Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 16: La Gran Cacería de Stantler

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 16: La Gran Cacería de Stantler

-¡Hoho, terminalo con embestida!

-¡Cuidado Gloom! Oh no…

-¡Bien hecho! –el Noctowl de Touji se posó suavemente sobre el brazo extendido de su dueño, mientras este le acariciaba las plumas de la cabeza.

-Buena pelea –dijo un chico de menor edad que Touji, mientras guardaba a su debilitado Gloom en su Pokebola.

-Gracias.

-Bueno, me tengo que ir, ¡adiós!

-¡Adiós! –saludaron los tres viajeros al unísono.

-¡Por dios! -gruñó Touji mientras caminaban -¡¿Cuándo vamos a llegar a Ecruteak?! ¡Hace más de una semana que salimos de Goldenrod!

Estaba nublado y parecía que en cualquier momento iba a llover.

-Mmm… según la guía, todavía tenemos tres días más de viaje hasta llegar -decía Rika mientras hojeaba un librito.

Efectivamente, llevaban ya muchas jornadas caminando, y nada interesante había ocurrido.

Invariablemente Touji había tenido que medirse contra bastantes entrenadores por el camino, y finalmente pudo contemplar como todo el duro entrenamiento empezaba a dar frutos, ya que sus Pokémon ganaban con relativa facilidad los combates. Además de eso, Touji tuvo la oportunidad de sumar a su colección un elusivo Yanma, con la ayuda de Volco. Más allá de eso, no ocurrió nada que valga la pena destacar.

Harry no se quedó atrás, e hizo luchar a su Cyndaquil contra todos los Sentrets, Pidgeys y Rattatas posibles para que ganara experiencia, ya que aún no contaba con la fuerza suficiente para enfrentarse a otros entrenadores.

Touji le echó una mirada a Charly, que estaba sentado cómodamente en el hombro de su dueña.

-Rika…

-Decime.

-Charly es muy fuerte, debe tener un nivel muy alto, ¿no?

-Bueno, Charly fue el primer Pokémon que tuve, por eso es natural que tenga mucha experiencia…

-Pero… ¿Entonces por qué no evolucionó todavía?

-¿Eh? ¿Por qué me preguntas eso?

-Bueno, es que estuve revisando el Pokédex, y vi que los Eevee pueden evolucionar en cinco formas diferentes: Vaporeon, Jolteon, Flareon, Espeon, y Umbreon.

-Veo que estás aprendiendo –le dijo Rika sonriente.

-¿Por qué no evolucionó? –insistió Touji.

-Tengo varios motivos.

-¿Cuáles? ¿Es que no podías decidir en cuál Pokémon se convertiría Charly? –preguntó Harry.

-No, mi principal razón es que me gusta Charly tal como está –dijo acariciándole la cabeza -él ya podría haber evolucionado hace mucho si yo quisiera, pero… muchos entrenadores dicen que un Pokémon no vale nada hasta que evoluciona, supongo que yo quise demostrar que un Pokémon puede ser muy fuerte sin la necesidad de evolucionar… además, al ver a Charly tan pequeño, los oponentes se confían y eso me da una ventaja.

-Entiendo…

Un relámpago iluminó el cielo, y empezó a llover. 

-Mierda, mejor busquemos refugio.

Los chicos siguieron caminando, pero más rápido, en busca de un centro Pokémon, o al menos una cueva en donde protegerse de la lluvia.

Un rayo cayó a varios metros de ellos.

-¡Carajo! ¡Están cayendo rayos! ¡Hay que salir de acá!

Corrieron tapándose los oídos para protegerlos del estruendo que producían los rayos al impactar con el suelo.

-¡Miren, ahí hay un centro Pokémon! –gritó Harry señalando la borrosa silueta del edificio con el dedo.

Estaban a punto de entrar, cuando algo llamó la atención del grupo:

Una pequeña criatura correteaba alegremente entre los rayos, ignorando el peligro.

