Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 4: Cohetes y Rikas Cerezas

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 4: Cohetes y Rikas Cerezas

Era una típica mañana serena en aquel pueblo al oeste de New Bark. El canto de las aves le daba un ambiente muy agradable al lugar. Touji se encontraba dormido en el centro Pokémon, cuando escuchó voces que parecían lejanas, iban entrando lentamente a su cabeza, y aumentaban gradualmente de claridad, eran voces femeninas:
-Si, durmió todo el día y toda la noche de ayer, sus Pokémon estaban en muy mal estado.
-Ya veo, eso me pareció…
-Estos chicos de hoy son muy irresponsables. A propósito, ¿cómo los trajiste hasta acá desde las afueras de la ciudad?
-Ah, fue fácil…

Antes de que pudiera contestar, Touji apareció al pie de las escaleras, mirándolas sin entender nada, tenía un aspecto desastroso; cabello desordenado (más de lo normal), ojos que no terminaban de abrirse por completo, y ropa muy sucia.

-Ah, veo que finalmente despertaste –dijo alegremente la mujer de ropa blanca y cabello rosa –dormiste todo el día de ayer, ¿te sentís mejor?
-Ehh… si –dijo Touji, todavía medio perdido –estee… disculpe… –agregó con timidez.
-Si, decime –dijo la mujer, que no hace falta aclarar era la enfermera del centro.
-¿Dónde estoy?
-Estás en el centro Pokémon de Cherrygrove, yo soy la enfermera Joy.
-Ah, mucho gusto…
-Igualmente –respondió Joy, sin darle demasiada importancia –ahora decime jovencito, ¿cómo es que terminaste en esas condiciones y dejaste que tus Pokémon quedaran tan lastimados? –agregó en tono reprochante.

-¿Eh? ¿Mis Pokémon? ¡Ah! ¿Dónde están? ¡Kosuke! ¡Hoho! -Touji apenas empezaba a recordar los eventos del día anterior, todo se aclaraba rápidamente, ahora era un entrenador, y estaba viajando. «¿Cómo fue que me metí en esto?» -pensó desdichado.
-Despreocupate, ellos están bien, pero si no fuera por esta chica, probablemente ustedes ya estarían muertos.

-¿Qué cosa? ¿y ella quién es? ¿y por qué dice “muertos”? No estábamos tan mal, nada más era hambre y cansancio… –dijo Touji precipitadamente.
-No me digas que no sabes que los Rockets andan por esta zona… –dijo la otra chica con voz dulce.

-¿Eh? -por primera vez Touji se detuvo a ver con detenimiento a la chica, parecía ser de su edad, o un poco mayor tal vez, su cabello negro largísimo caía como una cascada sobre su espalda, y sus enormes ojos azules parecían destellar.
Un Eevee de grandes y brillantes ojos negros estaba sentado en su hombro. Touji estuvo mirándola unos segundos, sin emitir sonido, como perdido, y cuando finalmente volvió a tocar tierra, solo atinó a decir:
-¡Ah! claro, los Rockets… ¿los Rockets? ¿y esos quienes son?
-¿No sabes quienes son los Rockets? ¿de dónde venís? -espetó la enfermera.
-El Equipo Rocket es una organización criminal que utiliza a los Pokémon para llevar a cabo sus objetivos, se creía desaparecida desde hace unos siete años cuando unos chicos de Kanto los desbarataron, no se supo nada de ellos, pero hace poco aparecieron de vuelta -explicó la chica -¡Lo siento! no me presenté, mi nombre es Rika, Rika Sakurai -dijo sonriente, extendiendo la mano.
-Yo soy New Bark, y vengo de Touji Watsuki -se presentó Touji todavía deslumbrado por la muchacha, y a pesar de su estado zombie, llegó a coordinar algunos movimientos y pudo estrechar su mano.

-¿Sos New Bark y venís de Touji Watsuki? -dijo ella soltando una risita.
-Ehh… ¡ah! ¡si! -dijo Touji poniéndose rojo como un tomate.
-¿Me devolvés mi mano? -agregó Rika.
-Este, si claro, lo siento -dijo en voz casi inaudible, avergonzado a más no poder.
El pobre creía que estaba haciendo el ridículo más grande de su vida, pero en ese momento, Rika soltó una risa alegre.

