Made in PAPokémon: El Mundo con Otros Ojos

Pokémon el Mundo Con Otros Ojos – Capítulo 10: Combate por la medalla Hive. El Bicho maniaco contra el Pokenovato.

Disclaimer lavamanos tipo Disney

Esta historia fue escrita desde el 2002 al 2004, por una piba y un pibe que, al comienzo de la historia, tenían 15 años, al igual que el protagonista.
Es probable que cada tanto encuentren chistes o comentarios homofóbicos, machistas, racistas y/o de mierda en general. Básicamente, éramos literalmente nenes y bastante boludes, como la gran mayoría de las personas lo es a esa edad. Esos comentarios NO reflejan la postura actual del staff de PA y francamente, son bastante vergonzosos. Pero decidimos dejar la historia exactamente tal cual fue escrita y no lavarnos las manos de nuestros errores.

 

Capítulo 10: Combate por la medalla Hive. El Bicho maniaco contra el Pokenovato.

Los jóvenes caminaban por el campo silencioso, mientras el sol se ocultaba lentamente, los trinos de los Pidgey iban desapareciendo junto a él.

Touji le echó una mirada a Volco, no parecía estar nada bien.
-Ese es el Magby que te prestó Kurt, ¿no? -preguntó Rika señalándolo.
-Si… ¡Ah! Me había olvidado, ¿cómo te fue en el gimnasio?
-Miralo vos mismo -dijo Rika con una sonrisa mientras le mostraba la medalla.
Touji no se sorprendió en lo más mínimo.

-Che, Rika…
-¿Qué?
-Viniste corriendo, ¿no te dolió el tobillo? La enfermera dijo que no podías correr…
-No, ya estoy bien -le dijo con aire despreocupado.
-Rika…
-¿Hm?
-Gracias, si no hubieras llegado con Charly no sé qué habría pasado…
-Vamos, vamos, no exageres.
-Es que… soy un idiota, arriesgué a mis Pokémon y a mí mismo por un fajo de billetes -dijo Touji sintiéndose un completo estúpido.
-Ey, no seas tan duro con vos mismo, todos cometemos errores, además, ¿Qué entrenador que lleva tan poco tiempo de comenzar su viaje puede decir que derrotó a casi todo un enjambre de Beedrills entrenados él solo?

-Sí, pero me mando una cagada tras otra, y nunca puedo solucionar mis problemas por mí mismo -dijo desanimado.
-Bueno, ahora ya pasó, así que vamos con Kurt a curar a los Pokémon y comer algo, ¿sí?

No mucho tiempo después llegaron a la casa del anciano.

-¡Ey, muchacho! ¿Estás bien? Como tardaste tanto pensé que te había pasado algo -le dijo Kurt mirándolo de arriba a abajo para asegurarse de que estuviera de una sola pieza.
-No se preocupe, estoy bien.
-Pero… ¡¿Qué le pasó a Volco?! -exclamó Kurt mientras le arrebataba el Magby de los brazos.
-Er… tuvimos un pequeño inconveniente -Touji se rascaba la cabeza, nervioso.
-¡Tengo que llevarlo al centro Pokémon de inmediato! -Kurt abrió la puerta de su casa, pero Touji lo detuvo.
-¡Espere! Llévese mis Pokémon también -Touji le dio su cinturón.
-Está bien, aunque no debería…

 

Luego de quince minutos Kurt regresó, y los tres se sentaron a tomar té tranquilamente, mientras los Pokémon se curaban.

-Así que el Equipo Rocket estaba detrás de esto… -murmuró Kurt con aire pensativo.
-Sí, pero no creo que vuelvan a joder por acá.
-No después de la paliza que les diste -dijo Kurt con una sonrisa.
-Ehh… este… bueno… en realidad…
-Sí, ¡lo hizo muy bien! -se apresuró a decir Rika, guiñándole un ojo a Touji.

