Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 54: ¡Final! Mezcla de sentimientos, ¡Touji vs. Rika!

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 54: ¡Final! Mezcla de sentimientos, ¡Touji vs. Rika!

Vacío. Las hojas secas eran barridas cruelmente por el viento otoñal. Todas las tiendas estaban cerradas, el silencio embargaba completamente el lugar. Aunque no faltaba mucho para el atardecer, aún estaba claro, pero no había un alma en las calles. Alguien corría a toda velocidad hacia el estadio, sus zapatillas golpeaban con fuerza el suelo de piedra; no podía creerlo, era el combate final, y estaba llegando tarde.

Finalmente había llegado el día más esperado por miles de personas alrededor del mundo.

El estadio reventaba a toda capacidad; los espectadores estaban tan apretados que no cabía un alfiler entre ellos. Además de olor a transpiración y salchichas ahumadas, se respiraba expectativa por toneladas. Todos esperaban ver el mejor duelo de sus vidas, y lo verían.

A pesar de lo difícil que les resultaba todo aquello, Reiko, Harry y Hikari estaban ansiosos porque el combate de inicio.

-¡Ha llegado el día que todos esperaban!

-¡Así es, porque hoy se realiza el último combate de este espectacular torneo!

-Todos hemos visto sus batallas, y sabemos bien de qué son capaces, ¡ahora nos mostrarán un enfrentamiento sin precedentes!

Tal y como se hizo en el combate anterior, Touji y Rika se acercaron uno al otro.

Pasaron largos segundos, hasta que…

-Rika, ¿Te acordás esa noche en el techo del centro Pokémon de Blackthorn? Esa vez me dijiste… que sentías que algo malo iba a pasar… ¿Aún tenés ese presentimiento?

-Sí –respondió ella con voz queda.

Sin una palabra más, ambos dieron media vuelta y regresaron a sus puestos.

A cada paso que Touji daba, sentía que se alejaba más y más en todo sentido de la persona que tan bien conocía, como si una barrera invisible se empeñara en distanciarlos.

Rika tenía un semblante difícil de describir, entre la serenidad y la frialdad.

Por alguna razón, ambos entrenadores tardaron tal vez un minuto en inflar sus pokebolas, pero una vez que lo hicieron, fue como si todo sentimiento anterior hubiera sido bloqueado completamente.

-¡Vuelan las pokebolas!

-¡Los primeros monstruos son liberados!

Del lado de Touji, se irguió la imponente mole que representaba Feraligatr. Dio un rugido atronador, y clavó las garras en el suelo.

Del de Rika, una criatura de dulce mirada, piel rosada, y pequeñas alas que la mantenían a unos centímetros del suelo. Clefable.

Las bestias fijaron la mirada una en la otra, no habría nada de juegos.

-¡Empiezan!

-¡Feraligatr no tarda en disparar su hidro bomba!

-Clefable invoca a su pantalla de luz, que absorbe el impacto casi completamente, ¡qué defensa!

Dandy no necesitó indicación de Touji para saber que tenía que emplear ataques físicos; cargó contra el hada y le descargó una cuchillada, que Lunita eludió tomando altura. Su cuerpo entonces adquirió un brillo extraño, no tenía un color definido, sino que resplandecía con muchos matices a la vez.

-¡Poder cósmico! ¡La más completa técnica defensiva, Touji tendrá problemas para superar esto!

-Así es, hasta los Pokémon más fuertes se la vieron muy fea para conseguir dañar a esta versátil criatura.

El cocodrilo alzó la cabeza y chilló con todas sus fuerzas, intentando mantener a raya la defensa de su rival, que seguía fortaleciéndose con poder cósmico.

Demostrando que no era tan pesado y torpe como parecía, Dandy saltó y aferró a Lunita con sus garras, golpeándola contra el suelo.  

-¡La ha atrapado!

La criatura trató del liberarse del gran peso que la aprisionaba, debatiéndose desesperadamente. Dandy estaba demasiado ocupado en contenerla como para intentar un ataque; le arreó un codazo en el estómago, esperando dejarla más manejable, pero el tiro pareció salirle al revés; Lunita frunció el entrecejo y por un segundo, a Dandy le pareció ver reunirse el poder de las estrellas en su puño.

