Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 13: Vacaciones en Goldenrod. Aparece un nuevo compañero de viaje

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 13: Vacaciones en Goldenrod. Aparece un nuevo compañero de viaje

-¡Ahh! ¡Qué hermoso día! -dijo Rika mientras se desperezaba.

La tranquilidad se podía oler en el ambiente, mientras caminaban sin prisa por la Ruta 34, observando el bonito paisaje, con todo tipo de pequeños Pokémon correteando de acá para allá.

Hacía ya varias horas que habían salido del centro Pokémon, y Touji había sido desafiado por un sinnúmero de entrenadores, parecía que no podían dar tres pasos sin que algún viajero se les acercara, deseoso de combatir.

Touji aceptaba todos los retos, ya que sus Pokémon se habían vuelto muy fuertes con el paso de los días y quería ganar todas las batallas posibles frente a Rika, en un aparentemente inútil intento de impresionarla. Ella, a su vez, rechazaba los desafíos de otros entrenadores con educación.

Touji pensó que para ella, todos debían parecerle novatos. Para él en cambio, los combates habían sido bastante duros.

Uno de los entrenadores les comentó, que todos estaban entrenando duro para ir a desafiar a la Gym Leader de Goldenrod, que tenía fama de ser una temible luchadora, así que Touji se propuso hacer lo mismo.

Mientras viajaban, se dio cuenta de que comenzaba a ser reconocido entre los entrenadores; no era raro oír a alguno decir:

«¿Así que vos sos ese entrenador que tiene un Larvitar? Me contaron que es un Pokémon durísimo de vencer» o también: «¡Guau! ¡Ustedes son los que desmantelaron la guardería y liberaron a todos los Pokémon! ¿Cómo lo hicieron?»

Además del duro entrenamiento al que Touji sometió a sus Pokémon, tuvo la oportunidad de atrapar una buena cantidad de monstruos para su colección:

Un Drowzee (del que se encargó Hoho), un Jigglypuff, y un Snubull (que fueron despachados sin dificultad por Hiro), y una bandada de diez Spearows (que fueron reducidos sin esfuerzo por Kosuke y Denkeshi).

Pero el que más le costó fue un pequeño Abra, al que Touji tuvo que perseguir un largo rato, ya que se teletransportaba cada vez que sentía peligro, hasta que finalmente Denkeshi pudo paralizarlo con una onda trueno y fue capturado.

Satisfecho con sus victorias y sus capturas, charlaba con Rika mientras caminaban, y sin que se den cuenta, los sorprendió la noche.

Al día siguiente, se levantaron con el sol, ya que querían llegar a Goldenrod temprano.

Caminaron, caminaron mucho tiempo, hasta que finalmente, desde la cima de una pequeña colina, divisaron una ciudad gigantesca.

-¿Esa es Goldenrod? -preguntó Touji sin dejar de mirar las inmensas construcciones.

-Sí, es mucho más grande de lo que yo pensaba… bueno Touji, ¡vamos! -Rika lo agarró del brazo y corrieron lo que les quedaba de camino hasta llegar a la ciudad.

En la entrada, un enorme cartel luminoso rezaba: “Bienvenido a Goldenrod, la ciudad dorada del comercio”.

Los chicos caminaban, observando maravillados la infinidad de riquezas de la ciudad:

Había todo tipo de diversiones; restaurantes, cines, discotecas, negocios de ropa, y puestos de recuerdos hasta donde alcanzaba la vista.

Las calles estaban abarrotadas de gente de las más diversas clases, todo eso hacía en conjunto una ciudad alegre, ruidosa, y colorida.

Rika observaba su guía y le señalaba a Touji diferentes lugares mientras caminaban, esquivando a gente en skate o bicicleta.

-¡Mirá! ¡Ese es el casino, es enorme!, y mirá, ¡el Poke-mart debe tener al menos veinte pisos! ¡Y allá está la torre de radio! ¡El profesor Oak me dijo que es el mayor centro de comunicaciones de todo Johto!

Touji no emitía palabra, para él aquello era como un nuevo mundo, ya que nunca había salido de New Bark, tanta grandeza y esplendor lo dejaron deslumbrado.

