Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 6: Cherrygrove City, la tragedia

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 6: Cherrygrove City, la tragedia

Touji y su oponente se clavaban miradas asesinas, lo mismo que sus Pokémon; Spinarak y Bellsprout, quienes tensaban los músculos listos para empezar el combate. Cuando fueron interrumpidos por un grito…

-¡¡Detengan la pelea ahora mismo!!
-¿Qué pasa? -preguntó Touji girándose a ver quien era, y se sorprendió al verlo.
-¡¿Por qué nos detenés?! -gritó el otro entrenador bruscamente.
-Eso es… eso es… -balbuceó cierto chico de pelo castaño.
-¿Qué cosa? ¿qué es, Tim? -Preguntó Touji cansándose de ver la cara boquiabierta del recién llegado -¿esos dos volvieron a molestar?
-¿Eh? No, no es eso… yo lo decía por… por… -decía señalando al Pokémon de Touji – no lo puedo creer…
-¿Qué cosa? -preguntaba impaciente Touji.

-Ey, pelotudo, no sé si lo notaste, pero estamos ocupados acá –dijo el oponente de Touji, para después dirigirse a este último -¿podemos seguir nuestra pelea?
-¡¡No, no, no, no!! Esperen un poco… yo quiero ese Pokémon, ¡¡ese Spinarak!! –gritó Tim emocionado.

-¿Qué? ¿Esta araña? -Preguntaba Touji incrédulo -¿qué tiene de especial esta… cosa fea?
-Es… es… es… sencillamente… ¡¡PERFECTO!! Por favor, ¡¡Cambiame ese Pokémon!!
-¿Eh? ¿Cambiar? ¿Estás loco? ¡No, lo tengo que usar!
-Por favor, yo peleo por vos si querés, pero cambiamelo, te doy este Pokémon que acabo de capturar a cambio –dijo mientras ponía una Pokebola delante de la cara de Touji -¡Por favor!

-¡No! ¡Te dije que no! -dijo Touji irritado mientras guardaba a Spinarak, y salía corriendo de ahí, ansioso por deshacerse de (ambas) pequeñas pestes.
-¡¡Ey!! ¡¡Miedoso, vení a pelear!! –llamó el otro entrenador, que se quedó perplejo junto a su Bellsprout.
-No me jodas, ¡lo dejamos para otro día! –contestó agitadamente Touji mientras corría.
-¡Peraaa! No podés irte, ¡cambiame ese Pokémon! -gritó Tim, y salió corriendo tras Touji.

Ambos corrían muy rápido, Touji estaba bastante acostumbrado a hacerlo por la cantidad de veces que había sido perseguido por la dueña de la frutería en el pueblo New Bark, cada vez que el chico le robaba una manzana camino al colegio.
Pasaron los minutos y finalmente se cansaron, comenzaron a trotar.
-Cambiame… el… Poke… mon… -dijo Tim jadeando.
-No… no… quie… ro… -contestó Touji en el mismo estado.
-Cambiame… el… Poke… mon…
-No… no… quie… ro…
-Cambiame… el… Poke… mon…
A esa altura los dos ya estaban caminando.
Touji se detuvo, completamente harto, giró y miró a Tim para decirle sin rodeos:
-¡Por milésima vez! ¡¡NO TE LO VOY A DAR!!
-Pe… pero…
-¡¡No!! -gritó Touji, y volvió a emprender la carrera, pero se sintió un poco mal al dejarlo así, giró la cabeza y dijo sin dejar de correr:
-¡Perdona! Pero estoy apurad…
Sin darse cuenta Touji se estrelló contra algo muy duro, una puerta de madera, y cayó al suelo, aturdido.
-Uy, ¿estás bien? ¿Qué pasó? –dijo Tim cuando finalmente logró alcanzarlo.

