Acá tenés todo lo relacionado con Pokémon Reborn: Partidas en curso, reglas, dibujos, offtopic, shippings y más!
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Leon


Continué avanzando, ausente. Mi cuerpo estaba ahí, pero mi mente continuaba divagando entre los sentimientos encontrados que me producian las guarderías pokémon, entre la felicidad que me da la llegada de una cría al mundo -por mas podrido que éste se encuentre-, y la profunda tristeza que me invadió el último día que visité una. Tristeza que hace tiempo ya formaba parte de mi, y me acompañaría hasta el final de mis días.

Daichi dijo algo referido a la posibilidad de morir hoy, y me hubiera gustado demostrar algo de empatía, pero sinceramente no tenía miedo de morir. en cambio esos fantasmas.... Tener que pasar otra vez por algo similar a lo de las minas, o mas aun, como las largas y frias noches de mi niñez, mientras visitaba a mi abuela en su solitaria casa de Lavender Town para mi era un destino mucho peor que la muerte.
Afortunadamente no estaba solo, heché una rápida mirada a mis compañeros de grupo y al pequeño scraggy a mis pies. -Espero que podamos protegernos mutuamente ahi dentro, campeón-.

El inconfundible sonido de las ruedas de un skate rompió el relativo silencio del lugar. Ace venía a toda velocidad, saliendo del bosque a nuestra derecha.
-Ey!, justo íbamos a busc...- No pude terminar de hablar. Giré la cabeza hacia el bosque de dónde una extraña figura nos vigilaba. A su lado un poderoso pokémon, un perro de piel negra, mirada tenebrosa y con huesos cubriendo zonas de su cuerpo. No era la primera vez que veía uno de esos, aunque no ahora recordaba su especie ni dónde lo había visto.
-Trev, prepárate- Mi compañero avanzó unos pasos y se plantó frente a las nuevas amenazas. Sin embargo, la extraña figura regresó a su pokémon y se dió media vuelta, no sin antes lanzar una aterradora amenaza. después, simplemente se marchó.

Me sentía insignificante, inútil. Si esa bestia nos hubiera atacado dudo mucho que nuestros pokémon pudieran frenarla. Y solo era uno...
Miré a Trevor, quien me regresó la mirada. Se lo veía confiado, y con lo que llevaba demostrando en batalla, yo confío en él. Pero era claro que si buscábamos salvar a la humanidad deberíamos sumar algún miembro mas a nuestro equipo.

Me saqué cuidadosamente la mochila y le pedí a Luca que cuidara el huevo un momento.
-La verdad, dudo que estemos a salvo en cualquier lugar. Al menos no hasta que esto termine. Danos un minuto.
Me ajusté los guantes y avancé hacia el bosque buscando algún pokémon salvaje.
Detrás mio Luca decía algo de ir corriendo al volcán, al parecer no se había percatado de lo mismo que yo.

//Buscar poke. [Ven, perrito, perrito perrito (?]//
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6, 7, 2

Darya


Por suerte la reunión terminó pronto y nos pusimos en camino. La canción de Mel había logrado que deje de temblar pero estaba aliviada de salir de esa situación. No tuve que escuchar que compartía mi esencia con... Ah, me daba algo de culpa que me dé tanto asco ahora que Achlys estaba conmigo. Ya me lo habían dicho, sabía que el veneno corría por mis venas. Estaba escrito en mis huesos... En esos huesos que elle siempre hacía girar en el aire para sus lecturas... Suprimí un escalofrío, realmente no quería pensar mas en eso.

Una vez que la oficial se marchó, la mujer de cabello blanco nos dijo que podíamos usar pokemon voladores para comunicarnos. No era nada nuevo, de hecho en la comunidad era lo más común y práctico usar Wingull, o Pelipper para los trayectos más largos o las parcelas mayores.

Se me acercó y di un paso atrás pensando que iba a hacerme algún truco raro con sus poderes, pero simplemente me entregó las llaves del bote. La miré y luego observé su casa y al niño. No pude evitar recordar las semanas que siguieron a la tormenta, todos esperando que ellos dos vuelvan sanos y salvos por algún milagro, que todo volviera a la normalidad. Creo que hasta a mí me hubiera gustado volver a la rutina en esos momentos. Mamá parecía trabajar el doble de duro en ese período, incluso después de que recibimos las noticias, como si en el momento que soltara las redes se fuera a desplomar. Aunque mi hermana me dijo que no me preocupara al respecto, yo era más chica, y no había nada que pudiéramos hacer más que dejarla sentirlo.

-No se preocupe.- le dije apretando las llaves en mi mano. El llavero tenía un pequeño cristal azul que brillaba bajo la luz del sol, atravesado por un hilo grueso, era simple y rústico pero tenía su encanto, la mujer lo debía haber hecho ella misma. -Voy a cuidar este bote como si fuera mío. Y si descubrimos cualquier cosa será la primera en saber.- le sonreí antes de alejarme en dirección al mismo.

Atlas salió de su pokeball prácticamente saltando hacia la embarcación y corrió olfateando para todos lados emocionado. Se notaba que él también lo había extrañado.

