Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 46: El Arribo a la Convención Plateada

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 46: El Arribo a la Convención Plateada

Muchas cosas habían ocurrido, pasaron por toda clase de peligros, aventuras, batallas. Pero finalmente estaban ahí, la Convención Plateada; habían llegado.

Tras el despertar de Rika, Touji le contó no sin cierta vergüenza y duda lo ocurrido, se sentía un verdadero fracasado. Nadie volvió a hacer comentarios al respecto.

Al amparo del espectacular Mt. Silver, se podía ver lo que parecía una pequeña ciudad turística, más reluciente que Goldenrod, más concurrida que Olivine, y más impactante que Blackthorn.

Los hoteles eran de diferentes categorías, pero todos parecían muy lujosos, había puestos para comer y de venta de souvenirs por todas partes. Touji volteó a ver un puesto de camisetas que decían “Estuve en la Convención Plateada y no se me ocurrió más que comprarme esta estúpida camiseta”.

Las calles eran blancas y limpias, había una plaza en el centro del complejo, y una hermosa fuente de mármol que representaba un Meganium, un Typhlosion y un Feraligatr se lucía en ella, los tres Pokémon estaban realizando sus  respectivos ataques, y el nivel de detalle era fabuloso.

En la fuente nadaban despreocupadamente docenas de rojos Magikarps, al parecer nadie se molestaba en intentar capturarlos. 

La calle principal por la que caminaban estaba bordeada de frondosos robles muy bien cuidados. Pero todo eso no era lo más impresionante, lo que de verdad impactó a Touji, fue ver tantos y tan diversos entrenadores y sus Pokémon. Algunos practicaban ataques, otros tenían pequeñas batallas de calentamiento (cosa que los guardias de seguridad intentaban impedir), muchos hablaban entre ellos o solo descansaban o se dedicaban a ver las atracciones como el resto de los turistas. Aquello debía ser el paraíso de los entrenadores Pokémon.

Algunos eran mayores, y parecían muy serios y experimentados. Otros eran de su edad, e incluso menores.

Los recién llegados no pasaron desapercibidos, la gente los observaba con lo que parecía una mezcla de curiosidad y desagrado, ya que después de tan arduo viaje, estaban sucios y despeinados, además del brazo enyesado de Touji.

-Nunca imaginé que esto fuera tan grande… -dijo este mirando a su alrededor.

-Pasaremos acá los próximos treinta días, será muy divertido –dijo Rika sonriente.

-Necesito un trago de sake… -dijo Reiko, que había estado algo callada después del espectáculo que presenció. Hikari estaba inexpresiva.

-¿Y qué hacemos ahora? –preguntó Touji mirando a su alrededor, sin duda no tenía la menor idea de qué hacer o a dónde ir.

-Hay que ir a curar a nuestros Pokémon al centro, eso es lo primero, después buscamos un hotel, y después vamos al edificio principal de la convención a registrarnos y que nos den la información necesaria.

Dicho y hecho, lo primero que hicieron fue buscar el centro Pokémon, cosa que no les costó mucho trabajo encontrar, era el centro Pokémon más grande y moderno que habían visto; un edificio cuyas paredes estaban hechas enteramente de reluciente cristal, con la infaltable P en la parte más alta.

Tras dejar a sus monstruos en recuperación, partieron a la búsqueda de un hotel. No estaban precisamente forrados en billetes, por lo que fijaron su atención solo en los que parecían más accesibles, aunque después de preguntar precios…

-¡¿Qué?! ¡Eso es un robo! –soltó Touji irritado al pobre recepcionista, quien sonreía desesperadamente.

-Lo siento, señor, es lo más económico que nuestro hotel puede ofrecerles.

-Oiga, ¡¿acá se piensan que uno está cagado en guita o qué?! –Gritó agresivamente –viajamos mucho, ¡¿usted sabe lo que es que se te claven las espinas en el culo cuando vas al baño?! ¡¿Sabe lo que estar una semana caminando sin parar, peleando con bicharracos salvajes que quieren matarte, durmiendo solo un par de horas y comiendo porquerías?!

