Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 5: El Primer Paso a Violet

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 5: El Primer Paso a Violet

Gracias a Rika y con una pequeñísima ayuda de Touji, ahora los misteriosos Rocket estaban en la cárcel.
Rika se había ido de la ciudad, dejando algo más que un centro Pokémon destruido…

Touji le hubiera seguido el paso, pero no quería arriesgarse a tener otra experiencia como la de su primer día, así que a falta de un centro Pokémon, se quedó a dormir en la estación de policía y decidió llamar al profesor Elm.
-¿Ah si? Que interesante, al menos no podés decir que no tenés aventuras -decía el Profesor Elm por teléfono a Touji.
-Er… si, supongo que tiene razón, pero en fin, solamente quería avisarle lo que había pasado, ¿después usted podría contarle a mi papá?
-Claro, será un honor relatar esa aventura que me acabas de contar. –dijo Elm entusiasmado -pero Touji, intenta mantenerte alejado de esa clase de gente, son peligrosos, de verdad.
-Ya lo noté… no se preocupe, no tengo ningún interés en volver a verles las caras a esos tipos –dijo Touji. -bueno profesor, mañana quiero despertarme temprano, así que me voy a dormir, hoy fue un día muy extraño…
-Está bien, buenas noches Touji, ¡llama pronto!

Finalmente pudo colgar el teléfono, después de hablar casi una hora y media con el Profesor, relatándole todo lo ocurrido con lujo de detalles (bueno, y saltándose las partes menos «convenientes»). Tenía un sueño atroz y eso que ya se había desmayado varias veces ese día… pero, sin tener nada que hacer, se fue a dormir para poder salir temprano al día siguiente, tenía la pequeña esperanza de volver a encontrar a Rika, realmente quería volver a verla.
La noche transcurrió en relativa paz.

Unos fuertes golpes resonaron en la puerta:
-¡Touji! ¡Despertate! ¡Se te va a hacer tarde!
-¿Eh? ¡Ah! Joy, ¿qué pasa?
-Son más de la nueve, me pediste que te despertara temprano, ¿no? –preguntó la enfermera desde el otro lado de la puerta de la pequeña sala donde dormía Touji, golpeando el suelo con el pie impacientemente.
El chico tardó un poco en reaccionar.
-¡Uhh! Es verdad, me tengo que ir, ¡estoy retrasado!
Se levantó prácticamente de un salto del incómodo sillón donde había dormido. En aquel momento el chico tenía mil cosas en la cabeza, pero se olvidaba de la más importante.

-¡Hasta luego Joy! ¡Nos vemos! -dijo mientras se colgaba la mochila del hombro y corría hasta la puerta de la comisaría.
-¡Esperá! -le gritó Jenny, que pasaba cargada de carpetas y papeles -¿no te olvidas nada?
-¿Eh? Hmm… me parece que no… a ver… –Touji comenzó a hacer un rápido chequeo de sus pertenencias -tengo la mochila, el Pokédex, la comida… ¿Qué me falta?
-Decime… ¿A quién le pensás dar la comida que llevas? -le dijo la oficial en tono sarcástico.
-¡Ah! Claro, casi me olvido… ¡Tengo que ir al baño!
Tanto Joy como Jenny tropezaron:
-¡No! Te estás olvidando tus Pokémon, ¡irresponsable!
-¡Cierto! No me di cuenta -dijo Touji riendo nerviosamente -gracias, ¡nos vemos!
Esta vez con todo listo, Touji salió de la estación de policía.
Jenny y Joy se quedaron en silencio, con gotas de sudor.
-¿Realmente va a estar bien? -dijeron al unísono.

Touji ya había salido de la ciudad, corría como si estuviera apresurado por llegar a algún lugar, sin saber exactamente a donde o por qué. Finalmente, después de correr un rato, se cansó bastante y empezó a caminar.

