Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 18: Un combate marcado por el destino: Touji vs. Shin-Tao

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 18: Un combate marcado por el destino: Touji vs. Shin-Tao

Unos días después de la partida del Parque Nacional, los chicos continuaban en su aparentemente interminable camino hacia Ecruteak.

-¿Así que Volco evolucionó? –preguntó Rika –Felicidades.

-Gracias –respondió Touji ruborizándose.

-Y no olvides a mi Cindy –interrumpió Harry –ahora es una Quilava.

-También te felicito –volvió a decir Rika, palmeando a Harry en la cabeza.

-Suerte de principiante. No me hubiera extrañado que alguno de ustedes dos haya iniciado el incendio –dijo Shin con su acostumbrado tono de voz monótono.

Touji tragó saliva:

-“¿Me habrá visto?” –pensó, mirándolo con suspicacia. Tratando de averiguar si sabía la verdad, abrió la boca para decir algún comentario desagradable, pero la volvió a cerrar. 

Siguieron caminando en silencio, el ambiente estaba bastante tenso y ninguno de ellos parecía querer hablar.

-Ey, ¿qué les pasa? ¿Por qué tanto silencio? –preguntó Tim, animado.

Todos lo miraron, pero ninguno respondió. Al parecer esta sería una jornada muy silenciosa.

Mientras caminaba, Harry se dio cuenta de que algo vibraba dentro de su mochila.

Los demás también lo notaron:

-¿Qué pasa Harry? –preguntó Rika –¿qué le pasa a tu mochila?

-No sé, hay algo que está vibrando.

-¿Vibrando? Pendejo degenerado, ¿qué carajo tenés ahí? –gritó Touji consternado.

-¡Callate animal! –empezó a hurgar en la mochila, buscando algo, finalmente sacó una Pokebola que temblaba y brillaba –¡Uy! ¡Me olvidé que lo tenía!

-¿Qué es eso?

-Este… es… –tartamudeó el chico, y abrió la Pokebola.

Un huevo enorme salió de ella, medía cerca de un metro de alto y estaba manchado con extraños colores.

-¿Qué clase de huevo es ese? –exclamó Touji con los ojos muy abiertos.

-Sea lo que sea, está a punto de nacer –dijo Shin. Y en efecto, el huevo se sacudía y brillaba.

Los cinco acercaron las caras para ver mejor. Una grieta fue creciendo en su superficie, hasta abrirse en múltiples ramificaciones. Pequeños pedazos del cascarón se desprendieron, y una figura comenzó a distinguirse en su interior. Las pequeñas partes del Pokémon iban quedando visibles mientras la cáscara se desmoronaba: primero una parte de la cabeza, era color gris roca. Después una gran pata, y luego la otra, también grises y con tres dedos cada una; dos hacia delante y uno hacia atrás. Luego una larga cola terminada como una punta de flecha salió del huevo. Finalmente, dos grandes alas extendidas terminaron de romper lo que quedaba del cascarón, dejando ver completamente a la criatura de su interior:

La cabeza de reptil adornada con dos cuernos que apuntaban hacia atrás, y brillantes y adorables ojos rojos.

-Me parta un rayo… –murmuró Shin, con los ojos abiertos de par en par.

-¡Es un Aerodactyl! –gritó Rika, impactada, no era un Pokémon fácil de ver.

-¿Un aero-qué? –Touji le apuntó al recién nacido con el Pokédex:

«Aerodactyl: Pokémon fósil. Tipo Roca/Volador, era el terror de los cielos de hace millones de años, sus filosos colmillos eran usados para desgarrar la carne de sus víctimas».

Touji miró al Pokémon, de apariencia adorable:

-Hum, no parece un “terror de los cielos” para mí…

-Eso lo decís porque sos un ignorante –dijo Shin, cortante –este Aerodactyl es solo un bebé, pero cuando crezca, se convertirá en uno de los Pokémon más temibles jamás conocidos… tsk, no me explico como el mocoso consiguió ese huevo.

-¡Guau! –exclamó Rika emocionada –es increíble, Harry, ¿cómo lo conseguiste?

Pero Harry no prestaba atención a los comentarios de sus compañeros, estaba fascinado contemplando a su nuevo Pokémon, agachado junto a él. Ambos, Harry y Aerodactyl se miraron fijamente, y la conexión entrenador-Pokémon no tardó en aflorar, desde ese momento supieron que nunca más iban a separarse.