Touji levantó la vista al cielo: estaba lleno de avionetas y dirigibles con carteles y publicidades luminosas.

 

-¡Ah, cierto! Touji, tenemos que llamar al Profesor Elm -dijo Rika de repente.

-Es verdad… bueno, hay que ir al centro Pokémon, ¿Pero como encontrarlo en una ciudad tan grande?

Rika se limitó a señalar con el dedo un llamativo edificio a su izquierda. Touji rio nerviosamente.

 

Una vez en el enorme lugar, Touji dejó curando a sus Pokémon (agotados después de tantos combates) y se dispuso a llamar al Profesor.

-Hola, ¿cómo están los jóvenes entrenadores hoy? -saludó alegremente Elm.

-Muy bien -respondieron los dos.

-Touji, recibí los Pokémon que me enviaste, bien hecho.

-Gracias profe.

-¿Dónde están?

-En Goldenrod, ¡es una ciudad fabulosa! -exclamó Touji emocionado.

-Por supuesto, Goldenrod es la ciudad más grande de Johto.

-Se parece bastante a Saffron, allá, en Kanto -comentó Rika.

-¿Profesor, cree que sea necesario ir a retar a la Gym Leader hoy mismo?

-No lo creo, están muy bien de tiempo, así que, ya que están ahí, ¿por qué no disfrutan de la ciudad?, tómense un día libre, les va a hacer bien.

-¡Qué buena idea! Touji, ¿qué te parece?

-¡Claro! Ya estoy cansado de tanto viaje y combate, ¡hoy vamos a tener vacaciones!

-Bueno, ¡No se metan en problemas, eh!

-Por supuesto que no -dijeron Touji y Rika con una inocente sonrisita.

-¡Nos vemos! -Touji colgó el teléfono, recogió a sus Pokémon ya sanos, y salieron del edificio.

 

El sol estaba aún alto en el cielo.

-Esta ciudad es tan grande… ¿Qué hacemos primero? -dijo Rika recibiendo folletos de publicidad cada pocos pasos.

-Mmm… caminemos un poco y después vemos si surge algo interesante.

Mientras caminaban, se detenían de vez en cuando para mirar alguna que otra vidriera que les interesara, los negocios eran tan grandes y especializados que Touji no podía creer en la clase de pueblucho que había estado viviendo hasta ahora.

 

Sin darse cuenta, llegaron a la zona residencial, algunas casas eran grandes y suntuosas, otras más pequeñas y sencillas, pero no por eso menos lindas. Rika iba a decir algo sobre una llamativa mansión, cuando de repente se oyó un agudo chillido:

 

-¡Quiiil!

-¿Qué fue eso?- Touji y Rika se detuvieron, y escrutaron los alrededores con la mirada, sin encontrar nada.

-Viene de ahí, ¡vamos! -dijo Rika señalando con el dedo. Corrieron un rato siguiendo el sonido, hasta que llegaron a un callejón sin salida.

 

De espaldas a la pared, acurrucado, había un chico de unos doce o trece años, tenía una expresión de terror en el rostro. Un pequeño Cyndaquil se hallaba frente a él, tendido en el suelo, tenía todo el cuerpo magullado, y su flama se encendía y apagaba intermitentemente.

El pobre Pokémon de fuego trataba inútilmente de ponerse de pie, en un intento de proteger a su entrenador, que parecía ser ese chico. Delante del chico y el Cyndaquil, tres entrenadores y sus tres Pokémon les cortaban el paso, un Nidorino, un Meowth, y un Murkrow, rodeaban al pequeño Pokémon y no dejaban de atacarlo.

 

-¡Vamos Cindy!, tratá de levantarte -le rogaba el chico a su mascota, desesperado.

-¡Ja! Tu ratita de fuego ya no puede más -dijo uno de los tipos, de brazos cruzados.

-¡Ahora vas a pagar por haber tratado de engañarnos! -gritó otro, señalándolo con el dedo.

Touji y Rika se interpusieron entre los tres Pokémon y el Cyndaquil antes de que estos atacaran.

-“¿Por qué siempre me pasa lo mismo?” -pensó Touji desdichado.

-¡¿Y ustedes quien carajo son?!