-Ah y, qué es eso?- le pregunté a Olivia mientras giraba las llaves en mi dedo.
Pócrates


Al caminar por aquella ruta pude sentir la fresca brisa marina nuevamente, luego es estar en medio de una nube de humo y un edificio en llamas, era una situación bastante agradable.

Ger se había puesto a olfatear para buscar a ace, pero no fue necesario el tipo apareció andando a toda prisa con cara de querer ir urgente al baño, una situación muy comprensible.

Tranquilo ace, yo igual estoy así –dije poniendo mi mano en forma de circulo en mi nariz. Pero seguro que en el volcán hay algún lado escondido para…

Ace intentó decir algo, pero no le entendí nada y mientras mea cerqué para calmarlo noté que estaba sangrando…

Al mismo tiempo que un extraño sujeto con un bisturí uno de esos perros negro s muy utilizados en las guerras aparecieron frente a nosotros.

Ger se puso en guardia de inmediato, este no era un rival común.
-Extraeré toda la oscuridad de ustedes... Y examinaré cada milímetro...
Dijo el sujeto para luego retirarse…

¿Aquello que tenía en la mano era un bisturí? Bueno todos los doctores están locos…
Luego de un rato mientras la rubia parecía tener prisa, tanto ace como león se pusieron a buscar Pokémon.

-Yo también quería alguno, pero esperaré al volcán, necesitamos algo que le haga frente a ese perro rancio.

-Oye sobrina! -dije a la rubia. Cálmate un poco, el mundo puede que se acabe en unos días y en una hora estaremos dentro de un volcán infernal, deja que disfrutemos un poco el momento de paz.

Ger asintió y se metió dentro de mi bata hasta sacar su cabeza por mi hombro derecho y mientras me mordía un poco se puso a dormir.

-Ves? No podemos hacer nada más en este momento, estar tensos solo nos hará perder energías. Cuando estemos por entrar al volcán curaré sus heridas y todo listo.

Por lo que mientras ambos buscaban Pokémon, yo me puse a disfrutar la brisa marina mientras me fumaba un buen odish…

De la nada aparecieron nuevamente los peliper tocando trompeta, ahora acompañados por unos ludicolo tocando tambor con unos gorros de mariachi y unas maracas.
A mi lado un drampa apareció ofreciéndome su lomo. Volar sobre él me recordaba a una peli de mi infancia, por lo que obvio que accedí.

Mientras volábamos fuimos hacia el mar, la vista era increíble, a mi lado una enorme ballena apareció junto a nosotros y me preguntó:
¿tuuuu eresss jonassss ooo moiiseeeesssss? –dijo con su voz grave haciendo vibrar mi pecho.
-No lo sé amigo, ven a volar con nosotros mejor!
-Buueeenooooooooooo –dijo saliendo del mar y acompañándonos a disfrutar el sol y la mota.
Olivia

Me quede en silencio escuchando como el resto hablaba quizás más metida en mis pensamientos de lo que debería, la madre del nene había sido secuestrada por alguien hacia dos años y aun no la habían encontrado, que pasaría si algo como eso nos ocurre a los demás? Qué quedaría de nuestras familias o amigos? Lele seguro me buscaría por cielo y tierra, ella no es de las personas que dejan a otros atrás.

Salimos a la cubierta del bote, el nene y bubbles jugaban, la oficial lo llamo y el pokemon se volvió no parecía muy contento de tener que irse, había problemas con la comunicación por radio también, creo que este lugar no fue buena idea. Mara tomó las llaves del bote y se lo paso a Darya, no quiero ofenderla pero realmente no es un poco chica para llevarnos isla por isla al resto? No hay un marinero sensual que nos pueda llevar o alguien más? Me da un poco de miedo subirme en un bote si no sé qué tan calificada esta!

Me pareció bastante romántica la idea de usar pokemons para comunicarnos por medio de cartas, si no fuera porque el mundo se esta por acabar y todos vamos a morir, claro esta, recuerdo incluso haber usado muchos en lumiose city cuando mis fans me envían cartas luego de los show, lindos momentos. Sentí un aleteo detrás de mi y me di vuelta. -Vos aca? Ya estaba preocupada.- Dije mientras me acercaba a la criatura, acaricie su cabeza mientras tomaba la carta, el Murkrow ni se molesto en reaccionar, ortiva como su dueño. Quite la cinta que la envolvía, ya sabia de quien era con solo ver la hermosa letra en violeta oscuro con mi nombre, estos son los típicos gestos de Lele.