-¡Feraligatr tendrá algo más que un ojo morado después de recibir semejante puño meteoro!

El lagarto retrocedió torpemente, sujetándose la cara, mientras que el Pokémon de Rika se incorporaba, dolorido.

-Suficiente de juegos, Lunita, tambor –ordenó Rika.

-“¿Tambor?” –pensó Touji confuso, jamás había visto tal ataque.

Ante la falta de indicaciones de su entrenador, Dandy asumió una pose defensiva, pero para su total desconcierto, Clefable comenzó a golpear con fuerza su propio estómago con las manos abiertas, a un ritmo que solo ella parecía entender.

-¡Clefable usa su tambor, una técnica que sin duda marca un antes y un después en este enfrentamiento!

Al terminar el golpeteo, una Lunita bastante más maltrecha que antes se dejó ver: al parecer había perdido una buena cantidad de energía en el proceso.

Touji simplemente no entendía el propósito de aquello, pero sabía bien que Rika no haría nada que no fuera para ganar, por lo que ordenó atacar con todo. Su monstruo cargó contra Lunita bramando, pero fue tal vez un presentimiento, tal vez instinto, o tal vez sentido común lo que hizo que se detuviera en seco.

Clefable levantó la mirada hacia él, y súbitamente, un aura increíble apareció ardiendo a su alrededor, con un estallido. Una sonrisa se dibujó en la tierna cara del hada.

-Dandy, no permitas que ese truco te amedrente, está débil, ¡atacala! –lo animó Touji, pero él mismo sentía que algo no estaba bien en eso. Sin demora la orden fue acatada, el Pokémon de agua le tiró una fuerte cuchillada a la cara, pero Clefable la detuvo con un dedo, sin dejar de sonreír.

Los ojos amarillos del cocodrilo se empequeñecieron de furia, y blandió su cola súbitamente, pero Lunita la sujetó con su otra mano. Y sin ningún esfuerzo, lo alzó sobre su cabeza, lo lanzó hacia arriba, y le sacudió tal patada en la espalda que la bestia fue a estrellarse brutalmente contra los sufridos anuncios publicitarios al pie de las gradas.

El graderío estalló en ovaciones.

Su entrenador estaba boquiabierto, aquello no tenía ningún sentido.

-“¿Cómo puede tener tanto poder? … no es normal…”

Dandy apartó de un colérico manotazo un trozo de cartel que tenía encima, y se puso de pie, tembloroso.

-¡Ni hablar! ¡La fuerza de este Pokémon es incomparable!

-La Clefable de Rika representó una de las bestias más peligrosas de este torneo, y con ese ataque quedó muy bien demostrado el por qué.

Paso tras paso el monstruo de Touji se acercó a plantarle cara a su oponente. Sin ningún aviso dio un poderoso pisotón al suelo, provocando un terremoto. Lunita voló fuera de su alcance y miró fijamente el primer asomo de la luna pálida. Se concentró varios segundos en ella, soportando en el proceso una hidro bomba que le llegó desde el suelo, pero que gracias a los varios poderes cósmicos que ya había hecho apenas y la dañó. Un rayo de fría luz lunar descendió sobre ella, recuperando su energía y curando sus heridas.

-¡Maldición, Dandy, no dejes que se siga recuperando!

Pero no fue necesario que el Pokémon de agua atacara; Lunita descendió a toda marcha hacia él, Dandy afirmó su postura y la recibió, deteniéndola con sus brazos, pero su fuerza era tal que arrastró al cocodrilo una decena de metros. La bestia se dejó caer de espaldas y soltó a su oponente, quien por inercia siguió de largo. Dandy se incorporó cual resorte y le sacudió una hidro bomba por la espalda, Clefable la recibió de no muy buen grado. Se volvió y cargó nuevamente contra Dandy, cargando su titánico puño meteoro. El cocodrilo le sacudió también un puñetazo. Ambos golpes chocaron uno contra otro con gran ímpetu, pero el poder de Clefable era demasiado, y la lucha de puños no tardó en decidirse; Dandy fue impulsado varios metros hacia atrás, girando sin control sobre sí mismo. Se puso de pie; no sentía la mano que había usado para el golpe, tenía todos los dedos rotos, mientras que del puño de Clefable salía brillante humo plateado.