-¡¡Váyanse de acá o les va a ir muy mal!! -Gritaban los tipos.

-“Y acá vamos de nuevo…”

-¡Ustedes son los que tienen que irse! -gritó Touji con la mano en el cinturón.

-¡Ja! ¿Qué te hace pensar que vamos a retroceder ante dos mocosos como ustedes? -dijo uno con un dejo de desprecio en la voz.

 

Touji echó un suspiro:

-Como ustedes quieran… -Sin perder tiempo liberó a Kosuke, a Volco, y a Hoho.

Por su parte, Rika soltó a su Ninetales, Hinari, quien alzó sus nueve majestuosas colas en un gesto amenazante.

Touji rio al ver la cara de espanto de los sujetos:

-¿Están seguros de que quieren pelear? -preguntó, burlón.

-¡Cl-claro! -respondieron, con voces temblorosas.

-Bien, muy bien… ¡Kosuke, avalancha! ¡Hoho, embestida! ¡Volco, puño fuego! -gritó Touji.

-¡Hinari, llamarada! -ordenó Rika.

 

Después de ser golpeados por los ataques de los Pokémon de Touji, la gigantesca llamarada con forma de estrella de Hinari mandó a volar al Nidorino, Meowth, y Murkrow, por lo que sus entrenadores tuvieron que correr a buscarlos, después de eso, desaparecieron de vista.

 

-¿Estás lastimado? -dijo Rika tendiéndole la mano al chico, quien dudó unos segundos antes de tomarla y ponerse de pie. Tenía el cabello de un rubio brillante, con una minúscula cola de caballo en la nuca, y enormes ojos celestes enmarcados por unos anteojos de montura fina.

 

-No, muchas gracias -dijo en voz baja, y levantó al Cyndaquil en brazos, estaba completamente debilitado.

-Dale esto -Touji le alcanzó una poción, que el chico no tardó en aplicar a su Pokémon.

-Les agradezco que me hayan ayudado -dijo una vez que el Cyndaquil se revitalizó, aunque no sonaba muy agradecido.

-No hay de que -le dijo Rika sonriente.

-Pero decinos, ¿por qué te estaban atacando esos tipos? -preguntó Touji mientras guardaba a sus Pokémon.

 

-Bueno… yo estaba caminando por acá, cuando esos tres me cortaron el paso, me exigieron que les entregara todo el dinero que traía, y les dije que no tenía nada. Pero ellos no me creyeron, me sacaron la mochila y encontraron algunos billetes… Eso los hizo enfurecer, soltaron a sus Pokémon, yo me defendí con mi Cyndaquil, pero los tres eran demasiado para ella y la derrotaron… -concluyó.

 

-Entiendo… ¿Y se llevaron todo lo que tenías? -preguntó Rika.

-Sí… -respondió el chico bajando la mirada.

-Pero, ¿esa Cyndaquil es el único Pokémon que tenés?

-No, pero…

-¿Y por qué no usaste a tus otros Pokémon? -preguntó Touji impaciente.

-Por esto -el chico sacó una Pokebola y después de inflarla, liberó a la criatura de su interior; un pez de aspecto patético agitaba sus aletas en el suelo.

Rika miraba al Pokémon boquiabierta.

-¿Qué es esa cosa? -Touji le apuntó con el Pokédex:

“Magikarp, Pokémon pez. Esta criatura carece de cualquier talento o habilidad. Es considerado el Pokémon más débil de entre todos los conocidos».

-Ya veo… ahora entiendo…

-No puedo creerlo… -dijo Rika, quien no le quitaba los ojos de encima a la carpa, de escamas doradas y resplandecientes -No tenés ni idea de lo que vale este Pokémon, ¿cierto?

-¿Qué tiene de especial ese pescado? -preguntó Touji con desdén.

-Touji, mira la foto del Magikarp del Pokédex.

-Touji lo hizo y notó que al contrario del Pokémon del chico, que era de un dorado muy hermoso, el Magikarp de la Pokédex era rojo.

-Sí, es de otro color, ¿y qué?

