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Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 12: ¡Rescaten al Skarmory! Duelo en la vieja guardería

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 12: ¡Rescaten al Skarmory! Duelo en la vieja guardería

-¡¿Qué?! ¡¿Qué perdieron a todos los Beedrills que les di?! -Gritó una voz tajante y fría.

-L-lo lo sentimos mucho…

-No volverá a ocurrir, señor.

Nabiki y Tatewaki hablaban con su líder a través de una gran pantalla de videoconferencia, estaban aterrados, las manos les temblaban y no se atrevían a mirar al hombre a los ojos. Fallarle dos veces al jefe no era un lujo que muchos podían darse.

 

-¿Cómo fue que ocurrió eso? -preguntó, algo más calmado.

-Bu-bueno… -comenzó Nabiki.

-Es que tuvimos que retirarnos por… ciertos inconvenientes -explicó Tatewaki.

-Si, y cuando regresamos a buscar a los Beedrills, ya no estaban, deben haber huido… -Nabiki hablaba pausadamente, tratando de no provocar la ira de su líder -fueron otra vez esos pende… digo, entrenadores que encontramos en Cherrygrove.

-Ya veo… esos jóvenes empiezan a convertirse en una molestia… quiero sus nombres -dijo el jefe mientras acariciaba la cabeza de su Persian.

-Se llaman… hmm… la chica se llama Rika Sakurai y el mocos… entrenador, Touji, Touji Watsuki.

 

Los Rockets pudieron ver por la pantalla como el hombre se quedó de piedra, y dejó de acariciar a su Pokémon.

Hacía mucho tiempo que Nabiki y Tatewaki no presenciaban esa expresión de preocupación en la impasible cara de su líder.

 

-Dijiste Watsuki, ¡¿Están seguros?!

-Si, eso es lo que averiguamos -contestó Tatewaki confundido.

-No puede ser… pero si yo mismo me aseguré… -el hombre murmuraba, nervioso, parecía muy perturbado.

-¿Por qué el jefe se habrá puesto así? -le preguntó Nabiki a su compañero, en voz baja.

-¿Crees que sea porque ese chico tiene el mismo apellido de… ?

 

Los dos se quedaron en silencio y asintieron con la cabeza.

-Está bien -dijo el jefe finalmente, recuperando la calma -¿a dónde se dirigen?

-Si están siguiendo la ruta de las medallas, lo más probable es que estén camino a Goldenrod -dijo Nabiki.

-Bien, quiero que los intercepten en Goldenrod y los eliminen sin falta. Es de suma importancia que no salgan de la ciudad con vida -el tono tenía un casi imperceptible filo de urgencia. La mano del líder volvió a encontrar la cabeza de su Persian. -Hay que matar al lobezno antes de que le crezcan los colmillos… -murmuró.

 

Se hizo el silencio durante unos segundos.

-Si, señor, así se hará.

-Pero no hagan mucho alboroto, últimamente nuestras actividades están llamando mucho la atención, sean discretos, ¿está claro?

-Como el agua, señor. -Los Rocket esbozaron una siniestra sonrisa.

 

Mientras tanto, en la ruta que conducía a Goldenrod…

-¡Me estoy muriendo de hambreeee!

-Por favor, ¿es que acaso no hay manera de hacerlo callar? Está así desde que salimos del bosque Ilex, parece un bebe -le dijo Shin-Tao a Rika, mientras los tres caminaban por un tranquilo sendero.

-Es que no comimos nada en todo el día, no seas tan duro con él, Shin.

 

Llevaban ya varias horas caminando y Touji tuvo una gran cantidad de combates contra muchos entrenadores que pasaban por ahí, usando Pokémon como Raticate, Pidgeotto, Skiploom, Wooper, Weepinbell, Nidorino, Nidorina, y Sandshrew.
Y aunque tuvo que usar varias pociones para mantener a sus Pokémon luego de las batallas, no perdió un solo combate, por lo que su equipo ganó en fuerza y confianza.

 

-Te felicito, mejoraste mucho -le dijo Rika sonriente, Charly, que estaba sentado en su hombro, asintió con la cabeza.

-Gracias, pero lo que realmente quiero es algo de comer, ¿cuánto falta para llegar a Goldenrod? -preguntó, con el estómago por el piso.

