Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 39: ¡Aclara tu mente! La revancha de Hikari

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 39: ¡Aclara tu mente! La revancha de Hikari

-¿Cómo te fue en el combate contra Clair? –preguntó Touji a Rika mientras ascendían trabajosamente por el camino rocoso.

-Bien, fue difícil, en especial ese Dragonite, pero Freegie pudo controlarlo. Charly se esforzó mucho con Kingdra, al final terminó lastimado, por eso hoy está descansando en su Pokebola.

-Ya veo, esa mina tiene un estilo de pelea muy agresivo… -comentó Reiko.

-Bah, no es más que una principiante si se la compara con Lance –dijo Shin-Tao despectivamente.

-Claro, y me imagino que a vos te resultó muy fácil ganarle –dijo Touji, sarcástico.

-Por supuesto –respondió con altivez, mientras se cruzaba de brazos. Touji y Harry entornaron los ojos.

Hacía ya un par de horas desde que los cinco entrenadores se despidieron definitivamente de la mística cuidad de Blackthorn, y se pusieron en camino hacia el sur, con el pueblo New Bark como destino.

Extrañamente, Shin los estaba acompañando, según él porque “es el camino más corto hacia la Convención Plateada”, pero Touji sabía que tenía otros motivos para ir con ellos… ese motivo se llamaba Rika.

El paisaje era montañoso, repleto de ascensos y descensos irregulares, y el camino estaba muy maltratado, mejorando de a cortos trechos para después volver a ser un conjunto de rocas mal unidas y de diferentes alturas.
El sol los azotaba sin piedad mientras avanzaban, quemándoles las espaldas cansadas.

-Uf, no puedo más –dijo Harry mientras se sentó en una roca, exhausto.

-Esta ruta es una mierda –afirmó Touji –me duelen los pies, y está lleno de esos Ekans asquerosos por todos lados, espero que no me pique ninguno.

-Los Ekans no son nada, ¿no viste el tamaño que tenía el Gligar que me pasó por al lado? ¡Era enorme! –dijo Harry mientras sacaba una botella de agua de su mochila.

-Dejen de quejarse, parecen bebés, esta ruta es una estupidez si la comparas con la que hay que seguir para llegar al Mt. Silver.

-¿Eh? ¿Qué hay ahí?

-El Profesor Elm nos informará de todos los detalles cuando lleguemos –dijo Rika algo cansada.

-No vamos a llegar nunca si seguimos perdiendo el tiempo acá, aún estamos muy lejos –dijo Shin.

Todos se quedaron mirándolo, no tenía ni una mísera gota de sudor en la cara.

-Este tipo no es humano… -murmuró Reiko asombrada.

De muy mala gana reanudaron la marcha, pero a las dos horas volvieron a detenerse, algo les llamó poderosamente la atención:

Se habían detenido ante una enorme montaña, cuya superficie a diferencia del resto de las de allí, era de un gris oscuro y apagado. En el centro podía verse una entrada redondeada, algo pequeña. De la abertura parecían manar una oscuridad estremecedora y un silencio abrumador. Frente a ella un cartel bastante maltratado de madera rezaba en letra irregular: “Cueva Dark”.

-Miren, ya llegamos a la casa del chino –comentó Harry, risueño –¿no nos vas a invitar a tomar un café?

Shin se limitó a fulminarlo con la mirada.

-No tenés sentido del humor –se quejó el chico.

-“Cueva Dark” –leyó Reiko en voz alta.

-Muy… original –acotó Touji mientras le echaba una rápida mirada al lugar.

-Esta cueva es otra que tiene historias desagradables… tiene muy mala fama, dicen que aquellos que se atreven a cruzarla terminan de la peor manera… -dijo Rika.

-Este… ¿no estarás pensando…? –Comenzó a decir Touji, aterrado –el Profesor nunca mencionó…

-No te mees encima, no vamos a cruzarla, a menos que quieras, claro –dijo Shin con su habitual tono despreciativo.

-No te estoy preguntando a vos –saltó Touji irritado.

-¡No empiecen! –interrumpió Reiko, molesta.