-¡La tenacidad de Feraligatr está fuera de discusión! ¡Qué Pokémon aguerrido!

-Pero Clefable sigue teniendo el poder de su lado, ese choque de puños lo ha demostrado.

-“¡Mierda! Dandy no puede ganar… no importa lo que haga… ¡no puede!» –pensó Touji con desesperación.

-Lunita, acaba ya.

El hada levantó vuelo y fue como un proyectil hacia el Feraligatr, deteniéndose en seco frente a él, Dandy no perdió el tiempo; apresó su brazo de una poderosa dentellada. Su presa tomó altura (llevando al captor consigo), miró un segundo a Dandy a los ojos y le hundió el otro brazo en el estómago, con tanta fuerza que el lagarto tuvo que aflojar las mandíbulas, tratando de recuperar el aire. Lunita le aferró la cola antes de que cayera, le dio dos vueltas en el aire y lo arrojó nuevamente contra los derribados anuncios, que salieron disparados en varias direcciones al chocar Dandy con ellos.

Para sorpresa de todos, el Pokémon de Touji se volvió a levantar. Su estómago estaba hundido, su mano derecha rota, y su espíritu destrozado, pero aún así…

-¡Increíble! ¡Feraligatr quiere continuar a toda costa!

Dio el primer débil paso hacia Clefable, pero pronto dejó de verla, todo se oscureció.

-“Perdoname amo” –pensó antes de caer finalmente como un peso muerto.

Touji bajó la mirada, mientras lo recogía en su esfera. Los aplausos del público no consiguieron reconfortarlo.

Los fans de Rika la aclamaron a gritos, pero la chica no demostraba ninguna alegría.

-“Lunita es muy poderosa… tengo que detenerla…» –su mano fue instintivamente a la pokebola de Denkeshi.

-Veamos quien será el monstruo elegido para hacer frente a Clefable…

-Naranja, cola larga, ¡es Raichu!

Una buena cantidad de chicas chillaron emocionadas al ver al ratón eléctrico, el ser tan bonito le sumaba muchas fans.

El Pokémon adoptó posición cuadrúpeda y soltó unos cuantos voltios para aliviar su constante sobrecarga.

Este era el combate final, lucharía sin respiro hasta desfallecer, si eso hacía feliz a su amo, entonces ganaría a cualquier precio.

-¡Den, trueno!

El cielo pronto exteriorizó su ira, vomitando rayos cegadores por montones. Lunita volaba a través de ellos con suma destreza, bañada por el resplandor azul y blanco que las centellas arrojaban sobre ella.

La concentración de Denkeshi en su ataque era total, tanto que Clefable sudaba más y más para maniobrar entre los pilares de luz, hasta que finalmente un chispazo indicó que había sido herida en un costado. Se detuvo, y antes de que los múltiples truenos se precipitaran sobre ella, salió disparada en línea recta hacia Denkeshi.

Lejos de intentar una maniobra evasiva, Denkeshi llenó de energía explosiva su puño derecho. Lunita alertó esto a un palmo de su oponente y ascendió en ángulo recto al suelo, esquivando el puño dinámico de milagro, Pero el Raichu no tenía el peso y lentitud de Dandy, por lo que tomó impulso y saltó tras ella, llegando fácilmente a su altura, y sorprendiéndola con un rayo a toda potencia.

Lunita lo soportó e intentó un puñetazo, que Denkeshi esquivó en el aire y aterrizó.
Subió la mirada hacia la Clefable, nervioso, en el momento en que evitó el puñetazo, pudo sentir el increíble poder que recorría su cuerpo, sabía que con un solo golpe sería el fin.

-“Hay que terminar esto de una vez, defenderse no va a servir de nada” ¡Denkeshi, atacá, no la dejes respirar, atacá, atacá, atacá!

Lunita miró a su blanco en el suelo, sonriente, pero este ya no estaba ahí; de pronto sintió un latigazo en la espalda, y luego una horrible descarga que la estremeció de pies a cabeza, Denkeshi había usado su cola para transmitir con aún mayor intensidad la electricidad al cuerpo de su rival. Clefable se volvió, dando una patada al aire, dado que el roedor ya estaba en el suelo, corriendo a toda velocidad. Antes de que pudiera siquiera recuperarse, volvió a saltar con la intención de electrocutarla nuevamente, pero esta vez Lunita burló el ataque ascendiendo un par de metros.