-No quisiera cambiar el tema de esta interesante conversación pero… ¿y mi dinero? -preguntó Touji con toda la sutileza que pudo.
-¡Ah! Si, eso… el dinero… Hmm… Me temo que hay un inconveniente…

Touji se paró de golpe, listo para arrojarse sobre el viejo.
-Déjeme adivinar… -dijo Touji, sarcástico -NO… TIENE… MI… DINERO… ¿VERDAD?
-A… adivinaste… -dijo temiendo la reacción del chico.
Antes de que Touji empezara a gritar, Kurt se apresuró a decir:
-¡¡Pero no te preocupes!! Igual te voy a pagar.

-Así está mejor -dijo Touji sentándose y aclarándose la garganta -y dígame… ¿Con qué me piensa pagar?
-¿Aceptas Pokémon? -dijo Kurt tranquilamente.

Luego de unos segundos de tenso silencio, Touji saltó, listo para ahorcar al viejo avaro, pero fue detenido por Rika.
-Calmate, ¿Por qué no escuchas la oferta que tiene que hacerte?

Touji se sentó y trató de contenerse hasta que el hombre terminara su oferta:
-¿Y bien? Lo escucho.
-¿Qué te parece si te llevas a Volco?
Touji lo pensó unos segundos; «Mmm… me podría servir, parece fuerte».
-¿Por qué me lo da tan fácilmente? -preguntó Touji desconfiado.
-Bueno, es que este Volco… no es un Pokémon adecuado para trabajar conmigo.

Al ver las miradas interrogantes de los entrenadores, Kurt se explicó:

-Como tengo tantos clientes no puedo forjar las Pokebolas yo solo, para eso tengo a Volcano que me ayuda a forjarlas, pero hace poco, Volcano tuvo un hijo, al que crié para que nos asista. El problema es que Volco no tiene el menor interés en ayudarme en mi trabajo, en lugar de eso, se dedicaba a pelear con Pokémon salvajes para volverse fuerte.

-Ya veo…
-Así que, encima que le tengo que dar de comer, no hace nada más que holgazanear y pelear. No lo necesito, pero estoy seguro de que va a ser feliz con vos, viajando y luchando, así que, ¿qué decís?
-Está bien.
-Buena decisión, estoy segura de que será un gran Pokémon -dijo Rika.
-Bueno, nos vemos, hay que ir a buscar los Pokémon al centro.
-¡Adiós, cuídense! -saludó Kurt.

Ya con los Pokémon recuperados, Touji hablo con el Profesor Elm y le envió a sus Pidgey de regreso, además le informó acerca de la adquisición de su Magby y le preguntó si sus Beedrill habían llegado bien.

Después de la charla, Touji estaba listo para el gimnasio de Azalea.
-¡Buena suerte! -le dijo Rika, que se quedó esperando en el centro Pokémon.
-¡Si, gracias!

Touji dio media vuelta, salió del centro y se dirigió directamente al gimnasio, se sentía algo más confiado que cuando luchó contra Falkner, sabía que había practicado y mejorado mucho desde aquella vez, estaba listo.

Entró con paso decidido, un hombre con un sombrero bastante ridículo lo detuvo:
-¿En qué puedo ayudarte?
-Vengo a retar al Gym Leader -dijo el muchacho aguantándose la risa.
-Muy bien, seguí ese sendero, lo vas a encontrar enseguida.

Touji caminaba, sorprendido por el aspecto del gimnasio, éste era un invernadero… no, era un bosque bajo techo.
Había muchas flores brotando a los lados del camino, e incluso desde debajo de algunas rocas, arbustos y árboles frondosos, entre ellos se podía ver una gran cantidad de Pokémon insecto recorriendo libremente todo el gimnasio.

Una vez que se acabó el sendero, Touji pudo divisar una gran plataforma, la cual continuaba con el estilo «forestal» del resto del gimnasio, se podía ver una gran arboleda en el medio del campo de batalla y sus alrededores.