Iba por la Ruta 30, caminaba y caminaba, y las horas se iban con él, lentas y perezosas.
Hacía tiempo que viajaba y no veía ningún cambio en el paisaje: sol brillante, frondosos árboles, los Mankey saltando de rama en rama, los Sentret correteando de acá para allá, cada tanto se podía ver una batalla entre entrenadores o algún chico tratando de capturar algún escurridizo Rattata o Pidgey.

Caminó hasta que vio una pequeña multitud reunida, cosa que le llamó la atención. Algo intrigado, fue a ver que pasaba. Cuando pudo hacerse lugar entre la gente se decepcionó al ver que no era más que otra batalla Pokémon.
-¿Por qué tanto escándalo? -pregunto Touji sin entender -es una batalla Pokémon como cualquier otra…
-Estás equivocado -le dijo un chico que estaba parado cerca de él, mirando el combate con semblante de desaprobación – ¿no ves que están haciendo trampa? Esos chicos están usando dos Pokémon contra uno, el del Ledyba no puede ganar.

Touji vio como el entrenador que tenía un Ledyba -un chico bajito, de unos trece años, de pelo castaño claro, ojos oscuros, y una mirada que mostraba mucha preocupación -dirigía a su Pokémon con esfuerzo para que esquive los incansables ataques de los Pokémon rivales; un Nidoran y un Zubat.

Aunque el chico y su Ledyba hacían un buen trabajo, no era suficiente, los reiterados ataques provocaban que sus movimientos fueran cada vez más lentos, hasta que finalmente el insecto recibió una fulminante cornada del Nidoran, y cayó al suelo pesadamente.
Al ver a su Pokémon herido, el entrenador del Ledyba finalmente se rindió, pero los otros dos tenían otra cosa en mente.

-¿Qué te pasa? -preguntó uno de los chicos, con una desagradable mueca burlona.
-¿No era que nos ibas a ganar? -inquirió el otro cruzándose de brazos.
-P-por favor, paren la pelea, mi Ledyba no puede más… -dijo el chico desconsolado.
-Me temo que no va a poder ser -respondió uno de ellos con malicia.
-¡Ahora vas a pagar por habernos humillado el otro día! -agregó su compañero señalando al pequeño Pokémon insecto caído con el dedo.
-Pero… pero esa pelea fue justa, en cambio esta… -comenzó el chico.
-¡Callate pendejo!

Touji había estado observando la situación algo confuso, hasta que finalmente pareció empezar a entender.
-¡Ah! Así que dos contra uno es trampa –dijo golpeando la palma de su mano con el puño, como quien habría descubierto la cura del cáncer –y… alguien lo tendría que ayudar, ¿no?
-¡Ey! Vos tenés Pokebolas, debes ser un entrenador -dijo el chico que estaba junto a Touji.
-¿Eh? ¿Q-quién, yo? –dijo el muchacho señalándose a sí mismo.
-¡Si! No te quedes ahí parado, ¡anda a ayudarlo! -respondió mientras lo empujaba hacia la pelea.
Touji casi tropieza al entrar a la zona del conflicto.

-¡Eh! ¡¿y vos quién carajo sos?! -le gritaron los entrenadores que estaban por atacar al Ledyba, con una expresión de sorpresa -¡más te vale que no te metas en esto!
-Se equivocan, en realidad yo no quería… -empezó a decir Touji precipitadamente, tratando de librarse de la situación lo mejor posible, pero al ver la cara de desconsuelo del muchacho y al pequeño insecto rojo en el suelo, decidió cambiar de plan:
-¿Por qué no dejan al chico en paz? -preguntó, tratando de arreglar el asunto pacíficamente –Digo, podrían arreglar sus diferencias de una manera un poco más…
-¡Mocoso idiota! ¡Te dije que no te metieras! -interrumpió uno de ellos, enfurecido.
-¡Zubat, ataca a ese pendejo entrometido!
-¡¿Queeé?! ¡¡Es-esperen un poco!! -gritó cubriéndose con los brazos.
-¡¡Ledyba, no lo permitas!! -gritó su entrenador.

