Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 51: ¡Semifinal! ¡Hierve la sangre de la rivalidad una vez más!

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 51: ¡Semifinal! ¡Hierve la sangre de la rivalidad una vez más!

La silueta de una figura humana se distinguía en la oscuridad. Todo estaba tan silencioso que aquel no parecía ser el mismo lugar que hace tan solo unas cuantas horas estaba atestado de gente ruidosa.

La pequeña y sombría criatura que lo acompañaba se detuvo y miró hacia atrás.

-Sí, ya lo sé. -el muchacho caminó unos pasos más, hasta que rompió el silencio, diciendo en voz alta:

-¿Qué querés? Me estoy cansando de esto.

-Guau, pensé que no estaba haciendo ruido –Reiko se dejó ver y fue con Shin –sos muy desconfiado, ¿eh?

-¿Para qué me seguías?

-Quería ver cuanto tardabas en darte cuenta.

-Mirá, si venís a decirme que pierda el combate de mañana contra el inútil, podés irte por donde viniste –dijo Shin mientras hundía las manos en los bolsillos y seguía caminando. Su Sneasel fue tras él, con pequeños saltitos.

-¡Nunca haría tal cosa! No solo es un insulto para vos, sino que también para Touji –respondió enojada mientras lo alcanzaba.

-¿Entonces?

-Entonces nada, ¿qué, no podemos hablar? Hace mucho que no lo hacemos.

El joven la miró algo extrañado, y siguió caminando, en silencio.

La inmensa capa de estrellas que bañaba el firmamento resplandecía mientras los acompañaba en su caminata.

-Nunca me dijiste… ¿qué significa este torneo para vos?

-Nada.

-¿Qué?

-Como escuchaste, nada.

-No entiendo, ¿entonces por qué estás participando?

-Solo me pareció un buen lugar para ganar experiencia en combate, ¿qué mejor lugar para fortalecerme que donde se reúnen los mejores entrenadores del mundo?

-Ya veo… y todo eso es para… -guardó silencio.

-Pero eso no significa que no haré todo lo que esté en mi poder para ganar, no me importan los medios que deba utilizar.

-Y cuando el torneo termine… ¿qué vas a hacer?

Hubo un largo silencio.
Una ráfaga fría sopló con fuerza, y Reiko tiritó.

-Hace bastante frío, y eso que el otoño no empezó hace mucho…

Shin se detuvo un segundo.

-Sabés… -continuó Reiko –cuando el viento sopla así, ¿no te da la impresión… como si algo malo fuera a pasar?

El joven se quitó el abrigo y se lo dio, sin apartar la vista del frente. Reiko tardó un poco en reaccionar, no se esperaba eso.

-Gracias…

-Ya es muy tarde, regresemos.

***

-¡Sean todos bienvenidos a esta esperadísima ronda semifinal del torneo de la Convención Plateada! –bramó el locutor, con tanta fuerza, que ni siquiera los gritos de los miles de espectadores pudieron opacar su voz.

-¡Este combate ha marcado un record absoluto de público en este año!

-¡Tal vez sea porque casi podemos asegurar que este combate será lo más espectacular que se ha visto en mucho tiempo!

-¡Y eso en su mayoría se debe a los entrenadores que competirán, los dos son lo mejor de lo mejor, un choque de fuerzas que estremecerá el estadio entero!

-¡Y ya están ingresando al campo! ¡Aplaudan con todo lo que tengan a Touji Watsuki del pueblo New Bark y a Shin-Tao de ciudad Viridian!

Ambos entrenadores entraron caminando lentamente, Shin con las manos en los bolsillos y la mirada ambarina tan indiferente y fría como de costumbre. Touji con una expresión de seriedad y dureza pocas veces vista en él, y los ojos verdes muy brillantes. Los dos avanzaron tranquilamente hacia el centro del campo, con los gritos del público de fondo.

-¡Vaya! ¡Qué inusual, los entrenadores van a saludarse!

Rika y Reiko los observaban, sintiéndose algo extrañas, y sin saber con certeza a quien apoyar. Lo que si sabían a la perfección, tanto ellas como Harry y Hikari, era que esta no solo era una batalla de semifinal del torneo. Era mucho más que eso; era un duelo personal donde el honor de ambos estaba en juego, y no dudarían en emplear cualquier método existente para ganar.

Touji y Shin estaban frente a frente, los ojos de uno reflejándose en los del otro. El viento les sacudía el cabello, ninguno hablaba.

