Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 26: ¡Peligro! ¡Tormenta feroz en las Whirl Islands!

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 26: ¡Peligro! ¡Tormenta feroz en las Whirl Islands!

-Conque Kosuke evolucionó… -dijo el Profesor Elm con aire pensativo.

Touji había decidido llamarlo a último momento para informarlo de las novedades antes de ir al puerto.

-Sí, pero creo que me gustaba más antes… está jodidamente feo.

-¡La apariencia es lo de menos! –rio el Profesor –pero sin duda esto demuestra que sos el entrenador apropiado para él.

-Si usted lo dice…

-Bueno Touji, cada vez estás más cerca de la Convención Plateada, solo te faltan cuatro medallas más.

-Si, la mitad… -replicó desanimado.

-¡No pongas esa cara! ¡Estoy seguro de que lo vas a lograr!

-Gracias profe –dijo Touji antes de voltearse hacia Rika y los demás –¡si, si, ya voy! –Después volvió a dirigirse al profesor –bueno, ya nos tenemos que ir, no queremos perder el barco.

-Cuidate muchacho, ¡y no te metas en problemas! –saludó Elm.

-¡¡Touji, apurate que es re tarde!! –gritó Reiko mientras lo agarraba del brazo y lo arrastraba con el grupo.

Corrieron hacia el puerto, pero cuando llegaron, solo pudieron ver la gran silueta del barco perdiéndose en el mar.

-¡¡Nooo!! –gritaron los cuatro a coro.

-¡Mierda! ¡Lo perdimos!

-¡Si no te hubieras puesto a hacer esa puta llamada ahora estaríamos en ese barco! –le reprochó Harry.

-¡¿Ahora resulta que la culpa es mía?! –gritó Touji.

-Bueno, bueno –dijo Rika con calma –ahora no hay nada que hacer.

-Vamos a tener que esperar el siguiente… -dijo Reiko desanimada.

-No creo que eso sea necesario… -dijo Rika.

-¿Eh?

-Vengan, vamos a la playa.

Una vez ahí, Rika se acercó a la orilla y arrojó una Pokebola azul al agua: era una bola de atracción.

-¡Ve, Freegie!

Un corpulento Lapras emergió de ella, todos dieron un involuntario paso hacia atrás, sorprendidos.

-¡Guau! ¡¡Nunca me imaginé que tuvieras un Lapras!!  -exclamó Harry.

-Pensé que ya conocíamos a todos tus Pokémon, pero veo que no –dijo Touji contemplando la imponente bestia.

-Es que Lapras solo es adecuada para luchar en un ambiente acuático, y hasta ahora no vi la necesidad de usarla –dijo Rika –ella nos va a llevar a Cianwood.

-¿De verdad esa cosa nos va a poder cargar a los cuatro por tantos kilómetros? –preguntó Touji desconfiado.

-Por supuesto –dijo Reiko –los Lapras tienen una gran resistencia, y este parece ser muy fuerte.

-Esta –aclaró Rika –bien, suban todos, no hay tiempo que perder.

Una vez que todos estuvieron acomodados sobre el amplio caparazón de Freegie, emprendieron el largo viaje hacia ciudad Cianwood.
A pesar de su apariencia robusta y pesada, Lapras se deslizaba suave y velozmente por las tranquilas aguas.

-No pensé que este bicho pudiera nadar tan rápido –dijo Touji mientras se asomaba a ver el agua correr bajo él. Pudo ver un pequeño grupo de ágiles Goldeen que los seguían a toda velocidad. Un Staryu saltó del mar, girando como un disco volador, y con la misma velocidad volvió a sumergirse.

-¡Ey! ¡Miren eso! –dijo Reiko señalando algo que saltó del agua repentinamente.

Un Mantine de vientre blanco como la leche volaba sobre sus cabezas, dejando caer una pequeña llovizna sobre el grupo.

Rika levantó la mano para tocarlo –¡Qué lindo Mantine!