-¡Bah! –mascullaron Touji y Shin al unísono, mientras se cruzaban de brazos.

-Es como dice Shin, por fortuna no es necesario cruzar la cueva para llegar al pueblo New Bark, sería muy peligroso hacerlo, las posibilidades de perderse y quedar atrapados son muy altas. Hay una ruta paralela que nos llevará sin problemas –informó Rika.

Touji soltó un suspiro de alivio, al tiempo que Shin lo miraba de reojo con una mueca sardónica.

-Bueno, sigamos –dijo Harry apartando la vista de la cueva.

Tras echarle una última mirada a la Cueva Dark, los jóvenes entrenadores continuaron la marcha.

Había oscurecido hacía rato y aún seguían caminando, siendo abrigados por el manto estrellado sobre sus cabezas, que esa noche parecía brillar como nunca.

-¿Ya podemos acampar? –sugirió Touji.

-Secundo la moción –dijo Harry pulverizado –mis pies ya no me sostienen y…

-¡Me estoy muriendo de hambre! –finalizó Touji la oración por él.

-Rika y Reiko, quienes por ser mujeres normalmente deberían estar más cansadas, aún se veían en plena forma.

-Vamos, las estrellas están muy brillantes hoy, nos pueden iluminar el camino –dijo Reiko.

-Pero…

-Así podemos ahorrar tiempo –agregó Rika.

-Pero…

-¿Vas a seguir lloriqueando? Camina y callate.

Touji le dirigió una mirada áspera a Shin, pero después una sonrisa apareció en su cara:

-Por cierto, no sé donde pensás dormir cuando estemos en New Bark, porque en mi casa no te quedas.

-Nunca se me habría ocurrido semejante cosa –repuso el muchacho fríamente.

Siguieron caminando, acompañados por el canto de los grillos y el silbido del viento al pasar por entre las rocas.

Repentinamente, se detuvieron todos a la vez, como si se los ordenara una voz etérea.
Los cinco cruzaron miradas entre ellos, y se quedaron mirando hacia el frente, inmóviles.

Touji se sintió muy extraño, los segundos parecían interminables, hasta que finalmente, ocurrió.

Una luz blanca comenzó a formarse frente a ellos, primero parecía lejana, pero en tan solo milésimas de segundo había llegado a ellos. Era un rayo de luz gigantesco.

Touji corrió hacia Rika, la agarró de un brazo y se arrojaron a un lado, Shin, con agilidad sorprendente para un ser humano, levantó a Reiko en brazos y saltó fuera del alcance de la luz, mientras que Harry saltó detrás de una gran roca para cubrirse.

El resplandor fue tal que pareció hacerse de día por un segundo. El ataque colisionó con mucha violencia, provocando una fuerte explosión. Touji cubrió a Rika para protegerla de las rocas que salieron disparadas por todos lados, Shin hizo lo mismo, poniéndose de espaldas a los proyectiles rocosos, resguardando así a Reiko, aunque muchas piedras lo golpearon duramente. Harry solo se protegió la cabeza tapándose con sus brazos, aterrado.

Se oyó el sonido de un derrumbe, pero algo lejano.

Cuando ya no se escuchaba nada, Rika y Touji se levantaron y salieron de donde estaban, tosiendo y sacudiéndose el polvo de la ropa, había mucha tierra en el aire.

-¡Harry! –Rika corrió hacia un montículo de rocas del que vio sobresalir unos mechones de pelo rubio, y comenzó a apartar las piedras rápidamente, Touji, que estaba todavía estupefacto, la ayudó. Harry se levantó, estaba ileso, solo habían sido unos cuantos raspones.

-¡Mierda! ¿Y el Chino y Reiko? –preguntó Touji mirando para todos lados.

-No los veo…

-¡Estamos acá! –se escuchó la voz de Reiko, un poco más lejos.

La pelirroja miró sorprendida a Shin, quien tenía un fino hilo de sangre bajándole por la frente. Sin embargo, su cara no expresaba dolor.

-Ehh… disculpa pero… -balbuceó Reiko, algo sonrojada.

