Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 42: «El Ataque al Faro Empieza!»

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 42: «El Ataque al Faro Empieza!»

El sol bajaba lentamente. En diferentes posiciones, seis entrenadores aguardaban a que se ocultara por completo.
Pasaron largos minutos, hasta que por fin el último vestigio de luz anaranjada desapareció tras el lejano Mt. Moon. En ese instante todos fijaron las vistas en sus objetivos.

-La operación “Farfetch’d enjaulado” empieza oficialmente –dijo la oficial Jenny desde su campamento, mientras observaba la oscura silueta del faro.

-Buena suerte, muchachos… -dijo Arthur, que estaba con ella.

-Denkeshi, ya es hora –dijo Touji indicándole a su Pokémon que tomara posición. Con el estómago casi pegado al suelo, este fue hacia un arbusto algo más alejado de donde estaba Touji, mientras el entrenador inflaba otra Pokebola.

Desde donde estaba el Raichu comenzó a escucharse un repetitivo golpeteo. Los guardias Rocket inmediatamente miraron hacia allá:

-¿Qué fue eso?

-No lo sé, tal vez un Pokémon salvaje…

-No creo, ¿qué tal si es un intruso? No podemos arriesgarnos.

-Ok, ok –el Rocket miró a los Poliwrath y después señaló hacia el lugar sospechoso, ambos Pokémon interpretaron la orden y con paso firme fueron a ver de qué se trataba.

-¿Ves? Te dije que no era nad… -comenzó a decir uno, justo en el momento en que unos cuantos rayos salían de entre los arbustos.

-¡¿Pero qué?!

-Hola –dijo una figura que salió al descubierto frente a los guardias.

-¡¿Quién carajo sos vos?! ¡Poliwrath!

-Aunque los llamen, no van a venir… -dijo Touji sonriente.

-¡Mierda, avisa a los demás! –gritó un Rocket a su compañero, que sacó un radio similar al de Touji, pero en ese momento cayó de bruces al suelo, y no volvió a moverse.

El otro Rocket lo miraba sin entender nada. Con las manos sudorosas sacó su comunicador, pero se quedó inmóvil antes de poder decir una sola palabra. Touji vio con algo de estremecimiento como su cara perdía todo vestigio de color, y el hombre caía seco al suelo.

-Mierda Geroh, podrías ser un poco más delicado –se quejó Touji por tener que ver el desagradable espectáculo.

Desde detrás del tipo salió Grovyle, secándose la boca con un brazo. Denkeshi salió de su escondite y fue con Touji.

-Acá Sonic, camino despejado, Amy, Tails, ¿cómo van?

-Entrada sur despejada –dijo la voz de Rika, que se escuchaba algo distorsionada, a su lado podía verse a Meganium amarrando a dos tipos con sus cepas, mientras que Hikari solo estaba cruzada de brazos, con cara de mal humor –vamos a entrar, me comunicaré con Rouge, vos hablale a Shadow.

-Ok, cambio y fuera.

Touji miró a su alrededor, para asegurarse de que nadie lo veía, y volvió a hablar al walkie talkie:

-Chino… er, digo Shadow, ¿cómo van las cosas allá?

-Esto está hecho –respondió Shin –no son más que basura.

Cerca de Shin, Houndoom arrastraba un cuerpo hacia unos arbustos, sujetándole el tobillo con los dientes.

-Ok, entramos.

Una mano aferró con fuerza el hombro de Touji, este por poco y se cuelga de un árbol, del salto que pegó.

-¡Mierda, pendejo forro, no vuelvas a hacer eso! –le gritó a Harry mientras intentaba contenerse para no golpearlo –¿no se suponía que estabas en la otra entrada?

-Jajaja, solo estaba probándote, pero seguís tan cagón como siempre. 

-Por lo menos yo hice algo más que quedarme escondido entre las plantitas…

-Bueno, bueno, mejor entremos antes de que los otros Rockets se den cuenta de lo que pasa.