Harry se levantó.

-No tengo idea de cómo conseguí este huevo de Aerodactyl, pero… ¡Me alegro mucho de tenerlo!

La respuesta no pareció complacer la curiosidad de sus compañeros.

El pequeño Aerodactyl gruñó, reclamando la atención de su dueño, Harry se volvió hacia él:

-Bueno, supongo que necesitás un nombre, ¿no? Mmm… ¡Kenji! ¿Está bien?

El pequeño no respondió, pero le dedicó a Harry lo que parecía ser una sonrisa.

-Bueno, Harry –dijo Rika –ya sos el dueño de un Aerodactyl, un Pokémon con una fuerza increíble, pero, no creas que todo se te va a dar hecho, vas a tener que trabajar bastante para sacar todo su potencial.

-Lo sé, lo sé -respondió sin prestar mucha atención.

-No, no creo que lo sepas, mocoso –dijo Shin fríamente –este Pokémon no es para cualquiera, un novato inútil como vos no va a poder manejarlo.

Eso fue más de lo que Touji pudo tolerar:

-¡¿Podrías dejar al chico en paz?! -gritó repentinamente, sorprendiendo a todos –si le gusta ese aerosaurio o como se llame es problema de él, no le arruines una de las pocas alegrías que tiene. ¡Un idiota como vos no entendería todas las cosas por las que tuvo que pasar! ¡¡Vos no sabes lo que es sufrir la soledad que él sufrió!! –gritó Touji, encolerizado.

Todos, pero principalmente Harry, lo miraban estupefactos. Nunca habían visto a su compañero explotar así.
Shin-Tao parecía no reaccionar, y se quedó inmóvil unos segundos, con la mirada inexpresiva.

-Touji… no creo que debas… –empezó a decir Rika, con preocupación reflejada en el rostro.

-Que yo no sé… ¡¿Qué yo no sé lo que es sufrir?! –gritó Shin de golpe, y los fríos ojos amarillos le relampaguearon –¡No hables de lo que no sabes! ¡Un mocoso mimado como vos no puede hablar de eso! ¡Si no podés soportarlo, entonces quedate llorando con tu mami!

Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Touji apretó los puños hasta que le dolieron, esta vez fue demasiado lejos, no lo perdonaría, de ninguna manera lo perdonaría. Finalmente, estalló:

-Nunca… ¡¡¡NUNCA TE ATREVAS A NOMBRAR A MI MADRE EN TU PUTA VIDA, CHINO DE MIERDA!!! -gritó a todo pulmón, y ciego de furia se lanzó sobre Shin-Tao.

Ambos cayeron al suelo, Touji sobre Shin. Le asestó un puñetazo en la cara, cargado con todo el odio de su ser, pero Shin se lo sacó de encima con un brutal cabezazo. Touji cayó al suelo, sujetándose la cabeza ensangrentada, pero Shin no se detuvo ahí, y le dio una terrible patada en el estómago. Touji se incorporó, tembloroso, podía oír las voces de sus compañeros, que gritaban desesperados que se detuvieran, pero lejanas. No quería escucharlos, lo único que quería era golpear a Shin, golpearlo una y otra vez, hasta que las manos le sangren. Volvió a lanzarse sobre él, dándole un derechazo con todas sus fuerzas en la barbilla.

Shin cayó hacia atrás, aturdido, y Touji cayó de bruces, con la cabeza sangrando.

Rika y los demás iban a acercarse, pero ambos volvieron a ponerse de pie, ardiendo de odio. Volvieron a lanzarse uno contra otro, enzarzándose como dos animales salvajes.

-¡¡Ya basta!! –gritó Tim, mirando a uno y otro alternativamente –¡¡Por favor, deténganse!!

Pero no lo escuchaban, seguían golpeándose como si no hubiera un mañana. No iban a detenerse, no hasta que uno de ellos se rindiera o no pudiera continuar. Toda la animosidad acumulada desde el día en que se conocieron estaba explotando ahora.

-¡¿No me escucharon?! ¡¡Les dije que se detuvieraaaan!! -clamó Tim, arrojando una Pokebola frente a ellos -¡¡Scyther, paralos!!