Shin enrojeció al darse cuenta de que aún la tenía en brazos, por lo que la depositó en el suelo bruscamente, y desvió la mirada con nerviosismo.

Touji, Rika y Harry llegaron con ellos, tras apartar unas rocas del camino.

-¿Están todos bien? –preguntó Rika, para enseguida auto responderse –¡Shin! ¡Tu espalda!

-No es nada –dijo este con indiferencia.

-¿Pero como…?

-No importa –cortó –lo que importa es saber quien mierda nos atacó así.

-¿De dónde carajo salió eso, y que era?

-Era un Hiper Rayo –informó Harry mientras limpiaba un poco sus lentes y se los volvía a acomodar.

-Exactamente –dijo una voz conocida.

Todos se voltearon a ver de quién se trataba. La luz de la luna enmarcó la figura de una misteriosa criatura: una enorme serpiente que levitaba, siendo rodeada por un aura azul brillante. Era lo único claramente visible del Pokémon, más allá de un par de ojos iluminados por un fulgor blanco.

El sonido de una campanilla se escuchó claramente. Touji aguzó la vista.

-Mierda… ¡no otro de esos! –se lamentó. El Pokémon era un Dragonair, era enorme, aún más grande que el de Clair, y su apariencia estaba lejos de ser tierna, era imponente, pero de una forma muy intimidante.

Montada sobre él estaba una chica, de cabello corto y claro, y rasgos duros, era Hikari.

-¡¿Otra vez esa pendeja de mierda?! –gritó Touji.

-¡Ey! ¿Te volviste loca? ¿Por qué nos atacaste así? ¡¡Pudiste matarnos!! –le gritó Reiko.

-¡¿Cuál es tu problema, idiota?! –continuó Harry, furioso.

-Mi problema… -murmuró la chica, cuya mirada estaba algo oculta.

De pronto Harry cayó al suelo, sin motivo aparente, y comenzó a ser arrastrado lejos de sus compañeros.

-¡¡Harry!!

La cola de Dragonair se había enrollado alrededor de su pierna.
En segundos vieron como la figura de Harry se elevaba hasta la altura de la cabeza del dragón, el cual giró alrededor de él hasta envolverlo por completo, como haría una boa con su víctima antes de tragársela.

-Q-qué mierda es lo que querés… -alcanzó a decir Harry, respirando con dificultad. Dragonair lo estaba presionando con mucha fuerza.
Hikari solo sonreía.

-¡¡Carajo, soltalo ahora mismo!! –gritó Touji enfurecido –¡Moro, sacá a Harry de ahí!

La Skarmory salió batiendo sus alas con fuerza, y voló a toda velocidad hacia el Pokémon dragón. Sus alas brillaron antes de llegar a él, tenía preparada su ala de acero para atacar, cuando iba a golpearlo…

Nuevamente un ataque surgió de la nada, esta vez no era un Hiper Rayo, era una llamarada tan poderosa que arrasó con el cuerpo entero de Skarmory, haciéndola invisible entre tantas llamas.

El fuego iluminó las caras estupefactas de Touji, Reiko, Shin y Rika.

Cuando el ataque finalizó, Moro aún estaba en el aire, pero su plumaje ya no era plateado, era negro. El Pokémon se precipitó contra el suelo, golpeando las rocas ruidosamente.

Touji pudo salir de su espanto, y corrió hacia ella. Salía mucho humo de su cuerpo, el entrenador dio un paso hacia atrás cuando vio la cara de su Pokémon, estaba parcialmente derretida, un ojo ya no se le veía. La guardó, intentando contener lágrimas de furia.

-¡¿QUIÉN HIZO ESTO?! –gritó, levantando la vista hacia el cielo.

-No interfieras, Touji –dijo una voz tranquila, que él conocía muy bien.

Alto, mucho más alto que Dragonair, pudo ver la silueta de un inmenso dragón con la luna enmarcando su silueta. Smaug y… Kosuke.

-¡¡Hermano!! ¿Por… por qué? –Touji miraba incrédulo.