***

Una criatura de pelaje pálido entró rápidamente a uno de los oscuros pasillos del faro, miró a su alrededor unos segundos y se paró sobre sus patas posteriores:

-¡Zan! –llamó el monstruo.

Reiko entró detrás de él, bokuto en mano.

-No hay moros en la costa, bien hecho Kitsune.

La chica comenzó a avanzar junto a su Pokémon. Gracias a que no era la primera vez que tenía que enfrentarse sola a muchos enemigos, iba con cautela, pero bastante seguridad, llevando su espada de madera al hombro.

Pronto escuchó unos pasos que se dirigían hacia ella a la carrera.
En cuestión de segundos, como mínimo dos docenas de Rocket estaban frente a la entrenadora.

-¡¿De dónde mierda salió esa chica?!

-Preciosa, no podés estar acá, es una pena pero no podemos dejarte ir… -dijo uno de los Rockets mientras se le acercaba. Reiko se limitó a sonreír, libre de preocupación, mientras el Rocket ya estaba a un palmo de la chica, y al extender una mano hacia ella, Zangoose desprendió su garra del techo y descendió como un rayo hacia el sujeto, dándole en la cara la patada de su vida. La ráfaga que esto provocó sacudió levemente el cabello de Reiko, quien seguía sonriendo. Su Pokémon aterrizó limpiamente a su lado.

-¡¿Y esa cosa?!

-¡Salió del techo!

-¡No se confíen! –gritó un Rocket mientras sacaba una Pokebola, y los demás hicieron lo mismo.

El antes oscuro pasillo se iluminó con la luz que emitieron docenas de Pokebolas al abrirse. Pokémon de variadas clases emergieron, la mayoría en estado básico o etapa evolutiva intermedia.

-¡Muy bien, a jugar! –gritó Reiko mientras liberaba a todos sus monstruos.

***

Mientras tanto, Rika y Hikari no la tenían muy difícil.

Ninetales escupió una enorme llamarada que barrió el camino de una maraña de Weepinbell.

-Mierda, son muy fuertes, ¿qué hacemos? –gritó un Rocket mientras veía un par de sus Raticate quebrarse los colmillos tratando de morder un extraño ser rodeado de una coraza redondeada.

-¡Tu Shelgon es asombroso! –dijo Rika admirada del extraño dragón acorazado, cuyos pequeños ojos eran lo único que podía verse con claridad.

En eso un Magneton disparó una poderosa descarga eléctrica hacia Hikari, pero esta fue bloqueada por algo verde; el ala de Flygon, el monstruo se encargó de poner al magneto en su lugar con un certero lanzallamas, que derritió el metal como manteca.

-¡Charly, atrás!

Eevee se volvió y dio un duro cabezazo en el estómago a un Charmeleon, que cayó inerte. Pero no estaba solo, dos Mightyenas de brillante pelaje negro y colmillos chorreantes de saliva saltaron sobre él, pero al pequeño Pokémon no le dio trabajo esquivarlos y posteriormente deshacerse de ellos a golpes limpios.

Arcanine pisoteaba con desprecio lo que quedaba de un Exeggutor, pero no vio detrás de él una sombra; un esbelto Vaporeon le disparó una tremenda Hidro bomba, que el perro no pudo esquivar a tiempo, y recibió un impacto terrible que lo mandó al suelo, empapado.

-¡Cuidado, ese Vaporeon tiene un nivel avanzado! –advirtió Rika, mientras que Hikari retiraba a Ishimaru con presteza.

-¡No puedo enviar a Haku, si Flygon apenas y puede moverse en este lugar tan cerrado, él mucho menos!

-Yo me encargo, ¡Bronto!

Unas cepas aferraron al Vaporeon desde atrás, rodeándole las patas, el cuello y la cola, justo cuando este se preparaba para atacar con un rayo hielo. El Pokémon de agua luchaba inútilmente por liberarse, mientras que Meganium barría el suelo con él; después de estrellarlo repetidamente contra el techo y paredes, se encargó de terminarlo echándole una lluvia de hojas navaja a quemarropa, llenando de heridas su piel húmeda.