-No te ilusiones -le dijo Shin-Tao con frialdad -a este paso no vamos a llegar hasta dentro de dos días o más.

-¿Y a vos quién te preguntó? -contestó Touji irritado.

-Por favor, no se van a poner a discutir ahora, ¿o si? -cortó Rika -la verdad, yo también tengo algo de hambre… -Al oír esto, Shin-Tao se detuvo.

-¿Qué pasa? -le preguntó Rika.

-Si tenés hambre, yo tengo algo de comida en mi mochila…

 

-¡¿Queeeé! ¡¿Tuviste comida todo este tiempo y no fuiste capaz de ofrecerme un poco?! -gritó Touji, señalándolo con un dedo acusador.

-No tengo por qué hacerlo -replicó Shin -si no salís bien preparado para un viaje, ese es tu problema.

-Bueno, bueno, ¿Por qué no nos detenemos a descansar y comer algo? ¿Qué dicen? -interrumpió Rika, tratando de alivianar las cosas.

-Claro -dijo Touji.

-Por mí está bien.

 

Los tres entrenadores se sentaron a la sombra de un gran árbol, Touji liberó a Kosuke y a Denkeshi para que se relajaran un poco después de tantos combates, y se pusieron a jugar con Charly.

 

Había pasado más de media hora desde que habían terminado de comer, Touji charlaba con Rika acerca de las peleas que había tenido y ella le daba algunos consejos para mejorar, mientras Shin-Tao entrenaba a su Sneasel, haciéndolo cortar árboles a poca distancia de ellos.

 

Touji no pudo evitar observar la disciplinada labor del Pokémon siniestro, que con sus garras ganchudas, cortaba la dura madera como si se tratara de manteca, era escalofriante.

-Vamos, te tardaste casi tres segundos en derribar ese árbol, vas a tener que hacerlo mejor o esta noche no comés -amenazó Shin a su Pokémon, que siguió con su entrenamiento diligentemente.

 

-Ey, ¿sabes que si te agarra la oficial Jenny te mete en la cárcel por hacer eso? -Touji estaba detrás de él.

Shin lo miro de reojo, sin emitir sonido, y volvió a concentrarse en observar a su Sneasel.

Touji decidió romper el silencio:

-¿Ese Sneasel es el único Pokémon que tenés?

Otra vez silencio.

-¡Ja! Yo tengo muchos, además de los de mi equipo tengo un Onix, un Hoppip, tres Beedrills, dos Pidgey, un Wooper, y…

-Solo un entrenador de segunda hablaría de sus Pokémon a un oponente -cortó Shin sin siquiera mirarlo, cosa que por supuesto hizo enfurecer a Touji:

-¡Está bien! ¡Es evidente que nosotros nunca nos vamos a llevar bien!

 

Gruñendo, regresó al lugar donde estaba Rika, guardaron a sus Pokémon y siguieron la marcha. Al cabo de un rato, apareció un entrenador buscando pelea, Touji enseguida se presentó, y comenzó el combate.

-No tengo mucho tiempo, para hacerlo más interesante, ¿qué te parece si lo hacemos uno contra uno? -sugirió el entrenador.

-De acuerdo.

-Bien, ¡entonces ve Graveler!

-«Hmm… un Pokémon de roca, lo mejor va a ser que use a ese Bulbasaur que atrapé en el bosque, no tiene experiencia, pero con tanta ventaja no puede perder» ¡Ja! ¡Ese Graveler no va a durar mucho! ¡Ve Bulbasaur! -pero de la Pokebola salió un gran insecto con un largo cuerno.

-¿No dijiste que ibas a usar un Bulbasaur? -preguntó el entrenador del Graveler.
-“Mierda, Bulbasaur debe haberse enviado con el Profesor Elm, voy a tener que usar a Heracross, pero es un Pokémon insecto, tiene desventaja… bueno, no pierdo nada con intentarlo”.

-¡Heracross, ataque de cuerno!
-¡Graveler, desenrollar! -el Pokémon de roca se hizo una bola y empezó a rodar rápidamente hacia Heracross, que afirmó su postura y trató de detenerlo con su cuerno, sin embargo, no pudo evitar ser arrollado.
-¡Rápido! ¡Levantate antes de que de la vuelta! -le gritó Touji.

