Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 22: El torneo de Pokemon Hierba. Un Pokemon orgulloso Parte 1

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 22: El torneo de Pokemon Hierba. Un Pokemon orgulloso Parte 1

Después de largos y calurosos días de caminata, Touji, Rika, Harry, y Reiko llegaron a un pequeño pueblito, sencillo, pero con un ambiente primaveral muy agradable.

-Por fin –dijo Touji –¡Voy a poder dormir en una cama!

-Yo me estoy muriendo de sed –dijo Reiko –¿vamos a tomar sake?

-No creo que sea el horario apropiado… –dijo Rika, con la clásica gotita de sudor.

Mientras el grupo caminaba, podían ver carteles y estandartes colgados de postes y árboles.

“¡¡Falta solo una semana para el Gran Torneo de Pokémon Hierba!!”

“¡¡Prepara tu mejor Pokémon y entra en esta fabulosa competencia!!”

-¿Vieron? –Dijo Harry señalando los carteles –hay un torneo de Pokémon hierba, suena interesante…

-No te emociones –cortó Touji –El torneo es dentro de una semana y no podemos quedarnos en este pueblucho tanto tiempo.

-Lástima, me gustaría entrar, pero no tengo ningún Pokémon hierba –dijo Reiko.

-Yo tampoco –dijo Harry con pesar.

-Aunque tuvieran, no entraríamos –insistió Touji.

-¡Ey mira! –Le dijo Harry mientras señalaba un anuncio –acá dice que el premio es en efectivo…

Touji se detuvo en seco.

-Creo que deberíamos entrar a ese torneo.

Rika soltó una risita.

-¡Es verdad! –dijo Touji de repente –¡Rika, vos tenés un Meganium, con ese seguro podés ganar!

-Puede que sí, puede que no… -dijo Rika –no creo que los oponentes sean fáciles…

-¡No te preocupes por nada! –le dijo Harry.

-Tenemos plena confianza en vos –agregó Touji, ambos agarrándole los hombros.

-Bueno, bueno, está bien, voy a entrar –dijo Rika finalmente.

-¡Si! –gritaron Touji y Harry al unísono, chocando las palmas.

-Pero Touji…

-¿Eh?

-¿Por qué no entras vos también?

-Eh… no tengo ningún Pokémon hierba en mi equipo… -respondió, esperando sonar convincente. Touji tenía su propia opinión de lo que era tolerable, y hacer el ridículo frente a miles de personas no estaba en la lista.

-Tenés ese Bulbasaur que atrapaste en el bosque Ilex.

-Si, pero no está entrenado, no tendría oportunidad.

-Bueno, tenés una semana para entrenarlo –le dijo Reiko en tono animado.

-Si, bueno, vamos al centro Pokémon y después vemos.

Caminaban por el parque del pueblo cuando escucharon la voz de un chico.

-¡¿Con qué te crees demasiado para mí, eh?! ¡Ya estoy harto de vos! ¡¡No quiero volver a verte!!

Touji y los demás llegaron donde el chico.

-¡Eh! ¿Qué pasa? –le preguntó Touji.

-¡Esto pasa! –dijo el chico señalando a una criatura verde parada a su lado –¡este Pokémon del demonio no escucha ni una palabra de lo que le digo! ¡Ya no lo soporto! Pensaba entrenarlo para el torneo de Pokémon hierba, ¡pero solo me haría quedar en ridículo!

Rika observaba detenidamente al monstruo.

-¿De dónde sacaste ese Pokémon? –le preguntó al chico.

-Me lo regalaron para mi cumpleaños, pero desde que lo tengo no pude conseguir que me obedezca. Cuando mis amigos me retaban a una batalla, solo se quedaba sentado mirando al oponente, ¡y a veces se ponía a dormir! ¡Ya no soporto que me avergüence!

-Entiendo… -dijo Rika –¿y desde hace cuanto sos entrenador?

-Este es el primer Pokémon que tengo.

-Ya veo… -Rika miró al Pokémon y sonrió –veo que este Pokémon tiene mucho carácter, por eso no permite que lo entrene un novato, sin ofender. ¿Podrías dejar que nosotros nos encargáramos de él?

-Claro, quédense con este inútil, ya no lo quiero –el chico le alcanzó la Pokebola a Touji.

Le echó una última mirada al Pokémon y se fue corriendo.

Touji se quedó mirando a Rika:

-Rika, ¿qué se supone que haces?