Shin dio un paso al frente, inflando una Pokebola. Parecía tranquilo, pero de sus ojos rebosaba un sentimiento de odio incomparable

-¡¡Espera Shin, no lo hagas, ese tipo está demente, te va a matar!! –gritó Reiko.

Rika miraba a Kosuke fijamente, parecía ignorar a los demás. A pesar de la distancia, supo que a su vez el joven le sostenía la mirada.

-Guarda eso –dijo este con calma tras unos segundos, dirigiéndose a Shin –hoy no seré yo quien luche. No es necesario, no podés ganarme –sentenció.

Shin parecía a punto de estallar; no soportaba ver a ese miserable burlándose de él. Con solo recordar los eventos del Lago Rage su sangre hervía de furia.

-Maldito…

Rika lo detuvo, agarrándole un brazo. Negó con la cabeza indicándole que no lo hiciera. Shin pensaba ir de todas maneras, no permitiría ver su honor mancillado por un miserable Rocket, comenzó a repasar todas sus Pokebolas con los dedos rápidamente.

-¿Por qué estás haciendo esto…? ¡¿qué es lo que buscas?! –gritó Harry no sin esfuerzo a Hikari. El dragón seguía estrujándolo sin compasión.

Esta seguía sin responder, con una mirada tan impasible como la de su Dragonair.

-¿Lo… lo que querés es venganza? ¿Estás furiosa por haber perdido esa batalla en Blackthorn? ¿Es eso, no?

Silencio.

Harry se echó a reír, como pudo, puesto que el cuerpo de Dragonair le estaba aplastando los huesos.

-Ja, ¿y crees que haciendo esto vas a rectificarte? Lo único que logras con esto es humillarte aún más, ¿no te das cuenta? Si lo que querés es recobrar tu honor de entrenadora… en-entonces tengamos una verdadera batalla, y entonces si podrás respetarte a vos misma.

-¡Callate! –gritó Hikari, quien al fin reaccionó –¡vos no entendés nada!

-Claro que entiendo, la que no entiende sos vos, estás completamente confundida. Si querés arreglar nuestras diferencias, hagámoslo como gente civilizada –Harry hizo una mueca de dolor.

Touji no decía una palabra.

Hikari miró a Harry por unos segundos, pensativa, para después mirar a Kosuke fijamente, era una mirada interrogativa.

-Maestro, ¿puedo…?

Kosuke asintió con la cabeza.

-¡¿Maestro?! –repitió Touji atónito.

-Haku, dejalo –dijo Hikari a su Pokémon. El monstruo aflojó sus ataduras, dejando caer a Harry.

-¡Mierda!

Harry caía… pero cuando estaba a punto de tocar el suelo, aterrizó sobre algo suave, era Pidgeot, quien con su asombrosa velocidad no tardó en alcanzarlo, para después posarse junto a su amo. Harry bajó de su espalda, pero tropezó y cayó al suelo.

Touji, Rika y Reiko corrieron hacia él y lo ayudaron a levantarse.

-Es-estoy bien, de verdad.

Dragonair descendió y agachó su cabeza, Hikari bajó de un salto.

-Pelea.

Harry se sacudió el polvo de la ropa y dio un paso al frente.

-¿Estás seguro? Esa pendeja está mal de la cabeza –le dijo Touji.

-No hay problema.

-¿Listo para perder?

-Eso debería preguntar yo.

-Voy a empezar fuerte, no quiero perder el tiempo con este fracasado.

-¿Otra vez con eso? Voy a volver a darte una paliza para que aprendas algo de respeto.

Hikari sonrió para sí misma, e infló la primer Pokebola, Harry hizo lo mismo.

-¡Vamos Spark! –gritó Harry mientras arrojaba la Pokebola.

-¿Estará bien que use a un Pokémon eléctrico en una batalla contra dragones? –preguntó Reiko mirando al pequeño Elekid con desconfianza.

-No puedo saberlo, no sé que nivel tiene esa chica ahora, se ve diferente. Pero ese Elekid tiene mucha experiencia en combate, lo hará bien –dijo Rika.