Empece a leer la carta bajo la mirada del resto, primero me contaba de su luna de miel, todo parecía normal hasta que llegue al final, sentí como el mundo se detenía, creo que habré quedado congelada por mas de un minuto viendo la carta. -Ah y, qué es eso?- La voz de darya me trajo de vuelta a la realidad, sonreí con mi mejor cara de disculpas. -voy a tener que irme, me necesitan en Johto urgente, cuestiones que no puedo explicar ahora.- Dije mientras guardaba la carta, parte de mi queria llorar pero no tenia tiempo para hacer eso.- Day, espero que puedar llegar en bote y salves al mundo, Collie, seguí tan sensual como siempre, Rhiannon, no seas el personaje que a ultimo momento nos traiciona porque cree que esta haciendo lo correcto y provoca que alguien muera. Mel, no te conoci casi nada, pero tu pelo tiene onda.- Comente despidiéndome mientras bajaba a toda prisa del barco. -No se preocupen por mi, esta todo arreglado, díganle al resto que no me morí, creo.- Dicho eso me di vuelta y comencé a caminar rápidamente con la carta en la mano, quizás en algún momento volvería a verlos pero por ahora tenia otra misión que cumplir, una que solo yo podía hacer, creo que el papel mas importante en toda mi carrera.
Cole


Le di una palmadita en la espalda a Day apenas empezó ese silencio incómodo, pero no le dije nada más. No era el momento, seguro. Parecía estar muy perdida en sus propios pensamientos; al menos hasta que le dieron la llave. Fruncí el ceño por un momento. No... Si hay algo de lo que ella sabe mucho es esta cosa de los barcos y el mar. Es la más adecuada para llevarnos, aunque voy a vigilar bien para que no vayamos a ir directo a un Wailord porque ella quiere conocerlo.

-Eso no parece una nube normal, no -asentí, mirando hacia el cielo, algo nervioso. -Diría que nos apuráramos pero... si, supongo que eso sería demasiado obvio.

Le di las gracias a Mara por su -algo interesada- ayuda y tomé un momento para prepararme mentalmente; tenía el presentimiento de que el viaje iba a ser algo más complicado de lo que esperábamos. Y bueno. A veces hay que tirar un par de piñas, que se le va a hacer.

-Lo mismo va para vos. -Le dije a Mara. -Cualquier cosa avisanos; no vaya a ser que estemos yendo a una trampa y...

Justo entonces hubo un sonido de alas y un Murkrow apareció cerca nuestro, llevando una carta en sus garras. Olivia, frunciendo el ceño, se acercó y la leyó sin decir nada, lo cual me dió un muy mal presentimiento.

Ocurrió tan rápido que ni tuve tiempo de comentar; en un segundo nos dijo a todos que tenía algo que hacer en Johto y se marchó sin decir nada más. Por un momento pensé que capaz se había arrepentido. Pero... no, con esa expresión que tenía, como si estuviera a punto de llorar... Dios, que situación de mierda. Ahora andamos con uno menos, y encima Ollie siempre traía buen humor al grupo junto a Day.

-Bueno... ¡Cuidate! -grité mientras desaparecía. Traté de formar una sonrisa. -Si cambias de opinión sabés donde encontrarnos!
Mel

Bueno, la situación había dejado de estar tan tensa. Un poco nomás. Lo bueno es que ahora tenemos un bote. Eso siempre es bueno, son un gran arma, especialmente si no los sabés manejar bien. No voy a comentar como se esto, pero digamos que un bote es como un camión.

Pero de la nada, la tensión se multiplicó por millones. Olivia se tenía que volver, supongo que algo de familia o algo muy personal, pero sus motivos son de ella, y se notaba en su mirada que esto era muy importante.

-Se que no nos conocemos mucho, pero quiero que sepas que te voy a extrañar <3- le dije, mientras le daba un abrazo antes de que se baje del barco. Revisé mis bolsillos y le di muchos caramelos.

-Para el camino- le dije guiñando el ojo, lo que Olivia no sabía es que de alguna forma extraña, había varios chupetines con la cara de cada uno de nosotros, los que estamos en esta isla y los que están en las otras. Claro que capaz no se podía notar, nunca se sabe con estos caramelos.

Bueno, a seguir, espero no marearme en el bote, pensé mientras un sudor frió recorrió mi espalda.

Kindle Road


El grupo se quedó en silencio por unos instantes. Algunos se habían preparado para defenderse si fuera necesario, pero la figura se había desvanecido por completo y lo único que les acompañaba al final era el viento y algún aletear de pokémon que pasara por encima de ellos.
-... Espero que no pienses que soy tu sobrina de verdad de parte de algún hermano perdido -le contestó a Luca al doctor que sin darse cuenta aceptó el huevo que le entregaba Leon- Estoy bastante segura de cómo es mi árbol familiar ¿Eh? -recién entonces la chica se percató del huevo en sus manos. Se lo alejó y se lo colocó a la altura de los ojos, para mirarlo fijamente unos instantes- Perdón, pero no, no sirvo para esto -sin decir más, se lo entregó a Daichi. El arqueólogo se sorprendió y casi deja caer el huevo, pero lo tomó con fuerza y finalmente lo colocó en su mochila- Si creen que por ser de Fiore voy a tener conocimientos de estas cosas, están equivocados. De hecho no me gusta relacionarme con pokémon, así que por favor... no esperen mucho de mí en eso.

