero ya hemos aprendido como adaptarnos a estas situaciones.
El Pidgeotto asumió posición de combate nuevamente.
-Como vos quieras, yo te avise, ¡Kosuke, usa chillido otra vez!
-Rápido Pidgeotto, ¡usa movimiento de espejo!
Kosuke empleó su chillido, pero al terminar de hacerlo Pidgeotto hizo exactamente lo mismo, dejándolo muy aturdido.
-¿Y eso que mierda es?
«Movimiento espejo, este ataque tiene la capacidad de copiar el ultimo movimiento realizado por su oponente y volverlo en su contra».
-¡Ey! ¡Eso es trampa! –se quejó Touji.
-No es trampa, es un ataque oficial y está permitido.
-Hijo de…
-Ahora Pidgeotto, mientras está confundido, ¡bofetada barro!
El pájaro le dio la espalda a Kosuke y comenzó a rasgar rápidamente el suelo con sus garras, levantando varios proyectiles de barro que se estrellaron sobre el cuerpo de Kosuke. A pesar de su débil apariencia, el ataque había provocado daño considerable.
-¡Vamos Kosuke, usa mordisco!
El Pokémon decidió que era hora de terminar el combate, y saltó sobre el pájaro listo para darle la mordida de su vida, sin embargo este tenía otros planes, y contraatacó velozmente con otra bofetada barro antes de que llegara.
Kosuke clavó los pies en el suelo para evitar seguir retrocediendo.
-“¡¿Qué mierda hago?!” –pensó Touji con desesperación al ver que estaba perdiendo ventaja –¡Ya sé! ¡Kosuke, tormenta de arena!
Larvitar soltó un fuerte gruñido, y al iluminarse su cuerpo una enorme cantidad de arena, tierra y pedregullo barrió todo el campo de batalla, y azotó al pájaro con fuerza.
-Pidgeotto, resistí un poco más, ¡Otra vez, bofetada barro!
Pidgeotto repitió su ataque, el cual Kosuke esquivó por poco haciéndose a un lado.
-¡Mordisco!
-¡Movimiento espejo!
Kosuke mordió a su oponente en un costado, esta vez estaba seguro de haberlo derrotado, ya que la mordida había sido dura, pero grande fue su sorpresa cuando Pidgeotto le regreso el golpe con mucha fuerza, empujándolo hacia atrás y haciéndolo caer.
La tormenta de arena se estaba volviendo una tortura para Pidgeotto, cuya vista estaba bastante bloqueada y su plumaje pesado y sucio por la tierra.
-“¡Carajo! Si no hago nada me ataca con la bofetada barro, pero si lo ataco me devuelve el golpe con ese ataque espejo o como mierda se llame, no cabe duda de que él es un gran entrenador… ¡¿Pero qué mierda hago ahora?!” –pensó Touji viendo a su Larvitar incorporarse y afrontar a su enemigo.

Los monstruos se atacaron nuevamente, Kosuke mordió al ave mientras unas cuantas bolas de barro estallaban sobre su quijada, la tormenta de arena no le molestaba en lo absoluto, su visibilidad era perfecta, pero no se podía decir lo mismo de Pidgeotto, que recibió daño de la tormenta y retrocedió. Sus patas flaquearon en ese momento, sin embargo no cayó, enseñando así su gran resistencia.
Kosuke apretó los dientes. Ambos Pokémon estaban muy maltrechos, apenas podían mantenerse en pie.
-Kosuke, resistí, ¡Resistí un poco más!
-Pidgeotto, no te dejes ganar, ¡Usa bofetada barro!
Con sus últimas fuerzas el Pokémon volador se dispuso a atacar, por su parte, el Larvitar atacó con un mordisco.
Nuevamente el choque de ambos ataques terminó con los dos Pokémon en el suelo, cubiertos de tierra, barro, y heridas. Parecía ser un empate, la tormenta de arena volvió a golpear el debilitado cuerpo de Pidgeotto. Increíblemente ambos Pokémon se pusieron de pie, negándose rotundamente a dejar la batalla así.