-¡Que lindo! sos extraño, pero muy simpático.
Aunque el muchacho casi se desmaya por la emoción, esa risa ayudó a romper el hielo. La enfermera Joy se dio vuelta al oír una sirena suave.
-Tus Pokémon están listos, voy por ellos, enseguida regreso -abrió una puerta y sacó a los dos monstruos sentados en una camilla.
-¡Kosuke! ¡Hoho! están bien, ¡qué suerte! -no cabía duda que la presencia de Rika afectaba gravemente el comportamiento de Touji.
-¡Tartar!
-¡Hooohoot!
-¡Qué lindos! ¡tus Pokémon son realmente adorables! -dijo Rika emocionada.
-Eh… no, digo, por ahí, digo, ¡si! ¿te gustan?
-Son muy bonitos -dijo acariciando la cabeza emplumada de Hoho.
-Ese que tenés en el hombro también es lindo, ¿que es? «Le gustan mucho estas cosas» -pensó Touji rápidamente, tomando nota en su cabeza.
Mientras Touji preguntaba, el Eevee en el hombro de Rika saltó al mostrador.

-El es Charly, mi Eevee.
-¡Ouiiii! -dijo el zorrito castaño.
-¡Vitar! -respondió Kosuke, saludando.
En ese momento un particular sonido llenó el lugar, no era Larvitar, ni HootHoot, o Eevee. era el estómago de Touji, que no había comido más que galletas vencidas desde hacía más de dos días.

El chico enrojeció por completo; ¿Cuánta vergüenza se podía pasar en una sola mañana?
-Debes tener hambre, tus Pokémon ya comieron, pero vos no, siéntense que les sirvo algo a los dos -ofreció Joy amablemente.
-¡Gracias! -dijeron los dos chicos.
Mientras comían, Touji le contó la historia (bah, lo que se acordaba y lo que no era demasiado vergonzoso) de su primer día. Y también le llegó a comentar que no le interesaban mucho los Pokémon. Pero se arrepintió rotundamente de haberlo hecho:
«¿Por qué dije eso? ¡si es obvio que a ella le gustan mucho los Pokémon! ¡Idiota, idiota!»
-¿No te gustan? -preguntó Rika algo sorprendida.
-Bueno… más o menos, lo que me sorprende es que si me preguntaban esto hace dos días hubiera dicho que no sin dudarlo… pero hoy ya no estoy seguro. «Con eso creo que la arreglé».
-Por la forma en que los tratas parece que te importaran mucho -le dijo Rika.
-Y a propósito, ¿vos de donde sos?
-De Viridian City, en Kanto -dijo Rika sonriente -donde vive mi querido Gary… -dijo Rika con un suspiro fácilmente reconocible.
-¡Garwereewougth! -soltó Touji atragantado, escupió la comida semi masticada sobre la cara de Kosuke y dijo con un inconfundible tono de desesperación:
-¿Gary? ¿es tu novio?
-¿Ehh? ¡No! -respondió Rika poniéndose roja -solo es mi maestro…
Se quedaron callados un segundo, hasta que Kosuke se sacó de un manotazo toda la comida de encima y saltó sobre Touji, dándole un golpe en la cabeza.
-¡Ouch!
-Ay, ¿estás bien? -dijo Rika.
-Ehh… si, claro -Le habló a Kosuke, con una sonrisa que no podía ser más falsa:
-Disculpame, fue sin querer, «Vas a ver cuando estemos solos, bicho de mierda».
-¡Tar!

Cuando terminaron de comer ya era medio día, Rika dijo que iba a ir a recorrer el pueblo, obviamente invitó a Touji, a éste le pareció muy peculiar que la chica era muy amable, con una eterna sonrisa, y además parecía estar siempre de buen humor.

Mientras caminaban con Hoho en el hombro de Touji, Charly en el de Rika, y Kosuke siguiéndoles el paso por las tranquilas calles de la ciudad, un hombre que sin duda ya había pasado sus cuarenta, se acercó y habló:
-¡Ey! ¡vos, pibe! ¿sos un novato?
-¿Eh? ¿me habla a mi señor?
-Si, vos sos un novato, ¿no?
Touji resistió la urgencia de arrojarle algo.
-Eh… si…
-¡Ah! que bien, entonces te propongo algo, si me vencés en una batalla Pokémon te voy a regalar algo muy útil para tu viaje, ¿qué te parece?
-Er… -Touji no tenía ganas de volver a pelear, pero se le había ocurrido que podría quedar bien enfrente de Rika si mostraba que era un buen entrenador -claro.
-Una pelea, ¡que bien! va a ser interesante -dijo Rika entusiasmada.

