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Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 11: Travesía por el bosque Ilex. La aparición del joven misterioso

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 11: Travesía por el bosque Ilex. La aparición del joven misterioso

Touji y Rika desayunaban tranquilamente en el centro Pokémon. Touji estaba bastante pensativo, había vuelto a soñar con el Charizard y se preguntaba por qué se le reiteraba esa imagen en la mente, y la identidad del misterioso joven que lo montaba.

Tenían que reunir toda la fuerza posible antes de cruzar el bosque Ilex, y los dos entrenadores estaban bastante preocupados por eso, ya que la gente del pueblo Azalea, incluidos Kurt y la enfermera Joy, les habían dado información bastante inquietante respecto a ese lugar.

Cuando terminaron de desayunar, y después de recibir todo tipo de recomendaciones por parte de Joy, los chicos se despidieron y salieron del centro Pokémon.

Al cabo de unos minutos, llegaron a la entrada del laberíntico bosque, y se internaron en la espesura. Los árboles eran tan altos y frondosos que solo unos pocos rayos de sol se filtraban débilmente a través del espeso follaje.

-Según la guía, acá habitan varias especies de Pokémon insecto y hierba, comentó Rika mirando los alrededores. Touji puso cara de disgusto:

-Suficiente tuve con esos Beedrills asesinos, no quiero más bichos por ahora, gracias.

-No todos los Pokémon insecto son como ellos, Touji, tenés que aprender a apreciar a todos los Pokémon, sin importar su tipo o apariencia.

-Sí, supongo…

 

Pasaron varias horas y los chicos no vieron nada más que los enormes árboles oscuros que bordeaban el angosto sendero por el que caminaban, hasta que un extraño sonido llegó a sus oídos:

-¿Escuchaste eso?- Preguntó Touji, deteniéndose.

-Parecían gritos de Pokémon, ¡es por ahí! -se desviaron del sendero, y corrieron entre los árboles y arbustos hasta llegar a un pequeño claro cubierto de hierba alta, en el centro un árbol enorme se erguía, pero lo que les llamó la atención fue lo que vieron alrededor de él: Un nutrido grupo de Pokémon hierba se encontraba enzarzado en una feroz batalla contra un enjambre de Heracross, y a pesar de que los vegetales los superaban en número, era evidente que los insectos les estaban propinando la paliza de sus vidas, azotándolos con sus enormes cuernos.

Al pie del árbol destacaban dos Pokémon: un Bulbasaur y un Heracross, que parecía ser el líder del grupo, ya que era más grande e imponente que los demás.  

El Bulbasaur, a pesar de su gran desventaja era un oponente duro de pelar, y tenía a su rival sujetado con sus lianas por el cuerno. Touji y Rika observaban agazapados tras un arbusto como el sapo levantó al Heracross en el aire, para a continuación machacarlo repetidamente contra el suelo.

Los demás Heracross, al ver a su líder en apuros decidieron ir a socorrerlo, puesto que ya habían acabado con sus oponentes, pero el insecto les hizo una seña con el brazo indicándoles que no lo hicieran, no quería que nadie interfiriera con su combate.

El Bulbasaur parecía tener dominado el encuentro, sin embargo su oponente estaba lejos de rendirse, sujetó con sus garras las lianas de su rival y lo haló hacia sí mismo. Cuando lo tuvo cerca, le dio un terrible golpe con su cuerno, lanzándolo a varios metros, pero a pesar de todo, el Bulbasaur se puso de pie.

-Ese sapo tiene agallas -comentó Touji en voz baja.
-Si, y ese Heracross tiene una fuerza física extraordinaria, los dos serían excelentes miembros de cualquier equipo.
-¡Voy a atraparlos ahora! -Touji ya se estaba poniendo de pie, cuando Rika lo detuvo agarrándolo del brazo:
-¡Esperá! Los dos están luchando, ¿No te parece que sería mejor esperar a que te faciliten el trabajo de debilitarlos?
-No es una mala idea.

