Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 27: ¡¡Batalla de fuerza bruta!! Touji vs. Chuck

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Disclaimer de los combates

“Sabrina, Ñako, las batallas no tienen sentido, para esto miro el anime y sus Pikachus con armadura dorada, media pila”

Como sabrán si tienen clara su timeline Pokémon, cuando esta historia fue publicada, la generación más nueva de videojuegos era la de Gold, Silver, y Crystal. Y sólo más adelante salieron RSE, ya bastante avanzada la publicación.
Por este motivo les recordamos que: En este capítulo en particular, solo teníamos como referencia la animación de Leaf Blade de Ruby y Sapphire, que eran un monton de hojas 🤷🏻‍♀️

 

Capítulo 27: ¡¡Batalla de fuerza bruta!! Touji vs. Chuck

-¿Estás seguro de que querés retar al Gym Leader hoy mismo? –Preguntó Reiko.

-Tiene razón, deberías descansar –agregó Rika.

-Vamos, no exageren –dijo Touji en tono despreocupado –además Rika, si mal no recuerdo fuiste vos la que dijo que tenemos que apurar el paso.

-Si, pero…

-No te molestes en gritarle a los sordos –dijo Harry suspirando.

-Oui –afirmó Charly.

-Bueno, a ver, ¿qué tipo de Pokémon usa el Gym Leader de este pueblucho?

-Si la memoria no me falla Chuck usa Pokémon peleadores –dijo Rika.

-Entonces lo mejor que podrías usar contra él son Pokémon voladores o psíquicos, pero de estos últimos no tenés… -dijo Harry.

-También sería bueno que elijas a los Pokémon con la defensa más desarrollada –dijo Rika mientras buscaba su guía para saber algo más sobre Chuck.

-Entonces definitivamente Moro tiene que luchar –dijo Touji –y Kosuke.

-¡No! –gritaron sus tres compañeros a la vez.

-¡Vos no sos más boludo porque no tenés tiempo! –ladró  Harry.

-Kosuke es un Pokémon de roca, los Pokémon de roca son débiles ante los peleadores –explicó Reiko con cansancio.

Touji se rascó la cabeza:

-Ah, si, cierto.

Harry soltó un suspiro.

-Bueno –dijo Touji mientras terminaba de poner en orden sus Pokebolas –ya lo decidiré en el momento, no gano nada con preocuparme antes de tiempo.

-Eso solo puede decirlo un entrenador con habilidad… -soltó Harry en voz baja.

Touji no lo escuchó, y salió del centro Pokémon, seguido por Rika y Reiko.

-Harry, ¿no venís? –preguntó Rika.

-Eh, no, hoy quiero entrenar un poco a mis Pokémon.

-Si, mejor ponete las pilas, o nunca me vas a alcanzar –le dijo Touji burlonamente.

Harry se dirigió a la playa, y el resto al gimnasio.

Touji entró confiado, estaba seguro de que sus Pokémon podrían manejar sin problemas lo que se presentara. Un hombre alto y robusto les habló con expresión ceñuda:

-¿Quiénes son y qué quieren en mi gimnasio?

-Ehh… -balbuceó Touji algo intimidado por la apariencia del tipo –Nos… yo soy Touji Watsuki, del pueblo New Bark, y vengo a desafiar al líder de este gimnasio, que supongo que es usted.

-¡Ja! ¡Entonces bienvenido! –su expresión se ablandó un poco –pareces muy confiado, espero que seas bueno, hace tiempo que no tengo una lucha difícil –el hombre se rascó la cabeza –bueno, en realidad no hace tanto… ¡Lo siento! No me presenté; Soy Chuck, el Gym leader de Cianwood.

Touji asintió torpemente con la cabeza y los entrenadores se pusieron en sus puestos.

-Lo siento, pero el referí está de vacaciones. Touji, espero que sepas que mis Pokémon no tendrán ninguna compasión.

-¡Ja! Ni los mios –A Touji le gustó como sonó esa frase “¡seguro impresioné a Rika!»

-¡Poliwrath, atacá!

-¡Vamos, Geroh-Kun!

Los monstruos adoptaron postura de combate.

-¡Ja! Mi Grovyle venció fácilmente a muchos Poliwhirl y Poliwrath como el tuyo en el camino hacia Olivine –dijo Touji señalando al musculoso Pokémon de Chuck.