-Consiguiéndote un competidor para el torneo de Pokémon Hierba -respondió la chica sonriente.

-¿Y para qué quiero a esta lagartija con cara de pocos amigos? -Touji miraba a la criatura con aire escéptico.

-Creo que no sabes que Pokémon es este, este es un Treecko, un Pokémon nativo de Hoenn –explicó Rika.

-¿Qué? ¿De Hoenn? ¿Y como llegó hasta acá?

-No sé, pero es un Pokémon valioso, y sería un excelente miembro de tu equipo.

Touji torció la vista hacia el Pokémon, que lo estaba mirando de reojo, cruzado de brazos. Era un reptil de apariencia ruda y cuerpo flexible.

-¿Con qué Treecko, eh? Bien, vamos –Le apuntó con la Pokebola, pero el Pokémon dio un salto increíblemente alto antes de que el haz de luz de la esfera lo tocara, y se paró en la copa de un árbol.
Touji estaba impresionado.

-“Es muy rápido”.

-¿Bueno, vas a bajar o no?

El Treecko se limitó a observar con un aire confiado a Touji, sabiendo que no podía llegar hasta el árbol.

-Como quieras –dijo el muchacho, soltando a su Noctowl. El gran búho se elevó hasta la altura del Pokémon hierba.

-¿Seguro que no vas a bajar? –le preguntó Touji sonriente.

El Treecko le lanzó una mirada de odio. Sabía que no tenía oportunidad contra un Noctowl, pero aun así iba a luchar, tenía que luchar.

Con un movimiento fugaz, se arrojó contra Hoho, era tan rápido que dejaba un haz de luz blanca a su paso. Lo golpeó con todas sus fuerzas. El ataque tomó al pájaro por sorpresa y este retrocedió.

-¡Vamos Hoho! ¡No le des oportunidad!

El pájaro se recuperó enseguida y fue tras su presa; el Treecko saltaba ágilmente de rama en rama y de árbol en árbol, en un intento inútil de perder a su perseguidor. Al ver que no podía sacárselo de encima, se volvió bruscamente y volvió a atacarlo, pero esta vez el pájaro lo esquivó y contraatacó con un certero picotazo, que para desgracia del pequeño lagarto fue a dar en su ojo.

El reptil vegetal se sujetó de una rama para no caer, pero no pudo hacer nada para evitar la terrible embestida de su oponente, y cayó del árbol.

Touji se adelantó y lo atrapó antes de que tocara el suelo.
El Treecko le dirigió una iracunda mirada, pero no tenía fuerzas suficientes para debatirse.

 

Ya en el centro Pokémon, la temperamental criatura se recuperaba en una camilla.

Touji y los demás estaban sentados alrededor de una mesa, esperando que terminara de sanar.

-No hay duda de que tiene un temperamento muy fuerte –comentó Reiko.

-Aún sabiendo que no podría ganarle al Noctowl de Touji, siguió peleando hasta el final, yo diría que es un Pokémon orgulloso –dijo Rika.

-Yo diría que es terco y estúpido, pero supongo que tenés razón –dijo Touji, para nada conforme con el comportamiento de su nuevo Pokémon.

La enfermera se les acercó.

-El Treecko que me trajeron ya está bien, podés llevártelo en cuanto despierte –dijo en tono amable.

-Muchas gracias –contestó Rika.

-Bueno, mientras ¿por qué no vamos a buscar un hotel para pasar la noche? Y después venimos a buscar al Pokémon de Touji –dijo Harry en voz bastante alta, intencionalmente frente a la enfermera.
El grupo se incorporó, y ya estaban saliendo cuando la enfermera los detuvo;

-Tenemos varios cuartos libres, no es mucho, pero si quieren pueden quedarse unos días -ofreció.

Touji casi pudo ver un destello de triunfo en los anteojos de Harry.

-Nos encantaría quedarnos, muchas gracias –dijo Rika sonriente.

-Bien, pasen por acá –la enfermera los condujo a sus habitaciones.

Todos se quitaron los pesados bultos de encima y se dejaron caer en las mullidas camas. El viaje había sido duro, pero la vista del sol afuera y el canto de las aves los invitaba a salir en lugar de quedarse a descansar.

Rika estuvo afuera toda la tarde entrenando con su Meganium, Bronto, y Harry la acompañó.

Touji y Reiko decidieron quedarse un rato en el centro Pokémon.