El Pokémon obedeció. De un gran salto se interpuso entre Touji y Shin, y antes de que los chicos pudieran reaccionar, el veloz insecto extendió sus brazos hasta que sus cuchillas rozaron los cuellos de los muchachos. Estos se detuvieron en seco, sin más opción que bajar los brazos y tranquilizarse.

Ambos se miraban con ojos de odio por encima de los brazos del insecto, jadeando. Shin hizo (o intentó hacer) un rápido y corto movimiento, pero a los ojos del Scyther fue en cámara lenta, y acercó su cuchilla a su cuello, hasta que ya no podía acercarla más sin cortarlo.

Rika se acercó a ellos, y no hizo nada para ocultar su disgusto:

-¡¿Pero qué es lo que trataban de hacer?! –gritó, y para los que la conocían, eso era un hecho realmente insólito –¡¿Creen que peleándose como dos idiotas van a solucionar algo?! –Rika les hablaba con severidad, con el entrecejo fruncido –si realmente quieren solucionar sus diferencias, hay una manera más civilizada de hacerlo.

-Si, si, lo que vos digas pero… –dijo Touji nervioso, sin sacarle la vista de encima al Scyther –¿No podrías sacarnos a esta cosa de encima?

-Ah, si, lo siento –dijo Tim tímidamente, cayendo en la cuenta de lo que acababa de hacer –Scyther, ya está bien, dejalos.

El insecto aflojó las cuchillas y regresó prontamente al lado de su amo.

-Como les decía –continuó Rika, cruzándose de brazos –¿Por qué no arreglan su problema con una batalla Pokémon? Así ninguno va a tener que ir al hospital.

-Bien –dijo Touji, decidido a aplastarlo en su propio terreno.

-Te vas a arrepentir –dijo Shin-Tao con una mueca desagradable.

-Primero esperemos un rato, a Touji le sangra la cabeza y a Shin…

-A mí no me pasa nada –cortó este bruscamente, secándose la sangre de la barbilla con el dorso de la mano.

-Ahora no me importa –dijo Touji, con fuego en la mirada –vamos a pelear.

-Bueno, si van a pelear, necesitan un réferi –dijo Rika.

Ambos entrenadores tomaron posiciones para empezar el duelo, cada uno con un inmenso deseo de humillar al otro.

-Vas a perder –le dijo Shin-Tao, burlón.

-Ese sos vos.

-¿Tres contra tres está bien? –preguntó Rika.

-Bien –dijeron los dos a la vez.

-¡Con el primero va a ser más que suficiente! ¡Volco, a pelear!
-Lo mismo digo, un inútil como vos no me va a ganar, ¡Yami, vamos!
Un Haunter salió de la Pokebola de Shin. A diferencia de otros de su especie, este mostraba una mirada realmente siniestra en lugar de cómica.
-¡Tu fantasma de cuarta no nos asusta! –dijo Touji con una amplia sonrisa.
-¿Asustar? Lo que yo quiero hacer no es asustarte… más bien es… ¡Rayo Confuso, ahora!

Obediente, el Pokémon se envolvió en sombras, con dos espectrales luces que representaban sus ojos, el rayo confuso dio en el blanco.
Magmar parecía estar mareado, no mantenía bien el equilibrio y se sujetaba la cabeza, como si tuviera un fuerte dolor.

-¡Continua con tinieblas!

Dos rayos negros salieron despedidos de los macabros ojos del Haunter, e impactaron en el indefenso Volco, que cayó duramente hacia atrás. Afortunadamente, al levantarse volvió a ver con claridad; el efecto del rayo confuso había cesado.

-¡¡Lanzallamas!! –ordenó Touji.

El pilar de fuego se dirigió hacia el fantasma, quien no tardó en esquivarlo, pero las llamas fueron demasiado rápidas, y le rozaron en un costado. Yami cayó al suelo, para alegría de Touji. Pero aún se movía, por lo que el Pokémon de fuego se le acercó para terminarlo.

Grande fue su sorpresa, cuando el Haunter se incorporó rápidamente y clavó sus ojos iluminados de azul en los de Volco, que a pesar de que se resistió todo lo que pudo, cayó dormido sobre la hierba.

-Fue mucho más fácil de lo que esperaba –dijo Shin-Tao con una sonrisa burlona –Me decepcionas, inútil, se ve que no le enseñaste nada a tu Magmar.

Touji apretó los puños, odiaba haber perdido a uno de sus mejores Pokémon por una tontería como esa.