Touji se acercó y vio a un joven en la plataforma, de espaldas a él, al parecer regando las plantas.
-¡Che! -gritó al muchacho que estaba del otro lado de la arena de combate.
-¿Si? -le contestó este mientras se volvía.
-¿Sabes dónde está el líder del gimnasio?
-¿Qué?
-El líder del gimnasio, Bugsy, ¿dónde está? -repitió Touji impacientemente.
El joven se quedó callado por un segundo;
-El líder del gimnasio de Azalea soy yo, ¡yo soy Bugsy! -gritó con energía.

Un jardinero… el Gym leader era un jardinero no mayor que él. Decepcionante.

-¿Así que sos vos? Yo soy Touji Watsuki y vengo a llevarme la medalla de este Gym.
-¡Ah! Sos un retador, mucho gusto.
-Eh… sí, claro, eso… ¿ahora podemos pelear? no tengo todo el día.
-Claro, ¿te parece una batalla de tres contra tres? -sugirió Bugsy.
-Perfecto.

-Este es un combate oficial de la Liga Pokémon por la medalla Hive, entre el líder de gimnasio Bugsy y el retador Touji Watsuki. Será una pelea de tres Pokémon sin límite de tiempo -anunció el réferi.

-¿Estás preparado? -preguntó Bugsy mientras sacaba a relucir su primer Pokebola -No soy nada fácil, te advierto.
-Claro, preparate, te voy a ganar -contestó confiado Touji.
-¡Comiencen! -gritó el réferi iniciando la pelea.

-¡Vamos, yo te elijo, Butterfree!
-Ja, con esos bichos ya tengo experiencia, éste no va a tener problema, ¡Dandy, ve!
-Así que un Croconaw…
-Rápido Dandy, ¡chorro de agua!
-Butterfree, ¡polvo veneno!

El potente chorro de agua de Dandy golpeó con fuerza a Butterfree, pero este resistió y siguiendo la orden de su entrenador, comenzó a agitar las alas con fuerza, un polvo amarillento salió de ellas, que causó tos a Croconaw en cuanto este lo aspiró.

-¡Carajo! ¿Eso qué es? ¡Dandy, usa mordisco!
-Mala idea… -dijo Bugsy sonriente.

El Pokémon seguía afectado por el veneno, pero aun así saltó sobre el Butterfree, este sin embargo lo eludió con destreza, y con un veloz batir de alas generó un remolino que provocó que Dandy fuera arrojado contra uno de los tantos árboles de la plataforma.

El lagarto se incorporó, dolorido, tosió un par de veces y dirigió una mirada furibunda, pero también algo nublada a la mariposa, que revoloteaba tranquilamente sobre él. Sin necesidad de ninguna orden, Croconaw comenzó a disparar veloces chorros de agua, pero Butterfree los esquivó, uno a uno, y cuando estuvo a la distancia correcta, Bugsy ordenó:

-¡Butterfree, Confusión!
La poderosa fuerza psíquica golpeó de lleno a Dandy, quien a pesar de resistirse no pudo evitar ser arrastrado, e impactar brutalmente contra un árbol, partiéndolo al medio.
Touji, sin salir de su asombro, regresó a su derrotado Pokémon sin poder creer que había sido vencido por una simple mariposita.

-Está bien -dijo Touji con calma -ahora va en serio… ¡Kosuke, a aplastar bichos!
-¡Vitar! -gritó Kosuke al pisar la arena.
-¡Vamos Kosuke, congela esa cosa con mirada maligna!

El Larvitar miró fríamente al Pokémon, y este no pudo hacer más que quedarse inmóvil, muy intimidado.
-¡Ahora Kosuke! ¡Mordelo!
Aprovechando la incapacidad de su oponente, el monstruo de roca saltó sobre él y lo aplastó contra el suelo con fuerza, para después desgarrar la piel de sus alas con sus mandíbulas.