-Acá se decide todo –dijo Touji finalmente.

-No sé por qué le das tanta importancia, para mí va a ser solo una batalla más, una victoria más.

-Dejá de disimular, sé que querés ganar este duelo tanto como yo.

-No me compares con los de tu clase.

Hubo un choque de miradas tan fuerte y agresivo, que la tensión parecía poder ser respirada por los miles de espectadores.
Se quedaron así unos segundos, midiéndose sin palabras ni actos, hasta que ambos dieron media vuelta y regresaron a sus puestos.

-No sabemos bien de qué estaban hablando los competidores, ¡pero al parecer ya están listos para empezar con la batalla!

-¡Atención todo el mundo! Como algunos saben, hay algunos cambios en la arena de combate. Tanto en las semifinales como en la final, para facilitar la lucha de Pokémon de toda clase, hemos incluido un cómodo y amplio estanque donde los Pokémon de agua podrán combatir a su gusto.

Dicho esto, un compartimiento en un costado del campo se abrió, dejando ver una piscina circular de varios metros de diámetro y profundidad.

Touji escuchó la voz del profesor Elm llamándolo.

-Acordate Touji –le dijo una vez que el chico se acercó –esta es una batalla, sin importar lo mucho que quieras ganarla, no excedas tus límites ni los de tus Pokémon, ¿entendiste?

-Sí –respondió este antes de volver a su lugar, pero lo cierto era que no tenía ninguna intención de hacer caso a ese consejo. Un solo pensamiento ocupaba su mente ahora: Ganar.

Ambos entrenadores inflaron sus Pokebolas a la vez, esperando el sonido del silbato que marcaría el inicio de un duelo sin precedentes.

-¡¡Yyyyy empieza la batalla!!

-¡Las Pokebolas vuelan por los aires!

Pidgeot apareció en las alturas, con un poderoso grito. El elegante pájaro de brillante plumaje y aguda mirada fue aplaudido por la mayoría del público, era un Pokémon que les agradaba.

Del lado de Touji, apareció Sceptile, blandiendo su cola de un lado al otro y moviendo los dedos como si tuviera ganas de estrangular a alguien con ellos. Al ver a su alado oponente, miró a Touji de reojo, como diciendo “¿me estás jodiendo de  nuevo?”

-Mierda… no es un buen comienzo, ese pájaro no es solo un transporte…

Pidgeot volaba en lentos círculos sobre su oponente, con una calma característica de un Pokémon que lo tiene todo perfectamente calculado desde el principio.

En una explosión repentina de velocidad, se lanzó en picada hacia el reptil, quien en ese instante salía disparado hacia adelante dejando su usual estela blanca. Pidgeot se detuvo antes de tocar el suelo, dando un quiebre tan brusco y veloz hacia su oponente que fue difícil de ver. Sceptile iba a recibir un brutal golpe por la espalda, pero cuando el ave llegó a él, lo atravesó de lado a lado, como si se tratara de un fantasma.

-Scep –escuchó Pidgeot detrás de él y efectivamente, su enemigo estaba ahí.

-¡Espectacular! ¡La velocidad de estos Pokémon es asombrosa!

-¡Todo parecía indicar que Pidgeot golpearía a Sceptile, pero este ya se había apartado, y solo dejó su imagen residual

El pájaro parecía muy irritado por la falta de respeto de su contendiente, y su enojo fue aún mayor cuando este le indicó que se acercara con el dedo.

-¡Geroh-Kun, no lo provoques así!

-¡Qué rápido ha sido eso! Pidgeot le ha asestado un retroceso increíblemente veloz a su oponente, ¡Sceptile no llegó a reaccionar!

El reptil había retrocedido varios metros, y al recuperarse del golpe, solo pudo ver al Pokémon de Shin lanzársele de nuevo.

-¡Regresa! –lo llamó Touji antes de que recibiera un daño mucho mayor.

-Touji ha optado por retirar a su Pokémon, una inteligente decisión, teniendo en cuenta su notoria desventaja.

-Está bien, ya podrás pelear más adelante… y ahora, ¡ve Dandy!

-¡Ligaaatr! –rugió el musculoso cocodrilo al pisar la hierba. Levantó la mirada hacia el pájaro, que también lo observaba fijamente.

-Tenshi, ataque de arena.

-¡Rayo de hielo!

Pidgeot aleteó furiosamente, levantando una polvareda enorme, el rayo de hielo fue disparado, pero como era de esperar, no dio en el blanco.