Los espectadores ni siquiera tenían tiempo de hacer el más mínimo comentario, hasta los locutores estaban extremadamente silenciosos. La acción se desarrollaba a tal intensidad y velocidad que no podían más que observar.

-“No funciona, así siempre lo va a esquivar”.

Lunita jadeaba, había recibido bastante daño y empezaba a agotarse. Miró la luna nuevamente, intentando volver a recuperarse, pero no tuvo chance: Denkeshi sabía lo que debía hacer; dio un gran salto, el monstruo de Rika lo vio venir y ascendió aún más, pero Raichu no había saltado hacia ella: saltó hacia las gradas. Y desde ahí fue al ataque contra el hada. Esta se preparó para recibirlo con un buen golpe, pero tampoco era la intención del ratón atacarla en ese momento, y ante la atónita mirada de todos se paró sobre ella, usándola para impulsarse aún más alto. Por un instante todos lo perdieron de vista. Lunita sonrió y con un veloz batir de alas también se elevó muchísimo.

-¡Los Pokémon han desaparecido! ¡No podemos verlos!

La gente los buscaba por todas partes con la mirada, hasta que alguien señaló hacia uno de los reflectores.

Denkeshi estaba de pie sobre el enorme foco donde alguna vez se había sentado el Gengar de Shin. Nadie se explicaba cómo había logrado alcanzar semejante altura. El Raichu estaba cargando energía en su puño, inmóvil, con la vista fija en el lado opuesto del campo, donde por supuesto, estaba Lunita, a su misma altura, y efectivamente, llenando de energía cósmica su pequeño puño.

Las cabezas de todos estaban vueltas hacia arriba, incluidas por supuesto las de Touji y Rika, y aun así sus bestias no parecían más que diminutas manchas.

La lucha entre el Raichu y la Clefable había llegado a su punto culminante. Una ráfaga fría sopló con fuerza, los ojos de ambos relampaguearon, y saltaron, como rayos partiendo el cielo.

El choque entre ambas fuerzas sacudió el estadio entero. Los miles y miles de espectadores solo tenían ojos para ver el resultado de la confrontación.

Los monstruos seguían en el aire; el puño derecho de Denkeshi estaba en la cara de Lunita, hundiéndosela espantosamente, mientras que el de esta última estaba enterrado en la mejilla del Raichu, también deformando su cara. Se mantuvieron un instante así, con sus golpes cruzados, hasta que finalmente aflojaron los músculos, y cayeron.

-¡Mierda! Si caen desde esa altura… -Touji agarró rápidamente la pokebola de Denkeshi, pero antes de poder retirarlo, vio boquiabierto como Lunita giraba rápidamente, recuperando su postura vertical, y sujetaba la cola del Raichu a pocos metros del suelo. Aterrizó, y sin ningún esfuerzo arrojó al Raichu violentamente, haciendo que su cuerpo ruede por el campo una decena de metros antes de detenerse del todo.

Touji intentó retirar a Denkeshi, pero su mano empezó a temblar sin control. Aquello era demasiado. ¿Cómo había podido ser capaz de resistir semejante golpe? ¿Acaso no había forma de derrotarla? ¿Todos sus Pokémon acabarían así?

Tomó aire, luchando por no dejarse dominar por la desesperación. Recogió a Denkeshi en su pokebola, lo vio muy herido, pero sabía que su Pokémon estaría bien.

-¡Tremendo! ¡Qué increíble combate, digno de final!

-¡Demostrando nuevamente un poder y resistencia increíbles, Clefable se queda con esta ronda!

Las masas festejaron ruidosamente la victoria del Pokémon de Rika.

Touji estaba inmóvil, con la mirada baja, abrumado por el sentimiento de derrota que inevitablemente comenzó a sentir.

Y ahora que lo pensaba detenidamente, Lunita nunca antes había mostrado esas técnicas en todo su viaje. Recordó muchas situaciones en las que estuvieron en peligro y esa fuerza increíble habría sido de gran ayuda, ¿Qué significaba eso? ¿Acaso Rika no quería que él viera el verdadero potencial de Lunita? ¿Todo el tiempo lo había visto como a un rival al que tendría que vencer tarde o temprano?