-¡Esta vez tus trucos sucios no te van a salvar! ¡Al ataque Dandy!

-¡Naw! -bramó el lagarto al pisar tierra.

Yami lanzó otro rayo confuso, pero el Croconaw lo eludió de un salto.

-¡Chorro de agua!

Dandy disparó sobre el Haunter, pero este lo esquivó y contraatacó con tinieblas, las cuales sí dieron en el blanco. El Pokémon de Touji retrocedió varios metros.

-¡Hipnosis!

El fantasma intentó dormir a su oponente, pero este, por orden de su entrenador, permanecía con los ojos cerrados.

-¡No vamos a caer dos veces en la misma! ¡¡Terminalo, Dandy!!

Aun sin poder verlo, (ni olerlo, ya que los Pokémon fantasma carecían de olor) el monstruo de Touji recordaba la ubicación exacta del Haunter y disparó su ataque tan velozmente como pudo. En unos segundos escuchó felizmente el sonido que produjo el cuerpo de Yami al caer al suelo, y abrió los ojos.

-¡Muy bien! –felicitó Touji, y le sonrió socarronamente a Shin, quien guardó a su Pokémon sin emitir palabra alguna.

-Vas a perder –le dijo, con tal seguridad que casi asustó a Touji, y lanzó una Pokebola al campo de batalla. Al abrirse mostró a una especie de canino con el pelaje amarillo, erizado y puntiagudo. Clavó sus fríos ojos negros sobre Dandy, y de su pelaje saltaban chispas.

-¡Relámpago, ya sabés que hacer! –ordenó Shin.

Ni bien terminó de decir esto, el Pokémon eléctrico se lanzó a la carrera. Se movía tan rápido que tanto Touji como Dandy apenas podían seguirlo con la vista.

Dandy empezó a disparar rápidos chorros de agua por todas partes, en un intento desesperado de frenar su marcha, sin éxito. Los ataques ni siquiera rozaban a Relámpago.

Finalmente se detuvo en seco, levantando una nube de polvo, justo detrás de Dandy, y antes de que este pudiera volverse, recibió una descarga tan fulminante que quedó noqueado en el suelo, con las escamas renegridas.

Touji lo guardó entre impactado y enfurecido:

“¡Mierda! Solo me queda uno… ¡No puedo perder esta pelea por ningún motivo!

Ese perro eléctrico es muy rápido, pero… es eléctrico… ¡ya sé!”

-¡¡Kosuke, adelante!! –gritó, soltando a su Larvitar.

Los fríos ojos de Jolteon parecían los de un perrito asustado comparados con los de Kosuke, que hacían helar la sangre de quien miraban.

Shin-Tao miró con detenimiento al Pokémon de su oponente, sabía que no podía confiarse ni actuar a la ligera.

-No bajes la guardia y seguí corriendo –le ordenó a su Pokémon, que volvió a acelerar hasta que solo parecía una mancha amarilla que aparecía y desaparecía en diferentes puntos del campo de batalla.

-¡Kosuke, mirada maligna! –Kosuke trató de detener a Relámpago con su mirada, pero el perro se movía demasiado rápido y no surtió efecto.

-¡Misil aguja!

Jolteon se frenó de golpe y disparó una lluvia de agujas brillantes, que chocaron contra en la piel de roca de Kosuke, sin hacerle daño.

-¡Ahora que se detuvo, Chillido!

El sonido era tan penetrante y molesto que Jolteon no pudo seguir corriendo, y Kosuke fue al ataque. Cuando lo tuvo cerca usó una poderosa avalancha, que pareció acabar con él, dejándolo sepultado.

Tras unos largos segundos de silencio, notó que Relámpago estaba parado detrás de él, vivito y coleando, el Pokémon eléctrico embistió con celeridad a Kosuke, quien prácticamente no recibió daño. Shin frunció el entrecejo.

Cuando el Larvitar se volvió para atacarlo, Jolteon ya no estaba, había vuelto a escapar, y corría como un rayo alrededor de él.

-¡Mierda! Es tan rápido… ¡ya sé! ¡Kosuke, bajo tierra! –ordenó Touji, a lo que el Larvitar se hundía en el suelo sin dificultad.

-¿Excavar? ¡Pero si ese ataque no lo sabía! –exclamó Shin, azorado, y su cerebro comenzó a analizar las nuevas posibilidades rápidamente. Ninguna de ellas lo favorecía.