Una onda de viento rapidísima salió de entre la nube de arena, impactando sobre Dandy, y a esta le siguieron muchas más, todas terriblemente certeras.

-¡Pidgeot está bombardeando a Feraligatr con su as aéreo! ¡El Pokémon de Touji lo está sufriendo!

Cuando se despejó, Dandy seguía en su lugar, protegiéndose con los brazos, los cuales estaban muy dañados.
Pidgeot vio su oportunidad y se lanzó al ataque, con una ligereza de dioses. Feraligatr lo vio venir, se descubrió y le disparó su rayo de hielo a toda potencia.

Pidgeot solo pudo ver la luz blanca llegarle de frente, cegándolo.

-¡Un potente rayo de hielo y Pidgeot come tierra!

El halcón se había desplomado sobre Feraligatr, cubriéndolo con sus enormes alas, Dandy se lo sacó de encima y se levantó, sacudiéndose la arena. Al ver que Pidgeot abría los ojos, decidió darle el golpe de gracia. Con una hidro bomba sería más que suficiente.

Le pisó un ala con una pata, mientras tomaba todo el aire que podía, y cuando estaba por disparar…

Sintió un dolor en el pie tan horrible que soltó un bramido estremecedor; Pidgeot le había enterrado el pico entero en el pie. Las plumas de su cara estaban manchadas con la sangre que salió abruptamente de la herida.

Ciego de dolor, Dandy dio un torpe manotazo al aire, tratando de agarrar al pájaro, pero este ya había levantado vuelo raudo, y contemplaba a su rival desde las alturas, mientras se sacudía la tierra de las alas. Se veía bastante cansado, pero aún con ganas de dar unos buenos golpes.

-¡Dandy, aguanta y disparale, solo uno más!

-Danza de plumas.

Las magníficas alas de Pidgeot se agitaron frenéticamente, e incontables plumas pardas salieron despedidas de ellas, bailando con el viento alrededor de Feraligatr. Este las apartaba con las garras, furioso, su visión estaba completamente bloqueada por las plumas.

-¡Dandy, ignora esas plumitas de mierda y acaba con él! –gritó Touji comenzando a exasperarse; había enviado a Dandy contra Pidgeot porque estaba seguro de que lo derrotaría sin problemas, pero todo le estaba resultando mucho más complicado de lo planeado.

No podía ver nada, pero sintió las corrientes de aire provocadas por su enemigo al arrojarse como un proyectil endemoniado hacia él

Aun si poder ver a su blanco, disparó.

Los ojos de Pidgeot se agrandaron al ver una monstruosa hidro bomba salir de entre la nube plumosa que envolvía al cocodrilo, directamente hacia él. Iba demasiado rápido, ya no podía detenerse, solo podía…

-¡¡Increíble!! ¡Nunca había visto semejante espectáculo de destreza aérea! ¡Lo ha esquivado dando un trompo en el aire y siguió hasta golpear a su objetivo!

-¡¡Hijo de puta!! –Exclamó Touji boquiabierto, con una mezcla de odio y admiración. En tan solo una fracción de segundo, ese pájaro había sido capaz de evadir la hidro bomba y asestar su ataque, incluso estando volando perpendicularmente al suelo.

El entrenador se obligó a dejar sus cavilaciones, y se concentró nuevamente en la acción; Feraligatr y Pidgeot estaban en el suelo, inmersos en una sangrienta lucha de arañazos, mordiscos, picotazos, golpes, patadas, y otras tantas demostraciones de civilidad humana.

Dandy le arrancó de un manotazo varias plumas fundamentales de su ala derecha, por lo que el vuelo ya no era una opción, mientras que Pidgeot le arañó con furia la cara, dejándole tres largas marcas rojas en ella.

Aquello se había convertido en una vulgar riña, incluso los entrenadores estaban sorprendidos por la violencia de los ataques. Finalmente, las cosas parecieron dar un giro bastante contundente a favor de Touji; Dandy se las había arreglado para sujetar con ambas manos el cuello del pájaro, y apretaba despiadadamente.

-¡¡Por dios!! ¡Feraligatr está estrangulando a Pidgeot! ¡Detengan esto, no quiero ver!

Pero en aquel momento, Touji no tenía ninguna intención de detenerlo.

Shin apuntó bien con su Pokebola, justo en el momento en que Dandy soltaba a su presa. El ave estaba inconsciente, pero respiraba. Al parecer, el Pokémon tenía más sentido común que su entrenador.