-¿Ah si? –dijo el líder en tono burlón –Pero este Poliwrath no es como esos, y ahora te lo va a demostrar, ¡Puño dinámico!

-¡Ataque rápido!

Abusando de su desmesurada agilidad, el Grovyle dio un gran salto, pero un inesperado chorro de agua lo derribó en pleno vuelo.

Antes de que pudiera levantarse, el Pokémon de agua se abalanzó sobre él:

-¡Mega puño!

El puño de Poliwrath se hundió en el suelo con violencia, justo cuando Geroh-Kun rodaba a un lado rápidamente y saltaba hacia atrás, impulsándose con sus manos. 

-“¡Mierda! Los Pokémon de Chuck no van con vueltas, son muy rápidos y agresivos” –pensó Touji –“voy a tener que hacer lo mismo para ganar”.

-¡Absorción!

-¡Hipnosis!

-Qué aburrido –dijo Harry tras un suspiro.

Estaba sentado en una roca contemplando el mar, con la cabeza apoyada en las manos, mientras sus Pokémon luchaban entre ellos.

-Ahora que lo pienso, este viaje está resultando muy divertido pero… no conseguí ninguna pista, no estoy avanzando en nada… Nunca voy a encontrar a mi familia a este paso, pero no quiero viajar solo…

-¡Jajajaja!

-¡Ey! ¡Miren eso!

-¡Qué Pokémon tan patético!

Harry se sobresaltó al oír las risotadas de unos chicos que estaban molestando a su Aerodactyl.

Kenji encogía la cabeza, asustado, mientras los mocosos (que debían tener más o menos la edad de Harry) lo picaban con varas y ramitas.

Su entrenador corrió hacia ellos vociferando, alejándose de sus otras mascotas, que seguían entrenando.

-¡¡Ehh!! ¡¡Ustedes!! ¡Dejen a mi Aerodactyl en paz! ¡Es solo un bebé!

-¡Uhhh! –dijo uno de ellos pavoneándose tontamente, fingiendo miedo.

-Y si no lo hacemos, ¿qué? –provocó otro toscamente.

Harry apretó los puños, eran tres contra uno, pero él tenía a sus Pokémon.

Aun así…

Paseó su mirada por las caras ceñudas que lo observaban, ¿Realmente se atrevería? ¿Tendría el valor suficiente para hacer algo así?

Sin ningún preámbulo, le pegó un duro puñetazo en la cara al que había hablado, derribándolo. Harry se agarró la mano, sorprendido de sí mismo, le había dolido bastante.

-¡¡Pe-pendejo de mierda!! –gritó el golpeado sujetándose la cara.

-¡¡Ahora vas a ver!!

Los tres saltaron sobre él, y aquello ni siquiera podía calificarse de pelea. Harry estaba recibiendo la paliza de su vida, le estaban llenando tanto la cara como otras partes del cuerpo de golpes. Los lentes del chico cayeron al suelo, salvándose por poco de romperse.

-¡¡Ci-Cindy!! –llamó Harry antes de recibir un golpe en el estómago que le quitó el aire.

La Quilava alzó su pequeña cabeza y como un rayo apareció ante ellos. Encendió sus flamas bruscamente, sin dejar de clavarle la vista a quienes estaban agrediendo a su amo.

Los chicos no reaccionaban, pero cuando Cindy disparó un chorro de fuego a los pies de uno de ellos, se dieron cuenta de que no estaba para bromas; soltaron inmediatamente a Harry y empezaron a retroceder, pero Kenji deseaba venganza; cazó a uno por el tobillo con sus mandíbulas y lo levantó en el aire, cabeza abajo. Los otros dos no se atrevían a acercarse.

Harry se incorporó, sacudiéndose el polvo de la ropa, recogió los lentes del suelo y tras una breve limpieza, volvió a colocárselos.

Se llevó dos dedos a la boca y lanzó un largo chiflido. En unos segundos Elekid, Stantler, y Venonat se unieron a Cindy.

-Bueno, bueno –dijo Harry sonriente –¿qué vamos a hacer con estos pooobres chicos? –le preguntó a Cindy, y se acercó cruzado de brazos al que colgaba de la boca de Aerodactyl.