Zappy bajaba del aire todo Pokémon volador que veía, Golbats, Pidgeottos, Spearows, y demás pestes, en poco tiempo el suelo estaba cubierto de cuerpos de Rockets y Pokémon derrotados.

-¡Charly, retroceso!

-¡Flygon, aliento de dragón!

***

-Esto es muy aburrido –dijo Shin-Tao apoyando la espalda contra la pared, y cruzándose de brazos, su mirada se veía estremecedoramente sombría y segura –¿es todo lo que tienen?

Frente a él, Gengar arrojaba el cuerpo inerte de un Rocket tras absorberle el alma, y fijaba sus ojos inyectados en sangre en el único enemigo que quedaba de pie.

El pobre tipo temblaba, todos sus compañeros habían sido brutalmente asesinados, sus cuerpos estaban desperdigados por todo el lugar, algunos incluso con algún miembro menos…

-¡A-a-ayudaaaa! –gritó el Rocket aterrado, mientras daba media vuelta y comenzaba a correr en dirección opuesta –¡Es un monstruo!

Shin lo señaló fríamente. En dos veloces saltos, Sneasel llegó hasta él, y de un imperceptible movimiento de garra, le cortó el cuello.

Su dueño avanzó apartando los cuerpos despectivamente con un pie, ignorando la sangre que se esparcía a su alrededor como un mar rojo. La causa de salvar a Bill le importaba muy poco, pero no podía dejar pasar la oportunidad de matar Rockets con total impunidad.

***

-¡Mierda! –gritó Touji mientras se agachaba, un Psico rayo pasó a escasos centímetros de su cabeza, y se estrelló contra una pared, destrozándola.

-¡Boludo, tené más cuidado, o cuando salvemos a Bill ya no va a tener donde vivir! –le gritó Harry mientras señalaba al Xatu autor del ataque, y este recibía un puñetazo cargado de electricidad en el pico, proveniente de Electabuzz, quedando debilitado de inmediato.

-¡Kosuke, avalancha a los cuervos!

Las grandes rocas dejaron sepultado a un grupo de Murkrow que atacaban con insistentes fintas a los demás.

Volco era estampado contra una pared por un enorme Rhydon de aspecto sumamente peligroso. El monstruo se disponía a perforarlo con su cuerno, cuando sintió que alguien lo llamaba tocándole el hombro, cuando se volvió, lo último que vio fue la bocaza de Feraligatr llenándose de agua.

Breloom molía a puñetazos a nada menos que un imponente Ursaring, que no podía hacer nada ante los veloces golpes del hongo. Denkeshi paralizaba Rockets a diestra y siniestra disparando ondas trueno; sin embargo, la enorme maraña de Pokémon que se le echaban encima le complicaba el trabajo. Justamente un Gligar descendió a toda velocidad hacia él, y acostumbrado a deshacerse de monstruos voladores, no dudó en lanzarle una descarga eléctrica, pero esta no hizo ningún efecto, y el escorpión volador le enterró el aguijón de su cola en un costado.

-¡Denkeshi! –gritó Touji alarmado, al ver que tras el Gligar, una pareja de asquerosos Venomoth de ojos traslúcidos se le echaban encima. El Raichu no pudo hacer más que cubrirse, pero no fue necesario; los cuerpos chamuscados de las polillas yacían a su lado, y Volco ahora se medía con el Gligar, al que derribó finalmente con un puño fuego.

-Listo, ya terminamos con estos –dijo Touji mientras contemplaba la enorme cantidad de oponentes derrotados, tanto humanos como Pokémon.

-Ya estamos en el sexto piso, según mis cálculos, quedamos de encontrarnos con los demás en el onceavo, hay que seguir subiendo –dijo Harry mientras daba una súper poción a Breloom.