Tras unos instantes, el Pokémon volvió a desaparecer bajo el agua, empapando a Lapras y a todos sus ocupantes.

-A mí no me parece tan lindo –gruñó Touji mientras se quitaba el pelo mojado de los ojos.

-¿Por qué no soltamos a nuestros Pokémon de agua para que nos sigan? –sugirió Reiko.

-Es un muy buen ejercicio y les va a servir de entrenamiento –dijo Rika.

-¡Bien, vamos Dandy! –Touji soltó a su Croconaw en el mar.

-¡Naw! –dijo este muy alegre mientras sacaba la cabeza del agua, aquello debía parecerle celestial después de estar tantos días sin salir de su Pokebola.

-¡Nakuru! ¡A nadar! –Reiko arrojó al océano la Pokebola de su Golduck, quien emergió dando rápidas y elegantes brazadas.

-Hace mucho que no haces ejercicio –dijo Harry mientras inflaba una Pokebola –¡Ve, Kyo!

El Magikarp dorado salió soltando chispas resplandecientes y a duras penas se unió a los demás.

-Ese, ese Magikarp… -balbuceó Reiko atónita, señalando al pez con el dedo –es, es…. ¡Es un Magikarp brillante! ¡¿De dónde lo sacaste, Harry?!

-Ah, cierto que vos no lo habías visto –dijo Harry sin alterarse –hasta donde yo sé, siempre lo tuve.

Así siguieron viajando, día tras día. Por fortuna el buen tiempo los acompañó todo el trayecto. Touji ya estaba acalambrado de dormir sentado, el trasero le dolía.

Esa noche, estaba sentado en la parte posterior del caparazón de Freegie, mirando la luna llena. Harry roncaba sonoramente.

Una bandada de Butterfree surcó el cielo estrellado, con la inmensa luna de fondo, esparciendo su polvo brillante. Touji observaba el bello espectáculo en silencio.

-“Ahora que lo pienso… nunca hubiera podido admirar algo como esto si no hubiera salido de viaje…” –pensó.
-“Pasaron muchas cosas desde que dejé el Pueblo New Bark… conocí muchos lugares… mucha gente rara… muchos Pokémon, y también… También descubrí que mi hermano está vivo, pero ahora es un criminal que trabaja con el equipo Rocket. ¡Incendió una ciudad entera sin importarle nada! ¡Mató a muchas personas inocentes!” –infinidad de escenas de Cherrygrove después del incendio llegaron a su cabeza. Al recordarlas, Touji sintió una punzada de dolor –“¿Por qué? No puedo entenderlo…” –Recordó cuando era un niño y su hermano cuidaba de él, cuando sus compañeros del colegio más grandes lo molestaban, él siempre estaba ahí para defenderlo, era la persona más gentil que conocía.
Aquello carecía de sentido. Touji miró a Harry, y se le escapó una sonrisa. –“Tampoco hubiera conocido a mis amigos…”

Después posó sus ojos en Rika, quien dormía con la espalda apoyada en el cuello de su Lapras, el largo pelo negro se le mecía con el viento. Touji podría haberse quedado horas enteras mirándola, pero recordó que Reiko también estaba ahí, la pelirroja también dormía.

-“Nunca hubiera conocido a Rika… ni a Reiko…” –Touji soltó un largo suspiro, volviéndose nuevamente hacia la luna –“Las dos son muy lindas… pero, a Rika le gusta otra persona, ese tal Gary… en cambio Reiko…  Hmm… tal vez debería quedarme con ella…»

-¿No podés dormir? –preguntó una voz femenina.

Touji se asustó tanto que casi se cae del Lapras.

-¿Te asusté? –dijo Reiko con una sonrisa burlona.

-Ja, ja… nah, nada que ver –rio Touji mientras recuperaba el aliento.

-¿Qué linda noche no? –Reiko se sentó muy cerca de Touji, este último trató de no demostrar su nerviosismo.