-¡Eso ha sido brutal! ¡Pidgeot está fuera de combate!

Touji felicitó al cocodrilo, y después fue con el profesor Elm, que lo había llamado. Le extrañó verle una expresión tan seria.

-¿Qué pasa profe?

-Touji, ¿qué crees que estabas haciendo?

-¿Eh?

-¿Crees que no me di cuenta? ¡Si Dandy no soltaba a ese Pidgeot ibas a dejar que lo mate!

-¡Claro que no! Iba a detenerlo…

-Escucha Touji… sé muy bien lo que significa para vos ganar esta batalla, pero no te excedas, solo… mantente en los límites de lo permitido, ¿ok?

-Sí… disculpe… -el entrenador volvió a su puesto, sintiéndose un poco arrepentido, y desde su posición pudo ver al profesor Oak hablando (o discutiendo, más bien) con Shin, probablemente sobre el mismo punto, pero de seguro Shin no le haría el menor caso a su tutor.

-¡Shin-Tao no tarda en enviar su segundo Pokémon!

-Y es…

-“¡Ay, mierda!” –pensó Touji al ver la regordeta silueta envuelta en tinieblas de Gengar formarse frente a las miradas entusiasmadas del público. El Gengar de Shin era extremadamente popular por la maldad que demostraba a la hora de hacer morder el polvo a sus oponentes. Sin duda los seguidores del entrenador de ciudad Viridian querían ver sangre después de lo ocurrido con su Pidgeot.

-“Sangré les daré” –pensó su amo mientras estrechaba los gélidos ojos de una manera aterradoramente similar a los del fantasma.

No era la primera vez que Touji veía a la fantasmagórica criatura, pero tenerla como enemiga era algo completamente diferente. Frente a su mirada de demencia y maldad, no pudo evitar que se le ericen los vellos de los brazos.

-¡Y empiezan!

-¡Dandy, rápido, sumergite en el estanque!

Gengar miró a su maestro, como pidiendo alguna clase de permiso. Shin negó con la cabeza, mientras veía al agotado Feraligatr trotar hasta la piscina, y zambullirse en ella sin mucha elegancia.

-¡Ahora, hidro bomba!

El monstruo de agua dejó ver su cabeza, y escupió una hidro bomba con toda la fuerza que pudo hacia su blanco, que le sonreía y lo saludaba con la mano.

-¡Eso es! –gritó Touji apretando un puño, estaba seguro de que había atinado.

Pero no había sido así, en donde estaba el Gengar ya no había más que aire. Dandy sintió entonces un escalofrío que le recorrió la espalda, y haciendo caso a un certero presentimiento, miró por sobre su hombro.

El fantasma ensanchó su perversa sonrisa, mientras clavaba sus ojillos rojos como la sangre en los de su enorme rival.

-¡Mierda!

Los helados y gomosos dedos de Gengar aferraron la escamosa piel de la espalda de Feraligatr, y antes de que este intentara algo para sacárselo de encima, comenzó a sentir el insoportable dolor que su enemigo le causaba al drenarle los fluidos lentamente.

-¡Dandy! ¡Quitatelo, quitatelo! –gritó Touji, desesperado.

Pero Dandy no escuchaba a su maestro, el dolor lo invadía por completo, no podía siquiera pensar en una forma de contraatacar.

La sonrisa del fantasma se hacía más y más amplia a medida que extraía hasta la última gota de energía vital de su presa, y notaba como su figura iba perdiendo color gradualmente. Cuando ya estuvo seco del todo, lo soltó con indiferencia y levitó fuera de la piscina, dándole la espalda tanto a su víctima como a Shin.

-Fantasma hijo de re mil puta… -masculló Touji, viendo que el Gengar lo miraba fijamente a él.

-¡Vaya! ¡Gengar y su giga drenado acabaron completamente con Feraligatr! Pero qué… un momento, ¿qué es eso?

Una temblorosa mano de Dandy aferró el borde del estanque, tratando de salir.

Sin dejar de sonreír y de mirar a Touji, Gengar achicó los ojos, al tiempo que un trueno deslumbrante caía justo en la piscina. Las chispas salieron disparadas en todas direcciones.

El público a favor de Shin estalló en ovaciones.

-¡Mierda, Dandy! –Touji corrió con desesperación hacia el estanque, pasando por al lado del sonriente Gengar, que no se inmutó.