Touji y Shin observaban en silencio, pero la cabeza del primero no podía estar más lejos de la batalla, estaba concentrada en otra cosa…

El chispeante Pokémon agitó enérgicamente sus brazos. Hikari lo miraba con desprecio.

-Demasiado fácil, ve por él, Ishimaru.

De la Pokebola salió un Pokémon muy grande, cuadrúpedo, a pesar de que estaba oscuro, las chispas de Elekid permitieron verlo bien, parecía un cruce entre un tigre y un perro monstruoso. Su pelaje a rayas se movía suavemente con el viento. La bestia emitió un rugido que hizo temblar la tierra y fijó sus ojos en el Pokémon de Harry.

-¿Un Arcanine? ¿No era que solo entrenabas Pokémon dragones?

-¡Ja! ¿Ya tenés miedo? Deberías saber que un buen entrenador no se limita a un solo tipo de Pokémon.

-¡Muy bien, vamos Spark, puño trueno!

-Trituralo.

El enorme perro se paró a centímetros de Elekid de un salto, abrió las mandíbulas e intentó morderlo, pero el pequeño se apartó y le aplicó su puño trueno en una pata, dejándolo dolorido.

-¡Lanzallamas!

-¡Pantalla de luz!

Spark puso sus manos frente a él y levantó su escudo traslúcido, las flamas impactaron con furia sobre la pantalla.

-¡Aguanta!

El ataque fue demasiado poderoso, y la protección cedió. Elekid recibió quemaduras serias, pero se mantuvo de pie.

-¡Acábalo, usa velocidad extrema!

Arcanine corrió como un rayo hacia su rival, dejando una estela blanca a su paso. El golpe fue muy duro, el Pokémon eléctrico salió despedido como si se tratara de un muñeco, y rodó por el suelo.

-¿Tan rápido? Qué aburrido.

Pero Elekid se levantaba, y para asombro de todos, su cuerpo comenzó a brillar, estaba evolucionando.
Creció mucho, y sus brazos se armaron con abundante masa muscular, a la vez que su mirada se volvía más amenazante.

-Electabuzz… -murmuró Harry.

El Pokémon dio un fuerte grito y disparó una poderosa descarga contra el desprevenido Arcanine, quien la recibió de lleno.

-¡Ishimaru, no te dejes ganar, atacalo!

Al finalizar el ataque, el monstruo corrió hacia Spark y lo tumbó en el suelo, le puso una pata encima y abrió el hocico; Electabuzz vio formarse flamas en su interior, y antes de que disparara, le asestó un tremendo derechazo cargado de electricidad en plena mandíbula. Ishimaru se tambaleó, mareado.

-Es nuestra oportunidad, ¡Spark, acaba con él! –gritó Harry.

El Pokémon obedeció y fue a rematar a su enemigo.

-¡Harry, espera! –dijo Rika.

-Demasiado tarde –murmuró Hikari sonriente.

Cuando el Electabuzz iba a propinarle otro de sus puños trueno, Arcanine levantó la vista hacia él, con lo que parecía ser una sonrisa. Un lanzallamas fue disparado, estando a solo centímetros de él. Spark se lo tragó por completo.

Pero el perro no se quedó ahí, al ver caer a su oponente le enterró los colmillos en el hombro y lo sacudió con mucha violencia.
Harry se apresuró a retirarlo, boquiabierto, antes de que el daño fuera mayor.

-“La puta madre… derrotó a Spark, aún después de evolucionar… ¿Cómo mejoró tanto en tan poco tiempo?” –pensó el entrenador.

-Ya veo… –Rika miraba con interés –su manera de pelear es muy rápida y agresiva… pero no son solo sus Pokémon, ella también ha cambiado.

-Esto es obra de mi hermano… -dijo Touji en voz baja, levantando la vista hacia el Charizard y su amo, con los puños apretados.

-Muy bien, hora de combatir el fuego con el fuego, ¡Cindy, ataca!

La Typhlosion salió de su Pokebola, se paró sobre sus patas posteriores y encendió bruscamente las flamas de su cuello, con un rugido.