Esos pensamientos comenzaron a hacer mella en su confianza hacia Rika: empezaba a ver a la persona que tan bien conocía de manera diferente. Pero pronto se reprochó el tener esos pensamientos, no tenía ningún derecho a sacar esas conclusiones solo porque Lunita empleó trucos novedosos y efectivos.  

Una voz lo llamó, haciéndolo volver a tocar tierra.

El entrenador se volvió y vio al profesor Elm haciéndole señas de que se acercara. Touji pidió tiempo y fue con su tutor, cabizbajo.

-Esa actitud tuya es decepcionante –le dijo severamente el profesor.

-Lo siento profesor, pero…

-¡Pero nada! La pelea apenas está empezando, ¿y ya vas a darte por vencido?

-¡No! –respondió Touji enérgicamente –Pero… Rika es…

-Muy fuerte, lo sé –Elm soltó un suspiro –pero Touji, vos también lo sos, llegaste hasta acá por tus propios medios, luchando arduamente junto a tus Pokémon. Nunca, nunca te menosprecies, sos tan bueno como ella, y vas a probarlo. Estás peleando de excelente manera, Dandy y Denkeshi realmente se han lucido. Vamos, enséñales a todos lo que podés hacer.

Touji no pareció convencerse mucho con eso. Miró a Lunita, ciertamente se veía bastante agotada.

-Ánimo, ya casi la tenés, solo que atacaste el problema desde el ángulo equivocado. Pensaste que con poder y velocidad sería suficiente, y si bien Denkeshi no pudo ganar, la dejó lista para el remate, solo no corras riesgos esta vez, ¿ok?

-No correr riesgos… -murmuró Touji –lo tengo profesor, gracias.

-Buen muchacho, ¡adelante!

-El entrenador del pueblo New Bark regresa a su puesto tras hablar con su maestro, el respetadísimo Profesor Elm.

-¿Habrá desarrollado una estrategia para derrotar a la aparentemente imparable Clefable de Rika?

-Eso lo veremos ahora Quique, ¡a este duelo todavía le falta mucho!

Touji llevó la mano a su cinturón e infló una pokebola, con expresión decidida; “No correré riesgos, no esta vez”

-¡La pokebola vuela alto!

Una enorme figura no tardó en formarse en el aire, el metal que la cubría resplandeció bajo el sol del atardecer. Un par de ojos pequeños y duros se clavaron en el cansado monstruo de Rika.

-¡Skarmory sale a combatir!

-Muy buena elección, teniendo en cuenta la sobrenatural capacidad defensiva de este pájaro, Clefable la tiene muy difícil para sobrepasar esta barrera de acero.

-¡Moro! –Llamó Touji –su Pokémon volvió la cabeza hacia él y escuchó instrucciones –No te confíes solo porque está lastimada y cansada, mientras pueda mover un solo dedo, seguirá siendo peligrosa, no le des respiro, liquidala, la quiero ver en el suelo en dos minutos, ¿entendido?

Un graznido fue toda respuesta, y Moro se volvió nuevamente hacia su oponente, dispuesta a hacerla comer tierra.

Ni bien el silbato del árbitro se hizo oír, la Clefable levantó vuelo raudo, pero algo torpe, mientras Moro se arrojaba tras ella.

El duelo no tardó en convertirse en una persecución, persecución en la que Lunita llevaba las de perder: en vano intentaba alejarse de su oponente lo suficiente como para usar luz lunar, y las cientos de ondas de viento afilado que pasaban rozándola a toda velocidad no le facilitaban la tarea. Rika alertó que el combate no duraría mucho a este paso, y decidió emplear una estrategia algo más riesgosa:

-Llamarada.

-¡Carajo!

Lunita se volvió repentinamente hacia su perseguidora, y vomitó una estrella de fuego. No había tiempo para pensarlo; Moro giró sobre sí misma, escuchando cerca, demasiado cerca el rugido de las llamas, y le propinó al hada una durísima ala de acero.

-¡Qué reflejos!

-A pesar de lo inusual que es ver un Skarmory con esa capacidad de evasión, no debería sorprendernos, ya que en combates anteriores también nos ha mostrado sus habilidades.

Clefable comenzó a perder altura, ya ni siquiera podía mantener el vuelo, había llegado a sus límites.