-¿Qué es esa cosa? –preguntó Touji.

-Se volvió loco, ¡hay que sacarlo de ahí! –gritó Harry, para después salir corriendo en dirección a la criatura.

-¡Esperá, es peligroso! –le gritó Rika, yendo tras él seguida de Touji.

Cuando llegaron donde el Pokémon, este se detuvo y los miró con desconfianza.

-Es un Elekid –dijo Rika, con cierto alivio.

-¿Elekid? –Touji le apuntó con el Pokédex:

«Elekid, Pokémon eléctrico. Esta inquieta criatura adora jugar afuera los días de tormenta para recargar energía».

-Yo me encargo de esto –dijo Touji inflando la Pokebola de Kosuke.

-Esperá –interrumpió Harry -yo quiero a este.

-¡Ja! ¿Y qué te hace pensar que voy a cedértelo?

-Touji, dejalo, vos ya tenés a Denkeshi, ¿Para qué querés otro Pokémon eléctrico? –le dijo Rika amablemente.

-Bah, está bien, que haga lo que quiera -refunfuñó el entrenador cruzándose de brazos.

Harry liberó a Cindy, que encendió su flama de inmediato, esta ardía con ímpetu a pesar de la lluvia.

La reacción del Elekid no se hizo esperar, y lanzó un impactrueno, que Cindy esquivó a duras penas echándose a un lado. Contraatacó con ascuas, pero las brazas carecían de suficiente impulso, y el Pokémon eléctrico evadió el ataque de un salto. La condición climática no era nada favorable, la lluvia disminuía el poder de los ataques de fuego y daba mayor exactitud a los eléctricos. Una pelea directa sería muy arriesgada, Harry debía pensar en una estrategia. 

-¡Ahora, cortina de humo!

-¡¡Quiiil!! –gritó Cindy mientras escupía una amplia nube negra que envolvió a su oponente. -¡Embestida!

El Pokémon de Harry se adentró en la cortina de humo.

Después de unos segundos de silencio se escuchó un golpe, y el Elekid salió disparado fuera de la nube, rodó por el suelo y se incorporó trabajosamente, cubierto de lodo. Comenzó a emitir chispas, pero no llegó a lanzar su ataque, dado que una nueva embestida en el estómago lo derribó nuevamente. Luchando por volver a llenar sus pulmones de aire, esta vez la criatura no hizo intentos de levantarse.

-¡Bien! –Harry le arrojó una Pokebola y el Elekid entró limpiamente. El chico se quitó una mota de barro de la nariz con un dedo y recogió la esfera del suelo, feliz.

-¡Bien hecho Harry! –lo felicitó Rika.

-Gracias, parece muy rudo y enérgico, lo voy a llamar Spark –dijo mirando radiante la Pokebola.

-¿Por qué no vamos al centro Pokémon de una vez? Tengo hambre y está lloviendo –dijo Touji, quitándose el pelo mojado de los ojos.

 

Ya en el centro Pokémon, los chicos dejaron curándose a sus mascotas y pidieron café.

Touji llamó al Profesor Elm:

-Hola Touji, ¿cómo estás? ¿Cómo están tus Pokémon?

-Bien, mojado, pero bien.

-¿Dónde están?

-En la Ruta 35.

-¡Guau! ¡Es el Profesor Elm! –exclamó Harry emocionado, apartando la cara de Touji de la pantalla para hacerle espacio a la suya.

-¿Quién es este chico? –preguntó el Profesor arqueando una ceja.

-Él es Harry, un mocoso que está viajando con nosotros -respondió Touji restándole importancia.

-¡Es un honor conocerlo, profesor! -dijo Harry mientras Touji lo sacaba del campo visual del profesor de un manotazo.

-Ehm… el gusto es mío, y decime Touji, ¿cómo te las ingeniaste para encontrar un Yanma? Muchos de mis entrenadores me llaman para consultarme sobre su ubicación.