La muchacha se apartó un poco del resto, se acariciaba las manos, no, más bien se las limpiaba entre ellas, incómoda. Finalmente se sentó en una piedra al lado del camino al notar que el resto se estaba dispersando.
Ace, al que le seguían sangrando algunas heridas, levantó una piedra, observó entre los árboles, detrás de un cartel, bajo el traje del doctor que parecía estar distraído en sus pensamientos mientras fumaba, entre el humo de la pipa del hombre, pero no pudo dar con nada.
Por su parte, Leon recorría entre las hierbas del lugar acompañado de su scraggy. El pequeño pokémon señaló algo, y al mirar hacia allí, el entrenador creyó ver un arbusto sacudirse. Se acercó rápidamente esperando encontrarse con una criatura, pero el arbusto se detuvo. Decepcionado comenzó a alejarse, y le tomó unos instantes notar que su scraggy se había perdido entre las hierbas.

De pronto, dicha criatura se asomó agitando una mano y soltó gritos desesperado, algo estaba tirando de él y arrastrándolo entre todas las hierbas, alrededor de los entrenadores.
Daichi abrazó su mochila con los brazos.
-¡Quizá es un pokémon con hambre que sintió en olor del huevo! -dijo totalmente seguro mientras seguía a la cosa moverse sin sacarle los ojos de encima, dando pasos hacia atrás para proteger lo que llevaba encima.
Rápidamente Luca colocó una pierna en medio del pasto al ver a la figura y el scraggy acercarse cuando estaba comenzando la tercer vuelta. Algo se tropezó con ella y soltó al scraggy, que terminó volando por el aire con una marca de mordisco y baba en una parte de sus pantalones.
La criatura misteriosa siguió corriendo entre las hierbas rápidamente detrás del scraggy, se elevó en el aire con un salto, revelando la lengua y dientes asomados de su boca y su cola agitándose de un lado al otro.
Pero no saltó sin motivo alguno, el lillipup parecía decidido en atrapar y usar de juguete al scraggy a toda costa.

//Tackle 15 +stab (+15)//
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1
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Rhiannon


La expresión de Olivia cambió al leer la carta. No nos quiso, creo, compartir en contenido de la misma, y sin decir demasiado se alejó rápidamente antes de que pudiéramos si quiera acomodarnos en el barco. “...Cree que está haciendo lo correcto y provoca que alguien se muera”. Estoy bastante alejada de querer que eso ocurra. Espero no provocarlo.
-Tranquilos, iré a ayudarla, no creo que pueda volver hasta Johto tan fácilmente -nos indicó Mara comenzando a trotar en su lugar y luego alejándose de nosotros- ¡Tengan cuidado! -gritó saludándonos. Sentí que la mujer había recuperado un poco los ánimos, luego de lo tenso que se había vuelto todo en el interior de su casa. La observé alejarse hasta que la perdí de vista, preguntándome a qué se refirió cuando dijo que la necesitaban a ella en el circo al momento de conocer a Segis. La pitonisa probablemente tenía sus mismas habilidades, e incluso mejores, por lo que no veía porqué necesitarla... Y siera así, ¿por qué volvió sola? Tuve la sensación de que... tendría que haberle preguntado más sobre Isao.

Escuché a alguien llamarme desde adentro. Picard estaba tirando de mi capa, obligándome a subir al barco. Accedí a su pedido y entre al vehículo, con una extraña sensación en el pecho.

El interior del barco era modesto, muy similar al que utilizaba Mara para vivir. El baño era diminuto, no tenía ducha. El cuarto era pequeño y tenía solamente una cama matrimonial y muchas almohadas. El resto estaba ordenado pero con una fina capa de polvo, como si nadie lo hubiese usado en un tiempo. Al frente de todo se encontraba un pequeño puesto de manejo.
-No tengo idea de barcos, pero asumo que con mover un par de palancas y el volante alcanza ¿no? -comenté. Miré de reojo a Cole y a Darya, y me pareció notar al muchacho ¿inseguro...? Mientras no choquemos contra algo supongo que estaremos bien- Chocar con algo en medio del mar sería tener muy mala suer.... -me quedé callada y me alejé para cerrar la puerta, distraerme en algo. Tomé asiento y me saqué la capa para luego observar las anotaciones de Mara.

Tenían distintos motivos, garabatos, símbolos, escrito en un idioma que prácticamente no entendía.

-Ie....ku... ¿ro? -intenté leer algunas letras y palabras al azar sin resultado, así que seguí pasando de hoja. La última podía comprenderla sin problemas- Bueno, si alguien quiere saber su estrella en algún momento... Mara me las dejó anotada con... -me acerqué el papel al rostro, para leer una pequeña notita que había dejado al pie- un “perdón por verlas sin pedir permiso pero es algo que tenía que hacer”.

… ¿Para qué?

Al cabo de cosa de creo tres o cuatro horas llegamos a divisar tierra, o más bien, primero vimos las decenas de barcos atracados no muy lejos de la costa. Dentro del navío había un mapa, y la brújula funcionaba, así que no había sido muy difícil guiarnos. El mar había estado tranquilo, a tal punto que no vimos pokémon en ningún momento.
A Darya le costó mucho más de lo que creo que ella quería reconocer entrar al puerto y encontrar un lugar donde parar. Entre los barcos enormes, sus anclas, cuerdas y cadenas, había que ser muy cuidadosos. Con un golpe fuerte dimos contra el muelle y algunos caímos al suelo.
Picard comenzó a golpear la puerta con ambas patas, ansioso de salir, así que abrí la puerta, y lo primero que hice, fue revisar el estado del barco.
-Todo ok, todo ok, no se rompió solo un... raspon -digamos, porque se le saltó toda la pintura en la parte del golpe.