-“¡Acabala!” –leyó Moro en los labios de Touji, y se lanzó en picada hacia abajo como un halcón cazando una paloma herida. La aferró con sus garras y tomó aún más velocidad, hasta estrellarla contra el suelo con tal violencia que trozos del campo se levantaron como una pequeña marea rocosa. Volvió a elevarse, sola, y al despejarse la polvareda, todos pudieron ver el maltrecho cuerpo de Lunita hundido en lo profundo de un cráter.

Touji miró su reloj, sonriente: “Treinta segundos, Moro no va con vueltas…”

-¡Y el azote llamado Clefable muerde el polvo finalmente, a manos de una muy concentrada Skarmory, todos denle un gran aplauso a estas increíbles luchadoras!

Los eufóricos aplausos y gritos no se hicieron esperar. El público estaba muy emocionado; el combate era mucho mejor de lo que jamás hubieran imaginado, sin ninguna duda los costosos boletos estaban valiendo la pena.

-Rika retira a su Pokémon y no tarda en inflar su siguiente pokebola, veamos de qué monstruo se trata…

Touji respiró hondo mientras veía la luz roja que salía de la esfera tomar forma, forma ni grande ni pequeña, cuadrúpeda.

Las masas no tardaron en darle la bienvenida a la espectacular criatura; un zorro de fuego de pelaje dorado tan brillante como el sol, de ojos rojos como el increíble calor que habitaba en su interior, y de nueve colas que se alzaron y abrieron sobre ella como un magnífico abanico de oro. Su pelaje era mecido suavemente por la brisa.

En conjunto, la imagen presentaba una belleza difícil de ver en un combate Pokémon, incluso Touji parecía hipnotizado por la criatura.

No era ese el caso de Moro, que sobrevolaba a su oponente sin quitarle la fría vista de encima. 

-“Mierda, es imposible que Moro gane, Hinari la va a derretir, pero no quiero que Kosuke gaste energías antes de tiempo… y tampoco puedo mandar a Geroh-Kun. Volco es la única opción, pero si recibe algún ataque al entrar a la pelea sus posibilidades se van a reducir mucho…”

Tras pensarlo detenidamente, Touji decidió que Moro podía soportar lo suficiente como para cansar a Ninetales, así cuando sea el turno de Volco no le sería tan difícil ganar.

-Skarmory contra Ninetales, sin duda una desigual batalla, veamos en que estaba pensando Touji cuando decidió dejar a su Pokémon de acero frente a una bestia tan fogosa…

-No me sorprendería que este muchacho tuviera un as bajo la manga, ya varias veces nos ha sorprendido con estrategias extrañas pero efectivas.

-Ahá, ¡Skarmory toma la iniciativa!

-Desde acá podemos verla disparando su aire afilado… ¡Woaahh! ¡Miren a Ninetales correr! ¡Es mucho más rápida de lo que parece!

La criatura se movía velozmente por el campo, esquivando magistralmente todas y cada una de las ondas de viento, con sus nueve colas bailando tras ella. Se detuvo un instante y subió la vista, repentinamente azul, hacia Skarmory. Esta enseguida cerró los ojos y disparó más aire afilado, sospechando una hipnosis, pero ese fue su peor error; al volver a mirar, vio lúgubres bolas de fuego azul que danzaban misteriosamente a su alrededor, como espíritus.

-¡Fuego fatuo! –exclamó sorprendido el locutor.

-Sin duda una técnica que pone en jaque a Skarmory, la quemadura podría dejarla estropeada por el resto de la batalla.

-¡Carajo Moro, no dejes que te queme!

El ave se escurrió entre las llamas justo al momento que estas se cerraban sobre ella, salvándose por los pelos.

-“Un ataque directo como pico taladro sería mucho más efectivo, pero es demasiado peligroso acercarse…” –pensó Touji, intentando idear una forma en que su Pokémon saliera bien librado de aquella situación.