El cuerpo del cocodrilo flotaba boca arriba en la piscina, chamuscado a más no poder, con los ojos en blanco.
Ninguna palabra pudo salir de la boca de Touji, por lo que solo pudo retirar a su monstruo, dar media vuelta, y regresar a su puesto.

-“Esto significa guerra” –pensó, con furia escapando de cada uno de sus poros.

-¡Los contendientes están uno a uno!

-¿Cuál será el siguiente Pokémon de Touji?

-¡Lo que sabemos es que tendrá que ser un monstruo muy fuerte para oponerse al poderoso Gengar!

-¡Denkeshi, enséñale de lo que sos capaz!

-Raichu, quien ha demostrado sorprendentes habilidades, es el elegido para esta batalla.

El ratón rebotó juguetonamente sobre su cola y miró a su oponente, quien tenía en la cara una enorme sonrisa.
El publicó lo aplaudió, especialmente las chicas, todas pensaban que Denkeshi era muy lindo.

-Le gusta la electricidad, ¿no? Entonces dale un poco de la tuya, ¡Trueno!

El cielo, que ya estaba nublado y amenazaba lluvia, vomitó una descarga espeluznante, pero lejos de dejarse intimidar, Gengar la evadió con agilidad sorprendente, y se puso a levitar burlonamente sobre Denkeshi, esquivando con gracia cada descarga que este le disparaba, enojadísimo.

-¡Denkeshi, tenés que paralizarlo!

-Yami, hora de tu bola sombra.

El fantasma se alejó del Raichu justo a tiempo para dejar pasar la onda trueno que se le venía encima, tomó altura rápidamente y juntó ambas manos.

-“Nadie puede imaginar lo mucho que odio a las putas bolas sombra” –pensó Touji desdichado al ver la esfera de energía maligna crecer entre las manos de Gengar.

-¡Carajo, Denkeshi, contrarrestalo!

El roedor comenzó a cargar energía rápidamente, pero Gengar le llevaba ya mucha ventaja.

-¡Wow! ¡Se siente la energía que estos dos Pokémon manejan! ¡El impacto va a ser espectacular!

Pronto Denkeshi estaba tan cargado de electricidad que no podía almacenar ni un voltio más. Un fuerte chisporroteo rodeaba su piel, mientras que la bola sombra de Gengar ya había sobrepasado fácilmente el diámetro de un Snorlax.

-¡¡Dispara!! –ordenaron ambos entrenadores a la vez.

Al chocar un poder contra el otro, el estadio se sacudió entero, pero a la multitud no le importó, todos gritaban entusiasmados, amaban ese espectáculo.
Luz y sombra, ninguno de los dos ataques avanzaba ni un solo milímetro, ante la atónita mirada de los entrenadores.

El suelo comenzaba a hundirse bajo los pies del Raichu debido a la tremenda presión, mientras que las manos de Gengar temblaban sin control, los Pokémon estaban dejando el alma en su ataque.

-¡Vamos Denkeshi, un poco más de fuerza! –suplicó Touji.

-Yami, no podés perder.

Los Pokémon continuaron el agotador flujo de energía. La bola que se había formado donde ambos ataques se encontraban había crecido hasta tal punto que comenzaba a salírseles de control.

-¡Ninguno de ellos parece avanzar sobre el otro, es un empate!

-Pues en ese caso… -murmuró Touji.

En ese instante, Raichu y Gengar, los dos, sintieron que el límite había llegado, si no hacían algo para parar aquello, ambos sufrirían las consecuencias.

-¡Explotó! –bramaron los locutores al unísono, viendo con los ojos abiertos de par en par la espectacular explosión, y como la onda de choque se expandía en forma de círculo por todo el campo.

El fortísimo viento caliente golpeó con tanta fuerza, que Touji cayó de espaldas, pero se levantó enseguida, haciendo señas al profesor de que todo estaba bien. Shin por su parte ni se inmutó, permanecía impasible, con el viento sacudiéndole el pelo.

-El humo se despeja finalmente, ¡Pero no vemos nada de Gengar ni de Raichu! ¿Dónde están?

-¿Será posible que se hayan desintegrado por la explosión?

Tanto Touji como Shin negaron inmediatamente esa posibilidad.
Todo el mundo los buscaba con la mirada, hasta que algo se dejó ver por fin:

Denkeshi salió de un salto del estanque, sacudiéndose enérgicamente el agua del pelaje.

-¡Vaya! ¡Raichu escapó de la explosión refugiándose en la piscina, muy ingenioso!

-¡Así se hace, Den! –felicitó Touji.