-Si… mierda, los Pokémon están cansados, no sé si podrán aguantar hasta que lleguemos… -Touji recorrió a todos los monstruos con la mirada, estaban de pie, pero se veían muy agitados.

-Será mejor que los curemos antes de seguir subiendo.

-Bien –Touji fue a darle un antídoto a Denkeshi, que había sido envenenado en el embate del Gligar, pero en ese momento, dos Rockets bajaron la escalera que daba al siguiente piso, y se quedaron atónitos viendo el impresionante espectáculo de Pokémon y guardias en el suelo.

-¡¿Quiénes son ustedes?!

Touji entornó los ojos:

-¿Por qué siempre preguntan lo mismo? ¿Creen que se los vamos a decir?

-¡Soy Harry y vengo a acabar con sus planes! –gritó el chico con actitud heroica.

-¡Idiota! ¡Me estás haciendo quedar mal!

-¡No estoy acá para hacer que te veas inteligente! Además… ni aun así lo lograrías…

-¡¿Qué dijiste?!

Los Rockets miraban perplejos la discusión.

-¡No nos ignoren! –gritaron furiosos, pero no tuvieron tiempo de decir nada más, ya que Typhlosion, que estaba detrás de ellos, les dio un golpe en la nuca a cada uno con sus garras, por lo que quedaron fuera de combate.

-Bien hecho Cindy.

Ambos entrenadores se dedicaron a dejar a sus Pokémon en las mejores condiciones posibles, y una vez que terminaron, se pusieron en contacto con los demás:

-Acá Sonic y Knuckles, ¿cómo van ustedes?

-Estamos en el octavo piso, así que tienen el paso despejado, pero no se confíen, de seguro enviarán más enemigos –dijo Rika –ya me he comunicado con Reiko, se las arregló para llegar al décimo piso. Es fuerte, pero está sola y temo que los oponentes que cuidan ese lugar le den problemas.

-No lo creo, Reiko sabe lo que hace.

-Si… es solo que he notado que mientras subimos, los Pokémon que envían son cada vez más fuertes… por cierto, Shin nos está esperando en el onceavo piso.

-¡¿Qué?! ¡¿El chino ya llegó?!

-Así es, pero ustedes no se preocupen por eso, y tengan mucho cuidado, ¡los estaremos esperando!

La comunicación se cortó.

-Carajo, parecemos ratas en un puto laberinto.

-Más bien diría que esto parece un videojuego en el que hay que derrotar a todos los malos en un nivel para llegar al siguiente…

-Vamos, hay que seguir adelante.

Touji y Harry guardaron a sus Pokémon y desaparecieron tras las escaleras.

***

Reiko apoyó la espalda contra la pared y asomó la cabeza cautelosamente. Había cruzado todo el pasillo derrotando Pokémon de toda clase, y este la había conducido a una habitación aparentemente vacía. Algo no estaba bien.

Entró… y soltó un grito ahogado.

***

Había pasado ya una hora… la puerta se abrió bruscamente.

-¡Por fin llegamos! –exclamó alegremente Touji mientras entraba a una sala, ahí vio a Rika acariciando a Charly,  Hikari sentada en un sillón con expresión de molestia, y Shin algo alejado de los demás, apoyado contra una pared.

Harry entró detrás de él. Los dos se veían muy cansados, respiraban agitadamente y tenían la cara con varios raspones.

-Este es el onceavo piso… uff, nos costó bastante llegar –dijo el chico mientras se dejaba caer en una silla.

-Me alegra ver que llegaron a salvo –dijo Rika sonriente -¿cómo están sus Pokémon?

-Mal –dijo Touji apesadumbrado –solo tengo a Kosuke y a Geroh-Kun, los demás están muy cansados como para pelear.

-Y de los míos solo Cindy puede ponerse de pie…

-Yo aún tengo a Charly y a Lunita en condiciones.

Touji miró a su alrededor unos segundos.