Touji no contestó, la cabeza todavía le daba vueltas por el golpazo que se dio, pero llegó a distinguir el sonido de la puerta abriéndose.
-¿Qué pasó? ¿qué fue ese ruido? -dijo un hombre mayor que salió de la casa, de poblado bigote y mirada afable.
Touji se levantó frotándose la cabeza que todavía le dolía, y se sacudió el polvo de la ropa.
-Disculpe, es que mi amigo se estrelló contra la puerta de su casa –explicó Tim, como si aquello fuera lo más normal del mundo.
-No… no somos amigos –dijo Touji todavía mareado.

-Oh, ¿estás bien muchacho? Necesitas sentarte, por favor pasa… –el anciano se apartó amablemente para dejarlos entrar.
-Eh… gracia… gracias… -Touji entró a la casa sujetándose la cabeza.
Los tres estaban sentados alrededor de una mesa, con una taza de té caliente cada uno.
-Disculpe… ¿Usted no es…? -empezó a preguntar Tim, quien había estado observando al viejo detenidamente.

-Si, así es, yo soy el famoso Señor Pokémon –replicó el hombre antes de que Tim terminara de formular la pregunta, en tono algo cansado.
-¡Wow, es un honor estar en su casa!
-¡Ay, ay, me duele! ¡¿Quién fue el pelotudo que puso una casa en el medio de la nada?!
-¡¡Callate boludo!! -le dijo Tim al oído pegándole un codazo y mirando al Señor Pokémon con una sonrisa desesperada.

-¿Qué? ¿Por qu…? -empezó a decir Touji, siendo interrumpido.
-Por favor disculpe a mi amigo -dijo Tim agarrando la cabeza de Touji e inclinándola en forma de disculpa.
-Bah… no hay problema, realmente si es un lugar extraño para tener una casa –dijo despreocupadamente el viejo -Mucho gusto, soy el Señor Pokémon –el hombre extendió la mano.
-Ah… si, yo soy Touji Watsuki -respondió estrechándosela, aún no muy convencido -lamento lo de antes. «¿Señor Pokémon? ¡¿qué clase de idiota puede llamarse así?!»
-Y yo soy Tim Jonson -dijo saludando emocionado, al estar frente a una celebridad.

-Y díganme muchachos, ¿de dónde vienen?
-Yo vengo de New Bark… -dijo Touji.
-¿De New Bark? ¡Ah! ¡Entonces vos debés ser el alumno nuevo del Profesor Elm!
-¿Alumno nuevo? Sí, supongo que ese soy yo… ¿cómo sabe eso?
-Vamos, vamos, soy el Señor Pokémon, yo sé todo sobre los entrenadores más prometedores.
-¿Ah si? –dijo Touji con nerviosismo, ahora el sujeto comenzaba a asustarlo.
-Además el profesor me habló de vos, claro…
Touji entornó los ojos: “este tipo sí que es vidente”.
-Y decime, ¿qué Pokémon te dieron para empezar tu entrenamiento?
-Me dieron este –dijo inflando una Pokebola y liberando a su Larvitar, quien se desperezó, pero el Señor Pokémon no pareció sorprenderse para nada al verlo.
-Mmm… eso pensé…
-¿Qué cosa?
-Puedo ver por qué te dieron precisamente este Larvitar…
-Si, porque no tenían un Chikorita, un Cyndaquil, o un Totodile –repuso Touji, convencido de que esa era la respuesta.
El Señor Pokémon miró a Touji unos segundos.
-Em… sí, supongo que fue por eso…
Hubo un cruce de miradas algo incómodo, Touji sintió que se le ocultaba algo.