El Raichu se volvió a su amo, sonriente. Cada felicitación, cada sonrisa de Touji hacían que el esfuerzo valiera la pena.

-Raichu ha aparecido, pero aún no hay señales de Gengar. Si no aparece tendrá que declararse su derrota.

-Yami, baja de una vez –dijo Shin sin ninguna entonación en la voz.

-¿Eh? ¿Qué es eso? ¡Miren arriba!

Todos subieron automáticamente la mirada, y ahí estaba Gengar, sentado tranquilamente sobre uno de los focos del estadio, a tal vez poco menos de un centenar de metros de altura.
Todos lo siguieron con la vista cuando se levantó y saltó hacia abajo, parándose limpiamente frente a su oponente.

-Mierda… debería estar cansado, pero todavía se lo ve muy confiado…

De hecho, la sonrisota de Gengar permanecía intacta, mientras que Denkeshi respiraba con dificultad, estaba muy agitado.

-Mal de ojo.

-¡Rayo!

Mientras el Raichu con mucho esfuerzo lanzó un ataque más, que fue esquivado, Gengar miró fijamente a su rival, quien dio un paso atrás, asustado. Varias figuras con formas de ojos púrpura de distintos tamaños aparecieron a su alrededor.

-¡Usa agilidad!

Al correr a toda velocidad alrededor de su oponente, Denkeshi esperaba cuando menos confundirlo, sin embargo, el fantasma ni siquiera lo miraba. Levantó una mano, y se la mostró a todos, como lo haría un mago haciendo su truco de magia. De la palma de esta comenzó a brotar algo, algo largo y puntiagudo, era una especie de clavo.

-¿Qué es eso? –preguntó Touji desconfiado, aquello no le inspiraba nada bueno. Raichu también lo miraba de reojo, sin dejar de correr.

Gengar enseñó a todos el clavo, y con una enorme y sádica sonrisa, se lo enterró a sí mismo en el medio del cuerpo.

-¡Se volvió loco! –gritó consternado el entrenador.

La mayoría de los espectadores tuvieron que apartar la mirada, impresionados por el repugnante espectáculo.
Shin no se veía para nada preocupado, a pesar de que su Pokémon daba serias muestras de dolor.

-No entiendo por qué hizo eso, pero… ¡Denkeshi, vamos a terminarlo!

-¡Laichu!

Pero cuando el Pokémon eléctrico estaba por disparar su ataque, se detuvo, sintiendo un dolor indescriptible, como si algo le estuviera devorando las entrañas.
La sonrisa de Gengar creció aún más, mientras sus ojos se volvían completamente negros.

-Denkeshi, ¿qué te pasa? ¡Defendete!

-¡Es el ataque maldición! ¡El efecto que produce en su enemigo es verdaderamente devastador, Raichu la tiene muy difícil!

-Entonces… ese clavo era… -Touji miró a su Pokémon, parecía estar sufriendo muchísimo, y no hizo nada para defenderse cuando dos rayos negros salieron de los ojos del fantasma y le dieron de lleno.

-¡Las tinieblas dan en el blanco!

-¡Denkeshi, parate, vamos!

El monstruo se incorporó, tembloroso, el dolor se reflejaba en sus pequeños ojos negros.
Gengar también se veía dañado, pero no parecía importarle en lo más mínimo, se acercó a su malherido oponente, y le dio unas palmaditas de consuelo en la espalda.

Touji apretó los puños, lleno de furia. Semejante burla no iba a ser tolerada.

Denkeshi pareció leerle el pensamiento, y soportando el terrible dolor, le hizo comer a su confiado enemigo una descarga con todo el poder que aún le quedaba. El fantasma se alejó rápidamente, humeando, le había dolido bastante y eso no lo podía tolerar.

Armó una bola sombra de inmediato, justo al tiempo que Denkeshi caía definitivamente, derrotado por su dolor.
Cuando Touji vio que iba a disparar, lo rescató de inmediato, salvando a su monstruo de un golpe fatal.

-¡Es la segunda victoria seguida de Gengar! ¡Este Pokémon fantasma realmente es un hueso durísimo de masticar!

-Mierda… pensé que Denkeshi podría con él… -Touji comenzó a repasar sus Pokebolas, hasta que supo cuál era la correcta –Muy bien… ¡Volco, vamos a ganar!

-¡Todo el público se pone de pie al aparecer en la arena el aclamado Magmar de Touji!