Heracross intentó levantarse, pero el Graveler dio la vuelta y sin parar de girar, volvió a golpearlo, esta vez con más fuerza.
-¡Mierda!
-¡Bien Graveler! ¡Y ahora terminalo!
El Pokémon de roca volvió a la carga, pero esta vez Heracross lo esquivó de un salto.
-“Si pudiera despegarlo del suelo, sería mucho más fácil” -pensó Touji. -¡Ya lo tengo!

Una vez más, Graveler se lanzó contra Heracross.
-¡Rápido! ¡Mandalo a volar con tu cuerno!
El insecto entendió la idea, y usando su cuerno a modo de palanca, lanzó al Graveler por los aires.

-¡Ahora, tras él! -Heracross levantó vuelo, situándose justo sobre el Pokémon de roca, acto seguido, le dio un terrible golpe con su cuerno, como si fuera un bate de baseball, estrellándolo contra el suelo y provocando un pequeño cráter en él.

-¡Muy bien! -Touji festejó demasiado pronto, puesto que el cuerpo de roca de Graveler resistió bien el golpe y se puso de pie para el contraataque.
-¡Cuidado, todavía no está derrotado! -le advirtió Touji a su Pokémon, pero ya era tarde, una avalancha desatada por el Graveler dejó a Heracross bajo cientos de kilos de rocas. Touji corrió a socorrerlo.

Una vez que logró desenterrarlo, los entrenadores se dieron la mano en señal de buena voluntad.
-Ese Graveler es bueno -admitió Touji.
-Fue una pelea desigual, y aun así estuvieron cerca, bien hecho. El entrenador se marchó.

Touji le aplicó una poción a Heracross, que se levantó sacudiéndose el polvo.
-Muy impresionante -dijo Rika mientras aplaudía pausadamente.
-¿Por qué? Si perdimos -dijo Touji malhumorado. No solo había perdido frente a Rika, sino que además quedó en ridículo frente a ese chino engreído.

-No deberías sentirte mal, ¿no te das cuenta? Ese Graveler seguramente estaba en un nivel muy alto si sabía el ataque avalancha, en cambio vos atrapaste a Heracross ayer, además de que estaba en desventaja. Sin embargo casi lo derrotas, no hay duda de que tiene mucho potencial.
-Puede que tengas razón… ¡cierto! Todavía no le puse un nombre, Hmm… ¿Qué tal Hiro?
-¡Herrracross! -asintió el insecto.
-Si ya terminaron con esas tonterías, me gustaría llegar a Goldenrod antes de ser viejo -dijo Shin, tajante.

Mientras caminaban, Rika hablaba con Touji.
-Si lo que Gary me contó es verdad, por acá cerca tiene que estar la guardería, me pregunto si seguirá funcionando después de tantos años…

Después de un rato, llegaron a un lugar donde se podía ver un enorme edificio, no era alto, pero ocupaba casi una manzana. Sus paredes grises estaban sucias y les faltaba pintura. Árboles altos y descoloridos proyectaban una inquietante sombra sobre él. Era un sitio tétrico.

-No puede ser… -decía Rika mientras miraba su guía y al edificio alternativamente.
-¿Qué pasa?
-Según esta guía, en este lugar tiene que estar la guardería, pero esto…

-Esta es la guardería -dijo Shin -me contaron que después que los dos ancianos que la operaban murieron, unos tipos se encargaron de reconstruirla, después de eso ya nada fue igual que antes…

Los tres se quedaron en silencio, contemplando el edificio.

-Algo no está bien -dijo Rika muy seria -Charly está muy intranquilo.
El Eevee miraba fijamente el lugar, con todos los pelos erizados.
Repentinamente se oyeron fuertes gritos que provenían de la guardería, seguidos por golpes de metal.