-Veo que sos un buen entrenador, y si todavía no lo sos, lo vas a ser pronto, por eso te tengo un regalo… –dijo el Señor Pokémon tratando de quebrar esa pesada atmósfera.
-¿Un regalo para mí? ¿Qué es?
-Es un huevo Pokémon.
-¿Para comer?
El Señor Pokémon carraspeó, y Tim casi se cae de su silla.
-De acá adentro va a salir un Pokémon, pero necesita tiempo y cuidados, y creo que sos una persona en la que puedo confiar para esta tarea, ¿lo vas a cuidar bien?
-Eh… si, gracias -dijo Touji mientras recibía el huevo. No era muy grande, y tenía manchas amarillas en su cáscara blanca –¿Y qué Pokémon va a salir de acá?
-Eso no lo sé.
-Ya veo… -dijo Touji algo decepcionado, guardó su nuevo huevo en su mochila y a Kosuke en su Pokebola -Bueno, creo que ya es hora de irnos –el chico se levantó.
-Te deseo buena suerte, joven Touji, y si tenés algún problema vení a visitarme, trataré de ayudarte en lo que pueda.
-Si, muchas gracias por todo -dijeron Touji y Tim con una pequeña inclinación de cabeza.
Salieron de la casa y ni bien cerraron la puerta un viento huracanado casi los vuela por los aires.
-¿Pero qué mierda pasa? -gritó Touji levantando un brazo para protegerse del viento y la polvareda.

La luz del sol fue bloqueada por una enorme bestia alada que descendía del cielo.
-¡Pidgeoooo! -gritó el Pokémon al posarse en la tierra, era un Pidgeot enorme, magnifico desde todo punto de vista, con una intensa mirada teñida de negro.
Sobre su lomo había un hombre que vestía un traje tradicional japonés de tonalidades azuladas, un largo mechón de pelo oscuro caía sobre su cara, cubriéndosela parcialmente, pero su mirada fría seguía siendo visible.

El Señor Pokémon salió de su casa al oír el ruido del aleteo.
-¿Qué está pasando? ¡Ah! Sos vos Falkner, bienvenido –dijo levantando una mano a modo de saludo -¿Qué hace una persona tan ocupada como vos en mi humilde residencia?
-Traigo noticias, terribles noticias -dijo Falkner con voz inexpresiva, pasando por alto cualquier formalidad.
-¿Qué pasó? -el Señor Pokémon preguntó muy preocupado.
-Cherrygrove fue…
-¿Qué? ¿Qué pasó con Cherrygrove? -dijo Touji dando un paso al frente y metiéndose en la conversación. El recién llegado no se molestó en mirarlo.
-Cherrygrove fue… devastada -finalizó sin cambiar el frío tono de su voz.
-¡¿Cómo que devastada?! -gritaron el Señor Pokémon, Touji, y Tim al unísono.
-Me temo que sí… todavía no sé con exactitud que ocurrió, solo recibí una llamada telefónica hace apenas unos minutos, solicitando tanta ayuda como sea posible, y decidí detenerme acá para informarlo sobre los hechos –dijo el extraño personaje mientras su pájaro rasgaba el suelo con sus garras, aparentemente ansioso por reanudar el vuelo.

-Esto es terrible… y que esperas, ¡¡andá!! -gritó el Señor Pokémon alterado. El joven respondió con un corto asentimiento de cabeza.
-¡Vamos, Pidgeot!
-¡Esperá! -le gritó Touji de repente, al ver que estaban por despegar -¡yo también voy!
-Es muy peligroso que un mocoso como vos vaya a un lugar así, no sabemos que nos espera -dijo Falkner despectivo.
-¡Pero tengo que ir! No puedo ignorarlos, ellos me ayudaron cuando tuve problemas, ¡si no me llevas voy a ir caminando igual! -gritó el muchacho lleno de determinación.