-En el combate de octavos de final tuvo muchos problemas gracias a Xatu, ¿podrá contra Gengar si no pudo con él?

-Claro que va a poder, porque ahora… ¡tenemos una estrategia que no puede fallar!

Volco hizo tronar sus nudillos y huesos del cuello, echándole una desagradable mirada a su enemigo. Odiaba a los Gengar, y si tenía la posibilidad de convertir a este en cenizas, la aprovecharía sin dudar.

-Usa trueno.

-¡Día soleado!

Volco miró fijamente hacia las alturas, mientras su cuerpo adquiría un intenso brillo anaranjado.

El cielo, que amenazaba tormenta, se fue despejando rápidamente, quedando tan azul como en el mejor día de verano. Pero no solo eso, el calor del ambiente se había vuelto insoportablemente alto, la gente en las gradas comenzó a sudar copiosamente.

-¡Qué calor! ¡El día soleado hace efecto y anula completamente el trueno de Gengar!

-Heh… y ahora, ¡Llamarada!

-¡Bola sombra!

El torrente de fuego vomitado por el Magmar fue tan monstruoso que el mismo Magmar se veía diminuto detrás de su ataque, era impensable que semejante infierno hubiera salido del interior de ese Pokémon. La poderosa bola sombra de Gengar parecía una insignificante canica a su lado.

Las caras estupefactas de los espectadores eran bañadas por la tibia luz roja que desprendía el fuego.

Gengar se dio cuenta de que realmente estaba en problemas, la llamarada se estaba tragando su bola sombra a un ritmo más que preocupante, y muy pronto llegaría a él. Demasiado agotado para una complicada maniobra evasiva, no tenía muchas opciones.

-¡Maldición, Yami, usa mismo destino ahora!

-¡Volco, para tu ataque, paralo!

Mientras Gengar se iluminaba con una luz blanca, tan rápido como había comenzado, el infierno terminó.

-Es… es increíble… -balbuceó el locutor, mirando como había quedado el campo después de semejante ataque; una franja de césped completamente carbonizado de varios metros de ancho y muchos más de largo cubría la arena.

Volco dejó salir un poco de humo de su boca.

-¿Cómo logró un ataque de fuego tan poderoso?  -preguntó Harry, muy impactado por lo que acababa de ver.

-¿Con el día soleado es suficiente para lograr semejante poder? –agregó Reiko.

-No es solo el día soleado… -dijo Rika sonriente, mientras sacaba algo de su bolsillo, un objeto negro y sin gracia, atado con un lazo blanco.

-¿Un pedazo de carbón?

-Si, pero no es carbón ordinario, este carbón nos lo dio Kurt el día que Touji se llevó a Volco. No lo había usado nunca, hasta ahora. Es un carbón muy especial que incrementa el poder de los ataques de fuego.

-Y si se suma eso al ya alto poder de ataque especial de Volco y a las propiedades del día soleado…

Gengar intentaba recuperar el aliento. Se miró las manos, temblorosas y chamuscadas por su propio poder.

-¡Volco, termínalo!

-¡Seguí usando mismo destino!

Pero en lugar de acabar con el fantasma (y consigo mismo) le disparó un rayo confuso, que no pudo esquivar.
Gengar tenía los ojos opacos, y se veía muy mareado, daba torpes golpes al aire, creyendo tal vez que su enemigo estaba ahí.

-¡Ahora sí, todo tuyo!

Una enorme y maliciosa sonrisa se dibujó en la cara del Magmar, inhaló profundamente, y remató a Gengar con una llamarada tan poderosa como la anterior.

Lo que quedó del fantasma era solo una figura renegrida en el suelo, pero Volco no se conformó, se acercó a él, lo levantó hasta la altura de sus ojos sujetándolo por un brazo, y con la otra mano estaba listo para darle un buen puño fuego.

-Soltalo -ordenó Touji con firmeza.

-Mag… -masculló molesto el Pokémon, para después dejarlo caer y regresar a su lugar.

-¡Gengar mordió el polvo finalmente, después de dos victorias seguidas, apláudanlo!

Los aplausos no se hicieron esperar, Shin lo recogió y sin demora infló otra Pokebola.

-Va a usar a su Blastoise, aseguró Harry.

-No lo creo… -a pesar de que era la opción más lógica, a Rika no le convencía la idea, conocía demasiado bien a Shin.

-¡El tercer Pokémon de Shin-Tao aparece!