-T-tranquilícese o voy a llamar a seguridad…

-Touji, calmate, vamos a preguntar en otro lado, ¿si?  -sugirió Rika al ver que el asunto se estaba complicando.

El chico soltó un bufido, pero como siempre no podía oponerse a Rika, así que dio media vuelta, estaba llegando a la puerta cuando alguien entró y chocó con él. Ambos cayeron al suelo.

Touji se levantó, muy enojado.

-¡¿Necesitás unos anteojos más grandes, pedazo de imbe… -el entrenador calló de repente, mientras miraba anonadado a la persona que se ponía de pie dificultosamente, se acomodó los lentes y se disculpó sin mirar a la cara a Touji.

-¡Pr-profesor Elm!

-¡Ah! ¡Touji! Veo que sí pudiste llegar a tiempo, me alegra mucho encontrarte, temía que hayas tenido problemas, pero veo que todo salió bien –dijo palmeándole el hombro.

-Bu-bueno en realidad…

-¿Algún problema, profesor? –preguntó una voz tosca que prevenía detrás de él.

Un hombre muy alto y corpulento, entró al lugar con expresión ceñuda.

-¡Es Chuck! –dijo Reiko sorprendida.

-¡Vaya! Pero si son Touji y sus compañeros, ¿cómo han estado? –dijo mientras su semblante se ablandaba.

-Estamos bi…

-¿Por qué el alboroto? –esta vez la voz era más limpia y fría.

-Todo está bien Falkner, no te preocupes –dijo despreocupadamente el profesor.

-¡Falkner! –dijo Touji, con una mezcla de alegría y decepción, siempre le había parecido un tipo irritante.

El mencionado líder apareció, una muchacha de cabello rosa estaba con él, riendo de buena gana y agarrada de su brazo.

-¿Whitney también? –dijo Rika.

-Tanto tiempo sin vernos, Touji –saludó Falkner con su clásico tono de voz, pero parecía algo avergonzado.

-¡Si es el lindo Touji! –dijo alegremente Whitney mientras soltaba a Falkner e iba a saludar al grupo.

Rika y Reiko fruncieron el entrecejo; por algún motivo su presencia las ponía nerviosas. Pero ahí no terminó la cosa, pronto estaban llegando Bugsy y Jasmine (y esta es la parte donde Touji babeó como un pobre cachorro).

-¿Por qué están los Gym leaders acá? –preguntó confuso el entrenador.

-Te estábamos buscando –dijo el profesor –supuse que no tendrías con qué pagar el alojamiento, así que no te preocupes por eso, yo me encargaré.

El profesor Elm hizo señas con la mano al recepcionista para que se acercara, este al reconocerlo puso la infaltable cara de asombro y llamó al gerente.

Después de una corta charla el profesor regresó con los demás.

-Listo, ya tienen sus habitaciones, el botones llevará sus cosas. Es algo tarde, ¿así que por qué no vamos a comer? Deben tener hambre después de un viaje tan largo.

Recién en ese momento Touji cayó en la cuenta de lo hambriento que estaba.

Después de que se llevaran los fardos de los cuatro entrenadores a las habitaciones, el particular grupo salió del hotel. Lo primero que hizo Touji fue chocarse con otra persona, pero esta vez solo él fue el que cayó.

-¡Mierda! ¡¿Cuántas putas veces me voy a caer hoy?! –masculló apretando los dientes. Una mano lo ayudó a levantarse, acompañada de una sonrisa amable pero con un cierto aire de burla.

-“¡Carajo!” –pensó Touji al ver de quién se trataba.

Reiko enseguida se adelantó.

-¡Hola Morty!

-Señorita Massaki, como siempre, es un placer volver a verla –dijo en un tono digno de galán de telenovela.

-Tan torpe como siempre, novato…

Una voz femenina que le resultaba particularmente desagradable a Touji se dejó oír, Clair apareció detrás del líder fantasma.