La pelirroja miraba por la ventana con aire pensativo, mientras que Touji estaba sentado en la cama con Kosuke, este último hurgando en su mochila.

-¿Qué te pasa? –le pregunto Touji a Reiko –¿algo nostálgica?

-Creo que sí –respondió ella mientras se sentaba al lado de Touji –nunca había estado alejada tanto tiempo de Ecruteak… ¿Y qué hay de vos? ¿No extrañas tu casa? ¿A tus padres?

Touji bajó la mirada.

-Bueno, es que ya me acostumbré…

-Entiendo…

Los dos se quedaron callados unos instantes.

-Perdoname si esta pregunta te molesta, pero… ¿Hay algo entre Rika y vos? Digo, más que amistad…

Touji se quedó mudo del terror.

-Eh… bue-bueno… esteee… ella… nosotros… -balbuceó rojo como un tomate. Pasaron varios segundos hasta que logró reunir la suficiente compostura para hablar con normalidad. -No, no hay nada entre nosotros –dijo finalmente, con un dejo de tristeza en la voz –¿por qué preguntas?

Reiko también enrojeció, y se miró las manos.

-Por nada, curiosidad nada más.

Ya había oscurecido hacía rato cuando Rika y Harry regresaron.

Los cuatro cenaron y se fueron a dormir con inusitada velocidad. La noche transcurría en paz, cuando un extraño ruido despertó a Touji. El chico se levantó de la cama y bajó tan silenciosamente las escaleras como pudo. ¿Sería un ladrón? ¿Tal vez el equipo Rocket?
Ante este pensamiento, se arrepintió rotundamente de haber bajado sin sus Pokebolas.
Pero para su alivio (o algo así), el ruido provenía de la habitación donde se recuperaba Treecko. Touji entró furtivamente y vio al Pokémon sentado en la camilla, cerca de él yacían varios frascos y botellas rotas.

-Así que ya estás despierto, a la enfermera no le va a gustar nada lo que hiciste –dijo Touji mientras se sentaba a distancia prudencial de la camilla.

El Treecko se sobresaltó por su llegada, pero se limitó a mirarlo con cara de pocos amigos.

-Mirá, sé que no te caigo bien, y en efecto, vos tampoco a mí, pero hay un torneo con premio en efectivo, y tengo que ganarlo, así que vos me vas a ayudar, te guste o no.

El Pokémon hierba le dio la espalda, cruzado de brazos. Ok, si esa estrategia no funcionaba, tendría que usar otra:

Touji le dirigió una sonrisa tan burlona como pudo lograr:

-¿O acaso no te crees capaz? ¿Es eso, verdad? Todos esos Pokémon hierba bien entrenados… no tendrías la más mínima oportunidad.

El reptil se volteó bruscamente, y Touji pudo notar un fuego combativo en sus ojos.

-¡Ja! Bien, así es como debe ser –dijo mientras se ponía de pie –mañana por la mañana empezamos con el entrenamiento. Mmm… creo que vas a necesitar un nombre… sos una lagartija orgullosa, ¿eh? Creo que Geroh-Kun está perfecto para vos. Buenas noches –dijo mientras cerraba la puerta tras de sí.

A la mañana siguiente Touji se levantó con el sol, se lavó la cara y se vistió con una camiseta vieja y los jeans más rotosos que tenía, listo para una dura jornada de entrenamiento. Llevó a su Treecko al parque.

-Tenemos suerte –dijo –a esta hora no hay nadie en el parque, vamos a estar tranquilos. Bien, ¿cómo podemos empezar a entrenar?

-¡Touji!

-¿Eh? Ah, buenos días Rika, te levantaste temprano.

-Sí, es que yo también quiero poner en forma a Bronto antes del torneo.

-¡Ja! No creo que sea necesario, Bronto es muy fuerte así como está.

-Sí, pero no quiero confiarme y después llevarme alguna sorpresa desagradable.

-Supongo que tenés razón.

-Veo que ya convenciste a tu Treecko para que te ayude.

-Algo así, pero no sé bien que tengo que hacer…

-Bueno, a la hora de entrenar un Pokémon se deben tener en cuenta sus características, fortalezas y debilidades. Los Treecko se destacan por su extraordinaria velocidad, y un muy buen poder de ataque especial, pero en contraste, su defensa es bastante pobre y no soportan muchos golpes –explicó Rika, demostrando una vez más sus amplios conocimientos en la materia.

-Entiendo.

-Creo que lo mejor sería que lo hagas luchar contra varios Pokémon por un tiempo, para ver como se desenvuelve.