A nuestro alrededor había un puerto animado, incluso más grande que el de Olivine. Había muchos carros transportando cosas, marineros yendo y viniendo con baldes, mercancía, gente apresurada venga a saberse porqué. Los poco pokémon que veíamos acompañaban a las personas en sus labores o simplemente iban a su lado. No muy lejos, se veían los pocos edificios altos de la ciudad, pero ya no estaba dando la impresión de que sería enorme.
-Bueno... -comenté cuando todos salieron- Enzo había dicho algo de que en esta isla tenía un socio... ¿o algo así? Había escrito algo de rosas...
Al escuchar el nombre de la flor, el rockruff comenzó a olfatear por todos lados, pero simplemente se detuvo, frunció la nariz con asco mientras bajaba las orejas. Quizá no era el mejor lugar para intentar encontrar un aroma.
Imagen
Darya


Ollie nos dijo que algo le había surgido y se alejó a paso apresurado de nosotros. -Es.. Espera!- grité. La mujer de cabello blanco fue tras ella, pero no para detenerla sino para ayudarla. Me quedé con Nonnie mirando a las dos alejarse hasta que nos llamaron de adentro del bote. Si se había decidido tan rápido a irse no había mucho que pudiéramos hacer, menos seguir retrasándonos. Aunque el viaje iba a ser mucho más aburrido sin ella y cómo miraba a Collie...

Entramos al barco y antes de zarpar lo recorrimos. Era más bajo de lo que estaba acostumbrada, pero también más amplio, aunque tenía una sola cama. -Vamos a poder hacer una pijamada!- exclamé divertida. -Creo que son así, no? Nunca estuve en una.- me reí mientras me dirigía afuera para soltar los amarres. No me llevaba con los de mi edad, el tiempo que no pasaba trabajando o montando espectáculos, lo pasaba con mi familia, o en la orilla con Bato y Kumalin, y Waka si mi hermana no lo necesitaba.

Cuando volví a entrar Nonnie dijo algo de que la mujer habia escrito nuestras estrellas en las notas que le dio. Caminé algo más apurada e incómoda hacia el puesto de conducción. Collie me miraba con algo de desconfianza, tal vez se dio cuenta que el bote era algo diferente a los de Pacifidlog; pero ahora Nonnie también me lanzó una mirada rara, espero que no sea por lo que acaba de leer.

Surcamos por el mar sin problemas, el agua estaba completamente calma y el día daba una visibilidad inmejorable, para contradecir todo lo que habíamos escuchado. Lo único raro era los pocos pokemon que vi, por más que ahora íbamos más rápido de acostumbraba en otras embarcaciones, siempre es un dato para tener en cuenta. Nunca se sabe qué puede haber oculto en el agua, una tormenta repentina u otros peligros, ellos perciben mejor esas cosas... Sacudí los hombros, no debía pensar en eso ahora, íbamos a la Isla Inta y cada vez podía sentirme más emocionada por ver a Liwanag. No importaba esa columna de humo en el horizonte ni que Ollie nos haya abandonado de repente, ni la situación incómoda de recién, todo tenía que mejorar ahora, y me iba a encargar de eso.

Entrar al puerto fue un tanto difícil, si bien ya entendía los controles, puede que no estuviera calculado del todo bien el tamaño del barco al maniobrarlo, con todo el tráfico. Pero hey, nadie se puede quejar, querría verlos a ellos intentarlo. -Llegamos!- avisé sonriente a los que no se habían caído y por lo tanto ni se debían haber dado cuenta. Qué exagerados.

Salimos y revisé el golpe disimuladamente, Nonnie lo miraba con más preocupación, pero era algo puramente estético, que si bien es importante no nos iba a causar problemas. Le di una palmadita despreocupada en en hombro a la chica para que nos pusiéramos en camino.

El muelle era un hervidero de gente y pokemon, todos realizando sus trabajos. Era una escena que me encantaba ver desde que habíamos empezado a viajar, en todos los lugares era un poco diferente pero familiar. Mientras dábamos unos pasos por el lugar, Nonnie nos recordó que un socio del hombre de traje estaba en esta isla. Picard no parecía muy alegre por los olores del muelle. -Tal vez Atlas pueda, no lo molesta este olor pero... no sé lo que es una rosa.- admití. -Vos?- me volteé al Furfrou, quien me ladró y asintió. -Oh, bien! Fijate si podés encontrar un rastro!-

//guía + comprensión? para buscar para donde ir//
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10, 2, 5, 9, 6

Leon


-Ey! Soltalo! Le vas a sacar los pantalones!!-, Grité, corriéndo de un lado a otro detrás de lo que sea que secuestraba a mi compañero. Era pequeño, pero bastante rápido y fuerte a juzgar por cómo arrastraba a Trevor como si se tratara de un trapito. Corría de un lado a otro sin inmutarse por los desesperados intentos de Trevor de soltarse, ni porque yo lo corriera gritándole que parara. El desgraciado parecía disfrutarlo...