Hinari inhaló profundamente y disparó un infernal lanzallamas, de una fuerza y velocidad increíbles. Moro dio un looping en el aire, eludiendo el torrente de fuego, y se lanzó sobre ella. Ninetales no se esperó esto y saltó con gracia hacia atrás, burlando su ataque solo parcialmente, dado que el ave rasgó con sus garras una de sus delgadas patas delanteras. Hinari soltó un quejido y disparó un potente giro fuego, tan alto como el mismo estadio, las caras de los espectadores se tiñeron del anaranjado resplandor del ataque. Milagrosamente, Moro se las arregló para no quedar atrapada en aquel infierno, y se arrojó nuevamente sobre su blanco, quien se dispuso a volver a esquivarla. Pero la herida en su pata le impidió reaccionar con la suficiente velocidad, y fue capturada entre las gélidas garras del pájaro, y sacudida por el suelo.

-“Moro es increíble, no importa lo difícil que sea la situación, nunca pierde los nervios” –pensó Touji al verla vapuleando a un oponente que sin ningún problema podría asarla a fuego lento.

La Skarmory se disponía a asestar a la criatura bajo ella un definitivo pico taladro, pero entonces sintió una repentina inquietud, seguida de mucho calor. Y por supuesto, era su presa quien lo generaba, su pelaje resplandeció con un súbito brillo rojo, igual al de sus ojos, y una onda expansiva salió expulsada de ella, incinerando instantáneamente todo a su paso. El campo situado en el rango de cuarenta metros a la redonda ardió en llamas, Touji sintió en la cara un viento tan caliente que pensó que su cara se derretiría, aquello era como estar en el infierno.

Tanto Moro como Hinari dejaron de ser visibles entre las flamas que cubrían la arena.

-¡Espectacular!

-¡Ninetales usa su Onda de calor y transforma el campo de batalla en un campo de fuego! ¡Qué poder!

-¿Habrá quedado algo de Skarmory después de semejante ataque?

Touji buscó desesperadamente a su monstruo con la mirada, pero no podía ver más que llamas agitándose con el viento.

Tras unos segundos, finalmente vio como una enorme sombra surgía de entre ellas, haciendo lastimosos intentos por mantener el vuelo. Su cuerpo estaba al rojo vivo, profirió un largo graznido de dolor, y se desplomó entre el mar de fuego.

-¡Moro!

-Damas y caballeros, haremos una pausa al duelo para apagar el incendio.

Todos vieron ingresar por los laterales del campo en fila a una escuadra de Golducks, que en segundos concentraron sus chorros de agua sobre el campo. Cuando terminaron, todo lo que quedaba de la antes verde hierba eran rastros carbónicos. El humo formó una nube que pronto empezó a molestar a los espectadores. Pero nada escapaba a la organización del evento; una bandada de Pidgeottos ingresó y limpió el aire en tiempo record, despertando exclamaciones de admiración en la gente.

En el medio del humeante campo Touji divisó a su Skarmory, completamente debilitada, a unos metros de ella estaba sentada Hinari, sacudiéndose los rastros de ceniza y lamiéndose la pata herida.

El entrenador guardó a su Pokémon, arrepintiéndose de haberla dejado frente a una batalla que estaba perdida desde el principio, pero en realidad Moro había cumplido muy bien con su trabajo: Hinari estaba fatigada.

-¡Un aplauso para los equipos de mantenimiento Golduck y Pidgeotto!

-Y ahora el combate debe continuar, Ninetales ha arrollado a Skarmory con su devastador poder, ¿cuál será la siguiente elección de Touji?

-¡Volco, adelante! –gritó este al arrojar la pokebola con fuerza. Sabía que Volco era algo impredecible, pero también sabía que era digno de confianza en los momentos difíciles, y este era uno de ellos.

La bestia comenzó su pequeño ritual de antes de cada duelo (desperezarse, tronarse los nudillos, etc.), pero se interrumpió al ver quien era él, o mejor dicho la que tenía en frente.

El Magmar amaba pelear, más que cualquier otra cosa, pero por primera vez dudó unos segundos; por un lado estaba emocionado por tener un oponente tan fuerte como Hinari, pero por el otro…

-Volco, ella es tu enemiga ahora, ¡derrotala!

Esas palabras fueron suficientes para que el monstruo hiciera arder las flamas de su cuerpo con fuerza, y afirmara las garras en la tierra, listo para empezar un combate (a su parecer) muy divertido.

-¡Rayo confuso! –ordenaron ambos entrenadores al unísono.

Sabrina

La gente anda diciendo...