-¿Dónde está Reiko?

-No lo sé… ya debería haber llegado, hace rato que estamos esperando… -dijo Rika pensativamente.

-Mierda, ¿le habrá pasado algo?

-Mejor le hablo –dijo Harry mientras sacaba su comunicador –Acá Knuckles, Rouge, ¿me copias?

Silencio.

-No responde… -dijo el chico mientras miraba a los demás con semblante de preocupación.

-Esto no me gusta… algo debe haber pasado en el décimo piso.

-¡La voy a buscar! –dijo Touji mientras se dirigía a la puerta con paso firme.

-Esperá.

-¿Eh? Chino, ahora no tengo tiempo para tus boludeces, ¿qué querés?

-Voy a ir yo, si hay problemas, con solo dos Pokémon no vas a poder hacer mucho.

Touji lo escudriñó con la mirada unos segundos.

-Bah, está bien.

-Si no regreso en una hora, suban sin nosotros –dijo mientras desaparecía por la puerta.

-Sabes bien que no vamos a hacer eso… -dijo Rika sonriente –¡andá con cuidado!

-Chino de mierda… siempre queriendo ser el centro de la atención… -masculló Touji irritado.

-Vos sos el que siempre quiere hacer eso… -le dijo Harry entornando los ojos.

-En realidad lo único que ese tipo quiere es seguir apaleando Rockets… -dijo Hikari, y los demás no pudieron argumentar nada para contradecirla.

***

Shin caminaba lentamente por el pasillo del décimo piso. Había rastros de combate por todas partes, paredes destruidas, suelo destruido, y Rockets y Pokémon esparcidos por todo el lugar. Tras unos minutos llegó a la entrada de una habitación, levantó un pie para esquivar el cuerpo de un Linoone destrozado que bloqueaba la puerta, sin contar los muchos monstruos derrotados en el suelo, y le llamó la atención un impresionante Machamp, que estaba aplastado bajo el peso de una enorme lámpara, de esas antiguas, los focos destruidos estaban dispersos por todo el lugar. Más allá de eso, el cuarto estaba desierto. 

Cruzó la habitación, y fue a parar a una sala circular realmente enorme, blanca, luminosa, con sólidas y gruesas columnas de mármol dispuestas en semicírculo a su alrededor.

Lo primero que vio fue el bokuto de Reiko en el suelo. Lo recogió, estaba bastante maltratado, sin duda había castigado muchos Rockets con él. Más adelante, en el centro mismo de la habitación, vio algo rojo que se movía como un relámpago de un lado al otro, esquivando lanzallamas que eran escupidos con extenuante insistencia y fiereza, por media docena de Magcargos que lo rodeaban. En el instante en que se detuvo, Shin pudo reconocer al Scizor de Reiko. Se veía sumamente agotado, pero seguía luchando con valor. ¿Pero dónde estaba su entrenadora?

Del otro lado de la habitación, dos Rockets sonreían con malicia, y por su apariencia y uniforme parecían de mayor rango que la mayoría de los que habían vencido con anterioridad. Shin se ocultó rápidamente tras una de las columnas, ya que al parecer aún no lo habían descubierto. Miró a su lado, y entonces la vio:

Reiko estaba sentada en el suelo, con la espalda apoyada sobre una columna. Su rostro expresaba dolor, y se sujetaba un costado con una mano. Con un rápido movimiento el muchacho fue con ella.

La chica levantó con algo de dificultad la mirada hacia él:

-¿Qué… viniste a burlarte…? –preguntó en voz baja.

-Tal vez más tarde, de momento tengo que sacarte de acá.

-Será mejor que te vayas ahora que podes, esos tipos todavía tienen muchos Poke… -Reiko se interrumpió, con un gesto de dolor, la sangre en el suelo llegó hasta los pies de Shin.

-Estás sangrando…

-Brillante deducción, Sherlock -replicó la pelirroja tratando de sonreír.