-No fue gran cosa, simplemente se me cruzó y lo atrapé -respondió Touji encogiéndose de hombros.

-Sos un chico con suerte, esos Pokémon son muy raros.

-Supongo… “Tanto escándalo por un bicho…” –pensó.

-¿Cómo se encuentra tu equipo? No me contaste como está formado, ¿qué Pokémon llevas con vos?

-Bueno, tengo a Kosuke, a Denkeshi; un Pichu que nació de un huevo que me dio el Señor Pokémon (¿el Señor Pokémon te dio un huevo?) a Dandy que ya es un Croconaw, a Hoho que evolucionó a Noctowl, tengo a Volco; un Magby que me regaló Kurt en Azalea, y a Hiro; un Heracross que atrapé en el bosque Ilex –concluyó Touji.

El profesor lo miraba entre sorprendido y complacido:

-Nada mal, nada mal, veo que estuviste ocupado.

-Pues si -dijo Touji sonriendo y rascándose la cabeza.

-Bueno, tengo algunas cosas que atender, cuídense, adiós.

-Lo llamo otro día.

 

A la mañana siguiente reanudaron la marcha, el sol brillaba sobre sus cabezas una vez más, mientras caminaban tranquilamente.

Marcharon hasta que un ruido les llamó la atención; un ruido de pezuñas golpeando el suelo.

-¿Escucharon? –dijo Rika –viene de ahí –Los chicos apartaron unos arbustos para poder ver, y lo que vieron los dejó impactados:

-Debe haber más de cien… –dijo Touji mirando a las bestias, boquiabierto.

-¡Que suerte tenemos! –exclamó Rika con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Qué son?

-Stantler –le contestó ella.

Touji buscó datos de ellos en el Pokédex, que dejó oír su voz electrónica:

«Stantler, Pokémon gran cuerno. Del tipo normal, esta misteriosa criatura posee una considerable fuerza física, se dice que es capaz de crear una dimensión paralela con sus extraños cuernos».

-No podemos dejar pasar esta oportunidad –dijo Rika inflando una Pokebola.

-¡¿Qué?! ¡¿Te volviste loca?! –Touji le echó una mirada a los imponentes Pokémon, que pastaban tranquilamente –¡son demasiados! ¡Jamás podríamos ganarles!

-¿Qué estás diciendo? ¡Si desperdiciamos esta oportunidad tal vez nunca se nos vuela a presentar!

-¡No! ¡De ninguna manera voy a participar en esta cacería suicida! –dijo Touji decidido -es muy peligroso.

-Pero Touji…

-No te molestes Sakurai –dijo una voz conocida –es natural que un debilucho como él no tenga el valor de enfrentarlos.

-¿Quién es? –los tres levantaron la vista y vieron una figura que los observaba: Shin-Tao parado en la rama de un árbol, de brazos cruzados.

-“Justo lo que me faltaba” –pensó Touji desdichado.

De un salto, el joven bajó a la altura de los demás.

-Tiempo sin vernos, Sakurai.

-Es cierto –dijo Rika sonriente, para variar –pensé que ya habías llegado a Ecruteak.

-Estuve ocupado –Shin le lanzó una mirada despectiva a Touji.

-¿Y este quién es? –preguntó Harry señalándolo, casi tan carente de educación como Touji.

-Los mocosos maleducados como vos deben dirigirse a los mayores con respeto –dijo Shin con frialdad.

Harry permaneció en silencio, mirándolo con odio –“¿quién se cree que es?”.

-¿Pensabas luchar contra esos Stantler sola? Aunque seas muy fuerte, no te lo recomiendo, si gustas yo te ayudo.

-Muchas gracias -aceptó Rika sonriente.

-“No voy a permitir que este tipo se luzca delante de Rika” –pensó Touji –¡Yo también voy a pelear! –gritó de repente.