Ninguno de los dos dijo nada por un buen rato. Hasta que finalmente, Reiko fijó sus enormes ojos pardos en los de Touji, sus caras estaban muy cerca una de la otra.

-Touji, hace mucho, que quiero decirte algo….

Touji tragó saliva ruidosamente, y se sonrojó a pesar de su esfuerzo.

-Quiero decirte que… –La chica acercó los labios al oído de Touji. Este último estaba casi temblando, un antiguo tic que tenía en la mano derecha le reapareció.
Reiko le dijo las palabras en un suave susurro.

Touji enrojeció completamente y se subió la bragueta del jean.
Reiko estalló en carcajadas, y le dio a su avergonzado amigo unas palmaditas en la espalda.

-¿Acaso esperabas que te dijera otra cosa? –le dijo cuando pudo dejar de reír, volviendo a clavar sobre él su intensa mirada.

-¡N-no! Digo, ¿Por qué preguntas? -Dios, estar a solas con esta chica podría hacer temblar a cualquiera.

-No, por nada, por nada -respondió despreocupadamente. Touji fingió volver a mirar a la luna.
Después de un corto silencio, Reiko volvió a atacar.

-Touji, ¿Por qué te volviste un entrenador Pokémon?

El chico no quería contarle todo el asunto de su padre y el “legado familiar” así que optó por desviar el tema con sutileza:

-¡Qué sueño que tengo! –dijo mientras simulaba exageradamente un bostezo –ya es tarde, mejor nos dormimos o mañana vamos a estar como zombis.

Reiko no pareció muy conforme con aquello, pero aceptó.

El día siguiente amaneció nublado, y el mar estaba bastante agitado.

-¡Buen día! –dijo Harry mientras se desperezaba.

-¿Rika, cuánto falta para llegar? –Preguntó Touji mientras se paraba sobre Lapras –quiero estirar las piernas.

-Según mis cálculos estamos muy cerca de las Whirl Islands, y a partir de ahí es un corto trayecto hasta Cianwood, estaremos ahí antes de que anochezca.

-Qué bien, ya estoy harto, no puedo dormir así –se quejó Harry.

-Por la forma en que te babeabas, esto no parece ser un impedimento para vos… -dijo Touji con una sonrisa burlona.

-Freegie está cansada, vamos a bajar un poco la velocidad –dijo Rika.

Las nubes grises en el cielo comenzaron a oscurecerse cada vez más, y el océano se sacudía de forma inquietante.

Los chicos desayunaron con un paquete de galletas saladas. De cualquier manera ninguno tenía demasiado apetito.

En pocos minutos el cielo se ennegreció, y el movimiento del mar los sacudía para todos lados. Empezó a llover con fuerza.

-Ri-Rika… en el pronóstico del clima que vi la semana pasada no habían anunciado una tormenta –dijo Touji mientras se agarraba como podía de los cuernos del caparazón de Lapras.

-¡Se supone que el pronóstico del clima tenés que verlo el mismo día! –gritó Harry, quien también luchaba por no caerse.

Freegie comenzó a ser arrastrada por la corriente, se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo por mantener el curso.

-¿Qué pasa? –le preguntó Rika –su expresión se congeló cuando vio lo que había más adelante.

-¡¡R-Remolino!!

-¡¿Qué?! –gritaron los demás.

-¡¡Hay un grupo de remolinos muy cerca, no podemos pasar por ahí!!

Las olas se habían vuelto enormes, y los levantaban a varios metros de altura.
Touji se sintió enfermo.

-¡¡Freegie, desvíate a la izquierda!! –ordenó Rika.

El Pokémon obedeció; con mucho trabajo nadó en dirección opuesta a la zona de los remolinos, sus dientes rechinando por el esfuerzo. Las olas estallaban con fuerza sobre ellos. Los cuatro tenían que aferrarse a Lapras con todas sus fuerzas para no ser arrojados al mar.