-Así que el muchacho favorito del profesor Elm está aquí, esto se va a poner interesante…

-“Lo que me faltaba” –pensó Touji desdichado al ver a Pryce unirse a los otros.

Después de los correspondientes saludos, el profesor Elm se aclaró la garganta.

-Bueno, bueno, visto que ya todos estamos aquí, es hora de ir a cenar.

Nadie objetó, y la llamativa compañía recorrió la calle principal en busca de un buen lugar para comer. Su distinguido paso estaba muy lejos de pasar desapercibido;

Absolutamente todos detenían sus actividades para observarlos, y muchos de ellos se acercaban a saludar, papel y bolígrafo en mano, o a tomarse una foto con ellos. Jasmine, Whitney, y Clair eran asediadas por sus admiradores, lo mismo que Falkner y Morty con las chicas. Touji se sentía abrumado al estar entre semejantes celebridades.

Cuando finalmente pudieron salir del gentío, fueron al restaurante más caro que pudieron encontrar. Los clientes se volteaban en sus mesas para ver a los recién llegados, y sus reacciones, si bien no fueron tan efusivas como las de la gente afuera, sí fueron bastante parecidas.

La cena fue sumamente divertida, con comida y bebida por montones. Todos contaban anécdotas de viejos tiempos, incluyendo varias referentes a Ash y Kenta. 

-Entonces me mandó su Pikachu contra mi Piloswine –dijo Pryce rompiendo en sonoras carcajadas, el anciano ya tenía unas cuantas copas encima –pobre muchacho…

-Vos te quejas, a mí me mandó un Chikorita contra mi Hoothoot… -soltó Falkner, en un estado similar al de su colega.

Touji se dedicaba a comer más que a otra cosa, pero se sorprendía bastante con la actitud de los líderes; aquellos que parecían tan rudos y aguerridos, incluso insensibles a veces, protegiendo sus gimnasios como temibles guardianes, ahora parecían un grupo de gente normal y cálida, haciendo bromas y contando historias.

-“La verdad son bastante simpáticos” –pensó, mientras Bugsy le pasaba una botella de sake.

-Bueno –dijo el profesor Elm poniéndose de pie y levantando una copa –si a mis estimados Gym leaders no les importa, quisiera proponer un brindis, por mi discípulo favorito; Touji, y sus valientes compañeros de viaje, Rika, Hikari, Reiko y…

Un fuerte ruido de algo golpeando el suelo sobresaltó a los presentes.

-¡Fuera de acá, mocoso! –gritó uno de los guardias de seguridad.

-¡Les digo que me dejen entrar! ¡Yo conozco a los de esa mesa! –dijo un chico levantándose entre unas cuantas sillas caídas.

-Esa mesa está reservada para el profesor Elm y los ocho Gym leaders de Johto, ¿estás tratando que decir que los conoces?

-¡Así es! ¡Si no me creen pregúntenles a ellos!

-Pendejo embustero, largate de este lugar o si no…

-¿Qué pasa aquí? –dijo el profesor Elm, escoltado de los líderes, de Touji y los demás.

-Ah, disculpe las molestias profesor, es que este chico estaba…

Touji dio un paso al frente:

-No puede ser, es…

-¡¿Harry?! –exclamaron Rika, Reiko y Hikari, finalizando la frase por él.

El chico rubio levantó la mirada hacia ellos, y en su cara se dibujó una enorme sonrisa.

-Pendejo de mierda, siempre llamando la atención vos, ¿no? –dijo Touji alegremente mientras lo despeinaba.

-¡Qué bueno volver a verte! –Reiko le dio unas palmadas en la cabeza, como se haría con un hermano menor.

Hikari cruzó una rápida mirada con él, pero no dijo nada, sin embargo, un leve asomo de sonrisa pudo apreciarse en su rostro.

-¿Pero qué estás haciendo acá? Pensé que ibas a quedarte con Bill –dijo Rika.

-¡Ja! ¿Creen que por alguna razón me perdería el ver como le patean el culo a este inútil? ¡Eso nunca!