-¡Bien! Si atacamos los tres juntos va a ser mucho más fácil.

-Bueno, ¿y qué estamos esperando? –Touji estaba a punto de arrojar sus Pokebolas cuando la voz de Rika lo detuvo:

-¡Espera! No podemos atacarlos así como así.

-Necesitamos una estrategia –explicó Shin con desgano.

-Eh, si claro, ya sabía, una estrategia…

 

Se alejaron del lugar donde estaban los Stantler por temor a que el ruido los asustara, y comenzaron a trazar su plan.

-Bien, con esto es suficiente –dijo Shin mientras contaba un fajo de billetes.

-No entiendo –dijo Touji con desconfianza –¿por qué tenemos que darte nuestro dinero?

-Necesitamos Pokebolas vírgenes, ¿o dónde pensás guardar esos Stantler? –respondió Shin secamente, y luego se dirigió a Harry:

-Vos, mocoso, andá a comprar las Pokebolas.

-¿Y desde cuándo vos me das órdenes? –saltó este, irritado.

-Por favor, andá –le pidió Rika con voz dulce –hay un mart al lado del centro Pokémon.

-Está bien, está bien –Harry agarró el dinero y se fue refunfuñando.

-Enseguida vuelvo –dijo Shin-Tao, y se alejó en dirección de los Stantler.

-¿Qué va a hacer? –le preguntó Touji a Rika.

-Creo que fue a ver cuáles son las vías de escape de los Stantler.

-Ah, ya veo… ahí viene –Shin se acercó a ellos.

-Bien, tienen cuatro puntos por los que pueden huir –comenzó a explicar –es fundamental cerrarlos todos, Sakurai.

-¿Si?

-Vos sos la que tiene los Pokémon más fuertes, así que ese será tu trabajo.

-Claro, no hay problema.

-¿Estas son suficientes? –dijo Harry dejando caer una pesada bolsa llena de Pokebolas en el suelo.

-Sí.

-Bien, escuchen con atención, esto será lo que haremos: Sakurai, necesitamos que cuatro de tus mejores Pokémon se paren ahí y ahí –indicó mientras le señalaba diferentes lugares –y también ahí, entre esos matorrales y cerca de ese manantial.

-No hay problema –Rika liberó a su Meganium, a su Ninetales, a su Clefable, y también a otro que Touji nunca había visto: una criatura de algo más de metro y medio, de gomosa piel amarilla, cuello alargado y mirada tranquila. Era un Ampharos.

-¿Y eso que es? –preguntó Touji señalándolo.

-Él es Zappy, mi Ampharos –contestó Rika alegremente.

–Bien, escúchenme los cuatro –dijo dirigiéndose a sus Pokémon –quiero que se sitúen cada uno en uno de esos cuatro lugares –Rika les indicaba con el dedo –tienen que llegar allá sin ser vistos, o todo se echará a perder –los Pokémon asintieron con la cabeza –cuando estén ahí, nosotros iniciaremos el ataque, es probable que muchos Stantler intenten huir, su misión será detenerlos, hagan todo lo que sea necesario para evitar que escapen, ¿está claro? –los Pokémon volvieron a asentir –cuento con ustedes, ¡ahora vayan!

Los cuatro monstruos se separaron y se dirigieron a sus puestos con presteza, agazapados para no ser descubiertos.

-Bien, los Pokémon de Sakurai van a acabar con buena parte de la manada, nosotros nos encargaremos del resto –le dijo a Touji –tenemos que atacar con todos nuestros Pokémon, el ataque los va a tomar por sorpresa, y eso nos va a dar una ventaja.

-De acuerdo –los entrenadores se repartieron las Pokebolas vírgenes.

-¡Salgan todos! –Touji soltó a todos sus monstruos, que atendieron a las órdenes de su maestro:

-Escuchen, sé que parece una locura, pero tienen que atacar a esa manada de Stantler que está ahí. No se preocupen, todo está calculado –dijo Touji dándoles ánimos.