-No te muevas, o va a ser peor, ¿qué fue lo que pasó?

-Aparecieron de la nada… había muchos… y no pude, no pude con todos… andate, son peligrosos…

-Me insultás al sugerir que huya como un cobarde.

Reiko iba a replicar, pero una punzada de dolor la sacudió por dentro, y perdió el conocimiento.

Shin se inclinó hacia ella, la observó unos segundos y cerró los ojos, alejándose rápidamente de la realidad; horribles escenas del pasado se proyectaban reiteradamente en su mente, entraba a la casa… había mucha sangre… las escaleras… la mano… la sangre…

-¡Ey muñeca! ¿Seguís viva detrás de esa columna? –gritó uno de los Rockets.

-¡Será mejor que salgas y te entregues ahora, tu Scizor no va a durar mucho más para defenderte! –gritó el otro burlonamente.

-¡¿Escuchaste?! ¡Si no salís te vamos a ir a buscar!

Shin abrió los ojos y se incorporó.

-Malditos…

Sin ningún miramiento salió al descubierto y comenzó a caminar hacia los Rockets, de sus ojos emanaba un extraño fulgor ambarino.

-¡¿Y este de donde salió?!

-Ey, pendejo, ¡¿quién mierda sos?!

Shin siguió caminando por entre los Magcargos, aparentemente ignorándolos mientras estos seguían asediando a Harusame con sus chorros de fuego. Al pasarlos, y sin quitarle la vista de encima a los Rockets, arrojó una Pokebola hacia atrás; Blastoise salía a sembrar el caos entre las bolas de lava.

Mientras la tortuga se encargaba de sus asuntos, el entrenador se paró frente a los Rockets.

-¡Te pregunté quien eras, responde sin no querés morir!

-No tengo por qué darle mi nombre a un muerto.

-¡¿Qué fue lo que dijiste?! ¡Kadabra, atacá!

-¿Kadabra? ¿Te refieres a esos? –dijo con frialdad mientras señalaba hacia atrás con su cabeza.

Los Rockets vieron con horror a sus dos Kadabras tendidos en el suelo, en un charco de su propia sangre. Sobre la espalda de uno de ellos estaba sentado Sneasel, lamiéndose la sangre enemiga que le resbalaba de la brillante garra.

-Ma-maldición… ¿qué tenés pensado hacer? –dijo uno de los Rockets con voz temblorosa, Shin-Tao se tronó los dedos.

***

-¡Carajo! El chino está tardando mucho, ¿qué será lo que hay en el décimo piso? –dijo Touji mientras caminaba nerviosamente de un lado al otro de la habitación.

-¿Estás preocupado por el chino? –preguntó Harry con incredulidad.

-¡Claro que no! ¡Por mí que lo maten, estoy preocupado por Reiko! ¿Qué no es obvio?

-Ya van a llegar, van a ver que van a regresar pronto –dijo Rika con tal seguridad que hizo sentir mejor a los demás.

Y para variar no se equivocó, Shin empujó la puerta con el hombro, y entró trayendo a Reiko sobre su espalda. Su ropa estaba manchada con sangre que no le pertenecía.

Todos se levantaron inmediatamente y lo ayudaron a dejar a la chica en un sillón.

-Esa herida no se ve nada bien… -dijo Rika preocupada.

-¡¿Qué mierda pasó?! –le preguntó Touji a Shin sin medir el tono de su voz.

Este se limitó a sentarse en una silla.

-¡Te estoy hablando!

-Basta, este no es momento para eso –replicó Rika irritada.

-No se preocupen, estoy bien… -dijo Reiko mientras se incorporaba.

-¡No te levantes!

-No voy a quedarme acá sentada mientras todos están luchando, eso va contra mis principios –dijo con firmeza.

-Reiko, por favor, recapacita, no podés pelear así –le dijo Rika amablemente.

-Esto pasó por mi culpa, y no me perdonaría si te pasa algo peor por intentar ayudarme… no vengas –pidió Harry.