-Qué simpático… -dijo Touji mientras le daba un golpe en la cabeza.

Después de que las cosas se aclararon, y de que Harry recibió disculpas por parte del gerente del restaurante, reanudaron la cena, que fue aún más divertida con la presencia de Harry y sus infaltables burlas hacia Touji.

Al terminar de comer, el profesor y los líderes se fueron a arreglar unos asuntos, ya que ellos se encargaban de buena parte de la organización y seguridad durante el evento, mientras que el grupo de Touji fue directamente al hotel.

Tenían tres habitaciones para ellos y no habían visto tanto lujo en sus vidas (a excepción de Harry y Hikari); las camas eran enormes, todo estaba alfombrado y decorado con hermosas plantas tropicales, tenían TV cable, reproductora de DVD, y Gamecube. Enormes ventanales que daban a la parte más céntrica del complejo, y heladeras repletas de bebidas (para desgracia de Reiko, nada con alcohol).

Pronto cada quién se fue a su cuarto, estaban muy cansados para hacer otra cosa.

Touji, quien compartía habitación con Harry, le contó todo lo ocurrido durante su ausencia, desde el brutal entrenamiento en el Mt. Marfil hasta el reciente encuentro con su hermano. Después de una larga charla al respecto, ambos se dejaron caer sobre las acolchadas camas mirando el blanco cielorraso.

-Che, pendejo…

-¿Qué, forro?

-Me alegra que hayas vuelto.

-Ya sé.

Una almohada se estrelló contra la cara de Harry. Ambos se echaron a reír, y se durmieron.

El teléfono de la habitación sonaba repetitivamente desde hacía más de veinte minutos, pero nadie se molestaba en contestarlo.

Finalmente, unos fuertes golpes en la puerta despertaron a sus ocupantes:

-¡Levántense, hay que ir a registrarse para el torneo!

Era la voz de Reiko.

-Ya voy, ya voy –dijo somnoliento Touji.

Pensaron en pedir el desayuno a la habitación, pero después decidieron que era mejor comer todos juntos abajo. La voz del otro lado de la puerta se volvió a escuchar.

-¡Los esperamos en la sala de desayuno del hotel, apúrense!

Desayunaron todo lo que les entró en sus estómagos, y se fueron a registrar.

El edificio principal de la convención Plateada era el más grande de todo el lugar, Touji se sintió aliviado al ver que había muchos otros entrenadores registrándose, no había llegado tan tarde después de todo.

-Rika Sakurai, de ciudad Viridian, ¿cierto? –dijo la amable recepcionista echándole una mirada al Pokédex de Rika y a sus medallas.

-Así es –respondió esta, siempre sonriente.

-Usted no necesita registrarse, alguien ya la ha registrado para la competencia.

-¿Eh? ¿Quién?

-Fui yo –dijo la voz de un anciano, detrás de ellos.

-¡Profesor Oak!

-Me tenías muy preocupado, Rika, tus padres también lo estaban, estuviste mucho tiempo sin dar noticias, pero yo sabía que llegarías, por eso te registré.

-Disculpe por favor, es que surgieron algunos… asuntos.

-No te preocupes, lo importante es que estás bien y estás acá, y vas a ganar este torneo, ¡de eso no me cabe ninguna duda! –dijo jovial el profesor.

-¡No esté tan seguro de eso!

La puerta se abrió y otra persona ingresó, caminó solemnemente hasta el profesor Oak, y ambos estrecharon manos.

-Tanto tiempo, profesor Elm –dijo el otro amablemente.

-Sí, desde hace tres años que no traíamos nuestros discípulos a una competencia de esta magnitud…

Ambos profesores se clavaron las miradas unos instantes, sus ojos parecían expedir un destello de competitividad llevado al máximo.

-Esta vez mi alumno ganará este torneo –dijo Elm.

-Pues le deseo suerte, ya que no solo tengo a mi querida Rika, quien por cierto es la mejor entrenadora del año estadísticamente, sino que también tengo a este muchacho de China, Shin-Tao, indudablemente uno de ellos se llevará la copa este año.