Cuando Zubat estaba a punto de atacar a Touji, el golpe que recibió del ahora recuperado insecto lo hizo caer. En cuanto Touji se descubrió la cara, vio al Zubat en el suelo y a Ledyba volando cerca de él, con algo de dificultad.
-Bien hecho Ledyba -dijo el chico secándose el sudor de la frente.
-Gracias -dijo Touji aliviado, a lo que el chico le contestó con una sonrisa amable y subió un pulgar.
-¡Pendejo hijo de puta! ¡¿Cómo te atreves a lastimar a mi Zubat?!
-¡¡Ahora vas a ver!! -gritó su compañero.
-Bueno, supongo que tengo que ayudarlo… –dijo Touji en voz baja, algo dubitativo.
-¡¿»Supones»?! -repitió gritando el chico, incrédulo -¿Qué clase de actitud es esa para alguien que te acaba de salvar?
-Ok, ok, ¡Kosuke, atacá! -llamó mientras arrojaba enérgicamente la Pokebola al suelo.
Kosuke emergió, listo para la batalla, echándole siniestras miradas a sus rivales.

-¿Qué les parece si hacemos dos contra dos? -dijo Touji burlonamente.
-¡Ja! Como quieras, de cualquier manera van a perder -dijo confiado el dueño del Nidoran.
-¿Vos te la bancás, pibe? -preguntó Touji al dueño del Ledyba.
-Claro, Ledyba está cansado, pero todavía puede pelear, vos encargate del Nidoran, Ledyba y yo nos encargamos del Zubat.
-Bien, ¡Kosuke, dale una mordidita a ese Nidoran!
-¡Ledyba, Puño Cometa ahora!

La batalla no duró mucho, las fuerzas combinadas de Kosuke y Ledyba resultaron más dañinas de lo que cabría suponer, pronto Zubat mordía el polvo, con el cuerpo hundido de los feroces puñetazos de Ledyba, Nidoran por otro lado estaba sujeto por las mandíbulas del Larvitar por una oreja, y era violentamente sacudido. Sus amos los regresaron a sus Pokebolas, atónitos.
-¡¡Arrggh!! ¡¡Esto no se va a quedar así, ya van a ver, vamos a entrenar más y vamos a volver!! -gritaron los entrenadores, y salieron corriendo a toda prisa, ante las miradas burlonas de todos los presentes.

-Bla, bla, bla, pendejos -dijo Touji con desdén –Kosuke estuviste bien, pero no te pases… casi le arrancas la oreja a ese bicho…
Un aplauso generalizado se oyó de la gente que observaba la batalla.
Touji se sonrojó y se rascó la cabeza con nerviosismo.
-Muchas gracias por tu ayuda, me llamo Tim -dijo su compañero de batalla mientras el herido Ledyba se posaba en su hombro.
-Touji, y este cabeza dura se llama Kosuke -dijo señalando -espero que esos dos no vuelvan a aparecer por… ¡¡Ahhh!! Touji soltó un grito repentinamente -¡¿Por qué carajo hiciste eso?! -le gritó a Kosuke, que tenía su pie de roca hundido sobre el suyo y una expresión de enojo.

-Jajaja, se ve que ustedes dos se llevan muy bien -Rió Tim de buena gana, mientras sacaba una poción de su mochila y la aplicaba a su Pokémon.
-Si, muy bien… –masculló Touji frotándose el pie, y mirando a su Larvitar con una inconfundible cara de “me las vas a pagar”. -bueno, tenemos que irnos, no te metas en más problemas pibe, ¡eh! -dijo mientras saludaba levantando dos dedos y se alejaba con Kosuke, sintiéndose muy satisfecho con su actuación.
-Nos vemos, ¡y gracias por ayudarme!

El camino continuaba, Touji miraba detenidamente el arrugado mapa que le habían entregado en Cherrygrove, sin fijarse mucho en lo que tenía adelante. Después de un rato se detuvieron, el entrenador levantó la vista del papel para fijarse en una amplia pradera de altísimos pastizales.
-Bueno, parece que la única manera de pasar es por estos pastos altos… ¡Carajo! Yo que no me puse repelente de mosquitos –se lamentó Touji, esto de las cosas «silvestres» no le divertía para nada.