Shin se paró frente a ella.

-No intentes detenerme –dijo ella mirándolo a los ojos.

-No vine a detenerte, pero olvidas esto –dijo mientras le tendía el brazo con su bokuto.

Reiko lo recibió, sonriente. Ambos se quedaron viéndose unos segundos, cada uno sujetando un extremo del bokuto. En ese instante, podían entenderse a la perfección, como si la espada de madera los conectara.

-¿Y Harusame?

-En su Pokebola, cuando lo encontré se veía en mal estado, pero supongo que aún podrá combatir.

-Claro que sí, es mi Pokémon -dijo Reiko, como aclarando algo obvio -bien, vamos.

-Espera, estamos en el onceavo piso, eso significa que aún tenemos que luchar contra los enemigos del doceavo, y han de ser muy fuertes –dijo Rika.

-Es cierto, pero ahora estamos los seis juntos, no podrán hacer nada –dijo Touji en tono animado.

-Si son como los de los pisos anteriores solo son insectos –dijo Hikari despectivamente.

-Bueno, sea lo que sea, no podrá con nosotros, estaremos cansados, pero aún somos más fuertes –dijo Harry.

Después de dejar a sus Pokémon en las mejores condiciones posibles, y de cubrir la herida de Reiko con una improvisación de venda hecha con una camiseta vieja, estaban preparados para seguir.

Subieron las escaleras… y ahí mismo, en el centro del pasillo del doceavo piso, había una verdadera muralla de Rockets y Pokémon aguardándolos. Monstruos de todos los colores y formas, esta vez de apariencia mucho más poderosa que los anteriores, destacándose varios monstruos en su etapa evolutiva final. Llamaron su atención sobre todo unos Venusaur, Alakazam, Exploud, y una gran cantidad de Jolteon y Cloyster.

-Ustedes son esos entrenadores enviados por la policía para detenernos, si no me equivoco… -dijo un Rocket que parecía ser el líder del grupo, mientras daba un paso al frente de entre su ejército de bestias –no sé cómo diablos hicieron para llegar hasta acá deshaciéndose de toda nuestra vigilancia, pero les aseguro que no llegarán a la cima del faro. Han de estar agotados y débiles, ¡Su estúpida misión va a terminar en este lugar!

Ese grito fue una orden de ataque, y todos los monstruos rugieron con fuerza.

Touji, Rika, Harry, Reiko, Shin y Hikari juntaron sus espaldas e inflaron sus Pokebolas, era hora de deshacerse del último obstáculo.

-Están luchando contra nuestras últimas reservas en el doceavo piso, hemos tenido que enviar incluso a los Pokémon que protegían esta habitación, ¿qué vamos a hacer si los derrotan? –preguntó un Rocket a un par de figuras que se encontraban en la habitación, bañadas en sombras.

-No hay problema –respondió la voz conocida de una mujer –aun si se diera el improbable caso de que ganaran, nunca serán capaces de llegar a nosotros.

-Y si por alguna razón llegaran a hacerlo, todavía tendrían que enfrentársenos –dijo otra voz, esta vez de un hombre.

Gengar y Sneasel se deslizaban con velocidad de dioses entre la horda de enemigos, impartiendo fintas, cuchilladas, tinieblas y muchos otros ataques, tratando de deshacerse de los Cloyster antes de que estos explotaran.

Los Jolteon representaban un grave problema, pero afortunadamente Kosuke los paraba en seco con terremotos de baja potencia, ya que si se excedía con facilidad destruiría el suelo y todos caerían.

Hikari había enviado a un Pokémon muy extraño; parecía un ave mítica rodeada de una nube blanca y espumosa. Era un Altaria, y su canto, además de bello, se encargaba de dormir a una buena cantidad de rivales.

