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Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 33: ¿Quién es el Líder de Gimnasio? La batalla contra Pryce

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 33: ¿Quién es el Líder de Gimnasio? La batalla contra Pryce

Touji agarró el teléfono de golpe y se lo quedó mirando fijamente durante unos segundos. No se escuchaba el más mínimo sonido, la iluminación nocturna del hall del centro Pokémon era más bien pobre. Hacía calor.
Colgó el tubo precipitadamente, haciendo ruido.

-“No puedo… no puedo llamarlo” –pensó, mientras se reprochaba el ser tan cobarde.

-¿Qué estás haciendo?

Touji se volvió sobresaltado, Reiko estaba parada detrás de él.

-Eh… nada, solo estaba… -se quedó pensando unos segundos -preguntando la hora –dijo forzando una sonrisa -“¡que excusa tan estúpida!”

-Ahá… -dijo Reiko mirándolo con suspicacia, mientras se cruzaba de brazos –Sabes, eso hubiera funcionado, si no hubiera un reloj de pared detrás tuyo.

El desgraciado chico se dio vuelta para confirmar lo que la pelirroja le decía.

-Ajajaja –Rio Touji tontamente –mirá, hay un reloj, que boludo, no lo había visto.

Reiko no dijo nada, pero lo miró con fijeza.

-Bu-bueno, creo que es muy tarde, mejor nos vamos a dormir –dijo él algo incómodo mientras pasaba por su lado, evitando su mirada.

-“¿Por qué no quiere decirme la verdad?” –pensó Reiko.

A la mañana siguiente, todos desayunaban normalmente. Shin seguía en el hospital, pero hacía salidas cada vez más frecuentes, por más que Rika le dijera que no lo hiciera. “No puedo perder la forma” solía decir mientras iba a algún lugar desierto para entrenar con sus Pokémon. Su actitud no había cambiado mucho, seguía mostrando a todos (especialmente a Touji) esa mirada fría y despreciativa que acostumbraba llevar.

Touji mientras tanto, volvía a estar parado frente al videotelefóno, con la misma duda que había tenido desde hacía varios días.

-Sé que es difícil… ¿Pero no te parece que tiene que saberlo? –preguntó una voz dulce. Era Rika.

-Sé que tengo que decírselo tarde o temprano… pero… no sé cómo puede llegar a reaccionar… todo ha sido muy difícil para él, y esto podría desmoronarlo… -dijo con tono de preocupación.
Rika le puso una mano en el hombro:

-Sos un chico muy bueno –le dijo sonriente –se nota que te preocupas mucho por tu padre.

Touji se sonrojó.

-Llamalo, a la larga se va a enterar, y lo mejor es que se entere por vos.

-Sí, tenés razón –respondió mientras agarraba el tubo con firmeza.

-Bueno, mejor te dejo solo –dijo Rika mientras volvía a la mesa con los demás.

Reiko miraba a Touji desde la mesa con el entrecejo fruncido:

-“¿Por qué confía en ella pero no en mí?” –pensó con amargura.

El chico marcó el número de su casa rápidamente, por temor a arrepentirse. Se escuchó el sonido de espera.

-¿Sí, diga? –dijo una voz gruesa del otro lado.

-Hola papá –dijo Touji mientras veía la cara de su padre aparecer en la pantalla.

-Ah, sos vos, hola –dijo sin entusiasmo.

-Eh… yo…

-¿Y se puede saber donde estás? –preguntó el padre.

-En el pueblo Mahogany.

-Así que ya estás en el pueblo Mahogany… ¿ya retaste al Gym Leader?

-Todavía no… voy a hacerlo hoy.

-Más te vale que no te confíes y ganes, los dos últimos líderes son los más difíciles, tenés prohibido perder.

-Lo sé.

-¿Qué pasa que estás con esa cara?

-Papá… tengo, tengo que decirte algo.

-¿Mm?

-Es algo importante.

El hombre sonrió y acercó la cara a la pantalla:

-¡Ya sé! ¿Así que finalmente te pusiste de novio con esa linda chica? Ya era hora.

-¿Q-qué? ¡No, no es eso!