-¡Ya basta! ¡Sacale a esa bestia de encima! -exclamó el Gym leader.
-Como quieras -Touji le hizo una señal a Kosuke con la mano, que el Pokémon entendió a la perfección, y después de un último mordisco liberó a su víctima, que fue regresada de inmediato a su Pokebola. La cara de preocupación de Bugsy se transformó en una cara de «me las vas a pagar».

El segundo Pokémon del líder salió a la arena.

Una criatura de seis extremidades y apariencia siniestra emergió de la Pokebola, era un Ariados.
-¿Una araña gigante? ¿Vos me estás jodiendo? ¡Así no me vas a ganar nunca! ¿Qué clase de líder berreta manda a esta cosa a pelear?

-¡Nada más ocupate de luchar y no te confíes! -gritó Bugsy, cada vez más irritado por la actitud soberbia de Touji.
-¡Kosuke, mirada maligna!
-¡Ariados, aguijón envenenado!

Kosuke utilizó su ya clásico ataque, pero eso no evitó que fuera alcanzado por las agujas brillantes de Ariados, las cuales si bien no le provocaron un gran daño, lograron envenenarlo.

-No importa, vamos Kosuke, aún podés seguir, ¡avalancha!
-¡Ataque tinieblas ahora!

Las enormes rocas surgían de la tierra y se dirigían a golpear a la araña, el ataque fue exitoso, y golpeó con rigor a su blanco, sin embargo Ariados atacó antes de recibir el daño y dos rayos negros que salieron de sus ojos impactaron sobre Kosuke.
Ambos Pokémon cayeron, pero se levantaron enseguida.

-¡Carajo, se levantó! ¡¡Kosuke, hacelo otra vez!!
-¡Vos también Ariados!

Nuevamente los Pokémon lanzaron sus ataques al mismo tiempo, con la esperanza de acabar primero con su rival, pero esta vez Ariados fue mucho más hábil que Kosuke, disparó un fuerte hilo de seda a un árbol, impulsándose fuera del alcance de la poderosa avalancha, para después contraatacar efectivamente con tinieblas.

Touji veía con preocupación que su Pokémon estaba en seria desventaja, pero antes de que pudiera ordenar algo, aún con una gran fatiga, Kosuke lanzó nuevamente una avalancha sobre la araña. Esta llegó a esquivar una enorme roca, pero otra le cayó en la cabeza, dejándola aturdida. El descuido fue aprovechado por Larvitar, quien le mordió una de sus patas y lo revoleó contra un árbol. Cuando Ariados cayó al suelo, bastante dañado, Kosuke, agotado y ansioso por dar el combate por finalizado, no le dio oportunidad de moverse y volvió a utilizar su cascada de rocas, dejando sepultado a su oponente.

-Ariados no puede continuar, el ganador de esta ronda es Larvitar -aclaró el referí.
-Ariados… regresa -dijo Bugsy, bastante sorprendido por la forma en que el Larvitar volteó la situación a su favor.
-Te dije que dejaras de joder y mandaras Pokémon que no sean tan débiles, por favor, ¡un desafío! -dijo Touji burlón.

-¿Un desafío? -el líder del gimnasio hervía de furia -hasta ahora soporté tus boludeces, al parecer no notas que tu Pokémon casi ni se mantiene de pie, el que tuvo suerte fuiste vos, pero ahora vas a aprender a respetar a los grandiosos Pokémon insecto.

-¡Si, si, si, dale! Tira el próximo, ¿qué va a ser? ¿Cucarachamon?
-Ja, ahora vas a ver… ¡Scyther! -dijo Bugsy maliciosamente, mirando una Pokebola de brillante color esmeralda -¡a rebanar!
De la Pokebola salió una criatura de metro y medio de altura, y unos tenebrosos ojos azules, que parecieron calcularlo todo ni bien se clavaron en su oponente.

La mirada fría del insecto era acompañada por dos largas y filosas cuchillas que tenía en lugar de manos.