Después de oír eso, Touji quedó completamente convencido y señaló hacia adelante.
Kosuke dio un paso al frente.
-¡Perfecto! ¡ve Poliwag!
Ya como por reflejo Touji tomó el Pokédex apuntando hacia la criatura:

«Poliwag, Pokémon renacuajo, este tipo agua es lento y torpe en tierra, pero muy ágil en medio acuático»

-No parece la gran cosa, además este aparato dice que no camina bien… Vamos Kosuke, ¡mordisco!
El Larvitar fue contra el pequeño Pokémon, pero antes de que llegara a tocarlo, su entrenador ordenó rápido:
-¡Chorro de agua!
El renacuajo escupió un potente chorro de agua que impactó directamente en Kosuke, quien fue arrastrado y quedó tendido en el suelo, aparentemente incapaz de continuar.
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo es que un poco de agua le hizo tanto daño?!
-Tené cuidado, los Pokémon de tipo Roca / Tierra como Larvitar son muy débiles contra los ataques de agua -le advirtió Rika, parecía muy interesada en la pelea.

-¡Mierda! -el entrenador recordó lo ocurrido con el Raticate -¡Ya sé! ¡Kosuke, usa chillido! Rika, mejor no escu… -empezó a decir Touji, pero cuando se volvió a mirarla, ella ya tenía los oídos tapados, sin duda no era la primera vez que oía ese ataque.

Kosuke se incorporó trabajosamente y emitió un horrendo chillido, que dejó al Poliwag tintineando como una campana, pero aun así contraatacó con un ataque de burbujas, que Kosuke milagrosamente pudo esquivar haciéndose a un lado.
-Bien, ahora terminalo, ¡Mordisco!
El monstruo de Touji se abalanzó contra el Poliwag y lo mordió en la cabeza, tenía la intención de sacudirlo, pero no pudo con su peso, afortunadamente el renacuajo cayó derrotado antes de que Touji pasara más vergüenza.

-A pesar de la desventaja de tipo ese Larvitar tiene mayor nivel… no está tan mal para un novato… ¡No importa! Hiciste un buen trabajo Poliwag, ¡regresa! -comandó su entrenador -Ahora si va en serio, preparate novato, ¡Chikorita, a pelear!
Justo cuando Touji estaba por sacar su Pokédex, Rika le ahorró el trabajo:
-Ese es Chikorita, es un Pokémon tipo hierba de la primera etapa evolutiva, no lo subestimes, es pequeño, pero sus defensas son muy buenas y aprende ataques poderosos a bajo nivel.
-Eh, si, claro -Touji estaba cada vez más sorprendido por la actitud de Rika, parecía realmente saber de lo que hablaba.
-Chikorita, ¡hojas navaja!

El monstruito vegetal agitó la hoja en su cabeza, y de ella salieron disparadas hacia Kosuke una gran cantidad de pequeñas dagas verdes que giraban velozmente, cortando el aire.
-¡Ja! ¡estás equivocado si pensás que esas hojitas le van a hacer algo a Kosuke! -dijo Touji confiado, habiendo visto a su monstruo recibir ataques mucho más severos y mantenerse de pie.
-¡No Touji! ¡retira a Kosuke de la pelea! -le advirtió Rika.
La mandíbula del chico cayó con un ruido seco al ver como las hojas cortaban sin ninguna dificultad la piel rocosa de Kosuke. El Pokémon quedó noqueado instantáneamente.
-¡¿Qué?! ¿Cómo es posible?
-¡Chiko! -dijo el Chikorita triunfante.
-¡Ja! ¿te crees que este ataque se llama así para impresionar? esas «hojitas» están afiladas como navajas. Además de que no estás considerando la debilidad de tu Pokémon, sos un novato bastante inútil, sin duda -agregó el oponente de Touji, con toda la intención de enfurecerlo.

Touji no soportó que le hablen así en frente de Rika.
-¡Kosuke, regresa! ¡Ahora te toca a vos, Hoho! -La lechuza salió volando del hombro de Touji sin demora y se posó en el suelo frente al Chikorita.
-Touji, tenés la ventaja, los Pokémon de hierba como Chikorita son débiles contra los Pokémon voladores como HootHoot.
-¿De verdad? ¡bien! -Touji se alegró -¡Hoho, picotazo!
Hoho se lanzó rápidamente contra el Chikorita y comenzó a golpearlo en todo el cuerpo con su pequeño pero duro pico.
-¡Chikorita, embestilo!
El maltratado Pokémon hierba se sacó al pájaro de encima de un golpe, haciéndolo retroceder.