Ambos Pokémon se lanzaron uno contra el otro, Bulbasaur esquivó el cuerno de Heracross y con una poderosa embestida lo estrelló contra el árbol.
Se acercó a él con cautela para terminarlo, pero su oponente se elevó a gran altura y se lanzó en picada contra el monstruo vegetal, que no pudo esquivarlo y recibió un choque directo. Quedó tendido en el suelo, pero en seguida se incorporó.

-Creo que ya esperamos lo suficiente, ¿no?- dijo Touji.
Rika asintió con la cabeza.
-Vamos.

Los chicos salieron al descubierto repentinamente, todos los Pokémon presentes se voltearon sorprendidos:

-Lamento interrumpirlos, pero no puedo dejar pasar esto -dijo Touji inflando dos Pokebolas.
Inmediatamente todos los Heracross se les echaron encima, furiosos.
-Yo me encargo de esto -Dijo Rika, y lanzó una Pokebola frente a la horda de insectos, que se detuvieron de golpe cuando vieron a la impresionante criatura que apareció frente a ellos: Un zorro enorme, de brillante piel dorada, alzó sus nueve hermosas colas, con los ojos encendidos. 

-Hinari, no seas muy dura, solo crea una barrera para que no puedan pasar -Dijo Rika con calma.

Obediente, el Pokémon liberó de su interior una candente barrera de fuego frente a los Heracross, quienes obviamente no se atrevieron a atravesarla.
Touji llamó a Hoho y a Denkeshi, quien al principio dudó, pero al verse apoyado por su compañero alado se decidió a luchar.

-¡Denkeshi, impactrueno al azul! ¡Hoho, picotea a ese Bulbasaur hasta que caiga! -Ordenó.

Los Pokémon trataron de defenderse, pero el agotamiento les impidió dar una buena batalla, por lo que pronto fueron derrotados y capturados. Una de las Pokebolas se transfirió al laboratorio del Profesor. Elm.
Los abatidos Pokémon hierba aprovecharon el momento y huyeron, lo mismo que el resto de los Heracross.

-Buen trabajo -Touji guardó a Denkeshi, pero cuando iba a guardar a su HootHoot, este voló a una rama del árbol.

-¿Qué pasa Hoho? -el pájaro comenzó a brillar con una luz blanca -¡Mirá Rika! ¡Está pasando de nuevo! -exclamó Touji emocionado.

Finalmente la luz se apagó, revelando un nuevo Pokémon: un gran búho con una seria y profunda mirada teñida de rojo lo estaba mirando.
Touji le apuntó con su Pokédex:

«Noctowl, Pokémon búho. Las suaves plumas de sus alas le permiten volar silenciosamente sin ser descubierto. Su visión nocturna es la mejor entre todos los Pokémon»

Touji llamó a su Pokémon, que se posó sobre su brazo extendido, pero era tan grande que el chico apenas podía sostenerlo.

-De una bola emplumada mira en lo que te convertiste -le dijo Touji mientras le acariciaba las plumas, a lo que Noctowl ululó suavemente.
-Felicitaciones -le dijo Rika sonriente.
-Gracias -Touji guardó a su pájaro y se quedó mirando el impresionante Pokémon que acompañaba a Rika:

-Lindo bicho sacaste esta vez… ¿Nunca se te acaban las sorpresas?
-Es mi Ninetales, Hinari, ¿no es hermosa?
-Por supuesto, hermosa… -dijo Touji, pero miraba tanto al monstruo de fuego como a su entrenadora. En realidad no estaba acostumbrado a ver Pokémon tan bellos. -¿puedo… tocarla?
-Claro que si -respondió Rika sonriente.

Touji deslizó la mano por el reluciente pelaje del Pokémon, lo sintió cálido y sedoso.
-Es mejor que sigamos mientras el sol esté alto -dijo Rika levantando la mirada hacía los tímidos rastros de luz que atravesaban el follaje. Touji asintió con la cabeza.

Los chicos caminaron muchas horas pisando la crujiente hojarasca que tapizaba el sendero, el bosque estaba cada vez más silencioso, a medida que el sol descendía.
Un viento frío empezó a soplar.