-Ah, ya me parecía que un boludo como vos no iba a poder…

-Lo que tengo que decirte, es sobre… Kosuke.

-¿Eh? ¿Qué pasa con ese cara dura?

-No, yo me refiero… al otro Kosuke… -dijo Touji en voz baja.

La cara del padre de Touji perdió todo vestigio de sonrisa y se pegó más a la pantalla.

-Habla.

-Bueno… -Touji tomó aire, debía decirlo todo, era ahora o nunca –Está vivo. Yo… lo he visto, ya van tres veces que lo encuentro en mi viaje.

La expresión de su padre se hizo aún más seria.

-¡¿Qué?! ¡¿Estás seguro de lo que decís?! ¡¿Dónde está?! ¡¿Está bien?! ¡¿Por qué no volvió a casa?! ¡¿Dónde estuvo todo este tiempo?!

-No… no sé nada de eso… la verdad no hablamos casi nada… pero papá, lo que tenés que saber es…

-¡¡Habla de una puta vez!!

Touji levantó la mirada y por primera vez desde que había empezado la conversación lo miró a los ojos:

-No sé dónde haya estado o qué haya estado haciendo, pero Kosuke cambió, cambió mucho, ya no es la persona que conocíamos, eso es seguro.

-¡¿Pero qué estupideces decís?! –Gritó el padre –¡¿Cómo que cambió?!

-¡¡Lo que escuchaste!! –respondió Touji, también gritando –Él cambió, ¡¿No podés entenderlo?! ¡¡Incendió una ciudad entera sin importarle las vidas que se perdieron!! ¡¡Estuvo a punto de asesinar a uno de mis amigos!!

-N-no… Eso… eso es imposible, Kosuke nunca haría… –empezó a decir el hombre, con la cara bañada en sudor.

-¡Pero lo hizo! –Gritó Touji –lo hizo, y no sé que más pueda llegar a hacer.

Su padre bajó la mirada, por primera vez en mucho tiempo, Touji lo vio llorar.

-Perdoname… no quería… no quería que te enteraras así, yo… todavía no sé que pensar, pero intentaré averiguar la verdad, cuidate.

Touji colgó el teléfono. Tomó aire y trató de tener una sonrisa en la cara cuando volviera con los demás. No fue tarea fácil.
Harry estaba por morder una tostada cuando Touji se la sacó de la mano.

-¡Che, hacete una vos! Qué vago de mierda…

-Y decime Rika –dijo Touji mientras se sentaba –¿qué se sabe del Gym Leader de este pueblo?

-Si la memoria no me falla el líder es un respetado anciano llamado Pryce, especialista en Pokémon tipo hielo.

-Bah, si es un viejo debe ser una boludés ganarle.

-No te confíes… -empezó a decir Reiko.

-Bueno, mejor voy yendo, antes de que se haga tarde.

Touji se puso de pie y fue hasta la puerta del centro, seguido como siempre de Rika y Reiko, esta última miraba a la primera de manera no muy agradable.

-¡Che, pendejo! ¿No venís?

-Si, así me cago de risa cuando el viejo te haga mierda –respondió Harry mientras iba con ellos.

-¡Ja!, entonces mejor quedate, porque voy a ganar.

El día era claro y caluroso, los cuatro no tardaron en llegar al gimnasio del pueblo.
El cambio de clima al entrar los sorprendió, hacía bastante frío.

-¡Soy Touji Watsuki y vengo a retar al líder de este gimnaaaaaahhh! –Touji resbaló hacia delante, y cayó sentado sobre el frío suelo. Los demás fueron tras él.

-¿Estás bien? –preguntó Rika.

-Ouch, sí, no pasó nada –respondió al tiempo que Reiko lo ayudaba a levantarse, mientras que Harry reía a mandíbula batiente.
Touji miró el suelo, que resplandecía bajo sus pies.

-¡¿Pero a qué pelotudo se le ocurre ponerle suelo de hielo al gimnasio?!

-Creeme que lo siento mucho, hmm, me parece que voy a poner un cartel de advertencia, ya son varios los entrenadores que se accidentan.