-Parece que estás en una situación muy difícil –dijo Harry simulando preocupación –A ver, a ver… ya sé, Kenji, cometelo –dijo tranquilamente frente a la cara de terror del chico:

-¡¡No!! ¡Por favor! ¡No lo voy a hacer más, de verdad!

Harry hizo un gesto de desaprobación con la cabeza:

-Patético –Se dirigió a sus Pokémon –¿vieron como se rebaja? Qué triste…

Los monstruos asintieron con la cabeza.

El entrenador hizo una seña con la mano y Kenji liberó a su víctima, que se dio de cara contra el suelo.

-Ahora váyanse, antes de que cambie de idea.

No tuvo que decirlo dos veces, los tres salieron corriendo a toda velocidad. Cuando estaban lejos, uno le gritó:

-¡Pagarás por esto, mocoso! –y desaparecieron de vista.

Harry felicitó a sus Pokémon, y aunque tenía la cara magullada por los golpes, se sentía mejor que nunca. Era la primera vez que se defendía él solo sin ayuda de nadie.

Mientras tanto, en el gimnasio…

-¡Cortes furia!

-¡Esquivalo, Poliwrath!

Los dos Pokémon hicieron lo que se les ordenó, Grovyle clavó los pies en el suelo y se volvió hacia su oponente.

-Ya me cansé de esto –dijo Touji, irritado. El condenado renacuajo se estaba resistiendo más de la cuenta –¡Hojas sable!

Geroh-Kun aceleró como un rayo, impulsándose con sus largas y musculosas piernas, levantó vuelo justo sobre la cabeza de Poliwrath, y ahí mismo, en ángulo recto al suelo descargó sobre él una tormenta de hojas, hojas alargadas, muy diferentes a las hojas navaja.

El Grovyle aterrizó de espaldas al Poliwrath, arrodillado, en una pose al mejor estilo samurai. Esto le hizo gracia a Touji:

-“A este sí que le gusta lucirse”.

El anfibio azulado se desplomó en ese momento, con el cuerpo cubierto de profundos y alargados cortes, que enseguida empezaron a sangrar.

Una de las hojas perdidas voló hasta clavarse en la pared del gimnasio, a milímetros de la cara de Reiko, a lo que esta le gritó un par de cosas no precisamente amables al Pokémon de Touji.
Rika la removió de la pared y la examinó con cuidado, muy interesada.

-Qué raro –dijo ella pasando el dedo por el borde (del lado sin filo) de la hoja –Es más alargada que una hoja navaja, y termina en una curva, muy parecida a la de una katana…

-Debe ser por eso que tiene ese nombre –dijo Reiko –la verdad nunca había visto ese ataque en otros Pokémon hierba… debe ser un ataque exclusivo de esta especie.

Después de retirar a su monstruo, Chuck arrojó la segunda Pokebola con energía:

-¡Al ataque, Machoke!

El Pokémon peleador salió de su Pokebola, exhibiendo y haciendo crujir sus impresionantes músculos.
Touji examinó al Pokémon de Chuck detenidamente.

–“Ese bicho tiene mucha más fuerza que Geroh-Kun, no puedo dejar que lo toque, habrá que pelear a distancia”.

-¡Golpe cruzado!

-¡Que no te golpee!

Grovyle saltó hacia un lado, pero Machoke se anticipó a su movimiento y se ubicó detrás de él, antes de que el reptil que pudiera hacer nada, el Pokémon luchador aprisionó su delgado cuerpo con sus fuertes brazos. Geroh-Kun se debatía con fiereza, pero no podía hacer nada ante la fuerza superior de su rival, que le dio un lindo abrazo que lo dejó sin aire, y estuvo a punto de quebrarle varios huesos.

-¡Mierda, lo tiene!

-¡Sumisión! –ordenó Chuck.

Machoke rodó por el suelo llevando consigo al Pokémon de Touji. Cuando el ataque terminó, el reptil no sabía si iba o venía.

-¡¡Terminalo, movimiento sísmico!!

El fornido monstruo dio un gran salto, sin soltar a Grovyle, quien parecía no reaccionar. Lo tomó por la muñeca y lo estrelló brutalmente contra el suelo, y como si eso fuera poco, lo aplastó con su cuerpo cayéndole encima, enterrándole el codo en la mitad de la espalda.
El estado en que quedó Geroh-Kun después del tratamiento de Machoke era realmente lamentable.
Touji lo guardó preocupado en su Pokebola.