-¿Escucharon eso? -preguntó Touji.
-Cómo no escucharlo, hasta un muerto se habría levantado después de eso -dijo Shin.
-Algo está pasando ahí dentro, no hay duda de eso, ¡hay que ir a ver! -Rika empezó a caminar hacia el edificio, pero se detuvo:
-Si ustedes quieren perder el tiempo ahí, háganlo. Yo me voy a Goldenrod, tengo un líder de gimnasio que humillar. Sakurai, te veo después -dijo Shin-Tao mientras se alejaba, levantando una mano a modo de saludo.
-¡Adiós! ¡Nos vemos después! -Rika se volvió hacia Touji:

-¡Bien, vamos Touji!
-¿E-estás segura?
-¡Claro! -Rika lo agarró del brazo y corrieron hasta la entrada, una enorme puerta metálica les impedía el paso, golpearon la puerta y se pusieron a esperar.
Después de unos diez minutos Rika ya no aguantó más:
-Está bien, ¡si no nos quieren abrir vamos a entrar a la fuerza! -dijo inflando una Pokebola.
-P-pero Rika…
-No te preocupes, yo lo arreglo. ¡Bronto ve! -el Meganium de Rika se materializó frente a ella.
-¡Quiero que derribes esa puerta!

El Pokémon retrocedió para tomar carrera y se lanzó al galope contra la puerta, haciendo vibrar el suelo con su peso. Le dio un duro golpe, pero la puerta parecía ser muy fuerte y no cedió.

-No es suficiente…
-¡Hiro, yo te elijo! -el Pokémon recibió órdenes de su amo:
-¡Ayuda a Bronto a tirar abajo esa puerta!
-¡Vos también Charly!

Los tres monstruos embistieron al unísono, derribándola ruidosamente.

-Bien hecho -Touji y Rika guardaron a sus Pokémon.
Caminaban lentamente por los oscuros pasillos, lo más silenciosamente posible, los gritos aún se escuchaban, pero lejanos.

-Rika, acá no se ve nada…
-Creo que tengo una linterna… si, acá esta -Rika la sacó de su mochila.

Lo que la luz de la linterna les mostró los dejó helados: había jaulas por todas partes; en el suelo, en las paredes, incluso colgadas del techo, en su interior habían Pokémon de todo tipo, estaban delgados y débiles.

-¡¿Qué… es esto?! -Rika observaba horrorizada a su alrededor.
-¡Estos hijos de puta! ¡¿Cómo se atreven a tratarlos así?! -gritó Touji, viendo un Growlithe con una especie de bozal metálico en el hocico. El Pokémon se veía miserable.
-¡Tenemos que sacarlos de acá!
-¡Si! -Touji intentó abrir una de las jaulas, pero una descarga eléctrica lo arrojó hacia atrás.
-¿Estás bien? -Rika lo ayudó a levantarse.

-S-si, claro -dijo mientras trataba de volver su cabello a la normalidad, ya que lo tenía erizado.
-Así es como los mantienen encerrados… ¡Hay que llamar a la policía!
Repentinamente, volvieron a escuchar los gritos, esta vez parecían más cercanos y se entendían con claridad:

-¡¡Cuidado!!
-¡¡No la vayan a soltar, argh!!

Los chicos corrieron hasta el lugar de donde provenían las voces, al doblar una esquina se detuvieron en seco ante lo que vieron:

Un Skarmory. Era enorme, quizás más que un Charizard. Gruesas cadenas sujetaban con rigor todo su cuerpo. De los extremos de las cadenas, cinco hombres trataban desesperadamente de controlar a la bestia, que se debatía violentamente y soltaba espeluznantes graznidos. Uno de ellos tenía el rostro ensangrentado.

Los hombres que la rodeaban estaban secundados por más de veinte Slugma, que, esparcidos a su alrededor, no dejaban de dispararle ascuas al pájaro. A pesar del dolor que seguramente estaba sintiendo, no dejaba de lanzarles picotazos a sus agresores, tanto humanos como Pokémon. Touji pudo ver un Slugma aplastado bajo una pata del pájaro.

-¡¡No podemos detenerla solos!! -dijo uno de los sujetos mientras tiraba con tanta fuerza de una de las cadenas que sus manos sangraban -¡¡Andá a buscar ayuda!! -le dijo a uno de sus compañeros, que enseguida soltó la cadena y corrió por uno de los pasillos, solo para toparse con Touji y Rika:

-¡¿Qui-quiénes son ustedes?! -dijo el hombre jadeando -¡¡No pueden estar acá!!
-¿Vos sos uno de los que se encargan de este lugar? -preguntó Rika
-¡¿Y si así fuera, qué?!
-¡¡Cerrá la boca!! -le gritó Touji señalándolo con el dedo -¡¡No vamos a perdonar a tipos como vos!! “Excelente, con esto seguro que impresioné a Rika, ¡je, je!” pensó Touji.