-No entendés, se dice que de cada especie de Pokémon, solo uno o dos ejemplares en el mundo poseen una coloración brillante diferente del resto, esos Pokémon son tan valiosos, que los coleccionistas hacen cualquier cosa por conseguir uno… ese Magikarp es una mina de oro -concluyó.

-Lo sé -dijo el chico mientras guardaba a sus Pokémon.

 

A Touji le brillaban los ojos:

-¡¡O sea que si vendes ese pescado te vas a llenar de guita!! -exclamó emocionado.

-¡No! ¡No lo pienso vender por nada del mundo! Ese Pokémon es una de las pocas cosas que tengo de mí… pasado.

-¿De tu pasado? -preguntó Rika.

 

El chico calló, como si acabara de decir algo indebido.

-¿Cómo te llamas?

-Harry.

-¿Harry que? -cuestionó Touji.

-Harry… -el muchacho hizo una pausa, y luego miró al suelo -no, no lo recuerdo…

-¿Cómo que no lo recordás? -gritaron Touji y Rika al unísono, estupefactos.

-Bien, ya debo irme -Harry se puso la mochila de golpe -les agradezco toda su ayuda, ¡adiós! -y se fue corriendo.

-Extraño chico… ¿Por qué se habrá ido tan apurado…?

-Bah, no importa -dijo Touji, encogiéndose de hombros -¡Vamos a recorrer la ciudad!

-¡Si!

 

Los entrenadores regresaron al centro de la ciudad y entraron en un supermercado, ya que estaban muy escasos de provisiones. Después de llenar sus mochilas con comida enlatada (tal vez no era muy rica, pero era lo mejor que podían pagar), se dirigieron al enorme Poke-mart.
Mientras recorrían el lugar, viendo las góndolas repletas de todo tipo de productos de Pokémon, elegían los objetos que necesitaban: pociones, antídotos, Pokebolas, y otras cosas básicas.

Después de pagar todo siguieron recorriendo las calles de Goldenrod, visitando tiendas y comprando alguna que otra chuchería con el dinero que les había sobrado (eso si, siempre cosas de oferta).

-¿Y ahora a donde vamos?  -Preguntó Rika alegre, mientras se bebía una lata de coca-cola.

-¡Ey, mirá! Están pasando “Pokémon 11” en el cine, ¿vamos? -dijo Rika emocionada.

-Eh… si, claro -a Touji la película era lo que menos le interesaba -“Esta es mi oportunidad para decírselo” -pensó.

Sin embargo, la película terminó y como era de esperar, Touji no se animó a declarársele.

Después de la función, los dos chicos comentaban animadamente acerca de la película:

-No estuvo tan mal -admitió Touji.

-Si, pero me gustó más la de Latios y Latias.

 

El sol ya se había ocultado hacía largo rato, y las calles estaban iluminadas por carteles multicolores.

-No recuerdo desde hace cuanto tiempo no me divierto así -dijo Rika, soltando un suspiro.

-Yo tampoco -Y era verdad, era el mejor día que Touji había tenido desde que inició su viaje Pokémon.

-Tengo hambre, vamos al centro Pokémon y comamos algo ahí -Rika empezó a caminar cuando…

-¡No! -dijo Touji de pronto.

-¿Eh? ¿Qué te pasa?

-¡Nada de comida enlatada hoy!

-Pero entonces…

-¡Te invito a comer! -dijo Touji sonriente.

 

Caminaron un rato hasta que se decidieron por entrar a un restaurante bastante lindo.

Tuvieron la cena más abundante y deliciosa de los últimos tiempos, la comida era buenísima, y de postre pidieron helado.

-¡Excelente!

-Pero Touji…

-¿Mmm?

-¿Estás seguro de que podés pagar todo esto?, yo te ayudaría, pero ya no me queda un centavo…

-Claro, no te preocupes, ¡eh, mozo! ¡La cuenta! -pidió Touji.

 

A los pocos minutos el hombre le trajo la factura.

Touji se quedó de piedra cuando vio la cifra que tenía que pagar.

-“Voy a quedar como un fracasado delante de Rika” “¿Y ahora qué hago?” “Con lo que tengo no me alcanza ni para la mitad…» inmediatamente ojeó la salida, comenzando a maquinar un plan para salir sin ser detectados.