-¡¿Qué carajo es esa cosa?! -gritó Touji, algo intimidado por la apariencia del Pokémon -no importa, ¡seguro vos podes con él, Kosuke!
Lo que Touji no había notado es que su Pokémon se encontraba muy cansado y débil por el envenenamiento, se le hacía muy difícil permanecer de pie.

-¡Avalancha!

Nuevamente, y haciendo un esfuerzo sobrehumano, el Larvitar descargó su ataque, sin embargo para la asombrosa velocidad de Scyther eso fue como en cámara lenta, no le costó desvanecerse y aparecer frente a un sorprendido Kosuke.

Touji abrió los ojos de par en par.

Tras medirse unos segundos con la mirada, el Pokémon de Bugsy comenzó a usar las armas que le dio la naturaleza. Al principio la piel de roca resistía los cortes, sin embargo Scyther no parecía cansarse de golpear una y otra vez, desgarrando trozos de la coraza del Pokémon en cada embate. Kosuke no tardó en sentir los dolorosos cortes en todo su cuerpo.

Scyther se detuvo, pero cuando Touji intentó regresarlo a su Pokebola, el insecto alzó a Kosuke sujetándolo entre sus cuchillas. Lo arrojó hacia arriba, bloqueando con su cuerpo el haz de luz de la Pokebola, cosa que impedía que Touji lo retirara. Cuando el monstruo de roca comenzó a descender, Scyther saltó y descargó sobre su maltrecho oponente una tormenta de cortes a una velocidad tan impresionante que era difícil distinguir algo más que luz. Antes de tocar el suelo, le dio el golpe de gracia con un ala, estrellándolo contra una de las paredes del gimnasio.

-¡¡Mierda, Kosuke!! -Touji corrió hacia donde estaba su Pokémon herido.

Cuando lo vio con atención, notó una gran cantidad de cortes, algunos pequeños y otros bastante profundos. Tras maldecir mil veces al Scyther mentalmente, regresó a Kosuke a su Pokebola.

-Te dije que te iba a enseñar respeto por los Pokémon insecto -dijo Bugsy con una sonrisa satisfecha.
-¡¡Scyyy!! -el brutal Pokémon golpeó los filos de sus cuchillas, como si estuviera afilándolas, produciendo un ruido metálico que le puso a Touji la piel de gallina.

El entrenador empezó a dudar seriamente de si podía ganar, ese Pokémon parecía estar en otro nivel, totalmente fuera de su alcance. Toda su autoconfianza se había ido por el caño.

-Mejor rendite, ¿o querés que otro Pokémon termine como tu Larvitar?

«¿Qué hago?» -pensó Touji -«Aún con su ventaja de tipo, Hoho no resistiría los golpes de esa bestia, y no puedo usar a Denkeshi, es demasiado joven» «lo único que puedo hacer es…»

-¡¡Volco, yo te elijo!!

La fogosa criatura clavó sus pequeños ojos en los del Scyther, ambos se miraron unos segundos en silencio, midiéndose, hasta que Bugsy habló:
-Te vas a arrepentir de no haberte rendido, ¡Scyther! Lo dejo en tus manos, o mejor dicho, cuchillas…

-¡Volco, puño fuego, ya!

El confiado Scyther no creyó necesario evitar el ataque de un insignificante Magby, así que se lanzó en una embestida directa contra él. Justo cuando estaba por golpearlo, el ardiente Pokémon de Touji le enterró el puño derecho en plena cara. La expresión de Touji se iluminó.

El Scyther retrocedió; en donde había sido golpeado, ahora había una quemadura, la cual hizo que el temperamento de la mantis ardiera mil veces más que su herida. Su orgullo no podía tolerar el haber sigo golpeado en la cara por esa peste. Volco esbozó una sonrisa provocadora.