Todos voltearon para ver quien había hablado, y vieron a un joven frente a ellos.

-Ah, bueno, no importa –dijo Touji.

-¿En qué puedo ayudarlos?

-Estamos buscando al líder de este gimnasio.

-Ah, eh… lo siento, soy Pino, el líder del Gym de Mahogany.

El grupo se quedó mirándolo sorprendido.

-Che, ¿no era que era un viejo? –preguntó Harry a Rika en voz baja, a lo que esta se encogió de hombros.

Touji escudriñó al chico con detenimiento. No parecía mayor que él, y tenía apariencia de todo menos de Gym leader: era bajito, pálido y con unos enormes lentes de montura gruesa que hacían parecer sus ojos más grandes de lo que ya eran.

-¿Vos sos el líder? –preguntó en un tono algo burlesco.

-Sí, ¿algún problema con eso? –respondió el chico, mosqueado.

-No, para nada. Bueno, si sos el líder, te reto a una batalla.

-Er… ¿Una batalla? ¿Ahora? P-por supuesto, una batalla, acepto el reto -dijo no muy seguro.

El campo de batalla como era de esperar estaba compuesto de una gruesa capa de hielo, bastante irregular, llena de picos y protuberancias que sobresalían.
En el centro se podía ver un gran estanque circular.

-Tres contra tres.

-Ok.

-“Bueno, veamos, seguro va a sacar un tipo hielo, y estos suelen ser también agua, así que…” ¡Denkeshi, vamos!

El roedor eléctrico salió de su Pokebola y se frotó contra la pierna de su entrenador.

-Este, ahora andá a pelear –le dijo Touji algo avergonzado.

El Pikachu se puso en posición.

-Er… Un Pikachu, no hay problema. ¡Ve, Spheal!

Una criatura redondeada y de apariencia inofensiva apareció.

-¿Ese es un Pokémon de líder de gimnasio? –preguntó Touji mientras miraba a la foquita.

-¡No lo subestimes! ¡¡Spheal, usa Polvo de nieve!!

-Denkeshi, rayo.

Antes de que el monstruo acuático pudiera ejecutar su ataque, quedó fulminado por una poderosa descarga eléctrica que lo tumbó de un solo golpe.
Su entrenador quedó paralizado.

-¡¡Es-esto recién empieza!! –dijo mientras guardaba al Spheal y llamaba a su segundo Pokémon: Shellder.

Touji trató de no soltar una carcajada cuando vio a la almeja de aspecto inocente que sacaba su lengua.

-¡Shellder, rayo aurora!

-Rayo.

La escena volvió a repetirse, Pino guardó furioso a su carbonizado Shellder, mientras que Touji bostezaba.

-Esto no puede ser tan fácil, ¿qué clase de gimnasio barato es este?

-¡Ahora vas a ver! –Gritó Pino –¡voy a usar mi Pokémon más poderoso!

La expresión de Touji y Denkeshi se hizo más seria.

-¡¡Ataca, Smoochum!!

La criatura de gruesos labios miró a Touji con sus grandes ojos.
Esto fue demasiado para él:

-¡¡Wajajajajaja!! ¡Su Pokémon más poderoso! ¡Esto es demasiado! ¡¡Jajajajaja!!

Denkeshi parecía algo avergonzado.

-¡¡No te burles!! ¡¡Ahora vamos a enseñarles!! ¡¡Usa confusión!!

-¡Denkeshi, terminemos con esto de una vez!

Antes de que el ratón pudiera atacar, las puertas del gimnasio se abrieron de par en par, con un ruido sordo.

Un anciano de expresión severa comenzó a caminar hacia ambos entrenadores, apoyándose en un bastón.
Pino palideció al verlo.
El hombre miró a ambos chicos y enseguida analizó la situación:

-¡Muchacho descerebrado! ¡¿Cuándo vas a aprender?! ¡Te dije mil veces que no tomes mi lugar cuando estoy ausente! –dijo el anciano dando un golpe al suelo con el bastón.