Se adentraron en la espesura, mirando a su alrededor, avanzaron bastante, y parecía que estaban por salir… cuando de repente oyeron un ruido a sus espaldas. Al darse vuelta, una criatura con aspecto de araña estaba mirándolos con ojos inexpresivos.
-¡Ssspinarak! -dijo el Pokémon con una voz aguda y desagradable.
-¿Y eso qué mierda es? -pregunto Touji sacando su Pokédex.

«Spinarak, Pokémon escupe hilo, del tipo Insecto/Veneno, es capaz de tejer redes de gran resistencia que usa tanto para defenderse como para capturar a sus presas».

Touji se quedó mirando al bicho unos segundos, con algo de perplejidad, sencillamente no le cabía en la cabeza como podían existir semejantes cosas.
-Bueno, ya que estamos acá vamos a capturarlo –dijo finalmente, encogiéndose de hombros -¡Kosuke, mirada maligna!
Los ojos del Larvitar se estrecharon y brillaron intensamente, el ataque hizo efecto y el Spinarak fue incapaz de reaccionar.
-¡Bien! ¡Ahora mordelo!
Kosuke saltó sobre la araña como una pequeña fiera y la castigó con sus mandíbulas, pero el Pokémon resistió el embate y contraatacó escupiendo un disparo de hilo que inmovilizo al monstruo de Touji, rodeándolo de la pegajosa sustancia.
-¡Vamos, trata de liberarte!

Mientras Kosuke luchaba por deshacerse de los hilos que lo apresaban, el Spinarak aprovechó la situación y le disparó una serie de picotazos venenosos. Las agujas brillantes dañaron levemente al Pokémon de roca, por su natural resistencia a esos ataques, y afortunadamente lo ayudaron, cortando los hilos que lo aprisionaban. Kosuke hizo un pequeño esfuerzo y la red se despedazó.
-¡Muy bien! ¡Ahora terminalo con mordisco!

Kosuke atacó nuevamente, dándole un feroz mordisco en la espalda, la araña no fue capaz de resistirlo y cayó debilitada sobre sus patas, dándole la oportunidad a Touji de arrojarle una Pokebola, después de varias sacudidas, el Spinarak fue capturado.
-¡Bien, ya tengo uno más! –dijo mientras se agachaba a recoger su nuevo Pokémon.
Touji guardó la Pokebola del Spinarak, y cuando iba a continuar su camino, una voz hizo que se detuviera:

-Vi como atrapaste a ese Spinarak, y aunque se nota que sos un principiante estuviste bastante bien.
-Ehh… gracias -contestó Touji algo confuso, mientras se volteaba a ver quien le había hablado. Era un entrenador algo mayor que él, y parecía bastante más experimentado.
-Sabes, yo puedo ayudarte a mejorar.
-¿Ah si? ¿Y cómo? -preguntó sin mucho interés.
-Con una batalla, ¿cómo más va a ser? Yo soy Kevin, ¿y vos sos…?
-«Una pelea… bueh, que más da» -pensaba Touji, sabiendo que no tenía nada que perder -Mi nombre es Touji Watsuki y voy a usar este Pokémon -dijo señalando a Kosuke.
-Un Larvitar… no me explico como un principiante como vos tiene ese Pokémon… –dijo el entrenador observando a Kosuke -eso puede ser un problema, pero, sé cómo controlarlo, ¡Butterfree ve!