-Falkner, dejalo ir con vos -dijo el Señor Pokémon asintiendo con la cabeza.
-Está bien… pero es mejor que no me causes problemas, subí.
-¿Q-qué? ¿qué yo suba ahí? -dijo Touji señalando al Pidgeot- ¡de ninguna manera!
-Bueno, entonces te quedas -dijo Falkner mientras el pájaro se preparaba para levantar vuelo.
-¡Espera! Si no hay más remedio… -Touji se subió detrás de Falkner, se sentía extraño, nunca había subido a un Pokémon.
-¡Esperen, yo voy con ustedes! -dijo Tim apresuradamente mientras se agarraba de las plumas de Pidgeot para subir.
-Bah, está bien, pero subí rápido, ¡no tengo tiempo para perder! -dijo Falkner ya harto.

Después de que todos estaban sobre Pidgeot, el Señor Pokémon los despidió:
-Buena suerte, traigan noticias pronto, ¡y sujétense bien!
-¿Sujétense bien? -repitió Touji algo asustado.
El ave levantó vuelo con gracia, y comenzó a ganar altura velozmente, todavía sin alejarse de la cabaña. Una irreprimible sensación de vértigo se apoderó de Touji.
-¡Pidgeot, match 2! -ordenó Falkner -agárrense fuerte, es en serio.

-¿Fuerte? -volvió a preguntar Touji, cuyo rostro estaba completamente blanco.
Cuando Pidgeot aceleró de golpe, la velocidad hizo que Touji y Tim casi fueran despedidos hacia atrás, el impulso era tremendo.
-¡¡Mierdaaaaaaaaaa!! ¡¿Pero qué clase de esteroides le das a esta cosa?! –gritó prácticamente abrazándose al ave.
-Ningún esteroide, los Pidgeot son Pokémon verdaderamente rápidos -le dijo Tim en un estado similar.
-¿Ah si? No sabía… -se detuvo un segundo -Ahora que lo pienso ¡¿Vos qué carajo haces acá?!
-¡¡Ya te dije que no te voy a dejar hasta que me cambies el Spinarak!!

Pronto comenzaron a ver enormes nubes de humo negro flotando en la lejanía, indicando indudablemente que ese era el lugar.
En solo unos minutos estaban sobrevolando la ciudad de Cherrygrove, o… lo que quedaba de ella.

Lo que vieron los dejó completamente horrorizados; Touji miraba incrédulo, lo que alguna vez había sido un tranquilo y alegre pueblo, con sus tranquilas calles y frondosos árboles, ahora estaba completamente en llamas, todo estaba destruido, las casas y los pocos edificios de la ciudad ardían intensamente, el sol no podía verse; todo estaba cubierto de humo y polvo. Las ahora sombrías calles estaban obstruidas por escombros de todos los tamaños, y de vez en cuando se podía divisar algún cadáver carbonizado que sobresalía de entre ellos, un brazo, una pierna, los rastros humanos eran abundantes.

Touji se cubrió la boca con una mano, sintiéndose enfermo. Ni en la peor película de terror se imaginó ver algo así, esto no era solo producto del fuego, esto era una masacre completamente intencional.

Las Chansey corrían de un lado a otro llevando camillas con heridos que no paraban de gritar incoherencias, los Growlithe corrían desesperados tratando en vano de apagar las llamas con lo que sea, con sus patas, con mantas, daba igual. Sus amas así lo ordenaron; docenas de oficiales Jenny que ante el creciente incendio no sabían qué hacer.

La cara pareció iluminárseles cuando vieron a Falkner y a su Pidgeot que descendió elegantemente cerca de una carpa armada en la única parte de la ciudad que se había salvado del fuego, donde los heridos eran tratados.

-Gracias a dios que llegó, Señor Falkner -dijo una oficial Jenny que tenía la cara cubierta de tizne y gotas de sudor -nuestros Pokémon no dan abasto para controlar el incendio, hemos perdido ya cuatro Growlithes en un derrumbe y dos quedaron atrapados en el fuego, para colmo los escasos Pokémon de agua que teníamos ya no pueden continuar -la oficial hablaba precipitadamente, su uniforme estaba en pésimas condiciones y tenía un corte en una muñeca, que ya no sangraba.