-Que alguien lo frene!! Es mas rápido que yo! -Dije en dirección al resto del grupo-, claro, como si nadie hubiese notado eso ya, tarado, me dije a mi mismo. Afortunadamente Lu logró frenar la huida del pequeño pokémon, quien chocó contra su pierna soltando a Trev, que ahora volaba por los aires.
Seguí corriendo en esa dirección, ahora con los brazos extendidos hacia adelante, con la intención de atajar a mi compañero y justo cualdo logré posicionarme debajo de él, un simpático cachorrito saltó con la boca abierta intentando atraparlo en el aire como si de una pelota se tratara..

Alcancé a ver al cachorrito fallando en su intento cuando lo que para mí fue una bala de cañon me golpeó la cabeza, derribándome y dejándome atontado un buen rato, mas que de costumbre, digo. Cuando el mareo cesó y logré reincorporarme pude ver que lo que casi me parte la cabeza era mi compañero.

-E...Estas bien..?. No sabía a cual de los 3 scraggy que tenía adelante le hablaba, pero sabía que alguno de esos era el real.
Trevor ni siquiera me escuchó, estaba tratando de limpiarse la baba de su ropa con unas hojas y, al ver que no conseguía mas que ensuciarse mas, apretó los puños, miraba al juguetón perrito con un odio absoluto, respiraba exageradamente fuerte exhalando humo por sus orificios nasales. Llevaba el suficiente tiempo con él para adivinar lo que venía a continuación...

[Reveal] Spoiler:
Imagen


-No... Bancá...- intenté detenerlo, pero a duras penas podía levantarme, y para cuándo lo logré Trevor ya se encontraba avanzando velozmente hacia su inocente víctima.
-Cuidado...!!! Intenté llamar la atención del pequeño pokémon que ni siquiera sabía lo que se le venía encima.

//headbutt 25 + 25// (1 éxito, no flinchea)

Nombre


Mientras flotaba sobre mi dragón junto a la ballena y ger, la reportera apareció flotando sobre nosotros.
-Tioooo al fin te conozco, eres el mejorrr –gritó saltando sobre el dragón.
-Sií, sí -dije alejándola de mí, podía manchar mi bata.

A lo lejos vi una isla, ahí estaba león, luchando contra un enorme león.

-Vamos mujer!! –dije empujando a la chica desde el aire.

Mientras caíamos unos jirafarics alzaron sus largos cuellos por sobre el mar y nos hicieron rebotar sobre sus cabezas hasta llegar a la isla.

Caí de pie en perfecta posición gimnasta, mientras la chica caía de cara al suelo como una estrella de mar.
León luchaba mano a mano contra el pyroar, no sabía desde cuando ese chico tenía tanta fuerza, pero había que ayudarlo.

¡Vamos ger tackle!
Pero antes de poder hacer mi ataque una niña morena con un mono apareció justo al medio. Ger frenó con todas sus fuerzas para no lastimar a la niña.
-Hola soy dora!! Ayúdenme a encontrar el mapaa

-Mapa ¿pero qué diablos haces niña? vete de aquí!
-Soy el mapa, soy el mapa, soy el mapa, soy el mapa (8)
-…. Lo siento niña, yo no quería hacer esto… wailord… ¡aplastala!

La enorme ballena levantó una de sus gigantescas aletas y mandó a la niña a volar hasta la estratosfera.

-Gracias amigo!!
-De nada jonaaaaassss –dijo con su ronca voz
Ahora sí ger tackle al pyroar!!


tackle 15+15
:
3
Cole


El viaje fue lo más largo del mundo; si bien no tenía el problema de muchos con eso de las náuseas en los barcos, pero aún así esas tres horas pasaron tan lento que me hubiera dormido si no fuera por la ansiedad de que capaz chocábamos contra algo en cualquier momento. No que dudara de las habilidades de Day, pero nos advirtieron que el mar estaba medio jodido y... bueno, puede que Day sea buena pero sigue siendo joven.

Sin embargo llegamos sin mucho problema (fuera de un rayón al costado del barco, pero eso me pasó a mi también con mi primer auto) y después de unos momentos bajamos y vimos el puerto; casi tanta actividad como en Olivine aunque parecía un poco mas tranquilo. Esta vez no había mucho tiempo para quedarnos en la casa de extraños, sin embargo. Se nos acaba el tiempo y hay que empezar a moverse.

-...pero no sé lo que es una rosa. ¿Vos?

Si bien se lo preguntó a Atlas, no pude evitar darme vuelta hacia ella, frunciendo el ceño. Estuve a punto de decir algo cuando me acordé del lugar en el que vivió toda la vida, y entonces tuvo... algo de sentido. Aún así...

-No son nada del otro mundo. -le aseguré. -Las hortensias son mucho más lindas.

Tanto Atlas como el perrito de Rhiannon se enloquecieron al mismo tiempo; empezaron a oler y gruñir en cierta dirección.