Cuando emergieron de una enorme ola que los había cubierto por completo, Touji gritó, chorreando agua:

-¡¡Che!! ¡¡Rika!! ¿Qué carajo hacen esos remolinos acá?

-¡¡Debe ser porque estamos cerca de las Whirl Islands!! –contestó ella también gritando, para hacerse oír por sobre el estrepitoso rugido del oleaje.

La situación se había vuelto muy inestable, parecía que en cualquier momento todos caerían al océano.
Freegie luchaba por seguir avanzando, y sus aletas comenzaban a entumecerse.
En ese momento Harry miró hacia atrás… y se quedó mudo del terror.
Con una mano tiraba de la manga de Touji y con la otra señalaba una ola gigantesca, de más de quince metros de altura, que se dirigía hacia ellos.

-¿Qué pas… -dijo Touji mirando hacia donde le señalaba Harry.

–¡¡AY CARAJO!! ¡¡RIKAAA!! –Gritó Touji aterrado.

La chica también vio la monstruosa ola, similar a una bestia que se aprestaba a tragárselos de un solo bocado.

-¡¡Freegie, ACELERÁ!!! –gritó con todas sus fuerzas.

La Lapras estiró su largo cuello hacia delante, y aumentó la velocidad todo lo que pudo, hasta que sintió que sus pulmones estaban a punto de estallar.

Reiko juntó las manos y cerró los ojos –Dios, si salgo viva de esta, ¡Juro que no voy a volver a tomar!

-¡No prometas lo que no vas a cumplir! –gritó Touji.

Miró hacia atrás y entró en pánico al ver que la ola gigante estaba cada vez más cerca de ellos, no había escape posible, estaban condenados.

-¡¡Mierda!! ¡¡¡AGÁRRENSE TODOS!!! –gritó al ver que la ola se les venía encima.

Lo que siguió después fue un espectáculo aterrador: la ola de más de quince metros estalló sobre ellos con toda su furia, con un rugido atronador.
Por espacio de un minuto no se vio rastro de vida sobre la superficie del océano revuelto.

Finalmente el Pokémon salió a la superficie; incluso para ella había sido difícil salir a flote, tenía a Rika colgada de la boca, sujeta de la camiseta.
Después de ser depositada sobre la espalda de su bestia, la chica se desesperó al no ver a nadie.
Una mano salió repentinamente del agua y se aferró al caparazón del monstruo. Rika agarró la mano y tiró con fuerza; era Harry.

-¿Estás bien?

-S… Sí… –contestó el chico,  jadeante y empapado –A… ayudá a Reiko…

Rika se asomó y vio a Reiko abrazada a la aleta trasera de Lapras, aguantando la respiración.

-¡Harry, ayudame a subirla!

Una vez que la subieron, empezaron a revisar los daños: rescataron tres mochilas que estaban flotando, estaban todas, a excepción de la de Touji. Pero la comida se había arruinado.

-Esperen… -dijo Rika –¡¿Dónde está Touji?!

Todos cayeron en la cuenta, y comenzaron a buscar con la mirada desesperadamente por los alrededores.

-¡¡No está!! ¡¡Touji no está!! –gritó Reiko, frenética.

-¡¡Freegie, volvé!! –ordenó Rika.

-¿Pero y los remolinos? –dijo Harry.

No parecieron escucharlo, y se acercaron peligrosamente a la zona de mayor riesgo.
Rika aguzó la mirada, era muy difícil distinguir algo con el mar tan agitado.

-¡¡Allá está!!! –gritó Harry señalando con el dedo.

Pudieron ver el pelo negro de Touji que sobresalía del océano. Agitaba los brazos desesperadamente intentando permanecer a flote.

-¡¡Touji!! –gritó Rika, pero este no pareció escucharla.

-¡¡Freegie, acercate más!!

Estaban muy cerca de un gran remolino, y la corriente era muy fuerte como para arriesgarse, Touji estaba a unos veinte metros de ellos, en una zona donde no parecía haber mucha corriente.