-Está oscureciendo, mejor acampemos acá -dijo Rika.
-Pero todavía podemos avanzar un poco más -alegó Touji.
-Este bosque es muy peligroso de noche, si seguimos lo más seguro es que nos perdamos, y seguramente no querés volver a pasar por eso, ¿o si?

Touji aceptó con resignación.
Después de una cena más bien escasa, ambos entrenadores se prepararon para pasar la noche lo mejor posible.

-¡M-mierda, hace frío! -Touji frotaba sus manos, tratando de calentarlas
-No pensé que hiciera tanto frío por la noche… ¡ya lo tengo! -Rika soltó a su Ninetales, que se tendió en el suelo para dormir, Rika se acurrucó junto a ella.
-Te vas a helar si te quedas ahí -le dijo a Touji -vení, el cuerpo de Hinari está tibio.

Touji titubeó unos instantes, los finos rayos lunares dejaron ver un intenso rubor en su rostro.
-Er… no deja, así estoy bien -mintió.
-No te preocupes, vení -lo animó Rika, sonriente.
-Bu-bueno… -Dijo Touji tímidamente, caminó lentamente hasta donde estaba Rika y se sentó a su lado. El silencio reinó durante unos instantes. Minutos después, ambos estaban dormidos.

Touji se despertó al sentir en la cara los débiles rayos del sol, pero estaba tan a gusto al lado de Rika, que (en un gesto de gran responsabilidad) decidió ignorarlo y seguir durmiendo. Pero para su desgracia Rika también se despertó:

-¡Ya son las nueve! ¡Touji, es tarde!
El chico abrió un ojo.
-¿No vamos a desayunar algo?- preguntó desperezándose.
-Me gustaría, pero ya no me queda nada de comida, ¿y a vos?
-A mí tampoco… -respondió con pesar.
-Vamos, no estamos lejos de la salida de este bosque, afuera debe haber algún lugar para reabastecernos -Dijo Rika mientras se colgaba la mochila y guardaba a una somnolienta Hinari en su Pokebola.

Los entrenadores continuaron la marcha, a pesar de que caminaron varias horas, tenían la extraña sensación de que siempre estaban en el mismo sitio.
-Rika, ¿estás segura de que por acá vamos bien?
-Según este mapa sí. Es raro, todo este bosque es igual, parece que estuviéramos en el mismo lugar de ayer.
-Si… -Touji levantó la vista al cielo, pero solo pequeños retazos de azul asomaban por entre el espeso ramaje. En un instante, Touji vio como una pequeña criatura brillante surco el cielo, para luego desaparecer entre los árboles. Touji se quedó sin habla:

-R-Ri-Rika… ¿vis-viste eso? –preguntó señalando con el dedo tembloroso hacia el lugar donde vio desaparecer a la criatura.
-¿Dónde? Yo no veo nada…
-Pasó rápido, muy rápido… era una cosa brillante… como un hada o algo así…
-¿Un hada?… -Rika se quedó pensativa.
-¿Qué crees que sea?
-No lo sé… pero sé que si no seguimos caminando no vamos a salir nunca de este bosque.

Después de cerca de una hora de caminata, por fin empezaron a notar un cambio en el paisaje.

-¡Bien, ya casi estamos afuera! -Rika no terminó de decir esto cuando escucharon un graznido de dolor, que parecía de un Pokémon en apuros.

Miraron a su alrededor, y detrás de un grupo de árboles encontraron a un Pidgeotto de gran tamaño tendido en el suelo, con las alas extendidas. Tenía un aspecto lastimoso: las plumas llenas de barro endurecido y el cuerpo cubierto de heridas. Aplastándolo contra el suelo se hallaba una pequeña y oscura criatura, que no dejaba de asestarle terribles golpes con sus filosas garras. 

Touji trató de espantarlo haciendo ruido, pero el Pokémon ni siquiera levantó la mirada; seguía atacando al indefenso Pidgeotto, que ya no tenía fuerzas ni para gritar

-¡¡Lo va a matar!! ¡¡yo arreglo esto!! -Gritó Touji mientras inflaba una Pokebola.