-¡Un esfuerzo más, mordisco!
-¡Pidgeotto! Movimiento espejo, ¡acábalo de una vez!
Y nuevamente, los monstruos mordían el polvo, esta vez parecía decisivo, pero para alegría de Touji, su Pokémon se levantó.
-¡Bien Kosuke, lo hicimos!
-Si Pidgeotto no logra levantarse Larvitar será el ganador -dijo el referí.
-¡Lo sé, lo sé, Pidgeotto, de pie! –ordenó Falkner.
Para el completo asombro de Touji, y terror de Kosuke, Pidgeotto afirmó una pata en el suelo y se incorporó, era casi como si siguiera ciegamente todas las órdenes de Falkner, sin importar cuan débil se encontrase.
Kosuke empezó a retroceder, paso por paso, ya no se le ocurría una forma de ganar. Pero en ese momento, la tormenta de arena volvió al ataque, golpeando a Pidgeotto por última vez, el ave finalmente cayó al suelo, inconsciente. El réferi y Falkner intercambiaron miradas, y este último asintió con la cabeza.
-Pidgeotto no puede continuar, ¡El ganador de esta ronda y del combate es el retador Touji Watsuki!
Falkner se acercó con calma hasta donde estaba su Pokémon, que tenía las alas extendidas y con ellas cubría el suelo. Su amo lo tomo en brazos, abandonando su frialdad pero aún estando muy tranquilo.
-Lo hiciste muy bien, estoy orgulloso.
Luego de acariciarle las plumas, lo guardó en su Pokebola.
Kosuke cayó sentado por el agotamiento, estaba realmente maltrecho.
-Ganamos… -murmuró Touji sin podérselo creer –¡¡Ganamooos!! ¡¡Siiii!! –gritó alegremente mientras levantaba a Kosuke, para después felicitarlo y guardarlo en su Pokebola.
-Touji.
-¿Eh?
-Muy buena pelea, sos un entrenador con futuro, me enorgullezco en darte esta medalla. Tomala, es tuya, es la medalla Zephyr.
-¿Esta es una medalla? ¿Entonces con siete más de estas puedo entrar al torneo de la liga Johto?
-Exactamente. Pero tenés que tener cuidado, entrena duro, porque los lideres aumentarán su dificultad mientras vayas avanzando, yo solo soy la primera prueba, considera esto como algo fácil.
-¿Queeé? ¿Esto fue fácil? ¡Noooo! -gritó Touji, corrió hasta uno de los bordes del gimnasio y saltó al vacío.
-Pidgeot, tráemelo –dijo Falkner dando un suspiro y sujetándose la cabeza.
El enorme pájaro apareció sobre uno de los lados del edificio, trayendo a Touji colgado de una pierna.
-¡¡Carajo!! ¡¡Falkner, decile al pajarraco que me baje!!
Pidgeot lo soltó con el entrecejo fruncido, y Touji cayó sobre su cara al suelo de la terraza.
-Ouch, claro que voy a entrenar duro, no me gusta perder –dijo mientras se levantaba.
-Espero que esta pelea te haya enseñado algo -dijo Falkner extendiéndole la mano a Touji.
Touji no podía creer lo que veía.
-S-si, claro -respondió estrechando su mano “¡El líder del gimnasio me dio la mano!”.
-Buena suerte en tu viaje, si seguís trabajando así con tus Pokémon, estoy seguro que te va a ir bien -Touji dejó de escuchar a Falkner en ese momento «¿Trabajando así? ¡Pero si nunca hago nada!» -…tu Larvitar en especial… puedo ver un brillante futuro para ese Pokémon.
Touji reaccionó:
-¡Gracias, y adiós! –dijo mientras daba media vuelta muy contento, cuando recordó el verdadero motivo que lo había llevado al gimnasio.