Un estruendo metálico se escuchó desde donde el Skarmory se encontraba. El tipo de la guardería miró por sobre su hombro con nerviosismo, para luego volverse a los intrusos.
-¡¡Ja, no me hagas reír!!
-¡¿Qué pasa acá, quiénes son estos mocosos?! -gritó otro de los tipos, que fue a ver qué ocurría al escuchar el griterío.

-¿Y la Skarmory? -le preguntó su compañero.
-No te preocupes por eso, perdió el conocimiento después de recibir tantos ataques de fuego -le respondió, y luego se dirigió a los chicos:

-¡Ustedes no pueden estar acá! ¡¿Qué es lo que quieren?!
-Vamos a liberar a todos los Pokémon, así que, ¡no interfieran a menos que quieran salir lastimados! -les gritó Touji, Pokebola en mano.
-¿De verdad creen que ustedes dos pueden derrotarnos solos? ¡jajaja!

El hombre usó un silbato, y en cuestión de segundos, más de veinte Slugma habían llegado al lugar, reptando, sus ardientes cuerpos burbujeaban.

-Esas son las cosas que estaban atacando al pájaro metálico ese -dijo Touji.
-Son Slugma, y por lo que puedo ver no son muy fuertes -analizó Rika observándolos detenidamente.

-¡Ja! ¡No necesitamos a todos nuestros Pokémon para cargarnos a esas bolas de lava! -Touji liberó a su Larvitar y a su Croconaw:
-¡Kosuke, Dandy! ¡Acaben con ellos!
-¡Charly, ya sabés qué hacer!

La batalla dio inicio, los Slugma no paraban de arrojar cientos de ascuas, pero estas hacían escaso daño en el cuerpo de roca de Kosuke, y Dandy simplemente apagaba los ánimos con chorros de agua, que barrían con los Pokémon de fuego. Charly volvió a demostrar su increíble fuerza y velocidad derrotando a los Slugma y esquivando sus ataques con suma facilidad.
Kosuke aplastaba a dos o tres de las criaturas con cada avalancha, y Dandy ya había acabado con la mitad de ellos. No cabía duda; la victoria fue abrumadora.

-Ya no tienen Pokémon que los protejan -dijo Rika mientras sacaba una cuerda de su mochila.
-Pórtense bien y no les va a pasar nada -agregó Touji en tono burlón.

Una vez que los cinco tipos estaban atados e inmovilizados, Touji y Rika se pusieron a pensar en como sacarían a los Pokémon de esas jaulas:

-Necesitamos algo que sea aislante…
-¡Ya sé! ¿Por qué no le decís a Kosuke? Él es un Pokémon de tierra, así que la electricidad no le hará daño.
-¡Buena idea! Ya oíste a Rika, ¡Kosuke, liberá a esos Pokémon!

Kosuke fue destruyendo las puertas de las jaulas, una por una, dejando salir a los Pokémon de su interior, que corrían hacia la libertad en estampida.
Eran tantas, que solo después de varias horas de arduo trabajo logró liberar a todos los monstruos. Para las jaulas del techo, Touji ordenó a su Noctowl que cortara los cables que las mantenían en el aire.

-Bien, ese fue el último -dijo Touji secándose el sudor de la frente.

-Esperá, siento que nos estamos olvidando de algo… ¿Pero de qu- -Rika no acabó la pregunta, miraba fijamente algo que había detrás de Touji.
-¿Qué te pasa?
-Touji… no te muevas.
-¿Pero por…? -Touji miró sobre su hombro y se paralizó de terror al ver una enorme ave metálica a menos de un palmo de él.

Sus ojos pequeños y torvos estaban clavados en los suyos. Había odio en esos ojos, odio verdadero.

-¡¡Rápido AGACHÁTE!! -gritó Rika alarmada.

Touji se agachó justo a tiempo para esquivar el ataque del pájaro, que estiró su cuello hacia delante, tratando de perforarlo con su pico.
-E-estuvo cerca… -Los dos chicos estaban de espaldas a la pared, frente a la enorme bestia.

Notaron que su plumaje de acero estaba opaco y sucio, lleno de abolladuras y pequeñas heridas. Rika observó detenidamente el ala derecha del Pokémon; tenía la coraza resquebrajada y de entre las grietas brotaba un abundante líquido oscuro: sangre.