Touji miraba algo nervioso, ahora tenía encima aún más presión que antes.

-¿Este es su nuevo alumno, eh? –el profesor Oak se dirigió a Touji y comenzó a escrutarlo con la mirada.

-Estee… soy Touji Watsuki, mucho gusto –dijo el chico sintiéndose una rata de laboratorio.

Oak asintió con la cabeza.

-He oído mucho de vos, muchacho, suerte en tus combates.

Después de que se retirara, Touji se registró sin mayor inconveniente.

-Bien, les explicaré como se llevarán a cabo las eliminatorias. El mecanismo es simple, todos están en un grupo único, tendrán que enfrentar batallas de tres contra tres con diferentes entrenadores. Si ganan se llevaran tres puntos, si empatan uno, y si pierden cero. Los entrenadores que logren juntar suficientes puntos pasarán a octavos de final. Sus oponentes serán escogidos al azar y se enterarán de quiénes son mañana por la mañana. Los combates comenzarán mañana al mediodía, muy buena suerte, ¡y que pasen un buen día!

-Bueno, tenemos todo el día al pedo –dijo Harry desperezándose –¿qué podemos hacer?

-Aún no fuimos a ver el estadio, podríamos ir, ¿no? –sugirió Reiko.

-No es mala idea, ¿todos los combates van a ser en el mismo estadio? –preguntó Touji.

-No, el de las eliminatorias es un poco más chico que el principal, el estadio grande se empezará a usar en octavos de final.

Mientras caminaban, Harry se dedicó a hacerle preguntas e inquisiciones incómodas a Touji, tales como: “Viajando solo con tres mujeres… hmm… sospechoso”.

Una vez que llegaron al estadio, pidieron permiso para entrar.

-Están haciéndole mantenimiento, pero igual pueden pasar a ver –fue la respuesta del guardia.

Recorrieron largos pasillos internos, cruzándose de vez en cuando con algún encargado de limpieza, hasta que finalmente salieron al exterior:

-Es… gigantesco… -dijo Touji alzando la vista hacia las espectaculares gradas.

Y no estaba exagerando, era aún mayor que el estadio de Indigo Plateu. El olor del brillante césped perfectamente cortado llenó sus pulmones.
Enormes reflectores de estilizadas formas estaban posicionados alrededor del campo, apagados, por supuesto.

-¿Cu… cuántas personas pueden entrar en este lugar? –preguntó Touji cada vez más nervioso.

-Exactamente tiene capacidad para ciento treinta mil personas –dijo una voz fría, mientras una sombra se cernía sobre las cabezas del grupo.

-“M-i-e-r-d-a”.

Un Pidgeot descendió magistralmente frente a ellos.

-Hola Shin –saludó Rika con la mano –ya se me hacía raro que tardaras tanto, mañana empiezan las eliminatorias.

El joven bajó de un salto de su Pokémon.

-Así que vinieron a ver el estadio donde serán derrotados por mí… hablo de Sakurai claro, porque el inútil ni siquiera va a pasar de las eliminatorias…

-¡Ey! –Reiko dio un paso al frente, irritada.

Shin echó una rápida mirada a Harry:

-¿El mocoso este no se había quedado en Cerulean?

-¿Y por qué no te comieron los Rattatas de nivel 2 con los que entrenas? –soltó el chico con su característica agudeza.

-Porque las alimento bien con los pendejos engreídos de trece años que se quieren pasar de chistosos.

Harry se calló, no le parecía un tipo con el que se pudiera hacer bromas.
Tras un rato más de contemplar el estadio, el grupo finalmente completo de entrenadores se retiró.

Se pasaron el resto del día paseando, viendo negocios, en la heladería, y en la piscina del hotel (casualmente Shin se hospedaba en el mismo que ellos).
Fue un día muy divertido, y aunque no faltaron las discusiones, básicamente hubo paz y la pasaron muy bien.