-No está mal, pero mi Arcanine sigue teniendo la ventaja, ¡vamos Ishimaru, aullido!

El canino alzó su cabeza hacia la luna y aulló larga y profundamente. Sus músculos parecieron fortalecerse mientras se rodeaba por un aura roja.

-¡Cindy, no dejes que siga haciendo eso, usa rapidez!

-¡Velocidad extrema!

Arcanine golpeó con mucha fuerza a su oponente, haciéndola comer tierra. Sin embargo se incorporó y disparó infinidad de estrellas luminosas, que si bien no hacían gran daño, Arcanine ya estaba muy cansado y difícilmente se mantenía en pie.

El can saltó hacia atrás, Cindy hizo lo mismo. Ambas bestias fogosas se contemplaron unos instantes, tensando los músculos.

-¡¡Rueda de Fuego!! –gritaron los dos entrenadores a la vez.

Los Pokémon se enrollaron sobre sí mismos, convirtiéndose en verdaderas bolas de fuego, y salieron disparados a toda velocidad uno contra el otro, dejando un rastro de llamas en el suelo rocoso mientras avanzaban. El choque fue tremendo, ascuas salieron disparadas como fuegos artificiales hacia todos lados.

Los dos Pokémon se encontraban tendidos en el suelo, maltrechos, Cindy se levantó, Ishimaru no.

Hikari lo retiró con calma e infló otra Pokebola.

-Lástima, Haku, al parecer hoy no vas a poder pelear, ya que el siguiente Pokémon que envíe, será también el último.

-Bla, bla, bla, mandalo de una buena vez y callate.

-Te arrepentirás.

La Pokebola voló muy alto, y al abrirse mostró una criatura increíble: la tenue luz lunar remarcaba sus particulares rasgos: Parecía un dragón, dotado de alas de extraña forma, y una cola muy larga terminada en varias espinas. Sus ojos estaban recubiertos por una membrana traslúcida de color rojo, pero aun así su mirada serena era visible.

Soltó un chillido tan agudo que provocó un derrumbe cerca de ahí.

-¿Qu-qué es eso?

-Nunca en mi vida había visto un Pokémon dragón como ese –dijo Rika asombrada.

Touji y Reiko la miraron, más asombrados aún, de que ella no conociera un Pokémon.

-Ja, se ve que son unos ignorantes, este es un Flygon.

Cindy miraba hacia arriba, donde su oponente la contemplaba con desprecio.

-¡No dejes que te intimide! ¡No es más que una lagartija rara, bajalo de ahí con tu lanzallamas!

Cindy disparó su ataque, pero Flygon lo evitó girando sobre sí mismo.

-Acábala rápido.

El dragón no necesitó más orden que esa, salió disparado como un Jet hacia su rival.

-¡¡Cindy, paralo!!

El Pokémon de fuego disparó otro lanzallamas a toda potencia, el cual cubrió por completo a Flygon, que se perdió de vista entre las flamas.

-¡Seguí disparando!

Typhlosion seguía escupiendo fuego, y continuó por varios segundos más, hasta que algo la golpeó de frente. El monstruo cayó hacia atrás, dolorido, se puso de pie, solo para recibir un brutal azote en la cara; la cola del dragón había sido la culpable.

Cindy volvió a incorporarse, se secó la sangre de la boca con una garra y miró fijamente a su oponente, quien apenas parecía dañado por el lanzallamas que anteriormente le hizo tragar.

-Dale una muestra de tu aliento, Flygon.

-¡Rapidez!

Las estrellas volaron hacia el dragón, quien a su vez disparó una llamarada verde-azulada con mucha intensidad, que desintegró completamente el ataque de Cindy, y le provocó serias quemaduras.

-¡No, aguanta Cindy!

Typhlosion se tambaleaba. Estaba muy débil, pero atinó a disparar un lanzallamas a la cara de Flygon, quien simplemente apartó su cabeza, dejando que el ataque le pasara por al lado.
Harry entonces vio como la bestia ascendía, se mantenía en el aire un instante, y bajaba en picado hacia su Pokémon, deteniéndose a centímetros de su cara.