-Muy bien, gracias, eso es lo que haremos.

Y así lo hizo. Pasaron las horas y Treecko luchó una y otra vez contra los Pokémon de Touji. La sorpresa más grande que se llevó este fue ver caer derrotado a Kosuke frente al reptil; Touji pensó que al tener mucha más experiencia, no le costaría mucho trabajo a su Larvitar vencerlo. Sin embargo, vio con asombro como todas las avalanchas eran esquivadas, las miradas malignas no hacían efecto debido a su alta velocidad, y todos los intentos de ataque subterráneos terminaron en fracaso.
El combate terminó cuando el Pokémon hierba sujetó a Kosuke por atrás y le absorbió toda la energía hasta dejarlo seco.

También le fue muy bien en los muchos combates que sostuvo contra Dandy, aunque al principio este le sacaba una gran ventaja gracias a su experiencia superior, con el transcurso de las peleas se fueron poniendo más y más parejos, hasta que finalmente, en la decimocuarta, el Treecko logró derrotarlo.

Sin embargo no siempre fue exitoso, y a pesar de su coraje no pudo hacer absolutamente nada contra Volco, quien lo noqueó con un simple, desdeñoso puño fuego.

Tampoco pudo salir airoso de su batalla contra Hoho, pero esta vez logró asestarle varios golpes antes de caer, y la pelea fue mucho más igualada que la anterior.

De más está decir que por más que se esforzó, no pudo mantener una batalla contra Hiro, a quien no podía más que esquivar, hasta que el bicho lo aporreó con su cuerno.

Con quien si tuvo una emocionante y larga batalla fue con Denkeshi, quien a pesar de estar en desventaja consiguió paralizarlo, quitándole su mejor arma: su velocidad.

Aun así Treecko no se dio por vencido, y Touji acordó el empate.

El sol se había ocultado hacía rato cuando la última batalla terminó. No hace falta decir que Geroh-Kun estaba hecho polvo, pese a que Touji le había dado muchas pociones para que pueda seguir luchando, e incluso gastó una de sus bayas de oro. Pero aun así el ejercicio había sido excesivo para él; sin duda su entrenador anterior no lo había sometido a ningún tipo de entrenamiento.

Touji lo guardó en su Pokebola y se lo entregó sin demora a la enfermera.

Y así pasaron los días, bajo el variado e intensivo entrenamiento recomendado por Rika, Touji contemplaba felizmente como las habilidades de su Pokémon mejoraban a buen ritmo.

Además de las incontables batallas que tuvo contra los monstruos de Touji, tuvo que realizar todo tipo de tareas; desde bajar y subir de un árbol setenta veces por minuto, hasta dar cien vueltas al parque en una tarde.

Pero sin duda una de las más difíciles que tuvo que hacer, fue tener que esquivar doscientos lanzallamas de Volco, y si uno lo tocaba tenía que volver a empezar desde cero.

Touji le comentó a Rika que aquello le parecía muy duro, pero ella le contestó que era ese tipo de entrenamiento lo que lograba un Pokémon que sepa defenderse en cualquier situación.
Mientras ellos conversaban, el pobre Geroh-Kun sudaba horrores para evitar ser freído por los interminables chorros de fuego que el Magmar le disparaba incansablemente, aparentemente disfrutando de su trabajo.

Después de todo el esfuerzo y trabajo duro, había llegado el tan esperado día del torneo.

Touji y Rika tuvieron que formarse en una larga fila para poder inscribirse. La cantidad y variedad de entrenadores eran mayores a las esperadas, para tratarse de un pueblo tan pequeño.

Ahora solo faltaba una hora para que los combates den inicio.
Harry y Reiko ya estaban en las gradas del estadio, listos para alentar a sus amigos.

-Guau, no pensé que hubiera un estadio tan grande en un pueblo como este… -dijo Harry.

-Sí, es un lugar perfecto para un torneo de Pokémon, me pregunto cuando les tocará a Touji o a Rika… -dijo Reiko.

-Creo que Rika va a estar en la primera batalla, espero que Touji no se ponga nervioso al ver tanta gente…

La voz de uno de los comentaristas resonó en todo el estadio a través de los altavoces:

-¡¡Yyyyy da comienzo este espectacular torneo de Pokémon hierba!!

-¡Hoy hace un día excelente para un combate Pokémon! –dijo el otro locutor.