Falkner se bajó de un salto de Pidgeot, y habló con semblante tranquilo.
-Pidgeot, ayudá a las oficiales en lo que necesiten.
El Pokémon asintió con la cabeza.
-Esperá -dijo Tim -él puede ser útil, ¡Totodile, ve! ¡Ayuda a Pidgeot!
El pequeño cocodrilo se subió a la espalda del ave, y volaron hacia donde se encontraba otra oficial Jenny, que les hacía señas con la mano desesperadamente.

-¿Qué mierda pasó acá? -preguntó Touji, todavía sin borrársele su expresión de horror.
-Fue… fueron los Rocket… –respondió en voz baja Jenny.
-¿Los Rocket? ¡¡Pero si estaban en la cárcel!! ¿Cómo consiguieron escapar tan fácilmente?
-Así era… pero hace unas horas… apareció un joven montado en un gigantesco Charizard, los liberó, haciendo pedazos la prisión, y luego…
-¿Luego?
-Luego destruyó todo, absolutamente todo, no sabemos la cantidad de víctimas fatales que hay, e incluso la enfermera Joy local está desaparecida.
-¿Desaparecida? -gritó Touji preocupado- ¡hay que encontrarla!
-Ya veo… -dijo Falkner agarrándose el mentón en un gesto pensativo.
-¡Señor Falkner, necesitamos su ayuda por aquí! -gritó una de las enfermeras Joy, que intentaba levantar un enorme pedazo de pared para rescatar a quien estaba debajo.
-Si, enseguida -Falkner fue prontamente a ayudarla.
Mientras tanto, Touji, Tim y la Jenny que los acompañaba recorrían las derruidas calles en busca de sobrevivientes a la catástrofe.
La vista del lugar era caótica, y la visibilidad era pésima al haber tanto polvo y humo flotando en el aire.
Tim señaló hacia el cielo, boquiabierto, entre la turbieza del aire, pudieron vislumbrar un pequeño helicóptero a lo lejos, a su lado se podía ver la silueta de un enorme Pokémon volador, con un hombre montado en él.
Touji miró con más atención y divisó algo que brillaba en lo que parecía ser la cola del monstruo… una llama.
-Ese Pokémon es un… –comenzó a decir Tim.
-Charizard, lo sé, yo lo vi en algún lado… -dijo Touji sin sacar la vista del dragón. En ese instante, tuvo un sentimiento muy extraño. Familiar por un lado, y ajeno por el otro. Alegre y triste.
-Él es el culpable -dijo Jenny con los puños apretados de furia, mirando hacia la imponente bestia que se alejaba.
-Miserable, ¡¿Cómo pudo usar un Pokémon para hacer semejante atrocidad?! -exclamó Tim furioso.
Entonces algo se iluminó en la cabeza de Touji, recordó donde había visto a ese Pokémon, era el dragón que había visto en su sueño antes de empezar su viaje, lo que no entendía era por qué la imagen de esa criatura en su mente, de alguna manera lo reconfortaba, pero al mismo tiempo lo asustaba.
En un instante, el dragón se perdió en los cielos inundados de humo. Sin embargo, algo se acercaba en lugar de alejarse, era el helicóptero.
Cuando estuvo cerca del grupo, la puerta se abrió, y una voz femenina se dejó oír:
-¡Ey, pendejo de mierda!
-Hola, ¿cómo están? Espero que no muy acalorados -dijo una voz tranquila ya conocida por el entrenador.
-¡¡Los Rockets!! Hijos de mil puta, ustedes hicieron esto, ¡¡me las van a pagar!! -gritó Touji sin contener la ira.
-¡¡Están bajo arresto, bajen ahora mismo!! -les gritó Jenny.
-¡¡No se molesten pelotudos!! -respondió Nabiki
-Todavía tenemos una bella sorpresa -dijo Tatewaki.