 –“Es hora de pegar fuerte”.

-¡Moro! ¡A pelear! –gritó mientras arrojaba la esfera al aire.

El Pokémon volador lanzó un graznido, fijó la mirada en su oponente y escuchó órdenes:

-¡Rapidez!

Las múltiples estrellas luminosas impactaron una tras otra sobre Machoke, quien retrocedió, pero no cayó.

-«¡Me obedece!» -pensó Touji emocionado -«¡Realmente me obedece!»

-¡Golpe cruzado!

-¡Levantá vuelo!

Moro evitó el golpe y descendió a toda velocidad sobre su oponente, golpeándolo con todo su cuerpo. La bestia de Chuck comió tierra, pero Touji no quiso correr riesgos:

-¡Ala de acero! –ordenó.

Moro retrocedió y descendió en picado contra su indefenso rival, con las alas brillando. Pero antes de que lo tocara, el Machoke se apartó impulsándose en una mano, y mientras rodeaba el cuello de la Skarmory con un brazo, con el otro le daba rápidos y poderosos puñetazos en la cara. Sin embargo Moro apenas los sentía, ya que su coraza de acero no se dañaba con esa clase de ataques.

Se lo sacó de encima con un certero picotazo, y lo tumbó en el suelo. Antes de que el Pokémon luchador reaccionara, Moro puso una pesada pata sobre él, impidiendo que se levantara. Estaba a la merced de su rival.

-Si quiere retirarlo hágalo –ofreció Touji al ver la comprometida situación del Pokémon de su rival.

Chuck negó con la cabeza, y a Touji le pareció que dijo: “tiene que soportarlo…”

-Como guste… -dijo Touji, algo inseguro –¡Moro! ¡Pico taladro!

El pico giratorio de Skarmory se clavó en la gruesa piel de Machoke. El pobre Pokémon se estremecía violentamente. Touji vio que estaba sufriendo, así que ordenó que cesara el ataque.

-“No entiendo como un Gym Leader permite que su Pokémon se exponga de esta forma” –pensó, su opinión de Chuck estaba cayendo en picada.

Chuck guardó a su derrotado monstruo, y después de meditarlo unos segundos, arrojó la tercera y última Pokebola.
La criatura que salió de ella, a los ojos de Touji no era más que una bola de pelo, pero eso si, de apariencia sumamente agresiva y mirada peligrosa. Era un Primeape.
El Pokémon golpeó sus puños entre si, parecía ansioso de empezar a pelear.

-¡Empecemos Primeape! ¡Mirada maligna!

El simio estrechó sus ojos, que tenían un brillo de maldad.
Moro estaba lejos de dejarse intimidar y se lanzó contra él, pero este demostró una agilidad sorprendente. Tenía los puños en alto como un boxeador y no dejaba de saltar en todas las direcciones, resultando imposible golpearlo.

-¡Avalancha! –ordenó Chuck.

Una lluvia de grandes rocas cayó sobre moro, quien se protegió cubriéndose con un ala, que apenas se le magulló.

-¡Este es el momento! ¡¡Puño dinámico!!

El ataque la tomó por sorpresa, y no pudo evitar un duro impacto en la cara. Moro retrocedió, tambaleándose.
Touji la observó con detenimiento, tenía los ojos extrañamente opacos –“Algo está mal” –pensó.

El Pokémon de acero sacudía su cabeza insistentemente, como tratando de deshacerse de una sensación que la molestaba. Repentinamente comenzó a dar picotazos en el aire. Touji miraba perplejo a su Pokémon mientras luchaba con un enemigo invisible.

-¡Jajaja! –Rió Chuck –¡Seguro no sabías que el puño dinámico provoca confusión en su víctima!

-¡Mierda!

-¡Ahora Primeape, golpe cruzado!

En el estado en que se encontraba, Moro no pudo hacer nada para evitar el ataque, que la hizo retroceder y por poco caer. Viendo que aún tenía fuerzas, el simio le propinó todo su repertorio de ataques, hasta que Touji tuvo que retirarla.

-“¡Carajo! Por mi descuido perdí la mejor carta que tenía para ganarle a este tipo, no puedo usar a Kosuke, y ni Volco ni Denkeshi tienen buena defensa…” –Touji observó al Primeape, daba pequeños saltitos mientras arrojaba veloces puñetazos al aire. Ese gran vigor desanimó a Touji –“la única opción que me queda es…”

-¡Ve, Dandy!