-La única manera de llegar a él es cruzando ese remolino –dijo Reiko.

-No podemos acercarnos más –dijo Rika –si lo hacemos, el remolino nos va a arrastrar y no vamos a tener salvación.

Reiko infló una Pokebola con semblante decidido:

–Nakuru va a salvar a Touji –cuando estaba a punto de arrojarla, Rika le agarró el brazo.

-No lo hagas, ni el mejor Pokémon de agua puede luchar contra esa corriente, solo estarías sacrificando la vida de tu Golduck en vano.
Reiko apartó el brazo bruscamente:

-¡¿Y qué querés que haga?! ¡¿Que lo deje ahogarse ahí?!

-Touji tiene a Dandy, puede aguantar un poco con él, lo que tenemos que hacer es ir a Cianwood a buscar un grupo de rescate, es la única solución.

-¡De ninguna manera! –gritó Reiko.

-Estamos muy cerca, va a ser más rápido que intentar rodearlos, no podemos seguir perdiendo el tiempo acá, o las posibilidades de Touji van a reducirse –dijo Rika –¡¡vamos Freegie!!

El Lapras dio media vuelta y se alejó a toda marcha.

 

Mientras tanto, Touji se estaba quedando sin fuerzas. Apenas y podía mantenerse a flote. En ningún momento se le había ocurrido la posibilidad de sacar a su Croconaw, estaba demasiado ocupado tratando de salvar su vida.

Los brazos comenzaron a pesarle, había tragado mucha agua.
Después de unos minutos las fuerzas finalmente lo abandonaron, ya no podía más, el cielo ennegrecido fue lo último que vio con sus ojos borrosos.

Estaba hundiéndose bajo el agua, cuando sintió que unas garras frías le aferraban el brazo. Después le pareció sentir que lo levantaban en el aire, y no supo nada más.

Touji abrió los ojos. Lo primero que vio fue el sol brillante que lo cegaba. Una bandada de Wingull surcó el cielo.
Palpó el suelo bajo él.

-“Arena, estoy tendido en la arena” –pensó.

Se sentó de golpe, tosiendo;

-¿Dónde estoy? ¿Qué pasó?

Una sombra se cernía sobre él. Touji miró para ver que era: Un enorme Pokémon volador estaba parado a su lado.

-“¿Un Charizard?” –fue lo primero que su imaginación le hizo ver, pero pronto se dio cuenta de que estaba equivocado.

-«Un Skarmory…» -y lo miró fijamente. Tras unos segundos, preguntó con voz de duda:

-¿M-Moro…? ¿Sos vos?

El ave lo observó con dureza, y asintió con un casi imperceptible movimiento de cabeza.
La cara de Touji se iluminó:

-¡¡Moro!! –Gritó mientras abrazaba su frío cuerpo de acero –¡No puedo creerlo!

¡¡Pensé que no te volvería a ver!! ¡¡Me-me salvaste!! ¿Cómo me encontraste?

Repentinamente Touji recordó el por qué la había liberado, la soltó y se alejó de ella, temiendo un ataque inminente. Sin embargo, no vio malas intenciones en su mirada.

-Veo que cambiaste, y no solo tu carácter –le dijo.

Moro estaba completamente diferente: Su plumaje metálico resplandecía como la plata y sus ojos estaban llenos de vida. Sea quien sea el que se haya encargado de ella, había hecho un excelente trabajo, pero conociendo a Moro, era muy improbable que haya aceptado estar bajo el cuidado de un humano. ¿Pero por qué había regresado?

-¡Cierto! –dijo Touji de repente –Rika y los demás deben estar muy preocupados… veamos, si no me equivoco estamos en una de las Whirl Islands, lo que significa que Cianwood está al suroeste, tenemos que llegar allá.
Touji miró a su Pokémon y este asintió con la cabeza; se inclinó.