-Furiiii -chilló alegremente la hermosa mariposa que surgió del haz de luz de la Pokebola, batiendo sus alas con fuerza.
-Tu bichito será muy lindo, pero nosotros tenemos la fuerza, ¡Kosuke, usa mordisco!
-¡Butterfree, rápido, usa tu somnífero!
El insecto agitó rápidamente sus alas, despidiendo una lluvia de un polvo azul brillante que envolvió a Kosuke, este se mantuvo inmóvil unos segundos, como desorientado, hasta que cayó sobre su espalda, dormido.
-¡Ey! ¡Kosuke! ¡Que haces boludo, despertate! ¡No es hora de la siesta! –le gritó a su Pokémon, para después dirigirse a su oponente, nervioso -Disculpa, es medio bruto.
-Jajaja, tu Pokémon no se durmió porque tenía sueño, es el efecto del ataque de Butterfree, el hecho de que no lo conozcas es prueba de tu inexperiencia como entrenador.
-¿Eh? ¿Lo puso a dormir? ¡Mierda! Kosuke, regresa. -dijo Touji guardándolo en su Pokebola, bastante irritado con la actitud de sabelotodo de su rival.
-Mira el lado positivo, al menos no va a recibir daño -agregó Kevin.
-Ehh… sí, supongo… bueno, ¡es tu turno Hoho! –gritó mientras lanzaba la Pokebola al aire.
-Un HootHoot… veamos que tanto puede hacer –dijo el entrenador mientras se cruzaba de brazos.

-Yo también puedo jugar a eso, Hoho, ¡Hipnosis, ya!
Los ojos del Pokémon búho se iluminaron con un fulgor azulado, y Butterfree cayó dormido al instante.
-Interesante, entonces que sea ave contra ave… ¡Ve Spearow!
-¡Vos también Hoho!

Los Pokémon comenzaron un intenso combate aéreo, intercambiando veloces picotazos y tacleos. La lucha en el cielo era pareja.
Pronto, varias personas se reunieron en el lugar de la batalla, que era impresionante a pesar del escaso tamaño y nivel de los Pokémon. Mientras los entrenadores dirigían a sus monstruos, la gente contemplaba y comentaba la batalla, siguiendo con la mirada a las manchas pardas que se chocaban y se cruzaban una y otra vez.
-Mmm… el HootHoot es bueno, pero creo que Spearow tiene más posibilidades por su alto ataque…
-¿Estás loco? HootHoot lo va a destrozar.

Los pájaros se separaron y se observaron unos instantes, jadeantes y algo desplumados, para después arrojarse uno contra el otro a toda velocidad. Después de un violento choque de embestidas de ambos Pokémon, Hoho, que tenía menor nivel que su oponente, no soportó el golpe y cayó agotado, impactando en el suelo con fuerza.

-Lo hizo bastante bien para el nivel que tiene… –comentó Kevin tranquilamente, apartándose un mechón de pelo de la cara.
-Gracias -dijo Touji irritado, mientras lo regresaba a su Pokebola.
-Ese HootHoot tiene potencial, tenés que seguir entrenándolo, te deseo suerte con eso, nos vemos -dijo el entrenador mientras se alejaba abriéndose paso entre la multitud.
-Ehh… si, gracias, suerte a vos también… «imbécil engreído».

Nuevamente, la multitud aplaudió a Touji, quien no se encontraba de muy buen humor, pero a pesar de todo había hecho un buen trabajo.
Sin embargo, había alguien que no aplaudía, por el contrario, miró a Touji socarronamente y alzó su voz chillona para que todos pudiesen oírlo:
-Sos un desastre, ese novato te dio una paliza, ¡seguro que te gano sin problemas! –se jactó el niño señalándose a sí mismo.
-Ehh… si, lo que digas, pero ahora tengo que seguir mi camino, no tengo tiempo para más peleitas.
-¡Ja! ¡Mentira! ¡Sos un miedoso! Miedoso miedoso miedo…
-¡Callate mocoso! No iba a gastarme con un enano pelotudo, pero ahora cambié de idea –Touji meditó unos segundos con la mano en su cinturón, ciertamente no tenía muchas opciones… -¡Spinarak, a pelear!
-¡Un Spinarak, Jajaja! ¡yo te voy a dar! ¡Bellsprout, ve!

La araña miró amenazadoramente a la campanilla, mientras esta afirmaba sus raíces en el suelo.
Cuando estaban a punto de empezar la batalla, entre las personas se escuchó una voz conocida:
-¡Detengan la pelea!

Sabrina

La gente anda diciendo...