-¡Hoho, vos también usá embestida!
El HootHoot levantó vuelo, elevándose a unos cuantos metros sobre las cabezas de todos los presentes, y descendió en picado, dándole un golpe certero al Chikorita, quien rodó por el suelo, inconsciente.
-¡Bien hecho Hoho!
-¡Ja! bien hecho novato… ¡regresa Chikorita!

-«¿Bien hecho? pero si recién me dijo que soy un inútil» -pensó Touji confundido, mientras guardaba a su Pokémon.
-Y como te prometí, acá tenés tu premio -dijo el hombre mientras sacaba de su bolsillo un mapa viejo y arrugado.
-¡¿Que?! ¡¿Me hiciste pelear por un mapa de mierda?! -gritó Touji acalorado, olvidando por completo que Rika estaba ahí.
-Creo que te puede ser útil, además, acordate que ya te perdiste una vez, no vas a querer que te pase de nuevo, ¿o si? -le dijo Rika tratando de calmar los ánimos.
-Ah, eh… si, supongo, muchas gracias -dijo entre dientes.
-No hay por qué, te deseo suerte novato -el hombre se alejó, saludando con la mano.
Touji entornó los ojos, no había sido una jugada muy productiva que digamos. Guardó el mapa en su mochila y se volvió hacia Rika.
-Bueno, ¿Y ahora a dónde va…
-Te felicito, lo hiciste muy bien -dijo ella dándole un beso en la mejilla. Para el muchacho, todo fue luz.

Se despertó nuevamente en el centro Pokémon.
-«¡Carajo! ¿otra vez acá?» -se sentó, mirando a su alrededor -«¿Habrá sido un sueño?» -pensó llevándose la mano a la mejilla.
-¿Estás despierto? -dijo una voz que al chico se le antojó celestial.
-¡Ah! ¡Rika! -dijo alegrándose de que fuera real.
-Acá están tus Pokémon, toma -estiró la mano alcanzándole las Pokebolas.
-Gr-gracias.
-Sabes, tenés una extraña tendencia por desmayarte… -dijo ella risueña, sentándose en la cama.
Touji no pudo evitar soltar una carcajada.

Se quedaron hablando de muchas cosas, hasta que se hizo realmente tarde, eran alrededor de las ocho de la noche cuando se escuchó un fuerte golpe en el techo del centro Pokémon. La enfermera Joy entró precipitadamente, preguntando a los entrenadores si tenían alguna idea de que pudo ser aquello.
-¿Tal vez la rama de un árbol? -sugirió Touji intranquilo.
-No lo creo, hoy no hay viento -dijo Rika.
-¡Entonces vamos a ver! -dijo Touji.
-Esperen, esperen, puede ser peligroso, qué tal si son… -advirtió la enfermera.
-No se preocupe, vamos a estar bien -le contestó Rika, que seguía sonriente y despreocupada.

Subieron rápidamente por la escalera hasta llegar al tejado, donde un viento fortísimo por poco y los vuela, pero no era viento natural, sino producto de la hélice de un pequeño y moderno helicóptero, completamente negro, con una gran R roja impresa en un lado.
De éste se bajaron elegantemente dos personas, un hombre todo vestido de blanco y una mujer vestida de negro, ambos, con la característica letra ya mencionada en sus uniformes.

La chica tenía largo cabello rubio y ojos color miel, era alta y muy bonita. Mientras que su compañero a pesar de ser joven tenía el cabello gris, con gruesos mechones cayendo sobre sus ojos, que parecían estar cerrados en una expresión sonriente y gentil.

Hubo un instante, solo un segundo fugaz, en el que ambos observaron a Touji con extrañeza, como si lo hubieran reconocido de alguna parte, pero pronto eso desapareció.
-¡¿Y ustedes quiénes carajo son?! ¡¿Qué hacen con un helicóptero acá arriba?! ¡¡Qué ropa tan ridícula!! -Los bombardeó Touji, señalándolos con el dedo.
-Pero que pendejo maleducado, ¡Es un sorete mal cagado! -soltó la mujer, de manera que estaba muy lejos de ser femenina.