-¿Qué está haciendo?

Flygon entonces soltó un fuerte grito, y hundió su cola en la tierra, perforando las rocas.

Pronto todo comenzó a temblar furiosamente, y un terremoto tremendo sacudió a Cindy con tanta violencia, que de no haberla retirado su entrenador, habría caído a una fisura.

-Mierda… -balbuceó Harry mientras guardaba la Pokebola.

-Es muy poderoso… -dijo Rika asombrada.

-¡Harry, ya le ganaste una vez, podés hacerlo de nuevo! –lo animó Reiko.

-“No tengo nada que sea bueno contra un dragón…  Kyo podría… no, tiene muy poca movilidad en este terreno… ¿Breloom? No, es hierba, Stantler no tiene la fuerza… muy bien, ya lo tengo”

Harry arrojó enérgicamente su tercer Pokebola. Kenji enfrentó a su oponente.

-De nuevo ese Aerodactyl, tal vez haya ganado cuando mi Pokémon todavía era un Vibraba, pero ahora es completamente diferente.

-¿Vibraba? Entonces esa cosa es… -Harry recordó a la extraña criatura que había enfrentado en Blackthorn.

-Basta de charla, ¡Flygon ataca!

-¡Kenji, ataca!!

Los monstruos se arrojaron uno contra el otro. Chocaban, se separaban, y volvían a chocar como siendo impulsados por un motor. Volaron verticalmente hasta situarse a tal altura que era casi imposible distinguirlos, la luna era la única testigo de semejante combate. Las bestias aladas continuaron, intercambiando toda clase de golpes, con colas, alas, cabeza, mordiscos, todo era válido.

Solo el silencio los rodeaba, hasta que fue roto por Kenji, quien le asestó a su oponente un brutal ataque de ala al cuello. El dragón no se quedó atrás y contraatacó dándole un zarpazo en los ojos. Aerodactyl quedó ciego temporalmente y salió como una bala hacia arriba, intentando alejarse de Flygon hasta recobrar la vista.
Sin embargo, este último le disparó un poderoso Aliento de dragón a quemarropa, dándole en la espalda. Kenji gritó de dolor y usó chillido, con la esperanza de mantener a raya a su oponente, lo cual funcionó en parte; Flygon comenzó a volar en círculos alrededor de Aerodactyl, quien solo esperaba su oportunidad de atacar. Cuando la vio, no dudó en usar su cola con punta de flecha para azotar al dragón, pero este se lo esperaba: tomó la cola con sus garras y voló perpendicularmente al suelo a una velocidad demoníaca, arrastrando inevitablemente a Kenji con él. Los monstruos pasaron como rayos por al lado de Kosuke y Smaug, que observaban tranquilamente.

Harry vio aterrado la escena, y enseguida se dio cuenta de lo que iba a ocurrir. Hikari sonreía con malicia.

Flygon parecía un proyectil: cuando estaba punto de golpear el suelo, se detuvo en seco bruscamente, levantando una polvareda con sus alas. Estrelló el cuerpo de Aerodactyl contra las rocas, pero el dragón no esperó a que termine el golpe para rematarlo con un inmenso aliento de dragón, que tiñó toda el área circundante con un resplandor verdoso.

Cuando el ataque terminó, el cuerpo maltrecho de Kenji se encontraba hundido en lo profundo de un cráter, cubierto de rocas y quemaduras.

Harry se quedó boquiabierto mientras caminaba hacia el agujero para sacar a su Pokémon. Tras regresarlo a su Pokebola bajó la mirada, no se podía creer que había perdido de forma tan abrumadora.

-Buen trabajo –dijo la voz de Kosuke.

-¡Mierda! –gritó Touji, mientras inflaba una Pokebola.

Reiko y Shin hicieron lo mismo.

-Está bien, no tienen que hacer eso –Kosuke habló a Hikari –¿Ya fue suficiente?

La chica respiró profundamente y guardó a Flygon 

–Sí.