-Está herida -murmuró Rika.
-Eso ahora es lo que menos me importa, ¡¿Cómo vamos a salir de esta?! -dijo Touji tratando de no temblar.

Finalmente, luego de unos tensos segundos, el Pokémon se desplomó frente a ellos, haciendo retumbar el suelo.

Touji suspiró aliviado:
-¿Y ahora que vamos a hacer con este?
-Esta -puntualizó Rika -es una hembra.
-Ahá… pero, ¿qué hacemos?

Rika se acercó a la Skarmory y sacó algo de su mochila.

Touji le urgió que se aleje de la amenaza, pero ella lo ignoró. Después de desinfectar la herida de su ala, improvisó un vendaje, Touji tuvo que ayudarla a sujetar el ala, porque pesaba demasiado y los bordes de las plumas eran peligrosamente filosos.

-Con esto estará bien, por ahora, pero necesita cuidados profesionales.
-¿Y qué hacemos?
-Es muy pesada para que la llevemos afuera, lo único que podemos hacer es…
-¿Es?
-Touji, tenés que atraparla con una Pokebola, el Profesor Elm se va a encargar de cuidarla.
-Está bien -Touji estaba a punto de arrojarle la Pokebola, pero se detuvo:
-Yo no haría eso si fuera vos -dijo uno de los tipos que estaban atados, con una sonrisa torcida.
-¿Por qué no? -preguntó Touji bruscamente.
-Esa Skarmory, ¿no saben por qué esta acá…?
-¿Y como querés que lo sepamos? -soltó Touji impaciente.
-Su entrenador la dejó acá porque lo atacó, de hecho, casi lo mata, estuvo dos semanas en el hospital -concluyó maliciosamente.

A Touji le tembló el pulso un instante.

-¡No-no me importa! -Touji le arrojó la Pokebola, y como era de esperarse, la resistencia fue mínima. Una vez capturado, el Pokémon se transfirió al laboratorio del Profesor Elm.
-Ahora, quédense tranquilos mientras buscamos a la policía -Touji dejó a Kosuke y a Dandy vigilándolos y salieron del edificio.

Una hora más tarde varias patrullas llegaron al lugar, se llevaron a los criminales y les agradecieron a Rika y a Touji toda su ayuda.

-¿Hay algo que podamos hacer por ustedes? -preguntó la oficial Jenny.

-Mmm… ¿Podrían llevarnos al centro Pokémon más cercano, si no es mucha molestia? -sugirió Rika, siempre amable.

Una vez en el centro Pokémon, los chicos dejaron curándose a sus monstruos y llamaron al Profesor:

-¡Ah! Hola Touji, Rika, ¿cómo están?
-¡Muy bien! -saludó Rika, ocultando sin dificultad su cansancio.
-Profesor, ¿le llegó mi Skarmory?
-Si -el Profesor se puso serio -la policía me lo contó todo, buen trabajo a los dos.
-Gracias pero…
-No te preocupes, tu Skarmory se está recuperando, estará bien en unos días.

Touji le contó al Profesor lo que le había dicho el hombre de la guardería.

-Bueno, es normal que sea agresiva, debe haber sufrido mucho… no te preocupes, la voy a cuidar bien.
-Gracias.
-Cuando lleguen a Goldenrod, me gustaría que me llamen.
-Claro, adiós -Touji colgó el teléfono.

-¿Vamos a comer?
-¡Si!

Mientras comían, Touji seguía pensando en la Skarmory, y en qué haría con ella.
-“Sería excelente tener a un Pokémon como ese en mi equipo, pero…”

La voz de Rika lo sacó de sus cavilaciones:
-Estás muy pensativo, Touji.
-¿Eh? Ah, no es nada.
-Todavía tenemos un día y medio de viaje hasta llegar a Goldenrod, Shin ya debe estar cerca.

-¿Cuál es el problema de ese tipo? -dijo Touji, molestándose al recordarlo.
-Sé que Shin-Tao parece muy frío, pero en el fondo es un buen chico, lo que pasa es que las circunstancias…
-¿Mmm?
-No, nada.

Cuando terminaron de comer, buscaron a sus Pokémon y fueron a tener su merecido descanso.

Sabrina

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