Una especie de perro demoníaco de brillante pelaje negro apareció. En sus ojos habitaba un fulgor combativo muy similar al de Volco. Miró al cielo y soltó un aullido estremecedor. A la gente se le puso la piel de gallina, pero aun así ese Pokémon era muy popular.

-¡Houndoom tendrá que combatir contra Magmar! ¡No hay duda que este duelo será de lo más candente que se haya visto!

Los dos monstruos se clavaron la mirada, inmóviles, sin duda había fuego en ella.

-¡Vamos a ver quien tiene el mejor fuego, Volco, lanzallamas!

Shin sonrió.

-¡Houndoom no se mueve de su sitio, el lanzallamas va directo hacia él!

Fue entonces cuando Touji cayó en la cuenta:

-¡Rápido Volco, desviá el lanzallamas!

Sin entender bien por qué, el Magmar consiguió hacer a un lado su ataque, pasando a pocos centímetros de Houndoom.

-Fue un buen intento… pero sé bien que Houndoom tiene la habilidad de “absorber fuego” lo que hace que su propio fuego sea mucho más poderoso.

-Guau… no pensé que Touji supiera eso… -dijo Harry asombrado.

-Touji no ha perdido el tiempo, desde que se enteró de que iba a pelear contra Shin, se puso a investigar todo lo posible acerca de sus Pokémon.

-Así que lo sabía… bueno, no importa, el sol sigue brillando, y Magmar ya no puede atacar con fuego, por lo que, ¡Melfice, lanzallamas!

-¡Mierda, anúlalo con tu propio lanzallamas!

Los dos ataques impactaron con fuerza, y cientos de brazas al rojo vivo salieron volando.

-¡Cuidado Volco, Houndoom ya no está ahí!

Volco cayó en la cuenta demasiado tarde: el canino apareció detrás de él, y lo golpeó duramente con una finta en la espalda. El Pokémon de Touji mantuvo el equilibrio y tiró un puñetazo a la cara de su rival, que aún no llegaba a alejarse, pero este apartó la cabeza, y clavó sus colmillos en el brazo del Magmar. La ardiente sangre del Pokémon en su lengua lo estimuló enormemente, apretó con mucho más ahínco, ansioso por arrancarle el brazo.

Volco sufría, pero al mismo tiempo concentraba energía en su puño izquierdo, Melfice notó esto y soltó rápidamente a su presa, retrocediendo de un salto, por lo que el puño dinámico de Volco dio en el suelo, provocando un cráter en él.

-¡¡Pero qué combate!! ¡Estos Pokémon no miden sus fuerzas en lo más mínimo!

Volco se sujetó el brazo sangrante, con una mueca de dolor. Houndoom se relamía.

-Triturar.

-¡Es un Pokémon siniestro, usa tu puño dinámico de nuevo!

Melfice saltó nuevamente hacia su oponente, con los colmillos chorreantes de saliva, mientras que el Magmar se preparaba para recibirlo como se lo merecía, blandió su puño iluminado con luz blanca, pero para su desgracia Houndoom fue capaz de evadirlo en pleno salto.

Esta vez Volco sintió los dientes del perro hundirse con fuerza en su hombro, mientras lo tumbaba en el suelo.

-¡Volco, tenés que sacártelo de encima!

-Esto ya está hecho…

Sin duda iba a perder si el combate continuaba a este ritmo, su oponente lo tenía bien sujeto y no tenía ninguna intención de ceder, pero… aún tenía una chance.

-¡Vaya! ¡Ha escupido tamaña cortina de humo a la cara de Houndoom!

Al perro diabólico no le molestaba para nada, por el contrario, parecía disfrutar de ese ambiente malsano. Sin embargo, su visión estaba bloqueada, y cuando vio la luz fue demasiado tarde.

-¡Houndoom ha salido volando y rueda por el campo!

-¡No hemos visto bien, pero todo parece indicar que Magmar le ha asestado un tremendo puño dinámico a la cara!

Volco se incorporó, jadeante. Por su parte Houndoom también, muy dolorido. Tenía la mandíbula inferior desencajada, con un desagradable crujido, se la volvió a acomodar.

-¡Se levantaron después de todo! ¡Qué espíritu tienen estas bestias!

-Pero la ventaja la tiene ahora Magmar, Houndoom está confundido gracias al puño dinámico.

-¡Acabalo! –ordenaron ambos entrenadores a la vez.

Houndoom tensó los músculos y salió al galope hacia su rival, mientras que Magmar concentraba toda la energía que le quedaba en su puño…

Sabrina

La gente anda diciendo...