Los Pokémon asintieron, decididos, excepto uno: Denkeshi salió corriendo en sentido contrario a los Stantler, aterrado.

Touji pudo oír la risa burlona de Shin, lleno de vergüenza gritó enfurecido:

-¡Denkeshi! –el pequeño Pokémon se detuvo en seco –¿vas a abandonar a tus compañeros? ¡No quiero cobardes en mi equipo!

Ante estas severas palabras, el Pichu dio media vuelta y regresó lentamente con el grupo.

Sus compañeros de equipo le lanzaron miradas de desaprobación.

Shin-Tao lanzó hacia arriba seis Pokebolas, de las que salieron seis formidables monstruos:

Un Houndour, un Pidgeotto, un Wartortle, un Jolteon, un Haunter, y su ya conocido Sneasel.

Todos parecían muy poderosos y emanaban seriedad, al igual que su amo.

Inmediatamente todos se alinearon frente a él, esperando instrucciones.

Touji los observaba, tratando de ocultar su admiración.

-¿Ven esos Stantler? –Shin les señaló la manada, los Pokémon los miraron y volvieron a mirar a su dueño –van a luchar con ellos, esto no es nada comparado a todo lo que hemos hecho, así que no toleraré ninguna falla, ¿está claro?

Sus Pokémon asintieron, no parecían nerviosos, por el contrario, parecían dispuestos a entrar en combate.

-¡Vos, mocoso!

-¿Qué querés? –le preguntó Harry con brusquedad.

-¿Tenés Pokémon?

-Claro que sí.

-¿Y qué estás esperando? Si no haces nada no vas a tener derecho a quedarte con ninguno de esos Stantler.

Harry farfulló algo inentengible, liberó a su Cyndaquil y a su Elekid, y les ordenó ayudar a los otros Pokémon.

-¿Rika, está todo listo? –le preguntó Touji.

Rika les hizo una señal a sus Pokémon y luego se volvió a sus compañeros:

-Mis Pokémon están en su sitio y listos para luchar –informó –Charly, andá con los Pokémon de Touji y Shin y ayudales en todo lo que puedas.

-¡Ouii! –asintió el Eevee, y saltó del hombro de Rika para unirse a los demás.

-Muy bien, ¿están todos listos? –preguntó Touji.

Todos los Pokémon presentes se alinearon, un pequeño ejército de bestias listo para atacar: Un Larvitar, un Noctowl, un Croconaw, un Pichu, un Magby, un Heracross, un Eevee, una Cyndaquil, un Elekid, un Houndour, un Pidgeotto, un Jolteon, un Wartortle, un Haunter, y un Sneasel. Además de los Pokémon de Rika estratégicamente escondidos:

Un Meganium, una Ninetales, un Ampharos y una Clefable.

-¡¡AL ATAQUE!! –gritaron los cuatro a la vez.

Los Pokémon se lanzaron en estampida, y por supuesto el caos no tardó en desatarse:

Docenas de aterrorizados Stantler corrían alocadamente de un lado a otro intentando escapar, solo para recibir terribles latigazos, hojas navaja, y golpes de cuerpo por parte de Bronto, infernales lanzallamas de Hinari, descargas fulminantes de Zappy, y ser dormidos por el canto de Lunita.

El polvo que se havia levantado impedía a Touji y a los demás ver bien, por lo que subieron a una pequeña loma para contemplar la titánica batalla.

Por otro lado, muchos de los Stantler se dieron cuenta de que no podían huir, por lo que decidieron hacer frente a sus agresores.

-Eso complica un poco las cosas… -dijo Touji viendo a las bestias cargar contra sus Pokémon, bramando con ira.

Los combates eran duros, y mientras Noctowl y Pidgeotto atacaban desde el aire, Houndour, Cindy y Volco encendían a sus rivales. Denkeshi, Jolteon y Elekid unían sus impactruenos para acabar con varios Stantler cada vez.