-¡Y ya están saliendo los, o mejor dicho las competidoras!

-Así es, y ellas son: ¡¡Rika Sakurai de ciudad Viridian!!

La gente en las gradas aclamó a Rika cuando salió al estadio y se puso en su lugar, se la veía tranquila.

Harry y Reiko gritaron a todo pulmón:

-¡¡Vamos Rikaaaa!!

-¡¡Vos vas a ganaaaar!!

-Y denle un gran aplauso a nuestra segunda concursante: ¡¡Vanessa Oldtree del pueblo Mahogany!!

La gente volvió a aplaudir animadamente cuando la otra entrenadora entró al campo y tomó posición.

-Bien, como todos saben los combates de este torneo son de uno contra uno, por lo que tendremos varios combates al día.

-¡Las chicas ya están sacando a sus Pokémon!

-¡¡Meganium por parte de Rika y Jumpluff por parte de Vanessa!!

-¡Nuestro primer combate es de monstruos de muy alto nivel! ¡Esta será una lucha muy emocionante!

La gente estalló en gritos al ver a los Pokémon.

-¡El réferi ha pitado en inicio de la batalla!

-¡Vemos que Jumpluff se lanza al ataque desde el aire! ¡Uh! Eso estuvo cerca, Meganium lo esquivó por poco.

-Sin duda fue una jugada muy inteligente por parte de Vanessa traer al torneo un Pokémon que sea volador además de hierba, así tendrá ventaja frente a sus rivales.

-Rika le está ordenando algo a su Pokémon, ¡sí! Las lianas salen de Meganium y se enrollan alrededor de los algodones laterales de su oponente, ¡Jumpluff no pudo evitarlas y está atrapado!

-El Pokémon de Vanessa lucha por liberarse, está arrojando polvos somníferos, pero Meganium contiene la respiración, ¡No tiene pensado soltarlo!

-¡El Pokémon de Rika está alzando a su oponente a varios metros del suelo! ¿Tendrá pensado…?

-¡¡Pero qué golpe!! ¡Ese Pokémon es una bestia! ¡Está estrellando a Jumpluff contra el suelo repetidas veces!

Se puede ver la cara de preocupación de su entrenadora, ¿qué hará?

-Meganium dejó de golpear a su rival, ¿eh? Vemos que está cambiando de postura… ¡No piensa darle tiempo a su rival de contraatacar! ¡¡Sus pétalos están brillando!!

-Bronto, Rayo solar, ¡ahora! –ordenó Rika.

-¡¡Brutal ataque de parte del Pokémon de Rika!! ¡Le disparó su rayo solar mientras lo sujetaba con sus lianas!

-Ni siquiera la resistencia natural de Jumpluff a los ataques hierba pudo salvarlo de tal castigo.

-Meganium está soltando a su oponente, o lo que queda de él…

-Su entrenadora corre hacia él, se tragó el rayo solar entero, por lo que es natural que esté fuera de combate.

-Si, efectivamente, el referí está pitando el fin del encuentro.

-¡¡La ganadora de este duelo es Rika Sakurai!!

-¡Si! ¡Rika ganó! ¡Rika ganó! –festejaron Harry y Reiko.

Las dos entrenadoras se dieron la mano y se retiraron.

-Les pedimos por favor que esperen diez minutos hasta que empiece el próximo combate –dijo el locutor.

-¡Es verdad! ¡Touji va a estar en la próxima pelea!

-Espero que no le toque un oponente muy difícil…

Touji estaba en los vestidores del estadio, esperando que lo llamaran por el altavoz.
Estaba muy nervioso, era la primera vez que luchaba enfrente de tantas personas, y si bien confiaba en las habilidades de su Treecko, sabía que estaba en seria desventaja frente a entrenadores y Pokémon experimentados.

-“Espero que no me toquen oponentes difíciles, no quiero hacer el ridículo”.

El altavoz sonó finalmente:

-Touji Watsuki haga el favor de presentarse en el campo de batalla.

El muchacho se levantó, se acomodó su único guante y, controlando el temblor de sus piernas, salió aferrando la Pokebola de su Treecko.

-¡¡Empezamos la segunda batalla de hoy!! ¡Los entrenadores están saliendo! ¡Aquí llega Touji Watsuki del Pueblo New Bark! ¡Parece que el joven está algo nervioso, todos démosle un gran aplauso!

Los aplausos retumbaron en todo el estadio, esto avergonzó aún más a Touji, pero también lo reconfortó.