De un momento a otro, los dos Pokémon se lanzaron uno contra el otro, enzarzándose en un feroz combate cuerpo a cuerpo, Volco trataba de atinarle sucesivos puños fuego, pero el ágil insecto los esquivaba, agachándose o moviéndose a los lados, al tiempo que trataba de cortar a su oponente, que también evitaba como podía a su atacante.

Sin embargo el Scyther era más rápido, y logró golpearlo en la frente con el dorso de su cuchilla. Pero el Magby, lejos de rendirse, escupió ascuas ardientes sobre su rival, que las recibió en el pecho, quemándolo intensamente. El Pokémon se apoyó en una de sus cuchillas para no caer, Magby aprovechó el momento y disparó una amplia cortina de humo, que los envolvió a los dos.

El Scyther, irritado, se lanzó contra lo que él creyó que era Volco, pero el humo lo confundió, y cuando cayó en la cuenta, el Magby saltó sobre su espalda, tomándolo por sorpresa, y comenzó a golpear repetidas veces el cuerpo de su rival con poderosos puños fuego. Esa lucha lo emocionaba, no recordaba cuándo había sido la última vez que había enfrentado un enemigo así.
El Scyther gritó de dolor mientras se sacudía al Magby con fuerza, una vez que lo tuvo en el suelo, a su merced, el jadeante Pokémon alzó una de sus cuchillas, iba a cortarlo en dos si era necesario.

-¡¡Volco!! -gritó Touji alarmado.

El Pokémon bajó de golpe su brazo, pero no le había dado a Volco, sino que se había clavado la cuchilla en el suelo del gimnasio, y mientras trataba de liberarse, Volco le lanzó ascuas con toda su fuerza, una tras otra, quemando intensamente todo el cuerpo del Scyther, hasta que finalmente se desplomó.
El insecto amenazó con levantarse, dolorido, pero Volco no le dio oportunidad y le propinó un tremendo puño fuego en la nuca.

-¡¡Cobarde!! -bramó Bugsy con furia.

-En la guerra todo es válido -replicó Touji, encantado con el estilo de combate del Magby.

Para sorpresa de todos los presentes, el enorme insecto se incorporó, mirando furioso a Volco, que luchaba por mantenerse en pie. Parecía que Scyther volvería a la carga, pero antes de dar el primer paso, cayó inconsciente.

-Scyther no puede continuar, el retador Touji Watsuki es el ganador -anunció el réferi, culminando el encuentro.

-Bueno… casi lo logramos, estuviste bien Scyther -felicitó Bugsy mientras lo guardaba en su Pokebola -Ustedes también lo hicieron bien, aunque exageraron un poco… -dijo señalando a Touji y a su maltrecho Magby.

-Eh… Si, gracias, igualmente -dijo Touji confundido.

-Disculpame por lo de tu Larvitar, supongo que me dejé llevar por el enojo…

Touji negó con la cabeza.

-Fui yo quien te provocó, no debí decir eso de tus Pokémon, es que tuve algunas victorias y creo que se me subieron a la cabeza un poco…
-Jajaja, sí, sé de qué estás hablando, no hay problema.
-Hum… ese Scyther tuyo… ¿No crees que es algo…? No, nada.
-¿Qué? -preguntó Bugsy curioso.
-Es que es muy peligroso, ¿cómo entrenaste un Pokémon así?
-Supongo que es su personalidad, yo me dejé llevar y eso le dio como «aires de maldad». Normalmente es adorable (Touji tosió). Me tengo que asegurar de que no vuelva a pasar, Scyther es un Pokémon de carácter muy orgulloso y agresivo.

-Uh… sí, supongo.
-Tomá, esta es la medalla Hive, tu premio por la victoria.
-¡Ah, gracias! -dijo Touji mientras la recibía gustoso.

-Entonces… ¿Amigos? -preguntó Bugsy extendiendo la mano.
-Claro -le dijo Touji estrechándosela.
-Adiós -saludaron ambos.

Un jardinero… pero también uno de los mejores entrenadores que Touji conoció.

Sabrina

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