-Lo-lo lamento mucho maestro –comenzó a decir Pino –él no parecía muy fuerte y pensé…

-¡Ja! ¿Pensaste? Por lo que puedo ver esa no es tu especialidad –dijo el viejo en tono irónico.

Pino enrojeció y bajó la mirada.

-Ahora andá a curar a tus Pokémon, no sé cómo podés llamarte a vos mismo entrenador, si seguís así te van a perder el respeto.

-Si maestro, ya voy.

El chico guardó a la Smoochum y salió del gimnasio a toda prisa, evitando la mirada de Touji y los demás.
El anciano soltó un suspiro.

-Lamento que les haya causado problemas, ya van varias veces que se hace pasar por líder del gimnasio cuando yo no estoy, siempre le digo que los entrenadores que pasan por acá generalmente tienen un nivel bastante avanzado, pero él insiste en retarlos… supongo que ese carácter lo convertirá en un buen entrenador algún día…

-Disculpe, usted es… –comenzó a decir Rika.

-Sí, soy Pryce, el líder de este gimnasio.

Todos se presentaron.

-¿Ese chico es discípulo suyo? –preguntó Reiko.

-Así es, apenas es un novato, le falta mucho para poder competir de igual a igual con un entrenador capacitado.

Touji se decepcionó un poco, había llegado a pensar que ganaría la medalla sin tener que esforzarse.

-Bueno, supongo que sos un retador –le dijo Pryce.

-Si, ¿acepta un combate? –preguntó mientras guardaba a Denkeshi.

-Por supuesto, pero te advierto que entre el alumno y el maestro distan kilómetros de diferencia. He recorrido un largo camino junto a mis Pokémon, batallamos y vivimos juntos por más de sesenta años. ¿Crees ser capaz de derrotar toda esa experiencia?

-Lo intentaré –dijo Touji algo intimidado después del pequeño discurso de su oponente.

Pryce se puso en posición.

-Esta es una batalla entre el líder del gimnasio Pryce, y el retador Touji Watsuki, ¡comiencen! –dijo el referí.

El líder arrojó una Pokebola al estanque; una gran foca blanca de aspecto esbelto y ágil emergió, era un Dewgong.
Por el lado de Touji salió Dandy.

-¡Vamos a ver, Dandy, chorro de agua!

El cocodrilo escupió su ataque hacia Dewgong, pero este se sumergió en el agua para esquivarlo. Tras un instante volvió a sacar la cabeza y disparó un potente rayo de hielo.
Dandy no llegó a esquivarlo, por lo que se protegió bloqueando el ataque con sus brazos, que no sufrieron mayor daño.

-Esto no funciona. Bueno, si los ataques a distancia no resultan, entonces, ¡al agua! –dijo Touji mientras señalaba el estanque.

Feraligatr corrió hacia allí y saltó sobre la foca. A partir de ahí no se podía ver bien lo que pasaba, el agua se revolvía y salpicaba de tal manera que era imposible saber que estaba ocurriendo ahí dentro.
Los entrenadores se acercaron un poco para ver mejor.
En un momento se pudo ver al lagarto tratando de estrangular a Dewgong, pero solo fue un segundo antes de que desaparecieran bajo el agua.
Tras unos exasperantes instantes volvieron a aparecer; el Pokémon de Pryce clavó su cuerno en el hombro de Dandy, quien soltó un bramido de dolor, y le respondió con una cuchillada en plena cara.
Otra vez se perdieron de vista.
La agitación en el agua era cada vez más fuerte, y repentinamente un resplandor blanco iluminó todo el estanque. Lentamente, todo comenzó a calmarse.
Touji y Pryce miraban atentamente el agua, esperando que emergiera el ganador.
Una garra se aferró al borde del estanque, y Dandy salió, jadeando y chorreando agua. Tenía el brazo derecho completamente congelado.

-¡Dandy! ¿Estás bien?

El monstruo levantó el pulgar de la mano sana.
En ese momento el cuerpo debilitado de Dewgong salió a la superficie.

-Dewgong no puede continuar, Feraligatr es el ganador.

-Buen trabajo –dijo Pryce mientras lo guardaba.