Touji contempló sonriente la expresión de su oponente:

-“Fue muy buena idea enseñarle a Kosuke el TM excavar, debo agradecérselo a Rika más tarde” –se recordó.

Jolteon se detuvo, tratando de sentir la presencia de su oponente, el hecho de no verlo lo incomodaba bastante.

-¡No te detengas! –ordenó Shin –¡eso es lo que quiere que hagas!

Jolteon reanudó su carrera, pero no de la misma manera de antes; a pesar de que seguía moviéndose rápido, sus movimientos eran visibles.

-“Se está cansando, un poco más y eso será todo, los sentidos de Kosuke se agudizan cuando está en su elemento” –pensó Touji, oliendo la victoria.

Relámpago seguía corriendo, pero parecía algo desconcertado.

-Un poco más… –murmuró Touji –ya casi lo tenemos…

Finalmente Jolteon dejó de correr y empezó a trotar, jadeando.

-¡¡Ahora!! –gritó Touji.

La tierra vibró unos segundos, y Kosuke salió disparado hacia arriba, como una bala surgiendo de la tierra, justo debajo de Jolteon. Antes de que su oponente pudiera hacer nada, lo aferró con sus cortos brazos y lo estrelló contra el suelo. Cuando lo tuvo bajo él, a su merced, hincó sus mandíbulas en su cuerpo espinoso. Jolteon trató de sacárselo de encima con una poderosa descarga eléctrica, pero por supuesto esta no afectó a Kosuke, que continuó mordiendo a su presa. El Pokémon eléctrico trataba de liberarse desesperadamente, sin éxito. Sus intentos se debilitaban gradualmente.

Shin-Tao apuntó bien con su Pokebola y rescató a su bestia antes de que recibiera más daño.

-¡Ja! Y tan malo que eras, ¡Cobarde! –se burló Touji.

-¿Cobarde? Ah… ya entiendo, así debe ser como llaman los novatos al respeto por tus Pokémon, ¿no? No hubiera tenido caso dejar a mi Jolteon en esa pelea, solo iba a sufrir sin necesidad.

Touji iba a replicar, pero se quedó callado. Él nunca había pensado así de sus Pokémon, ni siquiera se le había ocurrido la posibilidad de retirar a uno de sus monstruos de un combate si aún podían seguir. Deseaba demasiado la victoria.

-Ya perdí suficiente tiempo con vos –dijo Shin mientras inflaba una Pokebola –ya es hora de terminar con esto -¡Oni, ve!

Una pequeña y oscura criatura salió de la Pokebola, sus garras blancas relucían como plata.

-“Ay… qué mierda” –pensó Touji, recordando que las pocas veces que había visto en acción a ese Sneasel, jamás lo había visto recibir ni un golpe -¡Kosuke! ¡No te distraigas!

Ahora el juego había terminado; ambos entrenadores habían sacado a la batalla a sus mejores Pokémon.

El Larvitar y el Sneasel se miraron fijamente, podían ver la determinación de ganar en los ojos del otro.

-¡Avalancha!

-Finta.

Kosuke descargó su avalancha tan rápido como pudo, las enormes rocas impactaron contra el suelo, levantando una polvareda. No había rastro de Sneasel. Kosuke se acercó cautelosamente al montón de rocas, pensando que su oponente no podía haber sido derrotado tan fácilmente.

Oni surgió detrás de él, como salido de las sombras, y con la garra alzada envuelta en un fulgor azulado, descargó sobre la espalda de Kosuke un tremendo puño hielo.

El Pokémon de Touji cayó de bruces, pero afortunadamente el ataque no logró congelarlo.

-¡Vamos, levantate!

Kosuke se incorporó, tembloroso. Su oponente aún estaba detrás suyo, y Larvitar saltó justo a tiempo cuando Sneasel hundía su garra en la tierra, tratando de darle otro puño hielo.

-¡Esta es tu oportunidad! ¡Mordisco!

-¡Doble equipo!

Kosuke se lanzó contra Oni con las mandíbulas abiertas de par en par, y las cerró sobre la oscura bestia, o eso creyó, ya que la figura de su oponente se desvaneció frente a él.

Cuando miró a su alrededor, vio a más de veinte Sneasel dispuestos en círculo a su alrededor.