-¡Croconaw! –dijo el Pokémon.

-Sé que parece difícil –le dijo Touji a su lagarto –pero yo confío en vos, ¡No me defraudes!

Esa frase otra vez. ¿Por qué su amo confiaba tanto en él? Fuera cual fuera la respuesta, no iba a decepcionarlo por ningún motivo.

-¡Naw! -gruñó con expresión decidida, afirmando los pies en el suelo.

-¡Mega puño! –ordenó Chuck.

-¡Chorro de agua!

El ataque de Dandy interceptó a Primeape en el aire, que cayó al suelo de espaldas.

-¡Vamos! ¡Es nuestra oportunidad!

El Pokémon de agua disparó otra potente corriente de agua helada, pero el simio se incorporó cual resorte y la esquivó saltando a un lado.

-¡Rápido, otra vez! –gritó Touji.

Croconaw tomó aire, listo para lanzar un gran chorro de agua, pero antes de poder hacerlo, el Pokémon de Chuck cayó sobre él, dándole una patada en la frente. Aquello no pintaba nada bien.

Dandy se tambaleó, y antes de que pudiera iniciar un ataque, Primeape le dio un codazo en la quijada, que hizo que perdiera un par de colmillos, y para completar el combo, le arreó un terrible golpe cruzado.

Touji vio como su Pokémon caía al suelo con un ruido seco.

-¡Tu cocodrilo duró menos de lo que esperaba! –se burló Chuck señalando al monstruo caído.

Esto enfureció a su entrenador:

-¡Dandy! ¡¿Vas a dejar que este tipo y su mono despeinado se burlen de vos?! ¡¡Levántate!! ¡Esto no es nada comparado a cuando derrotaste a todos esos Onix en la Cueva Unión! ¡O todas las veces que te enfrentaste a los Pokémon del equipo Rocket! ¡Yo confío en vos, vamos!

Estas palabras lograron el efecto deseado; Dandy se incorporó trabajosamente, escupió un poco de sangre y clavó la amarillenta mirada en su rival.

-¡¡Atacá!!

Croconaw cargó contra Primeape, con las mandíbulas abiertas de par en par. Este intentó un mega puño, pero antes de que pudiera conectar, la quijada de Dandy se cerró sobre su mano.
El Pokémon peleador soltó un grito y trató de liberarse, pero era inútil, no había manera de que el cocodrilo soltara a su presa. Furioso y dolorido, Primeape usó su mano libre para golpear en la cara brutalmente a su oponente.
Dandy apretó los ojos y tensó los músculos, soportando los ataques, uno mas duro que el otro.

No pasó mucho tiempo para que la cara del cocodrilo quedara en un estado lastimoso, pero ni aun así soltaría al Primeape.

Touji observaba la batalla con semblante preocupado, vio como unos pequeños rastros de sangre salpicaban el suelo, mientras el lagarto seguía recibiendo. Finalmente se decidió:

-Basta Dandy, soltalo –ordenó.

El Pokémon hizo casi omiso, nada le haría aflojar las mandíbulas.

-¿No me escuchaste? ¡Te dije que lo sueltes!

Chuck contemplaba al monstruo de su rival con expresión solemne:

-De verdad ese Pokémon es admirable –dijo –lo que hace no es por terquedad ni nada parecido, lo hace para no defraudar la confianza que depositaste en él.

Touji miró a su Pokémon, con toda la cara magullada, los ojos casi invisibles entre las contusiones, y al muchacho se le hizo un nudo en la garganta:

-¡¡Por favor, soltalo!! –Touji sacó su Pokebola, pero cuando estaba por regresarlo, ocurrió lo inesperado;

El resplandor blanco que Touji conocía tan bien envolvió al lagarto.

-No-no puede ser… pero si Dandy ya evolucionó… ¿Acaso puede hacerlo dos veces?

La figura de Dandy creció descomunalmente, hasta alcanzar un tamaño aterrador, Touji contemplaba a la bestia boquiabierto:

La enorme cabeza de reptil coronada con grandes escamas puntiagudas, iguales a las de su espalda y cola. Los muchísimos dientes aserrados que sobresalían de su boca. Los largos y musculosos brazos terminados en agudas garras. Ferocidad en estado puro emanaba de los poros de esa criatura.