Cuando estaba a punto de arrojarla, una helada voz desconocida hizo que se detuviera de golpe:
-No te atrevas.

Tanto Touji como Rika se voltearon para ver de quien se trataba.

Un joven extraño, vestido con atuendo chino, los observaba apoyado contra un árbol, de brazos cruzados. Una larga trenza negra caía sobre su espalda. Su mirada era una de las cosas más inquietantes que Touji había visto en su vida, más propia de un felino que de un ser humano. Touji resistió el impulso de dar un paso hacia atrás.

-Ha pasado mucho tiempo, Sakurai -dijo el desconocido, dirigiéndose a Rika. Su tono era cortés e impersonal.
-Así es, ¿cómo has estado? -le contestó esta, ante el asombro de Touji.
-¿Y vos quien carajo sos? -le preguntó este último en tono insolente.

Los fríos ojos amarillos del joven se clavaron en Touji:

-No estoy hablando con vos, callate y espera a que termine.
Touji no podía contener su furia:
-¿Ese Pokémon es tuyo, no?, ¡llamalo! ¡¿No ves que lo va a matar?!

El joven lo ignoraba completamente, seguía hablando con Rika:

-Veo que finalmente pudiste iniciar tu viaje por Johto. -le dijo ella.
-Sí, hace dos meses.
-Parece que progresaste mucho, tu Sneasel se ve muy poderoso.
Él hizo un casi inaudible sonido de queja.
-No lo suficiente.
-¡Ey! ¡¿Me estás escuchando?! ¡Dije que le saques a ese feo bicho de encima! -gritó Touji.
-A mí me parece que para ese Pidgeotto es demasiado fuerte, ¿por qué no lo dejas? -pidió Rika amablemente.
-¡¡Te estoy hablando!! ¡¡Chino de mierda!! -Gritó Touji con todas sus fuerzas. Finalmente el desconocido se volvió hacia él.

-Imbécil… ¡¡Oni!! -Al oír esto su Sneasel se desvaneció y apareció frente a su amo, adoptando postura de combate.
-¡Ja! Como quieras, ¡Kosuke yo te eli-
-¡Basta ustedes dos! -dijo Rika, molesta -¡No sean infantiles!
-¡Pero él empezó! -se quejó Touji, señalándolo.

El joven chino arrojó una Pokebola, sin despegar su perturbadora mirada de la de Touji, y capturó al maltrecho Pidgeotto.

-No pienso ensuciarme las manos con esta basura -dijo con desdén, guardando la Pokebola que acababa de regresar a su mano.
Al ver que Touji estaba a punto de replicar, Rika decidió cambiar de tema rápidamente:

-Creo que todavía no los presenté, Touji, él es Shin-Tao, es un amigo de la infancia, los dos nos criamos en ciudad Viridian, en Kanto. ¿Estás retando a los Gym leaders?
-Así es, es una pena que hasta ahora ninguno representó un reto para nosotros.
-Entonces me imagino que te dirigís a Goldenrod.
-Hm.
-Nosotros también, ¿por qué no vamos juntos?

Touji se veía horrorizado.

Shin-Tao pareció pensarlo durante unos segundos.
-Me parece bien.
-¡¿Qué?! ¡Un momento! ¡A mí nunca me preguntaste si quería que este tipo viniera con nosotros!
-No te confundas, yo solo accedí porque quiero acompañar a Sakurai, nada más.
-“Este chino hijo de puta se quiere levantar a Rika, ¡pero no lo voy a dejar!” -pensó Touji furioso.
-Vamos Touji, va a ser más divertido si somos más -Dijo Rika alegremente.
-Bah, está bien, voy a permitir que nos acompañes en nuestro viaje -dijo Touji dándose importancia.
-No sueñes.

Los tres entrenadores reanudaron la marcha, y después de varias horas y varias discusiones, finalmente lograron salir del bosque Ilex.

Goldenrod estaba cada vez más cerca.

Sabrina

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