Dandy y Wartortle usaban potentes chorros de agua para mantener a raya a los Stantler, y si alguno se acercaba demasiado le propinaban feroces mordiscos.

Sneasel se movía como un rayo, cortándolos con sus filosas garras. Haunter usaba rayos confusos e hipnosis para doblegar a los poderosos ciervos, ya que sus ataques fantasmas no afectaban a los Pokémon normales.

Mientras, Charly y Hiro embestían y corneaban a las bestias respectivamente. Kosuke, por su parte, ayudaba a sus compañeros con chillidos y miradas malignas, y de vez en cuando una que otra avalancha.

Pero por supuesto que los Stantler no eran oponentes fáciles, y usaban sus poderosos cuernos y pezuñas para defenderse de sus agresores. Sin embargo, era evidente que no durarían mucho frente a rivales tan fuertes y bien organizados.

Los cuatro entrenadores se acercaron a la zona del combate, y mientras los Stantler iban cayendo, eran capturados por Pokebolas que no paraban de llegar. Hasta que después de unos minutos, solo un reducido grupo de diez Stantler, cansados y débiles, seguían luchando.

Para los entrenadores la situación estaba más o menos parecida: Solo los Pokémon de Rika, Kosuke, Haunter, y Sneasel seguían de pie, ya que los demás habían caído, agotados o heridos.

Finalmente, las rodillas del último de los Stantler se doblaron, y el monstruo mordió el polvo.

Los entrenadores se adentraron en el polvoriento campo de batalla, en busca de algún ciervo que se hubieran olvidado de capturar.

Era increíble como lo que hace apenas unos minutos era una pradera rebosante de Pokémon, ahora se había convertido en un silencioso desierto.

Después de las muy merecidas felicitaciones, guardaron a sus maltrechos compañeros y enfilaron hacia el centro Pokémon.

-No puedo creer que hayamos derrotado a más de cien Stantler… –decía Touji mientras esperaba que sus Pokémon sean curados. Estaban sentados alrededor de una mesa contando todos los Stantler que habían capturado.

-No es la gran cosa, pero para un inútil como vos, es todo un logro –le dijo Shin a Touji.

-¡Cuando quiera tu opinión te la voy a pedir!

-¡Ya terminé! –dijo Rika de repente, que estaba sacando cuentas.

-¿Y bien?

-Touji atrapó veintiséis Stantler, Shin-Tao veintisiete, Harry veintiuno y yo veintinueve.

-¡Esto merece una celebración! –exclamó Harry.

-Me encantaría, pero no podemos –dijo Rika colgándose la mochila al hombro.

-Es verdad, tenemos que seguir, o nunca vamos a llegar a esa puta ciudad de Ecruteak –agregó Touji con pesadumbre.

-¡Los Pokémon están listos! –anunció la enfermera Joy, y les entregó los cuatro cinturones a sus dueños, que se los colocaron rápidamente.

-Bien, vámonos.

-Espérenme un minuto –dijo Harry mientras encendía la PC del centro.

-¿Qué estás haciendo? –preguntó Touji impaciente.

-¡Listo! Deposité a todos mis Stantler en la PC excepto a uno.

-Ok, hora de salir de acá.

-¿Qué vas a hacer, Shin? –preguntó Rika. Él guardó silencio, pensativo.

-«Espero que Rika no vaya a ofrecerle…» -empezó a pensar Touji con preocupación.

¿Por qué no venís con nosotros? -ofreció Rika sonriente.

-Está bien –aceptó tras unos segundos, mientras salían del centro Pokémon.

-“¡Puta madre!».

Y así, después de la exitosa cacería, los cuatro jóvenes entrenadores Pokémon se encaminaron a Ecruteak, donde un miedo sin nombre los esperaba…

Sabrina

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