Touji le apuntó con el Pokédex.:

«Feraligatr, Pokémon Mandíbulas: Forma evolutiva final de Totodile. Este poderoso Pokémon de agua es conocido por su tremenda fuerza física. Es un cazador feroz, a pesar de tener un cuerpo masivo, usa sus musculosas patas para impulsarse a gran velocidad, tanto en el agua como en la tierra».

Touji guardó el aparato sin salir de su asombro.

Dandy bajó sus ojillos viles hacia los de Primeape, que ahora colgaba de la boca del cocodrilo por su brazo.

El retumbar de golpes en el gimnasio se escuchó hasta en el centro Pokémon.

Chuck guardó lo que quedaba de su Pokémon y se dirigió a Touji, sonriente:

-Te felicito, si yo fuera vos estaría orgulloso de este Pokémon, hizo hasta lo imposible para no decepcionarte, y nunca había visto un Feraligatr como este –dijo señalando al monstruo acuático –Tomá la medalla Storm, te la ganaste.

-Muchas gracias –dijo Touji al recibirla.

Dandy se acercó a su “pequeño” amo, media casi dos metros y medio de altura, y era tan ancho como cuatro hombres.

Su dueño sentía verdadera desconfianza al ver un cambio tan grande en su Pokémon, sin embargo, reconoció la mirada del lagarto.

-¿Da-Dandy?

Touji pensó que le daría un infarto cuando Feraligatr lo levantó en el aire y lo sentó sobre su hombro.

-¡Felicidades Touji! ¡Que Feraligatr tan magnífico! –exclamó Reiko mirando hacia arriba.

-Dandy siempre fue un Pokémon digno de confianza –dijo Rika sonriente –y esta vez no fue la excepción.

-Por supuesto –Touji rodeó el grueso y musculoso cuello de Dandy con un brazo, como lo haría con un amigo, su temor había desaparecido.

Harry entró corriendo al gimnasio, probablemente porque escuchó los golpes y quería saber que pasaba. Se paró en seco cuando vio a Dandy:

-¿Y-y este quien es?

-Es mi nuevo Firogator, evolucionó para mí –informó Touji en tono petulante.

-¡Feraligatr, animal!

Feraligatr emitió un bramido ensordecedor.

-¡¡N-no, no te lo dije a vos, Dandy!! –Se apresuró a gritar Harry forzando una sonrisa –se lo dije al inútil de tu amo.

Otro rugido despeinó a Harry.

-¿Qué dijiste? –preguntó Touji con malicia.

-Na-nada –respondió Harry con una sonrisa falsa.

-Ey, Chuck, ¿no vino un tipo medio raro a retarlo hace poco? –preguntó Touji.

-¿Un tipo raro?

-Si, un chino con una trenza larga y los ojos así –Touji imitó la mirada fría y seria de Shin-Tao, y lo debió hacer realmente bien, ya que los demás estallaron en carcajadas.

-Ahora que lo decís, si, alguien así estuvo acá ayer, un poco violento… mi Hitmonlee todavía está en el centro Pokémon, con lesiones graves. –relató Chuck, contrariado.

Si, definitivamente Shin había estado ahí.

Los cuatro ya habían salido del gimnasio y estaban planeando sus próximos pasos:

-Bien, dentro de un rato voy a retar a Chuck –dijo Rika –como ya vi sus técnicas de pelea no me va a tomar más de diez minutos, ustedes espérenme en el centro Pokémon.

-Ok, mientras mis Pokémon se curan vamos a comer algo -sugirió Touji.

Así lo hicieron, fueron a una modesta cantina al norte de la ciudad.

-¿Qué pasa Harry? Te noto muy callado –dijo Touji tras bajar un gran bocado con un largo trago de cerveza.

-Nada… no es nada.

-¿A qué hora va a volver Rika? –dijo Reiko –Ya quiero salir de esta ciudad.

-Ya debe estar terminando con Chuck, además este lugar no está tan mal…

Después de comer cuanto les entró en los estómagos, pagaron la cuenta y salieron, desperezándose.

Rika regresó del gimnasio.

-¿Ya terminaste? –preguntó Touji.

-Si, ahora hay que pensar en como nos vamos…

-Esperen –dijo Harry de repente.

-¿Qué pasa?

-Yo… tengo que decirles algo.

Sabrina

La gente anda diciendo...