La noche había caído al fin, Rika, Harry, Hikari, y Shin se habían retirado de la piscina, y Touji estaba por hacer lo mismo cuando…

-Touji, ¿podemos hablar un rato? –preguntó Reiko.

-Ehh… -Touji lo pensó un momento, pero realmente no estaba como para negarse a hablar con una hermosa pelirroja en bikini… –ok.

Los grillos eran lo único que podía oírse, ambos estaban sentados en el borde de la piscina, con los pies en el agua.

-Tal vez puedas ayudarme…

-Claro, ¿qué te pasa?

-Bueno, es que… a mí, me gusta alguien…

Touji trató de controlarse para no enrojecer por completo.

-¿A-ah s-sí?

-Sí… pero a esa persona le gusta otra chica, y al parecer no puedo hacer nada al respecto…

Silencio.

-En realidad, mi problema no es solo ese… yo creía estar muy segura de lo que sentía por esa persona, pero… también… hay alguien más, y ahora no sé que…

-¿Alguien más?

-Si, esa otra persona es muy desagradable. Es irritante, malhumorado y… bueno, no importa, pero por alguna razón, cada vez que veo a esa persona siento algo… no estoy segura de qué es…

-¿Y con la primera persona?

-Con esa persona también siento algo, pero me da la impresión de que ese sentimiento fue cambiando con el tiempo, y ahora se convirtió en algo diferente, pero no sé… ¿a cuál sentimiento debo escuchar?

Touji se rascó la cabeza unos instantes.

-Bueno, la verdad yo no sé mucho de estas cosas, pero… no creo que haya una fórmula exacta que te diga que es lo correcto.

-¿Qué harías vos en mi lugar?

-Creo que debes concentrarte en escuchar lo que dice tu corazón… “¡Qué sarta de cursilerías estoy diciendo!”

-Pero es que no lo entiendo…

-Vas a entenderlo, solo debes analizar bien lo que sentís por esas dos personas, no dejes que lo que hay en tu cabeza se interponga, si prestas atención a lo que te mandan tus emociones, entonces estoy seguro de que vas a encontrar la verdad.

Reiko guardó silencio unos segundos.

-Lo que mandan… mis emociones… -repitió en voz baja. En su mente aparecieron escenas pasadas, desde que conoció al grupo de Touji; la lucha con los Scyther, el encuentro con Shin-Tao y su correspondiente combate, las peleas, las discusiones, la vez que este la salvó del Hiper rayo de Dragonair, los hechos en el Faro de Bill…

-Puedo… entenderlo, ¡por fin puedo entenderlo! –la chica se puso de pie, radiante. Touji también, algo confuso.

-Gracias Touji, muchas gracias, sos un gran amigo –Reiko le dio un beso en la mejilla, y comenzó a alejarse.

-De… nada… -el chico se quedó en silencio, hasta que finalmente se armó de valor:

-¡Espera! Yo también quiero decirte algo.

***

Che, ¿qué haces acá sola? ¿No podés dormir? –Harry estaba aburrido y había salido a dar una caminata nocturna. Para su sorpresa, no era el único, y se encontró a Hikari sentada en el borde de la fuente del Meganium, Typhlosion y Feraligatr.

-Fuera de acá, fracasado –dijo ella tratando de usar su tono acostumbrado, pero por alguna razón no pudo hacerlo.

-Estás… ¿llorando?

-¡Por supuesto que no! –rápidamente volvió la cara hacia otro lado.

-Bueno, yo tampoco puedo dormir, así que me vas a tener que soportar acá –Harry se sentó con ella.

Era muy tarde y no había nadie en las calles, pero era una noche realmente hermosa, las estrellas la hacían parecer más clara de lo normal.

-Touji me contó… lo que pasó con tu maestro –dijo en voz baja.

Hikari cerró los ojos, como restándole importancia, parecía tratar de ocultar lo dolida que estaba en realidad.