-¿Es-estás segura?

-¡Skar! –asintió la Skarmory.

-Bien –Touji montó sobre ella, su cuerpo era duro y frío –¡¡Entonces a Cianwood!! –gritó Touji, señalando el cielo con el dedo.

El Pokémon extendió sus grandes alas y alzó vuelo, levantando un nubarrón de arena.

Touji estaba maravillado; esto era diferente a cuando voló sobre el Pidgeot de Falkner, a diferencia de este, que batía sus alas a una velocidad casi frenética, su Skarmory se deslizaba suavemente por el cielo, aprovechando las corrientes de aire para impulsarse a gran velocidad.

Touji miraba la mancha borrosa que representaba el mar bajo él, le pareció extraño que avanzaran tan rápido. Buscó el Pokédex en la mochila, la cual afortunadamente se había salvado del naufragio sin recibir daño.

«A pesar de que la coraza de Skarmory está hecha de acero, sus huesos son ligeros y huecos, lo que le permite alcanzar una buena velocidad en vuelo» –Recitó el aparato.

Después de un rato, Touji divisó la silueta de Cianwood a lo lejos.

-¡Ahí está!! ¡Llegamos! –gritó con alegría.

-¡¡Tienen que salvarlo!! –Gritó Reiko, dándole un puñetazo a la mesa.

-¡¿Por qué no quieren ayudarnos?! –Preguntó Harry –¡¡se supone que ese es su trabajo!!

Estaban hablando con el grupo de auxilio de Cianwood, que en este caso era la estación de bomberos. Estaban empapados, agotados, preocupados, hambrientos, y furiosos.

-Escuchen –dijo el que parecía el jefe de la estación, con toda la calma posible –no tendría sentido que fuéramos, ya pasaron casi dos horas desde que su amigo cayó en la zona de los remolinos, es imposible que esté vivo.

-¡No voy a aceptar eso! –gritó Reiko. Desenvainó el bokuto de su espalda y le apuntó al hombre en la cara con el extremo, hasta que la punta estaba a milímetros de su nariz:

-Si no quieren ayudarnos, los voy a obligar.

-¡¿Qué cosa?! –gritó el hombre.

Rika y Harry agarraron a su compañera de los brazos:

-¡¡Reiko, calmate!!

-¡¡Así solo vas a empeorar las cosas!!

-¡¡Suéltenme!!

Rika se dirigió al rescatista –discúlpela por favor, ya nos vamos.

Los dos arrastraron a Reiko fuera del edificio.

-¡¿Qué les pasa?! –gritó Reiko, soltándose del agarre de sus compañeros –¡¡cada minuto que perdemos puede significar la muerte para Touji!!

-Si hacemos las cosas sin pensar obviamente van a salir mal –dijo Rika –Voy a pedirle al Profesor Oak que me envíe cuanto antes un par de mis Pidgeot. Vamos a rescatarlo nosotros mismos.

-¡Eso me gusta más! -exclamó Reiko apretando un puño.

-¿Qué? –gritó Harry –¿cuántos Pidgeot tenés?

-Ahora no es tiempo para sorprenderse, ¡vamos!

Los tres estaban corriendo hacia el centro Pokémon, cuando…

-¡¡Eeeey!! ¡¡Rikaaa!! ¡¡Harry!! ¡¡Reikooo!!

El grupo se quedó helado en su lugar, y dieron media vuelta.

-¡¡Hoolaaaa!! –gritó Touji mientras agitaba la mano alegremente.

-No puede ser… -dijo Harry.

-¡¡Es Touji!! –gritaron los tres a la vez.

Moro aterrizó, batiendo las alas con fuerza. Touji se bajó de ella de un salto, pero tropezó y se dio de cara contra el suelo. Se incorporó, sacudiéndose la arena del rostro. Ahí se iba su intento de llegada triunfal.

-Lamento haberlos preocupado… -dijo, rascándose la cabeza.