-Touji, tené cuidado, ellos son del Equipo Rocket -le advirtió Rika.
-Ella tiene razón, tendrías que respetar más, ¿no te parece? -dijo el Rocket vestido de blanco con calma, sin borrar su expresión de gentileza.
-¡¿Y a mi qué mierda me importa quienes son ustedes?! ¡Ni siquiera se como carajo se llaman!
-¡Ja! es normal que un mocoso inculto como vos no nos conozca, permíteme presentarme, mi nombre es… ¡La gran Nabiki! -anunció a modo de presentadora.
-Ehem… -tosió su compañero -y yo soy el famosísi…
-Este idiota que está al lado mío es Tatewaki -interrumpió Nabiki restándole importancia.
-La próxima me presento yo…
-No venimos a presentarnos, venimos a ver si en este mugroso centro Pokémon hay algo que valga la pena robar.

-¡¿Para robar?! ustedes no se van a llevar nada, ¡No los voy a dejar! «¡Esta es mi oportunidad perfecta!» Touji se imaginaba saliendo en la tapa del diario: «Valiente entrenador Pokémon derrota a malvados Rockets que trataban de robar el centro Pokémon».
-Vos y quien más, ¿la pendeja de la sonrisita? -dijo Nabiki en tono burlón- jajaja, mejor váyanse antes de que sea tarde…
-¡De ninguna manera voy a escapar de basuras como ustedes! ¡Kosuke, vamos!
-Ja… insolente, ¡te voy a reducir a polvo! Persian, ¡ve! -dijo la Rocket liberando a su monstruo con un grácil movimiento.
-Muy bien, Grimer, ayúdalo -dijo Tatewaki tranquilamente.
Los Pokémon salieron de sus Pokebolas al mismo tiempo, dando inicio a la batalla. El felino era tan elegante como su ama, y al igual que ella se veía muy peligroso, meciendo su cola de un lado al otro. Mientras que la bola de fango solo sonreía estúpidamente.

-¡Esperen! no es justo pelear dos Pokémon contra uno -protestó Rika.
-¡Vos callate pendeja!
-No hay problema Rika, ya tengo mucha experiencia, ¡yo puedo manejar a estos boludos sin problemas! -dijo Touji con altivez -¡Hoho, vamos!
-Persian, ¡usa Golpes Furia! -ordenó Nabiki.
-Grimer, ¡usa Fango! -agregó Tatewaki.

Los dos Pokémon atacaron a Hoho al unísono. Después de que la enorme bola de fango impactara sobre la pobre lechucita, los violentos golpes furia terminaron por debilitarlo completamente.

-¡¡N-No es justo!! -gritó Touji, ya para nada seguro de su victoria abrumadora.
-¡Callate! ¡En la guerra, en el amor, y en las batallas Pokémon todo se vale!
-¡Esa frase se la afanaron! ¡Kosuke vamos, usa mirada maligna con el gatote ese!

Kosuke clavó los ojos en el felino, pero por algún motivo no tuvo el más mínimo efecto sobre él, que saltó ágilmente sobre su rival, vapuleándolo una y otra vez con sus zarpas. El pequeño Larvitar pudo esquivar algunos golpes, y logró escapar por muy poco, con la marca de un arañazo en el morro.
-¡Olvida al gato, usa mordisco con la bola de barro!

Larvitar se abalanzó sobre Grimer, pero éste se cubrió con una extraña protección; la armadura ácida, por lo que el ataque de Kosuke no hizo prácticamente ningún daño. Aprovechando que el Pokémon de Touji se encontraba cerca, el viscoso monstruo le dio una contundente bofetada barro, que lo mando hacia atrás. A pesar del dolor Larvitar se incorporó. Pero la diferencia de nivel con sus oponentes era muy grande.

-Ese pendejo maleducado va a aprender a no meterse con nosotros, ¡Persian! ¡Terminalo con cuchillada! -ordenó Nabiki.

El felino atacó con un rápido golpe seco de su garra, atravesando sin dificultad la piel de roca del Larvitar. El Pokémon quedó fuera de combate.
-¡Imposible! ¡Kosuke, Hoho! ¡Levántense! no podemos perder, ¡vamos!

-Te dije que no nos ibas a poder ganar, así que si no te molesta, tenemos que robarnos algunos Pokémon, con tu permiso… -dijo Tatewaki mientras avanzaba, sin dejar de sonreír.