-¡Un momento! Yo vine acá a preguntarte algo.
-¿Qué cosa?
-¿No vino a tu gimnasio una chica con un Eevee en su hombro? Ella es Rika.
-Un Eevee… ya veo, así que ella es Rika, no creo que te tengas que preocupar por ella, dudo que los Rocket le representen una amenaza.
-¿Que, la viste?
-¿Te acordás cuando nos conocimos?
-Si, en la casa del Señor Pokémon.
-Cuando yo pasé por ahí, recién había terminado la pelea con ella en el gimnasio, esa fue la última vez que la vi.
-¿Y ganaste?
-No –respondió con cara de mal humor –y con ella si usé a Pidgeot.
-¡¿Que?! –Touji se volvió a mirar al imponente halcón –¿pero como…?
-Como te dije, no deberías juzgar a nada por su apariencia, ni a los Pokémon, ni a los humanos, puede que te den una sorpresa.
-Eh, sí, supongo… ¿Pero después de eso ya no la volviste a ver?
-No, supongo que habrá continuado su viaje siguiendo la ruta de los entrenadores…
-Bueno, tengo que seguir buscando, nos vemos –dijo Touji algo desanimado, su principal objetivo volvía a alejarse.
-Buena suerte.

Touji salió del gimnasio feliz y triste al mismo tiempo, tal vez Falkner tenía razón, y Rika no corría ningún peligro, pero ¿y si no..? Además, él tenía otros motivos para querer verla de nuevo…
El sol aún brillaba en lo alto, Touji caminaba cabizbajo hacia el centro Pokémon… cuando una pequeña criatura parda se le acercó corriendo.
-¡Ouiii!
-¿Un Eevee? ¿Te conozco? –dijo Touji, agachándose y mirándolo con más detenimiento -¿Charl…?
-¡Hola Touji! –dijo una alegre voz conocida.
-N-no puede ser –Touji se levantó y se volvió hacia donde provenía la voz – ¡¡R… Ri… RIKA!!
La chica lo saludó con un abrazo, muy feliz, y Touji, a pesar de la emoción que sentía en ese momento hizo un esfuerzo para evitar desmayarse, pero aun así no pudo evitar sonrojarse mucho.
-¿Qué hacías en el gimnasio? ¿Peleaste con Falkner? –preguntó ella una vez que lo soltó.
-Si, no me lo recuerdes…
-Que, ¿perdiste?
-No, no, no. Mira, acá tengo la medalla –Touji le mostró orgulloso su trofeo.
-Ah, ¡que linda! Es igual a la que tengo yo -dijo Rika mostrándole una pequeña caja.
Touji casi se muere al ver que ella tenía nueve medallas dentro de la cajita, se sintió un verdadero inútil.
-¿De dónde sacaste tantas medallas? –preguntó intentando sacarles la vista de encima.
-Ah, creo que me olvidé de mencionarlo, estas son de los Gym Leaders de Kanto, quise retar a la Elite Four, pero no aceptaban retadores hasta el año entrante, así que me enteré de que en Johto se iba a realizar el torneo de la convención Plateada, y decidí participar.
-¿Entonces vas a juntar todas las medallas de Johto?
-Así es -dijo Rika sonriente.
-Eso significa que vamos a ir por la misma ruta, creo que podemos… podemos… -Touji intentaba decir algo, quería decirlo, pero no le salían las palabras.
-¿Podemos ir juntos? Porque vos también los vas a retar, ¿o no? –finalizó Rika la frase por él.
-¿Ehh? Si, ju-juntos… vos y yo… vamos…
El día había sido muy difícil para Touji, pero las cosas por fin comenzaban a encaminarse, ahora continuaría su viaje junto con una compañera, Rika Sakurai de ciudad Viridian.
¿Qué nuevos retos y peligros los aguardaban?

Sabrina

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