Reiko corrió hacia él, con lágrimas en los ojos:

-¡¡Estás vivo!! ¡Es un milagro!

-Touji, ¿estás bien? –dijo Rika en tono preocupado.

-¡Ja! ¡Vos sí que tenés un dios propio! –rio Harry, le temblaban las piernas por el alivio.

-¡Hace falta mucho más que una simple tormenta para acabar conmigo! –dijo Touji sonriente, golpeándose el pecho.

Rika le agarró la mano, a lo que Touji enseguida enrojeció como un tomate.

-Vení, vamos a la enfermería –le dijo ella.

-De-deja, no hace falta, estoy bien, en serio –le dijo Touji, tratando de tranquilizarla.

-Entonces vamos al centro Pokémon, así tomas algo caliente.

Touji accedió.

El grupo ingresó al centro, con Moro tras ellos. Nadie hizo comentario alguno sobre la Skarmory que los seguía.

Los cuatro estaban cubiertos con abrigadas mantas grises que les dio la enfermera, y bebían un reconfortante café con leche.

-Entonces –dijo Harry tras un largo sorbo de la bebida –¿cuándo te estabas ahogando Moro te salvó? Eso sí que es raro, nunca pensé que ella regresaría después de lo que pasó en Goldenrod… ¿Por qué lo habrá hecho?

-Los Pokémon jamás olvidan a sus entrenadores, sin importar el tiempo que haya transcurrido. Estoy segura de que Moro vio la bondad en Touji, y por eso regresó -dijo Rika sonriente.

El chico se sonrojó de inmediato; ¿Bondad? ¿Él tiene bondad?

-Es increíble la suerte que tiene este tipo… –dijo Harry.

-Tu Skarmory es fabulosa, Touji, brilla como si fuera de plata –dijo Reiko contemplando su plumaje con admiración.

-Me gustaría llevarme el crédito, pero yo no la cuidé todo este tiempo, supongo que ella se cuidó sola…

-Ahora parece más dócil –dijo Rika –tal vez recapacitó por todo lo que le dijiste aquella vez… ¿Por qué no la incluís en tu equipo? Va a ser de gran ayuda.

-No sé si ella quiera… -Touji se dirigió a su Pokémon, que tenía el pico hundido en un plato hasta el tope de semillas –¿qué te parece? ¿Querés venir conmigo? Prometo ser un mejor entrenador.

El pájaro alzó la cabeza y clavó la vista en Touji, quien por un momento pareció notar ese antiguo destello salvaje en sus ojos.

Hubo un instante de silencio, hasta que sorpresivamente, Moro asintió con la cabeza.

-Gracias, Moro, no te vas a arrepentir -dijo el muchacho con un enorme alivio.

-Pero Touji, ya tenés seis Pokémon –dijo Harry.

-Vas a tener que dejar uno… -agregó Reiko.

-Lo sé… -dijo Touji en voz baja –lo estuve pensando mientras venía para acá, y creo que Hoho es quien debe salir…

-¡¿Qué?! ¿Vas a sacar a Hoho? –preguntó Harry asombrado -pero él es muy experimentado…

-Hoho fue el primer Pokémon que atrapé, y voy a extrañarlo pero… el Profesor Elm me enseñó que un entrenador tiene que pensar en lo mejor para su equipo por sobre todo lo demás, aunque a veces tenga que tomar decisiones difíciles.

Todos lo miraron con asombro.

-¡Qué sorpresa! –dijo Rika sonriente –parece que maduraste sin darte cuenta.

Touji volvió a enrojecer.

-¡No es para tanto!

Reiko se puso de pie;

-Bueno, ya es tarde, y no sé ustedes pero yo no doy más, me voy a dormir.

El grupo estuvo de acuerdo con la idea, y cada uno se retiró a su habitación.

Con un nuevo y poderoso miembro en su equipo, otra batalla de gimnasio esperaba a Touji mañana…

Sabrina

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