-Dale pelotudo, ahora no tenemos tiempo para sociales. Chau pendejito, deberías estar agradecido de que perdonamos tu patética vida -le dijo Nabiki a Touji burlona, saludando con la mano.

-Si, si, ya va… les pido que la disculpen, digamos que los modales de mi compañera dejan mucho que desear -se excusó Tatewaki con una pequeña inclinación de cabeza.

-Tiene razón Touji, tenés que pensar mejor lo que haces antes de correr riesgos inútiles -dijo Rika en tono severo, pero con el semblante tranquilo.
-Eso es lo que digo, ahora, si me disculpan… -empezó a decir Tatewaki.

Rika se interpuso en su camino.

-No puedo dejarlos ir, todavía tienen que enfrentar a alguien más.
-¿Ah sí? y dónde carajo está, pendeja boluda -soltó Nabiki con irritación.
-Enfrente tuyo -dijo Rika con una sonrisa.
-Esperá, estos son muy peligrosos Rika, deja que se vayan, es mucho para Charly -le advirtió Touji, muy preocupado.
-No te preocupes, de cualquier manera, hoy Charly está de descanso -dijo la chica mientras inflaba una Pokebola:

-Atacá… Lunita -dijo mientras abría la esfera sin arrojarla.
-Jajaja, ¿Lunita? -Rió Nabiki -¿con eso nos pensar parar? ¿con un Pokémon que se llama Lunita?

Un Clefable enorme salió de la Pokebola, su piel rosada brillaba bajo la luz de la luna, tanto los Rockets como Touji quedaron sorprendidos ante la apariencia de la mística criatura, que dio una voltereta en el aire, agitando sus pequeñas alas.

«Clefable, Pokémon hada, del tipo Normal, este Pokémon es sumamente tímido y detesta ser visto, es tan raro que solo vive en un lugar del mundo, y a pesar de su apariencia puede ser muy peligroso si sabe emplearse».

Agregó el Pokédex de Touji.

-Rika, no creo que debas…
-No hay problema, Lunita no ha hecho mucho ejercicio últimamente…
-¡Ja! puede ser un Pokémon lindo y raro, pero con eso no alcanza para que nos puedas ganar -le dijo Nabiki.
-Eh… Nabiki… -dijo su compañero.
-¿Qué querés?
-Bueno, en vez de buscar adentro del centro Pokémon, nos podríamos llevar este que tenemos acá, ¿no? -dijo mientras señalaba al Clefable -Se ve valioso.
-Sinceramente, no creo que puedan ganar -dijo Rika mientras su expresión alegre cambiaba drásticamente por otra, muy seria, e incluso fría. A Touji no le gustó.

-¡Ahora vas a ver pendeja! ¡Golbat, a pelear!
-¡Vos también Drowzee! -llamó Tatewaki.
Un aterrador murciélago de casi dos metros de envergadura y una criatura extraña similar al legendario tapir come-sueños emergieron a la vez, uniéndose a sus dos compañeros.

-Ahora escuchen bien los cuatro, ¡Ataquen juntos a ese Clefable de mierda! -ordenó Nabiki, fuera de sí.

Los monstruos se abalanzaron sobre el Pokémon hada, solo para ser repelidos por una especie de pantalla protectora. La situación parecía haberse invertido, ahora eran las bestias de los Rockets las que no estaban al nivel.

-Rika, son muchos, mejor no… -Touji veía que era imposible persuadirla.
-Te dije que está bien, vos sentate y disfruta del espectáculo, no te preocupes por nada -dijo con calma, y tras pensarlo unos segundos, ordenó:
-Lunita, metrónomo.
Lunita empezó a mover sus brazos de un lado para el otro.
-¿Metrónomo? ¿y eso que carajo es? -preguntó Touji.

«Metrónomo, este tipo de ataque psíquico es tan impredecible que ni el Pokémon que lo usa puede saber con exactitud qué pasará».

-¡Ja! tendría que tener mucha suerte para que pueda vencer a los cuatro juntos, ¡es imposible que ese Clefable de mierda pueda hacer eso!
-Te recomiendo que no la subestimes, los que lo hicieron se arrepintieron -aconsejó Rika, ante la irritación cada vez mayor de Nabiki.

Los brazos de Clefable empezaron a brillar con un aura azul.
Rika observaba a su Pokémon con detenimiento, tratando de descubrir lo que se avecinaba.