El Larvitar giraba sobre sí mismo, nervioso. Touji no sabía como actuar ante esta situación:

-¡Kosuke, avalan-! no, espera eso no va a funcionar…

-¿Qué pasa? –preguntó Shin-Tao, burlón –no me digas que no sabes que hacer, ¿es así? Eso prueba lo mal entrenador que sos -la voz del joven, sumada a la visión de su Pokémon rodeado de enemigos estaba desesperando a Touji.

Estaba furioso, no podía quedarse con los brazos cruzados mientras esa basura se burlaba de él, por lo que se ordenó calmarse.

Finalmente le vino una idea a la mente:

-“Todas esas son ilusiones, menos uno de ellos. Las ilusiones son solo copias del original… no pueden sentir… no pueden…”

-¡Ya lo tengo! –gritó Touji triunfal –¡¡Chillido, ahora!!

Touji se cubrió los oídos mientras Kosuke emitía el desagradable sonido. Al mismo tiempo, siguió con la mirada a todos los Sneasel, que estaban parados normalmente, todos excepto uno, que estaba arrodillado en el suelo sujetándose la cabeza con las garras.

-“¡¡Ahí está!!” –pensaron Touji y Kosuke a la vez.

-¡¡Avalancha!!

-Oni, no te voy a perdonar si perdés esta pelea –le dijo Shin a su Pokémon con frialdad. Esto pareció darle nuevos ánimos al Sneasel, que saltó ágilmente justo a tiempo para evitar la avalancha.

-¡¡Bajo tierra!!

-¡No te muevas, Oni! –ordenó Shin.

El Pokémon se quedó duro en su lugar, con las orejas alzadas, en actitud alerta.

Kosuke literalmente nadaba en la tierra, y se le acercaba cada vez más.

-¡Ja! ¡Muy bien, esto ya está hecho! –dijo Touji –¡¡Terminalo!!

Kosuke salió del suelo, justo debajo de su inmóvil oponente.

-¡Oni, saltá ahora! –gritó Shin.

Cuando Kosuke estaba seguro de golpearlo, miró hacia arriba, y ahí estaba Sneasel, su esbelta figura cubría el sol, mientras se precipitaba a toda velocidad contra Kosuke.

-¡¡Terminálo, poder oculto!!

Un gran destello blanco iluminó todo el lugar, Touji apartó la vista mientras duró el místico ataque.

Después de unos segundos, el resplandor finalmente se apagó, y Touji se volvió a mirar el campo de batalla, temiendo lo peor. No estaba equivocado: Kosuke yacía en el suelo, tendido de costado. Oni estaba parado al lado de su dueño, confirmando que el combate había terminado.

Shin le dirigió a Touji una sonrisa que estaba más allá de la simple burla, con los ojos gélidos. Después, dieron media vuelta y se marcharon con paso solemne.

Touji se quedó helado. No pudo haber perdido, no iba a aceptarlo:

-¡¿A dónde vas?! –le gritó mientras se alejaba –¡¡la pelea todavía no termina!! ¡¡Volvé!! Pero las figuras de Shin y su Sneasel se perdieron en la lejanía.

-¡¡Volveeeeé!!

-Dejalo, Touji –le dijo Rika con voz amable –la pelea ya terminó.

Nunca en su vida se había sentido tan humillado. Había perdido en frente de sus amigos, y peor aún, enfrente de Rika, y peor aún, había perdido contra su mayor enemigo.

Se quedó parado en silencio, con los puños apretados y la mirada fija en el suelo. Sus compañeros se quedaron mirándolo en silencio, creyeron que necesitaba un minuto de soledad.

En efecto, Touji caminó lentamente hasta donde estaba Kosuke, lo alzó en brazos y se alejó del grupo sin decir palabra.

-Esper… –empezó a decir Tim, mientras se acercaba a Touji, pero fue detenido por Rika.

-Dejalo, ya va a volver.

Touji caminó un rato hasta que el sol empezó a ponerse en el horizonte. Se sentó en una gran roca plana, con su Pokémon, que empezaba a despertar, a mirar el atardecer.

-Kosuke…

-Tar… –contestó Kosuke con un hilo de voz.

-Perdoname… los defraudé a todos, que desperdicio de entrenador resulté ser, ¿eh?

Kosuke no emitió sonido alguno, solamente miró fijamente a Touji, y negó con la cabeza.