Se volvió hacia el interior del helicóptero, y reapareció mostrando algo… la figura de la enfermera Joy, atada y amordazada, fue claramente reconocible para todos.
-¡¡Ustedes tenían a la enfermera!! –gritó Tim.
-¡¡Suéltenla de inmediato!! ¡¡Growlithe!! –ordenó la oficial, mientras el canino de fuego daba un paso al frente.
-Si eso quieren… -dijo Tatewaki con una sonrisa -será un placer –agregó, empujando a Joy fuera del helicóptero.
-¡¡NO!! -gritó Touji -¡¿Qué hacemos?!
-¡¡Rápido, saca a Spinarak!! –dijo Tim.
-¡¡Spinarak ve!!
-¡¡Usa la telaraña!! -gritó Tim.
-¡¡Hace lo que dice!! -le ordenó Touji con desesperación.
Spinarak se apresuró a tejer una red, pero no la terminó a tiempo, y justo cuando Joy estaba por caer al suelo, una sombra rauda cruzó delante de ellos, al tiempo que Joy desaparecía de su campo visual.
Pidgeot se posó en el suelo, con Falkner sobre él y Joy en los brazos de este, inconsciente.
-Ustedes son los culpables de esto, ¡¡Juro que lo pagarán!! –gritó Falkner abandonando su frialdad para mostrar verdadera furia.
-¡¡Callate pelotudo!! –gritó Nabiki, pero parecía menos segura.
-Por ahora no va a ser posible, nos tenemos que retirar, traten de no acalorarse -dijo burlón Tatewaki, saludando al estilo militar.
-¡¡Vos y la boluda de la sonrisa tienen los días contados!! –sentenció Nabiki, ante la expresión aterrorizada de Touji, y acto seguido arrojó una granada de humo al suelo, sobre el grupo. Al estallar esta, el helicóptero se perdió de vista.
Hubo un instante de silencio, solo cortado por el crepitar de las llamas cercanas.
-¡¡Mierda, mierda, mierda!! -gritó el muchacho con amargura, cayendo de rodillas al suelo y golpeándolo repetidamente con el puño -Van tras de Rika, van tras de Rika, ¿Qué voy a hacer? ¡Todo esto es mi culpa!
Falkner lo escrutó con intensidad.
Tim estiró una mano hacia el hombro de Touji, pero fue interrumpido:
-Watsuki, agarrala -dijo Falkner dándole a Joy.
Falkner se iba a lanzar a la persecución de los Rockets montado en Pidgeot, cuando Jenny lo detuvo:
-Espere Señor Falkner, nosotros nos encargaremos de ellos, toda la policía de Johto conoce sus caras y está buscándolos, no irán muy lejos. Por ahora lo importante es terminar acá, aún hay muchas víctimas.
-¡Pero! -protestó Touji poniéndose de pie.
Tras unos segundos de pensarlo, Falkner asintió y accedió a quedarse en la ciudad.
Inmediatamente se fue a tratar de ayudar en lo que fuera posible, Jenny se fue con él y Tim fue a buscar a su Totodile, ya que hacía rato que no lo veía.
Touji comenzó a caminar lentamente por las calles de Cherrygrove, cabizbajo, ni siquiera la vista de la ciudad destruida le llamaba la atención ahora, tenía mucho en que pensar; ¿Estaría a salvo Rika? ¿Qué significaba la misteriosa presencia de ese Charizard?
Después de un rato de pensamientos que no conducían a nada, el muchacho se sentó entre los escombros, con el reflejo de unas débiles llamas en sus ojos.
-Touji, ¿estás bien? –preguntó Tim, que acababa de llegar.
-Si, ¿Por qué no habría de estarlo? -replicó con sarcasmo.
-Pudo ser peor…
-Esto… todo esto… Todo esto es mi culpa, yo quise pelear con ellos… y ahora los Rockets la buscan… y si la encuentran… -un escalofrío lo estremeció visiblemente.