-Touji, corré rápido -dijo finalmente.
-¡S-si, enseguida!
Touji bajó rápidamente por la escalera, tomó a Joy de la mano y salieron corriendo del centro.

Desde afuera del edificio, se apreció una enorme explosión azulada. Trozos de lo que fue el Centro Pokémon salieron volando en todas las direcciones. Después de que se dispersó el humo, no quedaron más que escombros del lugar.

Touji divisó a Lunita entre el humo, que volaba hacia ellos, rodeada por un aura azul, al lado de ella flotaban Rika, acompañada del equipo Rocket y sus Pokémon, todos aparentemente inconscientes.

-¡Está bien, menos mal! -suspiró Touji sintiendo que había perdido diez años de vida -¿pero cómo hacen para volar?
-No estamos volando, la que vuela es Clefable, solamente está utilizando un movimiento que se llama anulación, el cual permite mover objetos luego de inmovilizarlos -explicó Rika.
Lunita aterrizó y depositó a su dueña cuidadosamente en el suelo, y también a los Rockets y a sus monstruos.

-Gracias Lunita, buen trabajo -dijo Rika, nuevamente sonriente, mientras le acariciaba la cabeza a su Pokémon.
En ese momento media docena de patrullas llegaron, una mujer uniformada de cabello azul bajó de uno de los autos, seguida de un par de Growlithes, y se acercó corriendo.

-¿Pero qué pasó acá? se vio la explosión desde la estación -dijo mientras miraba a su alrededor atónita.
-No se preocupe, todo está bien controlado, el equipo Rocket atacó, pero estos dos chicos me ayudaron -contestó la enfermera.
-«¿Todo está bien controlado? ¡El centro Pokémon está hecho astillas!» -pensó Touji atónito.
-Tome, puede llevárselos -dijo Rika, haciendo que Lunita mueva a los Rockets junto a una patrulla.

-Muchas gracias -Jenny reconoció en seguida a la pareja de ladrones, sin duda eran muy conocidos -Qué bueno que estaban en este lugar, desde hace tiempo que buscamos a estos dos, son Rockets de alto rango buscados en tres regiones, buen trabajo.

-Eh… este… yo en realidad no hice mucho, más o menos nada, ella lo hizo sola…
-¿Eso es cierto? -preguntó Jenny.
-En realidad Lunita merece todo el crédito -dijo Rika sonriente.
-No sabía que eras tan buena en esto… -le dijo Touji algo avergonzado por su bochornosa derrota.
-En realidad no es para tanto, ¿te parece que soy tan buena?
-Claro que si, en verdad me sorprendiste, y yo que te quería salvar a vos, que idiota soy…
-No digas eso, lo que cuenta es la intención, muchas gracias, sos muy amable, de verdad -Y Rika le dio un abrazo.
-«¡No te desmayes, no te desmayes!» -se dijo Touji a sí mismo, pero no pudo evitar el enrojecer tanto como la camiseta que llevaba puesta.

-Touji, si querés ir hasta la estación de policía, podemos curar a tus Pokémon allá -ofreció Joy amablemente.
-Está bien.
-Bueno, yo tengo que seguir… -dijo Rika.
-¿Eh? ¿Te vas? -preguntó Touji, muy contrariado -pero ya es muy tarde, ¿dónde vas a dormir? es muy peligroso que estés sola…
-No te preocupes, sé cuidarme, me las arreglaré. Y Touji… espero que… no, no espero -se corrigió -estoy segura que nos volveremos a ver -dijo sonriente.
-¡Ouiii! -dijo Charly.
-P-pero… está bien -dijo Touji sin poder disimular su decepción -claro que nos vamos a ver de nuevo -agregó tratando de imitar la sonrisa de la chica -¡que tengas suerte!
-¡Vos también! -dijo Rika, dando media vuelta. Pronto se alejó en la noche, desapareciendo de la vista de Touji.

-Touji, vamos, la oficial Jenny nos va a llevar -lo llamó Joy.
-Si, enseguida voy… -respondió el chico con voz triste.

Y así fue como Touji y sus Pokémon, si bien no hicieron mucho, de hecho, fueron completamente inútiles, descubrieron que a veces hay que apoyarse en los demás para poder solucionar un problema.

Muchas veces los caminos de las personas se separan, pero generalmente se cruzan otra vez…

Sabrina

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