-“Pensá por qué estás haciendo esto” –se dijo a sí mismo –“¡tengo que ganarme esa guita! Solo tengo que imaginar que no hay nadie viéndome y estaré bien”.

El otro entrenador también salió, saludando al público, que lo aclamaba a gritos, era bajito pero bien parecido, con un desordeno cabello rojizo, parecía ser muy popular.

-¡Y aquí está Toru Ishimada de Ciudad Goldenrod!

-Recordemos el gran papel que desempeñó este joven en el torneo anterior, llegando a una de las primeras posiciones.

-«¡Maldición!» -se lamentó Touji.

-¡Esperemos que nos dé un buen espectáculo!

-¡¡Y empieza la batalla!!

-¡¡Los entrenadores arrojan las Pokebolas!!

-El Pokémon de Touji es… ¡Treecko!

-No es usual ver a este Pokémon en esta región, nada usual.

-Tal vez no sea un Pokémon muy desarrollado, pero confiamos en que su entrenador sabe lo que hace.

-¡Y el Pokémon de Toru es Weepinbell!

-Contrario a su apariencia este Pokémon tiene docenas de victorias a cuestas, ¡no debe ser subestimado!

-¡Los entrenadores ordenan a sus monstruos sus primeros ataques!

-Treecko se lanza directamente contra su oponente en un ataque rápido.

-¡¡Guau!! ¡Este pequeño es como un rayo! ¡Apenas y pude verlo!

-Si, y parece que también tomó a Weepinbell por sorpresa, ya que no pudo esquivar el ataque y lo recibió de lleno.

-Weepinbell se recupera y lanza su polvo veneno, vemos que Treecko retrocede de un salto ante el peligro de ser intoxicado.

-No se lo ve muy bien, parece que inhaló algo del polvo y está tosiendo.

-Ahora Weepinbell está a la ofensiva, usó su golpe de cuerpo, pero Treecko lo esquivó sin problemas haciéndose a un lado.

-¿Qué es eso? ¡Oh! ¡¡Está escupiendo ácido!! ¡Ese chorro casi alcanzó a Treecko!

-El Pokémon de Touji tiene que esquivar una verdadera lluvia de ácido, ¿Cuánto más podrá soportar?

-¡Es increíble! ¡Ni siquiera le atinó uno, ese Pokémon tiene unos reflejos asombrosos!

-“Excelente, Rika tenía razón, esto es gracias al entrenamiento” –pensó Touji mientras contemplaba a su Pokémon con satisfacción, parecía una mancha verde que estaba en todas partes a la vez.

-Parece que Weepinbell se está cansando de escupir ácido…

-¿Eh? ¡Treecko desapareció! ¡No lo veo!

-“¿Dónde está?” –pensó Toru.

Geroh-Kun apareció súbitamente detrás de su oponente, hundió su hocico en su piel, y comenzó a llenarse con su energía.

-¡Qué buena jugada! ¡Weepinbell está en problemas, si sigue así, su oponente lo va a dejar seco!

-¿Pero qué es esto? ¡Weepinbell extiende su liana y le aferra el pie a Treecko con ella! ¡El Pokémon de Touji no pudo reaccionar a tiempo!

-Lo está alzando en el aire y… ¡Qué golpe! Dudo mucho que lo haya soportado…

El reptil apretó los dientes, sintiendo como todo su esqueleto vibraba por el impacto. 

-Ahora vemos que lo está arrojando hacia arriba… ¿lo libera? ¡No! ¡Descargó sobre él una lluvia de hojas navaja!

-¡Lo está vapuleando como a un muñeco!

-No cabe duda que ese Weepinbell está muy bien entrenado.

-¡Vamos Geroh-Kun, aguantá! ¡¡Necesito ese premio!! –gritó Touji, que lejos de preocuparse por el daño que estaba recibiendo su Pokémon, solo pensaba en el dinero que se le escapaba de las manos.

El reptil se incorporó tembloroso, le dolía todo el cuerpo y estaba cubierto de cortes. Estaba hecho polvo. Pero no podía soportar la idea de perder. Iba a demostrarlo, iba a demostrárselo a todos. Demostrar que era fuerte.

-Parece que Touji va a perder… Treecko no puede ganar en ese estado… -dijo Harry.

-¡¡Vamos, vos podés!! –lo animó Touji.

Geroh-Kun concentró toda su energía, y repentinamente su cuerpo empezó a brillar…

Sabrina

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