Touji pensó que debería guardar a Dandy, el hombro izquierdo le sangraba y el brazo derecho estaba inutilizado. Sin embargo, creyó que no era bueno retirarlo mientras pudiera pelear.

-Ve, Cloyster.

De la Pokebola de Pryce salió lo que parecía ser un gran caparazón del que asomaban un par de brillantes ojos en su interior.

-¡Dandy, ataca a esa cosa con una cuchillada!

El agotado lagarto cargó contra su oponente, quien se encerró en su coraza, y comenzó a golpearlo repetidamente con su brazo, pero apenas parecía rasgar el impenetrable caparazón.

-Ja, eso no va a funcionar, el caparazón de Cloyster es una de las sustancias más indestructibles del mundo Pokémon –se jactó Pryce.

-¡Mierda, entonces usa chorro de agua!

-Chillido.

El chorro de agua golpeó a Cloyster, pero tampoco pareció afectarlo mucho, su coraza se abrió y emitió un horrible chillido, muy similar a los empleados por Kosuke.
Dandy retrocedió, con los oídos destrozados.

-Ahora terminalo con doble filo.

El crustáceo golpeó al cocodrilo con todo su cuerpo, y este no pudo soportarlo, cayendo al suelo con un bramido de dolor.

-Feraligatr no puede continuar, Cloyster es el ganador.

Touji lo guardó, sintiéndose algo culpable por no haberlo retirado antes. Se puso a pensar en cuál sería el mejor Pokémon que podría enviar. Ya había comprobado por medio de Dandy que los ataques físicos no daban buenos resultados, así que optó por algo más seguro.

Denkeshi volvió a salir de su Pokebola, listo para pelear.

-Este es el Pikachu que le dio tantos problemas a Pino, veamos qué puede hacer –dijo Pryce, y ordenó usar protección.

-¡Rayo! –ordenó Touji, para variar.

La protección de Cloyster lo salvó de la descarga.

-¡Mierda! ¡Usa onda trueno!

Esta vez el Cloyster fue paralizado por las corrientes eléctricas.

-Supersónico.

-¡Doble equipo!

Gracias al doble equipo, Denkeshi logró burlar el ataque, pero cuando descargó un rayo, la protección del Pokémon de Pryce volvió a bloquearlo.

-¡Mierda! ¿Es que no hay manera de detener esa protección?

-¡Touji! ¡Acordate! ¡No puede protegerse todo el tiempo! –le gritó Rika desde atrás.

-¡Bien, Denkeshi, seguí con rayo!

Pikachu afirmó los pies en el hielo y continuó disparando su electricidad, en poco tiempo Touji comprobó felizmente que el aura que protegía a Cloyster se debilitaba.

-¡Vamos, ya casi está!

El roedor saltó sobre el caparazón de su rival y ahí mismo soltó la descarga más poderosa posible. Esta vez Cloyster si lo había sentido, el golpe había sido terrible.

-¡Terminalo!

-Explosión –dijo Pryce con una sonrisa perversa.

Denkeshi no tuvo tiempo de apartarse de él.

-¡¡Mierda!!

Cloyster brilló de manera similar a la de un Pokémon al evolucionar, pero el resultado fue otro: La explosión fue tremenda, el humo cubrió todo el campo de batalla.
Touji esperaba a que se despejara, aterrado por lo que iba a encontrar.
Finalmente pudo apreciarse bien la escena: Cloyster estaba negro, completamente debilitado, por supuesto. Denkeshi estaba cerca de él, tendido en el suelo. Su amo corrió hacia él, nunca le había visto tan mal aspecto, estaba casi tan negro como Cloyster, con el pequeño cuerpo cubierto de heridas.
Su cara se llenó de ira.

La mirada de desprecio que tanto Reiko, como Harry y Rika echaron a Pryce, no era comparable a la que le dedicó Touji:

-¡¡Viejo hijo de re mil puta!! ¡¿Cómo te atreviste a explotárselo así?! –gritó enfurecido.

-Calmate, muchacho.

-¡¡No me calmo una mierda!!