-¿Algún problema? -preguntó el mozo sin quitarle la vista de encima a Touji.

-Ehh… bueno… yo… nosotros…

-¿No tienen cómo pagar todo lo que se comieron?

 

Dos horas más tarde…

-¡Kosuke, pasame ese plato!

-¡Tar tar!

-¡Cuidado, no lo vayas a romper!

-¿Touji, terminaste con la pila de ahí?

-Si, ya casi, ya casi -dijo el chico con cansancio – “Dios, ¿Por qué me tiene que pasar esto?”

Hacía ya largo rato que estaban lavando platos, Touji le dijo a Rika que no tenía por qué lavarlos, pero ella insistió en ayudarlo.

 

-¡Fiu! Bien, ese fue el último -resopló Touji sacándose el delantal de cocina de un tirón.

Cuando salieron de la cocina del restaurante, tenían todos los dedos arrugados.

-¡No quiero volver a ver un plato en lo que me queda de vida! -dijo Rika mientras caminaban por la calle oscura.

-Secundo la moción -resopló Touji arrastrando los pies.

 

Era tarde y muchos de los carteles habían sido apagados.

-¡Ey, la noche es joven! ¿Por qué no vamos a bailar? Vi una discoteca muy buena por acá cerca.

-¿Ba-bailar? ¿Te parece? -Touji no estaba muy seguro.

-¡Claro! ¡Va a ser divertido!

La sonrisa entusiasmada de Rika borró toda duda de Touji.

Ya en la discoteca, los chicos bailaron, aunque Touji era un poco reacio al principio, ya que no era precisamente un experto bailarín, después de un rato (y de unos tragos) se puso a bailar con bastante soltura, ya que la música era buena. Tomaron, bailaron un poco más y siguieron tomando.

 

Eran más de las cinco de la madrugada cuando salieron del lugar, tambaleándose.

-C-creo que ese sexto margarita fue demasiado -dijo Rika apoyándose en el hombro de Touji para no caerse.

Este no se encontraba mucho mejor que su compañera, ya que había probado al menos cinco combinaciones de tragos diferentes.

 

-Rika… -Touji se sonrojó.

-¿Qué pasa?

-Yo… -A pesar de su estado de absoluta ebriedad, Touji era consiente de lo que decía y pensaba: “Este es el momento, debo decírselo ahora”.

-Yo, q-quiero decirte que…

 

-¡¡Jajajaja!! ¡¡Nos volvemos a ver, mocosos!! -gritaron dos voces conocidas.

Nabiki y Tatewaki saltaron frente a ellos desde las sombras.

 

-“¡Mierda! ¡¿Por qué tenían que aparecer justo ahora?!”

-Esta será la última vez que nos enfrentaremos, porque este lugar será su tumba -dijo tranquilamente Tatewaki.

-En este momento no tenemos ganas de luchar, así que, ¿Por qué no vienen otro día? -dijo Rika amablemente.

-¡¡Callate pendeja!! -gritó Nabiki, irritada -¡¡Esta será la venganza por habernos humillado no una, sino dos veces!!

-Como gusten -a Rika se le endureció la mirada -ustedes lo quisieron así -estaba inflando una Pokebola, cuando Touji la detuvo:

-No lo hagas, yo seré quien pelee con ellos.

-¿Estás seguro?

-Por supuesto, ahora les voy a enseñar que puedo derrotarlos solo, ¡Van a pagar lo que hicieron en Cherrygrove!

Rika pareció dudar.

-Está bien, pero tené cuidado.

-¡¡Pendejo, te vas a tragar esas palabras!! -gritó Nabiki, soltando a sus Pokémon -¡¡Fearow, Persian, Golbat, vayan!!

-¡¡Drowzee, Poliwhirl, Grimer, al ataque!! -llamó a su vez Tatewaki.

 

Los monstruos de los Rockets se alinearon para luchar.

-¡Kosuke, Dandy, Hoho, Denkeshi, Volco, Hiro, a pelear!

Kosuke les lanzó una mirada cargada de odio a sus oponentes, el solo hecho de recordar la paliza que le habían dado en el techo del centro Pokémon de Cherrygrove le hacía hervir la sangre, esta vez sería diferente, estaba seguro de eso.