-¡¿Qué?! ¡No entiendo una mierda! ¡¿Qué es lo que querés, hermano?! ¡¿Por qué apareces así?! ¡Y con esta pendeja! Atacas y te vas, ¡¿qué carajo es lo que estás buscando?! –gritó Touji, enfurecido y confundido.

-Tranquilo, todo se sabrá a su debido tiempo –replicó Kosuke con serenidad.

-¡No! ¡No quiero esperar más! ¡¡Quiero saber la verdad AHORA!!

-Me temo que eso es imposible…

Hikari montó sobre su Dragonair.

-¿Nos vamos?

-No. Yo me voy, vos te quedas –dijo Kosuke tranquilamente.

-¿Qué? ¿Cómo que yo me quedo?

-Exacto, no podés seguir conmigo, no es seguro. Además, ya lograste la paz interna que querías, te has reivindicado. Mi trabajo ya está hecho.

-¡Pero maestro!

-Ya no podrás aprender de mí cosas que te sean de provecho, lo único que te espera a mi lado es un futuro terrible.

-¡No! ¡Yo quiero seguir acompañándote!!

-Te quedarás con ellos, te cuidarán bien.

-¡¡Me rehúso!!

-Es una orden de tu maestro –dijo, tajante.

Hikari se quedó sin palabras, unas lágrimas asomaron de sus ojos.
El Charizard se acercó lentamente a Haku. Kosuke le levantó suavemente la cara a la chica, hasta que sus ojos se encontraron.

-No llores, te aseguro que nos volveremos a ver.

La chica se secó las lágrimas y asintió.

El dragón de fuego comenzó a alejarse.

-Adiós, Touji.

-¡Espera! ¡No podés irte así!

-¡Maldito, no escaparás! –gritó Shin mientras corría a montar sobre su Pidgeot.

-Dejalo, esta vez prefirió retirarse en paz –dijo Rika.

-¿Qué es lo que quiere ese tipo? –preguntó Reiko irritada.

-No lo sé pero…

-Mierda… mierda, mierda, ¡¡mierdaaaa!! –Touji gritaba con la cara contraída por la ira.

Rika y Reiko lo miraron con compasión, debía de sentirse terrible.

-¿Vas a bajar? –preguntó Harry a Hikari, quien todavía se encontraba mirando hacia donde su maestro se había ido.

La chica torció la mirada hacia él, molesta.

Dragonair se posó suavemente en el suelo, dejando bajar a su ama, quien lo regresó.

-Ahora que esto está solucionado, podríamos intentar llevarnos bien, ¿no? –Harry extendió la mano hacia ella.

Hikari se quedó perpleja, después de todo lo que le había dicho y hecho, le estaba ofreciendo su amistad.

-¡No digas idioteces! –Dijo mientras le apartaba la mano de un golpe –Si me quedo con ustedes es porque mi maestro me lo ordenó, no porque quiera, así que no te hagas ideas raras.

-¡Antipática de mierda! ¡Todavía que casi me matas recién te da la cara para hablarme así! –gritó Harry irritado.

-No molestes, perdedor –dijo despectivamente.

Harry abrió la boca para replicar, pero fue interrumpido.

-Bienvenida, me llamo Rika Sakurai –dijo ella sonriente.

Touji, Shin, Harry y Reiko la miraron con incredulidad, ¿qué tan ridículamente amable puede ser una persona?

-Más te vale que no intentes nada raro, acordate que nosotros somos más –dijo Touji, en un tono particularmente antipático.

-Podés quedarte con nosotros, pero vos te vas a pagar tu comida y alojamiento –agregó Reiko.

-Mocosa, te voy a estar vigilando –finalizó Shin-Tao.

-Bueno, bueno –dijo Rika intentando alivianar la tensión del ambiente –Miren la hora que es, ya es tardísimo, acampemos acá.

Todos estuvieron de acuerdo, y tras una comida ligera, se entregaron al sueño. Todos menos Touji, quien observaba el cielo estrellado acostado en su bolsa de dormir.

-“Hermano… ¿qué fue lo que te pasó?” –fue lo último que cruzó su cabeza antes de quedarse dormido.

Sabrina

La gente anda diciendo...