Los dos se quedaron en silencio, mirando el cielo teñido de rojo, hasta que se oyó una voz dulce:

-¿Me puedo sentar?

-¿Eh? ¿Rika? Si, claro… -balbuceó el muchacho.

Los dos chicos se quedaron en silencio unos minutos, hasta que finalmente el astro desapareció de su vista.

-¿Te duele? –dijo Rika señalándole la herida en la cabeza.

-¿Eh? -Touji se había olvidado por completo de aquello -no, no tanto…

-Dejame que te cure.

-Eh… este… eh… –balbuceaba enrojecido –no te molestes, no es na… nada grave.

-No seas caprichoso, te vas a desangrar.

-Pe…

-Nada, no acepto un no por respuesta.

-Está bien –dijo suspirando.

Rika abrió su mochila y sacó un botiquín de viaje, lo abrió y sacó un trozo de algodón y una botella de alcohol.

-¡Ay! ¡Me duele!

-Basta, quedate quieto, ya estás grande para quejarte –lo retó, y luego, tal vez con algo de timidez, agregó:

-Touji…

-¿Qué?

-Hoy… peleaste muy bien, diste todo lo que tenías, y no quiero que te sientas mal.

-¿Bien? -repitió -¡Yo perdí!

-Pero no olvides que Shin tiene mucha más experiencia que vos, y aun así lo dejaste con un solo Pokémon, eso no puede hacerlo cualquiera.

-Gracias, pero… esta pelea… para mí… no es suficiente.

-No te menosprecies -le dijo, compasiva -Aunque… es verdad que si querés ganarle a Shin, vas a tener que cambiar tu manera de entrenar.

-Si, ya lo sé –murmuró con voz queda. Repentinamente se puso de pie y tomó a su Pokémon –tengo que curar a Kosuke.

-Sí, tenés que ir a buscar una poción, saliste caminando y dejaste todo tirado, ¿tenés alguna en tu mochila?

-Eh… sí… –empezó a caminar de regreso, pero se detuvo a unos pocos pasos: -Rika… muchísimas gracias, por todo, no sé si alguna vez te lo dije… pero… sos… sos como un faro de esperanza, para mí… –dijo, completamente enrojecido.

Rika no respondió, y si lo hizo, Touji no la escuchó, ya que caminó hacia delante tan rápido como le dieron las piernas. No recordaba haber metido la pata tan profunda en el barro en mucho tiempo.

Después de unos minutos llegó a donde habían tenido la batalla un rato antes.

Vio a Harry sentado en el suelo, con cara de aburrimiento.

-Harry, ¿dónde está Tim?

-Dijo que tenía que regresar a Cherrygrove. Te mandó saludos, dice que va a estar en la Convención Plateada, donde se va a realizar el torneo del la Liga Johto, y que más te vale que estés ahí.

-Ah, qué lástima, quería despedirme…

Touji caminó hasta donde estaba su mochila, dejó a Kosuke en el suelo con suavidad, y al encontrar una poción se la aplicó sin demora.

-Che, Touji… –dijo Harry de pronto.

-¿Huh?

-Gracias.

-¡Ja! De nada, de nada, si yo no te defiendo, ¿quién más lo va a hacer? ¿Eh?

-Parece que ya se te pasó la depresión…

-Bueno, un poco… pero, ¡Rika dice que no tengo que estar deprimido! Así que…

-¡Tar! –interrumpió Kosuke dando un salto alegre.

-¿No estar deprimido, eh? Puede funcionar…

-¡No estar deprimido! –gritaron los chicos al mismo tiempo, alzando los puños.

-¡Taaar! –gritó Kosuke, imitándolos con su corto brazo.

-Veo que ya te sentís mejor –dijo Rika, que había regresado.

Touji bajó la mano rápidamente, avergonzado.

-Bueno, ya es de noche así que…

-Sí, tendríamos que quedarnos acá, mañana temprano salimos, ¿qué tan lejos estamos? –dijo Harry.

-Si mis cálculos no me fallan, mañana antes del mediodía vamos a estar en Ecruteak.

-¡Por fin! Esto de caminar en el campo puede volverse agotador –dijo Harry.

-Creí que querías vacaciones fuera de las grandes ciudades -dijo Touji con los brazos detrás de la cabeza.

-Un poco de civilización no mata a nadie…

-Hm -asintió Touji -y díganme, ¿qué vamos a comer?

Sabrina

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