Incluso Denkeshi, siempre temeroso, estaba dispuesto a entrar en batalla.

 

El combate comenzó.

Fearow y Noctowl volaron hacia lo más alto y comenzaron a intercambiar picotazos y embestidas. Ambos estaban muy parejos, pero los ataques de Fearow eran más agresivos y contundentes que los de su rival, su mayor experiencia estaba marcando la diferencia.

Poliwhirl intentaba atinarle con su ataque de burbujas a Kosuke y a Volco, pero la tarea se le dificultaba, ya que Denkeshi no dejaba de asediarlo con sucesivos impactruenos.

Mientras tanto, un chillido de Kosuke dejó suficientemente aturdido a Golbat como para ser abatido por un certero chorro de agua de Dandy.

A pocos metros, Hiro y Persian medían sus fuerzas, pero este último era notablemente más rápido que su rival, después de recibir más golpes y arañazos de los deseados, Hiro finalmente pudo detener al felino con una mirada maligna, para a continuación descargarle un brutal golpe con su cuerno en el estómago.

Drowzee aprovechó un descuido del insecto para dormirlo con hipnosis, pero no vio venir a Dandy, quien cerró sus fauces en la cabeza del Pokémon psíquico, y no lo soltó hasta que no lo vio derrotado.

Mientras tanto, Hoho había perdido terreno ante Fearow y finalmente cayó vencido.

El pájaro se dirigió a atacar a Volco, pero afortunadamente este lo vio venir a toda velocidad y le dio la bienvenida con un poderoso puño fuego en el pico, torciéndoselo.

Poliwhirl aprovechó la situación y disparó su chorro de agua al máximo contra un Magby que no se lo esperaba, y como resultado quedó completamente debilitado.

Fearow (con su pico chueco) y Dandy comenzaron a luchar, pero este último estaba muy cansado y no tardó en morder el polvo, superado por la agilidad del ave.

Mientras Denkeshi le daba el golpe de gracia a Poliwhirl, Grimer lanzó una cortina de humo que cubrió todo el campo de batalla. Cuando se despejó, Denkeshi estaba tendido en el suelo, bajo unos cuantos kilos de barro, lo mismo que Fearow, a quien Kosuke había sepultado entre enormes rocas aprovechando la confusión.

Los únicos Pokémon que quedaban de pie eran Kosuke y Grimer.

A pesar del cansancio, ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder. Kosuke empezó con su mirada maligna, para a continuación atacar con una avalancha, que fue bien repelida por una armadura ácida del Pokémon venenoso.

Grimer comenzó a lanzarle bolas de lodo a una impresionante velocidad, el Larvitar sudaba horrores para esquivar el fuego rápido de la venenosa criatura.

Cuando se le presentó, Kosuke no dejó pasar la oportunidad de emitir un agudo chillido que destrozó a Grimer por dentro. Entonces aprovechó para hundir sus mandíbulas en el cuerpo viscoso de su rival, lo que por supuesto no le hizo ningún daño. Kosuke se apartó rápidamente, escupiendo barro con disgusto.

Ya recuperado del chillido, Grimer empleó su gas venenoso, que se extendió alrededor de Kosuke, este contuvo la respiración y liberó una gran tormenta de arena, que además de barrer el gas, golpeó al Pokémon de Tatewaki y estorbó su campo visual.

Utilizando eso a su favor, el Pokémon de roca terminó el combate con una poderosa avalancha.

Los Rockets retiraron a sus monstruos, entre atónitos y furiosos.

-¡No puedo creer que ese mocoso nos haya vencido!

-¡Puede que hayas ganado esta vez, pero volveremos! -arrojaron una bomba de humo, y cuando el aire se despejó, habían desaparecido.

 

Touji guardó a sus Pokémon, sin poder creerse su buena suerte. Ganar un combate contra esos condenados Rockets era una cosa, pero ganarlo estando borracho, era algo realmente sorprendente.

-¡Lo lograste, bien hecho! -lo felicitó Rika.

-Gr-gracias…

 

El sol ya había salido. Touji y Rika dormían bajo un árbol en el parque de la ciudad. Sin notar las miradas desagradables que les echaban algunos transeúntes. Debían pensar que la juventud realmente estaba perdida.