Cindy no se movía del lado de los entrenadores, disparando lanzallamas a diestra y siniestra para mantener a los atacantes a raya. El Alakazam les estaba complicando las cosas; con sus poderes psíquicos estaba haciendo levitar a Kosuke, y se preparaba para arrojarlo sobre la Typhlosion, pero recibió un durísimo golpe de cuerpo por la espalda, propinado por una cansada Clefable. El Pokémon se volvió para contraatacar, solo para recibir un tremendo garrotazo de Scizor en la cara, que le hizo volar varios dientes y lo estampó contra una pared, abriendo un enorme agujero en ella.

Eevee estaba en problemas, mientras estaba ocupado esquivando los mortales ataques de la pinza de un Kingler, las cepas del Venusaur lo atraparon e inmovilizaron, y habría acabado con él de no ser por la oportuna intervención de Kosuke, que arriesgándose mucho frente a un enemigo con tanta ventaja, le arreó un golpe que consiguió dañarlo lo suficiente como para que Charly pudiera liberarse.

La lucha continuaba, muchos habían caído, pero aún quedaba un gran número de bestias por derrotar.

-Tsk, ya me harté de esto –dijo Shin-Tao –¡Todos, fuera del camino!

Los demás no sabían qué tenía pensado hacer, pero ordenaron a sus Pokémon que se replegaran.

-Yami, deshazte de todas estas pestes.

El Gengar levitó frente a la horda de enemigos, y levantó las manos sobre su cabeza.

-Oh mierda… -dijo Touji cubriéndose tras Kosuke, al recordar la batalla contra Morty.

Efectivamente, Gengar estaba formando una bola sombra. El inmenso poder que manejaba hacía vibrar el faro entero.

-¡Idiotas, no se queden viendo, atáquenlo antes de que la lance! –gritó el Rocket alarmado.

Los monstruos parecieron salir de su estupor y se arrojaron contra el fantasma… demasiado tarde, la bola sombra ya tenía tal tamaño y fuerza que al ser disparada arrasó completamente con absolutamente todo lo que tenía en frente. El estallido que se escuchó al hacer explosión en lo más profundo del pasillo fue tan tremendo que causo que parte del techo cayera en pedazos.

Afortunadamente, Lunita desplegó un reflejo que envolvió al grupo, actuando como un excelente escudo.

-¡Carajo Chino! ¡Tené un poco más de cuidado con eso, por poco y nos matas! –le gritó Touji mientras salía desde atrás de Pupitar.

-Pero… al menos nuestros Pokémon ya no tendrán que luchar, miren allá –dijo Rika sonriente, señalando hacia delante.

Al mirar no vieron más que montones y montones de Pokémon derrotados, mezclados con unos cuantos Rockets. Estaban cubiertos de polvo y trozos del techo y paredes que se habían desprendido.

-Por fin… ¡ya podemos subir al siguiente piso! –dijo Harry emocionado.

-No tan rápido… -una imponente figura salió de entre el polvo y las sombras, era un Pokémon muy grande y musculoso, un Exploud. El Rocket de antes se dejó ver detrás de su bestia.

-Mierda, ¡¿cómo soportó eso?! –gritó Touji.

-Exploud es un Pokémon tipo normal… los ataques fantasmas como la bola sombra no le hacen daño… -dijo Reiko, mientras su Scizor la ayudaba a mantenerse de pie.

-Exactamente, y ahora… -el Rocket los señaló, y los seis entrenadores pudieron ver una esfera de energía blanca formarse en la enorme boca del Exploud.

-¡¡Ese bocón nos va a hacer mierda!!

-¡No tenemos a donde ir! –gritó Hikari mostrándose alarmada por primera vez desde que habían entrado al faro.

-¡¡Jajajaja!! Están atrapados como ratas, nunca podrán escapar del Hiper rayo. Este es el final de su inútil misión, ahora, ¡¡¡MUERAN!!! –gritó el Rocket riendo como un demente.

Exploud soltó un rugido que hizo temblar el suelo, y disparó el fulminante ataque de luz blanca…

Sabrina

La gente anda diciendo...