-Es un movimiento legal, nunca dije que haría beneficencia con mis oponentes, soy el líder de este gimnasio, y haré todo lo que esté en mi poder para ganar.

Touji guardó a Denkeshi, enfurecido a más no poder, le entregó la Pokebola a Harry y este fue enseguida a llevarlo al centro Pokémon.

El entrenador volvió a su lugar, le hervía la sangre, ahora tenía un motivo más que importante para derrotar y humillar a Pryce, no podía perder.
Ambos inflaron sus Pokebolas a la vez, y los dos monstruos se materializaron en el campo de batalla.

Grovyle y Piloswine.

El jabalí lanudo bramó y golpeó el suelo congelado con una pezuña, quebrándolo y demostrando así su poder.

-¿Grovyle? –dijo Reiko incrédula –¿pero como se le ocurre mandar a un tipo hierba a pelear en un gimnasio de hielo?

-Tal vez tenga desventaja, pero Piloswine también es de tierra, están parejos, además, Grovyle tiene el carácter perfecto para llevar a cabo esta batalla –dijo Rika –será un combate interesante.

-¡Ja!, tu lagartija no puede ganarle a mi Piloswine, ¿con este tenés pensado derrotarme?

-Callate y pelea.

Geroh-Kun se arrodilló como un corredor de los cien metros llanos, para poder arrancar el duelo a toda velocidad.

-Escuchame –le dijo al Pokémon –No podés perder por ningún motivo, ¿te sentís muy orgulloso de vos mismo, no? Entonces es hora de que demuestres lo que vales.

Normalmente, Geroh-Kun no le habría prestado atención a su dueño, ya que por lo general nunca lo hacía. Pero hubo algo en el tono que usó que le hizo comprender que era una prueba, una prueba que debía superar.

-¡Atacá!

El reptil salió disparado como una bala hacia el cerdo peludo. Este intentó darle una cornada, pero su oponente fue demasiado rápido; saltó sobre su espalda y tras hundirle el hocico en la piel comenzó a absorberle la energía.
Piloswine se sacudía fervientemente, intentando sacárselo de encima. Al ver que no tenía éxito cargó a toda marcha contra una columna de hielo, llevando aun al Grovyle sobre su lomo.
El Pokémon de Touji saltó justo a tiempo para evitar ser aplastado entre la enorme espalda del cerdo y el pilar helado, que se desmoronó al ser golpeado por este.

-¡Hojas sable!

-¡Ventisca!

Las filosas hojas salieron disparadas a toda velocidad hacia el Piloswine, pero la gélida ventisca de este las convirtió en cubos de hielo. El Pokémon hierba dio un gran salto, y se perdió de vista entre la bruma helada.
Touji fijó la vista en el Piloswine, para no revelar la posición de su Pokémon. El cerdo miraba para todos lados, buscando a su oponente, pero Pryce no cayó en el engaño:

-Piloswine, ¡rayo de hielo, arriba!

Grovyle, que estaba colgado como una araña de un témpano del techo, no tuvo tiempo para huir, el rayo de hielo impactó duramente sobre él.

-¡¡Mierda!! –gritó Touji mientras corría a atraparlo antes de que golpeara el suelo, lo atajó justo a tiempo.

-Está bien, ya fue suficiente –dijo Touji con calma, mientras buscaba su Pokebola.

Geroh-Kun sacudió la cabeza y saltó de los brazos de Touji al campo de batalla nuevamente.

-No tenés que probar nada –aseguró Touji -volvé, es un riesgo innecesario.

La lagartija volvió a sacudir obstinadamente la cabeza.

-Bah, ya veo que es inútil tratar de convencer a un bicho tan terco, pero si tenés tanta confianza, entonces yo también, adelante -dijo, con una sonrisa.

-Debiste regresarlo, chico. Está muy dañado, y deberías saber que la confianza no gana batallas –dijo Pryce.

Touji no respondió.