Touji se levantó de un salto, pero deseó no haberlo hecho, le dolía terriblemente la cabeza.

-Ya era hora de que te despertaras -dijo una voz conocida.

-¿Mmm…? ¿Qué pasó? -Rika acababa de despertarse, se veía tan mal como Touji, despeinada y con los ojos semiabiertos.

-Harry, ¿qué haces acá?

-Soy yo quien debería preguntarles eso -replicó Harry- ¿Qué hacían durmiendo en el medio del parque? Ya se inventaron los hoteles.

-No hables tan fuerte, me duele la cabeza -Touji se sacudió el pasto de la ropa.

 

Después de observarlos unos instantes, Harry soltó una risita, y con un tono inquisitivo les dijo:

-Mmm… parece que tuvieron una noche muy ajetreada, ¿no?

-¡¡¿¿QUEEEEEÉ??!! -saltaron Touji y Rika a la vez, rojos como un tomate. -¡¡Nada que ver!! -le gritaron a Harry en la cara.

-Sos muy pendejo para hablar de esas cosas -dijo Touji fastidiado.

 

Fueron al centro Pokémon, y mientras esperaban que los Pokémon de Touji se recuperaran del combate, se sentaron con una generosa dosis de café. Realmente lo necesitaban.

 

-Los encontré a eso de las seis de la mañana, y pensé que a lo mejor tenían problemas, así que me quedé con ustedes hasta que despertaran -dijo Harry.

-Gracias, sos un buen chico -Rika le dio unas palmadas en la cabeza.

-Si, muy bueno -gruñó Touji.

-¿Estás solo? ¿Dónde están sus padres?

La actitud traviesa del chico se esfumó de inmediato.

-Yo… no lo sé… -murmuró.

-¿Cómo que no lo sabes? -preguntó Touji, empezando a cansarse de aquello.

-Es que yo…

-¿Qué?

-Yo… no puedo recordar nada.

-¿Cómo? ¿Te golpeaste la cabeza o algo? -preguntó Touji con su tacto habitual.

-No estoy seguro… solo sé que desperté en una cabaña en las afueras de la ciudad, y no recordaba nada de mí ni de mi familia, ni siquiera sé de qué ciudad provengo…

-¿Y no sabes como llegaste a esa cabaña?

-El hombre que me estaba cuidando me dijo que me encontró cerca de ahí, solo… eso es todo.

 

-¿Pero entonces… como sabes que te llamas Harry? -preguntó Rika.

-Cuando desperté, todo lo que recordaba era que me llamaba Harry y que mis Pokémon eran una Cyndaquil llamada Cindy y un Magikarp llamado Kyo… por más que lo intento, por más que lo intento con todas mis fuerzas, no puedo recordar nada más…

 

-Es terrible, lo siento mucho… -Rika le puso una mano en el hombro.

-Pero, ¡estoy seguro de que voy a encontrar a mi familia y saber la verdad sobre mí!

-Bien dicho -dijo Touji.

-Por eso… voy a iniciar un viaje para descubrir la verdad, iba a hacerlo ayer, pero esos ladrones me atacaron… creo que no soy lo suficientemente fuerte como para salir de viaje…

 

-¡Nada de eso! -dijo Rika, sonriente -¡Vos vas a venir con nosotros en nuestro viaje!

-¡¿Queeé?! -gritaron Harry y Touji a la vez.

-Lo que escucharon -dijo decidida.

-Pero Rika, ¡este mocoso va a ser un estorbo para nosotros! -arguyó Touji señalándolo.

-Vamos Touji, no seas así, debe ser suficientemente duro no recordar nada de tu pasado, como para además tener que viajar solo por el mundo -dijo Rika demostrando una vez más su sorprendente gentileza.

Touji no fue capaz de negarse.

-Bah, está bien, pero mejor que no me moleste.

-¡Gracias Rika! -gritó Harry feliz -¡no se van a arrepentir!

 

Y así, con un nuevo compañero, Touji está listo para enfrentar su próximo desafío, la Gym Leader de Goldenrod…

Sabrina

La gente anda diciendo...