-¿Qué están buscando? -pregunté. -A ver...

//Percepción+Coso//

:
4, 7, 2
Mel

Viajamos, nos dieron la estrella anotada en un papel. Revisé el mio y miré con cara de "Hmmm, mirá vos". Me empezé a imaginar unas plumas tan raras, fue una imagen graciosa.

-¿Supongo que tenemos que empezar a buscar alguna que otra pista no?- dije mientras sacaba a Plastic Love de su Pokebola. Ella necesitaba estirar sus pequeñas piernas, tanto como yo.

Empezamos a buscar algo, algo que nos diga a donde tenemos que ir. Había cosas muy serias en juego, y prometimos encontrar a la madre de Nao. No iba a volver sin ella.

-Plastic, no se si los Pokemon Oso son conocidos por su capacidad para oler, pero podés ayudar- le dije a Plastic, mientras ella me miraba alegre de ayudar. Sabía que Plastic vio lo que pasó con Nao y Mara, y que sabía que iba a ayudar.

/*Perce + Dete*/

:
6, 3, 10


:
2, 10, 6


Rhiannon


Mientras Picard sacudía la cabeza para intentarse sacarse el olor a puerto y podrido de la nariz, Atlas olfateaba el suelo sin problema alguno. ¿Supongo estaba acostumbrado? No conocía mucho del lugar del que había venido Darya, pero voy a asumir que tiene mucha, mucha agua. La pacham de Mel también se había sumado a la búsqueda, aunque en vez de olfatear, utilizaba su vista. Cole observaba alrededor pero desistió cuando casi recibe... desperdicios de wingull directo en el rostro. Llegó a esquivarlos a tiempo.

El rockruff soltó un ladrido para llamarnos la atención. Atlas se estaba alejando de nosotros a gran velocidad, sin despegar la nariz del sueño, seguido del otro pequeño pokémon.
-Vamos -sugerí sin esperar al resto, siguiendo a Pic que ya se había adelantado detrás del furfrou.

El par de criaturas nos estaba llevando lejos del puerto, si no estaba equivocada hacia el norte. A medida que avanzábamos el olor nauseabundo se iba disipando, los sonidos cambiaban, la gente también. La acera tenía otro color, roja y limpia, en lugar de gris y sucia. Las personas ahora parecían ser civiles normales haciendo su vida. El aroma... pues era el aroma de cualquier pueblo. Sin embargo Atlas y Plastic estaban atentos a algo. El pacham se había subido arriba del furfrou (creo que Picard se sintió algo dejado de lado porque bajó las orejas al ver que no había más espacio en el lomo del otro canino), lo había cuasi montado agarrándose de algunos de sus mechones de pelo para no caerse. Levanté a Picard y observé a nuestro alrededores yo también, creyendo que los pokémon se habían quedado sin pistas.
La ciudad se veía bastante animada. Tenía unos pocos edificios altos, de tres o cuatro pisos, y varias casa en construcción. Las tiendas parecían estar todas abiertas, así que si necesitábamos algo, o ir al centro pokémon, era una buena oportunidad.
-A todo esto... ¿cómo nos comunicaremos con el resto...? -Picard volvió a ladrar sin darme espacio a continuar nuestra pregunta. Algo nos estaba observando, asomado entre las hojas de un arbusto. Estaba segura de haber visto a uno de esos alguna vez... un pokémon con flores en lugar de manos, una roja, otra azul. Se sonreía mientras nos miraba y meneaba su cuerpo de un lado al otro. Plastic señaló hacia la criatura, mientras que Atlas comenzó a afinar su olfato una vez más. Al cabo de unos segundos comenzaron a perseguirla, pasando entre la gente a rápida velocidad.

No sé cómo esa cosa pequeña se podía mover tan rápido (estas islas debían tener algo extraño que hasta el sentret de Nao también se movió con agilidad...), pero nos costó seguirle el ritmo. Se metió dentro de un jardín, no, del frente de una casa... de una caserón importante. Tenía unos tres pisos toda la cuadra le pertenecía. Al frente y a los lados se extendía un amplio jardín repleto de diferentes especies de flores, hierbas y árboles.
Dudé si ingresar, pero no había rejas y Atlas y Plastic estaban siguiendo al otro pokémon sin esperarnos. Nos invadió un aroma muy dulce, no entiendo por qué no lo había sentido antes, pero era.. empalagoso.
-Vayamos por los otros dos... temo que rompan algo. No sabemos de quién es esto.

Avanzamos por un camino recubierto por un techo repleto de enredaderas. Cada tanto las hojas de movían, y en un punto no sabía diferenciar si se trabajan de hojas de plantas o de pokémon que se camuflaban y nos observaban en silencio.

Al final del tunel, el pokémon con rosas por manos nos esperaba frente a una puerta, continuando con su meneada de cuerpo y moviendo sus manos de un lado al otro. Golpeó el portón con fuerza y este se abrió rápidamente.