Grovyle se lanzó a la carrera, zigzagueando para evitar los rayos hielo que no paraban de ser disparados por el cerdo.
Al llegar a él lo golpeó con un ataque rápido, pero este no fue muy efectivo. Piloswine aprovechó que tenía a su oponente cerca para darle una buena cornada. El Pokémon de Touji se recuperó con una ágil voltereta hacia atrás y aterrizó sobre un fino pilar de hielo, pero un terremoto del jabalí lo desmoronó.

-¡¡Vamos, hojas sable!!

-Rayo de hielo, acábalo de una vez –ordenó Pryce, ya cansado.

El ataque se disparó, pero el reptil se barrió sobre el hielo, deslizándose por debajo del rayo blanco. Saltó y aprovechó que su rival no estaba en guardia para soltar su tormenta vegetal. Las hojas provocaron severos cortes al Piloswine, quien dolorido, intentó un derribo. Si Geroh-Kun era alcanzado por esa mole, era seguro que no lo soportaría. Sin embargo, se paró firme en su lugar, en línea recta al Pokémon que galopaba hacia él.

-Mierda, ¡¡Salí de ahí, pelotudo!! -gritó Touji alarmado.

Piloswine ya casi estaba sobre él, pero el reptil se impulsó muy alto, por lo que el cerdo se estrelló con el bloque de hielo que había detrás de él.

-“Ahora o nunca” –pensaron entrenador y Pokémon a la vez.

Grovyle aterrizó sobre el lomo del aturdido monstruo de Pryce, y como lo hizo antes comenzó a absorber sus fluidos. La energía robada lo revitalizó un poco, pero estaba muy débil, apenas y podía seguir sujetándose del hirsuto pelaje del jabalí. Piloswine sintió su flaqueza, soltó un bramido y de una feroz sacudida lo tumbó en el suelo.

Usando lo último de sus fuerzas, el Pokémon hierba se apartó de su oponente para evitar ser aplastado por el par de pezuñas que quebraron el hielo.
Ambos se quedaron inmóviles, jadeantes. La batalla se decidiría ahora.

-¡Usa descanso! –ordenó Pryce.

-¡¡La puta madre, no lo dejes!!

Ninguno de los dos Pokémon se movió, estaban demasiado agotados.
Piloswine bramó con fuerza… y cayó derrotado.

-¡Piloswine no puede continuar, el ganador del combate es el retador, Touji Watsuki! –anunció el referí.

Pryce se quedó muy sorprendido, lo mismo que todos los demás.

-Bien hecho Piloswine, descansa –dijo mientras lo guardaba en su Pokebola.

-Increíble, no puedo creer que un Pokémon hierba haya derrotado a un Pokémon hielo –dijo Reiko.

-Es que tanto el Pokémon como el entrenador son muy especiales –dijo Rika sonriente.

-Ja, nada mal, lagartija, nada mal –le dijo Touji mientras caminaba hacia él.

-Gro –soltó el monstruo secamente, mientras le daba la espalda a su entrenador.

-Buen trabajo.

Touji apoyó una mano en el hombro de su Pokémon, pero este la apartó despectivamente.

-Bueno, no puedo esperar que cambies ese carácter podrido de la noche a la mañana.

Geroh-Kun se volvió para replicar, pero cayó desmayado, derrotado por la fatiga.

Touji lo guardó, sonriendo para sí mismo.

-Estoy impresionado, nunca habría imaginado que mi Piloswine perdería con un Grovyle, sin duda está magníficamente entrenado –dijo Pryce –Toma la medalla Glacier.

Touji la recibió, pero seguía viendo al líder con cara de pocos amigos.

-Gracias –dijo de mala gana.

Todos salieron del gimnasio, comentando la gran batalla. Se cruzaron con Harry de camino al centro Pokémon.

-¡Ahh, qué mierda! ¡Me perdí todo! –Se lamentó –y todo por tener que llevar tu rata al centro Pokémon.

-No te quejes –además te salvaste de que te gaste por haberle ganado al viejo –dijo Touji mientras le mostraba la medalla.

-Bah, seguro fue de pura suerte.

-Claro que no –lo defendió Reiko.

Touji dejó a sus monstruos curándose en el centro, y decidieron pasar el resto del día descansando.
Al día siguiente los esperaba una difícil prueba…

Sabrina

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