-No deberías preocuparte tanto, todo siempre mejora, siempre tiene solución, mira este lugar, estaba en llamas, pero hace una hora llegó el escuadrón Blastoise y el incendio fue controlado, además, ya se encontraron más sobrevivientes, todo está mejorando, ¡animate!
-Aun así, me siento un imbécil, hoy Joy no habría sobrevivido si no fuera por Falkner, yo ni siquiera pude reaccionar, solo me quedé congelado como un estúpido, incluso la idea de usar a Spinarak fue tuya, no creo que yo esté hecho para esto…
-Todos tenemos malos días, pero ahora tenés que pensar en ayudar a tu amiga, ¿A dónde se dirige?
-¿Rika? No sé, pero seguro ya está lejos, y ellos me llevan ventaja, nunca voy a hacer a tiempo para avisarle…
-¿Rika? -repitió Tim asombrado -¿Por casualidad es una chica de pelo largo y negro, y un Eevee en su hombro?
Todo rastro de derrota y amargura se evaporó de Touji instantáneamente.
-Si, exactamente, ¡¿la viste?!
-Peleé con ella, me dijo que iba camino a Violet.
-¿A Violet? Entonces allá es a donde voy, ¡Gracias Tim! -Touji se puso de pie con renovadas energías, y un rumbo fijo, pero se detuvo al recordar algo:
-Tomá –dijo volviéndose hacia Tim con una Pokebola en la mano -acá tenés a Spinarak, de cualquier manera nunca me gustó.
-¿Me lo cambias? ¿De verdad? ¡¡Gracias!!
-Si, quedatelo, nos vemos –Touji dio media vuelta, sin percatarse de que tenía que recibir otro Pokémon a cambio…
-¡Che, espera! ¡Te tengo que dar mi Pokémon
-¿Eh? ¿Por qué?
-De eso se trata cambiar, yo te doy un Pokémon a cambio de otro, no es tan difícil de entender… -dijo poniendo los ojos en blanco.
-¡Ah! ¿O sea que no te lo regalo? ¿Vos me das uno? Qué bien –Touji nuevamente puso cara de haber hecho un gran descubrimiento.
-Claro, quedate con este Totodile.
-¿Vos no lo querés?
-Es que no me gustan mucho los Pokémon de agua, y siempre quise tener un Spinarak, además yo sé que vos lo vas a cuidar bien.
-Claro, lo cuidaré, muchas gracias… por todo.
Los entrenadores estrecharon manos.
-De nada, pero che… ¿cómo te vas a ir?
-Caminando, ¿cómo más?
-Pedile a Falkner que te lleve, él va para Violet.
-¿Falkner vive en Violet?
-Eh, si, algo así, dale, apurate antes de que se vaya.
-¡Nos vemos!
Touji salió corriendo, y vio a Falkner que acababa de despegar con Pidgeot. Desesperado, le gritó a todo pulmón antes de que se aleje más:
-¡¡Esperaaaaá!!
Falkner hizo que Pidgeot se volteara.
-Watsuki, ¿qué pasa?
-Vas para Violet, ¿no?
-Si, ¿por qué? –preguntó escrutándolo con la mirada.
-Los Rockets van a atacar a una amiga que está allá, ¡Tengo que encontrarla antes que ellos!
El joven se quedó en silencio unos segundos, aparentemente tratando de definir que tan desesperado estaba Touji en realidad.
-Tal vez te juzgué mal la primera vez, niño, aunque no sos un buen entrenador todavía, y cometes muchos errores, al parecer sos una buena persona… vamos, subí, Violet nos espera. ¡Adelante Pidgeot!
-¡Pidgeooooo!
De esta manera, Touji se alejó de Cherrygrove en un día sombrío, pero para él, pronto mejoraría, un nuevo día, una nueva oportunidad… y un nuevo… ¿Encuentro?

Sabrina

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