-Sé que debe ser muy duro, pero…

-¿Sabés? ¡Mentira! ¡No sabes nada! ¿Qué podés saber vos? Tenés un hogar, un hermano que se preocupa por vos, amigos que te aprecian, en cambio yo… yo tengo una familia que no sabe que existo, ni siquiera se molestaron en buscarme cuando desaparecí de Blackthorn. Nunca le importé a nadie, pero cuando mi maestro apareció, creía que por fin alguien se interesaba en mí, creía que me estaba enseñando sus artes porque le importaba… porque YO le importaba, pero… después se fue, así sin más, dejándome con ustedes. Y cuando por fin lo volví a ver, me ignoró por completo, ni siquiera me dirigió la palabra una vez, como si no existiera… solo me usó para intentar acabar con ustedes, ¡¡Todo no fue más que una farsa!! –gritó finalmente, arrojando al suelo una Pokebola con furia. Unas lágrimas cayeron sobre sus manos, apoyadas en su regazo.

-No llores… por favor. Escuchá, yo no conozco bien a tu maestro, la verdad no se nada de él salvo que es el hermano de Touji, y está un poco pirad… ehem, que es algo extraño, pero, si te entrenó por ese tiempo, y además te dejó con nosotros, creo que lo hizo por alguna razón. A mí me parece que no quería que estuvieras en peligro, por eso te apartó de él, porque se preocupó por vos… en realidad él debe quererte mucho.

-No es cierto… a nadie le importa lo que pase conmigo, ¡a nadie!

-¡Te equivocas! A mí… a mí sí me importas… -dijo en voz baja, con una repentina timidez muy inusual en él.

Hikari alzó sus ojos negros hacia él, y ocultó la cara en su pecho, llorando. Harry la rodeó con sus brazos.

***

-Entiendo… -dijo Reiko mientras se enrollaba un mechón de pelo rojo entre los dedos –pero, no había nada que pudieras hacer, hiciste todo lo que estaba a tu alcance.

-¡Pero no fue suficiente! Rika estaba en peligro, de haber querido pudo haberla matado, ¡y yo no pude hacer nada! ¡No pude hacer absolutamente nada para impedirlo! –gritó furioso, mientras daba un puñetazo al suelo, con tanta fuerza que le salió algo de sangre.

-No te sientas mal, ese hombre… sus Pokémon no son normales…

-Es que… si no puedo usar mi fuerza para proteger a quienes quiero… ¡¿de qué me sirve?! Fui completamente inútil… tengo que hacerme más fuerte… a cualquier precio.

-Lo sos, sos muy fuerte, y te volverás más fuerte en este torneo, ya lo verás -lo animó Reiko.

-No entiendo a mi hermano… a veces parece alguien frío y despiadado, como si fuera otra persona. Sin embargo, en algunas ocasiones pude notar algo en su mirada, la misma calidez que tenía en otros tiempos. Es como si estuviera dividido en dos seres diferentes… algo debió ocurrirle, algo malo, algo muy malo… debo descubrirlo, no me importa lo que tenga que hacer.

***

Los focos del estadio eran tan deslumbrantes que parecía de día. Dos personas sentadas en las gradas contemplaban el majestuoso cielo estrellado.

-Mañana empieza la competencia que tanto hemos esperado… -dijo Rika sin despegar la vista de las alturas –¿nervioso?

-¿Nervioso, yo? ¿Alguna vez lo estuve? –replicó Shin-Tao.

-Lo estuviste cuando recién te mudaste a Viridian… pero eso fue hace mucho, ¿no?

-Demasiado…

-Aún recuerdo la cara que tenías en el colegio, cuando un chico te puso un alfiler en el asiento y lo agarraste del cuello, jajaja.

Shin esbozó una pequeña sonrisa.

-Después se me echaron todos los demás encima, si no hubieras intervenido me habrían expulsado…

Ambos se echaron a Reír. Parecía ser que Shin era otra persona cuando recordaba viejos tiempos con Rika.

-Shin, pase lo que pase, daremos los mejor en este torneo, ¿hecho? –Rika extendió la mano.

-Hecho –respondió estrechándosela.

El torneo de la Convención Plateada estaba por comenzar…

Sabrina

La gente anda diciendo...