-¡Ah, disculpe si nos metimos en donde no debíamos y....! -me quedé en silencio. Tras la puerta se había asomado un hombre canoso y delgado, con traje negro y bigote blanco.
-Señorito, con que aquí estaba -el pokémon de las flores se rió y de un salto se metió al interior de la casa- Disculpen las molestias que el pequeño roselia les pudo haber ocasionado -el hombre salió y nos hizo una pequeña reverencia, y creo que todos estábamos sin saber qué decir- ¿Desearían entrar a tomar algo a modo de dis....? -el hombre se quedó en silencio. El... roselia de antes le tironeaba del pantalón- Entiendo. Disculpen, reformularé mi oración. Pasen a tomar algo por favor, la señora del hogar desea pedirles disculpas personalmente. Me atrevo a hacerles una sugerencia personal, no la rechacen.

El hombre extendió su mano hacia la puerta y bajó la cabeza, invitándonos a pasar.
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Lucrezia


Suspiré preguntándome internamente cuántas veces más podría llegar a suspirar durante este viaje. Se estaba haciendo largo, demasiado, pero... sabía que le sacaría provecho. Debía resistir un poco más, era cuestión de días, o al menos eso había dicho Sabael. Espero no volver a tener que cruzarmelo, si tengo que llegar a pasar de nuevo por aquello... Sentí a mi corazón agitarse, ponerse nervioso, pero era fácil de disimular estando sentada, mientras el resto perseguía un pokémon, fumaba sustancias de procedencia probablemente ilegal o papaba cutieflys. Ya había logrado manejarlo, no iba a dejar que este tipo lo arruinara con su simple existencia. Si me ponía a escribir en el cuaderno quizá... no, no teníamos tiempo para eso.

¡Cabeza en alto Luca, estamos cada vez más cerca!

Leon y su scraggy estaban ocupados con el lillipup que había aparecido. El pequeño canino había esquivado agilmente el cabezazo que el pokémon de los pantalones chistosos le quiso propinar. Hasta se le rió en la cara meneando la cola y sacándole la lengua. Parecía que le interesa divertirse y jugar más que pelear. Sin embargo la snubull del doctor lo sorprendió empujándolo a un lado con su cuerpo. No parecía un golpe muy grave a decir verdad, pero al canino salvaje no le había caído bien, creo que se lo había tomado como un ofensa a su “ritual de juego”. Ah sí, podía verlo en su cara.
El lillipup observó a la snubull y le ladró un par de veces. “Si querías jugar tendrías que haberlo dicho, no golpearme así”, supuse que le dijo. Lamentablemente luego de haber vivo tantos años tan cerca de pokémon como si fueran uno más de la familia, de los compañeros, de los habitantes del pueblo... una comienza a comprenderlos más de lo que les gustaría, a entender sus gestos, lo que dicen en su idioma. Aunque claro hay excepciones, y en esos casos es mejor no profundizar.

Como fuera, ese tema no me interesaba, y mientras menos tuviera que interactuar con pokémon, mejor estaría.
Como lo de ese huevo. Si me lo dejaban un poco más en las manos no sabía cómo podría haber sido su destino. Estaba mucho más seguro con el arqueólogo de dudosa experiencia y habilidad que conmigo. De hecho, mirando cómo combatían con el lillipup aquel... ¿Pensaban sumar más pokémon a su equipo? Esperaba que no, porque si empezaban a ser más y más, creo que empezaría a incomodarme. Bueno, dependía de cuáles sumaran.
El pensamiento de los entrenadores me resultaba extraño todavía. A pesar de haber estado conviviendo con algunos en los últimos años todavía no entendía aquella necesidad de poseer un pokémon, entrenarlo, combatir, hacerse amigos o no, tenerlo a disposición de uno. ¿Se darán cuenta alguna vez algunas personas que ellos no son los entrenadores si no los entrenados? He visto más de un caso de dominación de un pokémon sobre un humano, interesante de investigar y divertido hasta cierto punto, pero alejado de mi campo profesional si me preguntan.

Mientras tanto, el lillipup finalmente saltó al ataque. Dudó entre golpear al scraggy o a la snubull, pero finalmente se abalanzó contra la perra rosa, posiblemente para empujarla y sacarla del juego que los otros dos estaban compartiendo. Si es que tironear del otro por metros se puede contar como juego. Ah, ese canino sería problemático.

//Tackle a Gertrudis 15 (+stab) (+ 15)//
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-No quiero apurarlos, pero creo que tenemos que llegar a un volcán antes de que un par de locos en capas sucias lo hagan ¿No? -comenté mientras me ponía de pie y me limpiaba la ropa- Daichi, ¿se supone que si seguimos este camino deberíamos llegar no?
-Sí -contestó rápidamente él, aunque parecía que le había interrumpido algún pensamiento- El mapa de hecho indicaba que el camino hasta Ember era recto, así que creo que... -se quedó callado al elevar su mirada al monte que era nuestro destino.
-¿Qué ocurre? -le pregunté volteando a mirar- Ok... -una fina columna de humo se elevaba desde algún punto del monte Ember- ¿Qué tantas chances hay de que esa cosa entre en erupción? ¿O hay gente viviendo por la zona?
-No tengo idea... y si fuera geologo... creo que tampoco tendría la respuesta.

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